martes, 19 de abril de 2011

Quevedo: Dichoso puedes, Tántalo, llamarte...


Hoy protagoniza el Blog Francisco de Quevedo, uno de los grandes poetas (para mí el mejor) del siglo de oro, que aún no había visitado esta bitácora. Este es un soneto amoroso que precisa, como los de la época, de una descodificación que efectuaré (como otras veces) con la ayuda de los comentarios de la magnífica profesora Rosa Navarro.

El soneto alcaza con Quevedo su plenitud formal y conceptual y cuatro siglos después sigue siendo un placer leer esos endecasílabos.


DICHOSO PUEDES, TÁNTALO, LLAMARTE...

Tántalo, con el agua al
cuello sin poder beberla,
 y con la fruta a mano
 sin poder comerla.
Dichoso puedes, Tántalo, llamarte,
tú, que, en los reinos vanos, cada día,
delgada sombra, desangrada y fría,
ves, de tu misma sed, martirizarte.


Bien puedes en tus penas alegrarte
(si es capaz aquel pueblo de alegría),
pues que tiene -hallarás- la pena mía
del reino de la noche mayor parte.

Que si a ti de la sed el mal eterno
te atormenta, y mirando l'agua helada,
te huye, si la llama tu suspiro,

yo, ausente, venzo en penas al infierno;
pues tú tocas y ves la prenda amada;
yo, ardiendo, ni la toco ni la miro.

D. Francisco de Quevedo Villegas


Estos sonetos amorosos, no responden a una situación emocional real del "yo poético" (el autor / narrador), sino a unos juegos de estilo que siempre suelen mostrar a la amada desdeñosa con el poeta.

En este poema el narrador enamorado se compara con el personaje mitológico Tántalo (castigado por robar el nectar y la ambrosia divina) que a pesar de tener a su alcance el agua no podía saciar su sed, y en los cuartetos lo considera más dichoso que él. En los tercetos explica que al menos Tántalo puede ver y tocar lo que codicia (el agua) aunque no pueda beberla, mientras que él, ausente de su dama, no tiene ni ese consuelo. En este soneto no se indica explícitamente, pero se supone en estos juegos literarios que esas ausencias se debían al poco interés que ponían las desdeñosas damas en sus caballeros.

En este link a la Fundación Francisco de Quevedo podéis acceder su poesía y a mucha más información sobre el autor y su obra. Cervantes virtual también le dedica un apartado.

Y no podía faltar un enlace a un poema, Es amarga la verdad,  cantado por Paco Ibáñez, que tanto ha hecho para dar a conocer la poesía a través de sus letras musicadas (y de propina canta también Si tu vienes a la romería de Lorca). 



3 comentarios:

Dolors Roset dijo...

Totalmente de acuerdo: ES EL MEJOR.
Dolors Roset. Barcelona.

pepa llorens llopis dijo...

Lo interpretaba de otra forma, gracias por vuestro erudito analisis!!!

Ainaroa dijo...

Siempre es bueno volver los ojos a los clásicos de vez en cuando. Me encanta Quevedo, comparto con él , humildemente, claro , ese espíritu satírico que tan útil resulta para enfrentar algunas situaciones. Y por otra parte , mira, también se dedicaba a escribirle encendidos sonetos a un inexiste te amor, como nosotros mismos. Antes y abora se ve que ha ocurrido así, el amor es al fin y al cabo una ilusión sobre algo inexistente.Besos