domingo, 1 de enero de 2012

Vanas promesas al acabar el año















Ya es una tradición que al acabar el año
te quieras imponer concienzudas promesas
que has ido postergando en los últimos meses.

Después de envenenarte con una cajetilla
prometes no fumar por enésima vez;
en plena indigestión de opíparo festín
te lees el programa de la dieta de moda,
y vuelves al gimnasio pensando cuál será
la clave del armario y el nombre de aquel “trainer”
al que no hiciste caso más que en sus honorarios;
con la cabeza espesa de un atroz resacón
abandonas licores y te afilias al agua
aunque busques diseño y un origen lejano;
y, para rematar, piensas que no está bien
engañar a tu novia, que la vida es muy corta
y es mejor separarse y volver a empezar.

Cuántas promesas vanas que nunca cumplirás,
mejor te las ahorras y serás más feliz,
que se trata de eso, no de mortificarte,
por eso, amigo mío, te pido que este año
en vez de hacer promesas de cambio inverosímil
digas que seguirás jugándote la vida;
porque sabemos todos que no tienes remedio
y, al menos una vez, te oiremos la verdad.

Ricardo Fernández Esteban ©

Adenda de Diciembre 2012: Aquí tenéis la segunda parte del poema cuando al final del año el narrador le recuerda a su amigo las promesas que nunca cumple , y éste le responde que ya está bien de criticar y que es mejor que se mire a sí mismo en el espejo de las verdades. 

4 comentarios:

Leonor dijo...

Jejeje... Muy bueno.
Tienes razón, mejor dejo de mentir y sigo jugándome la vida y el tipo porque no pienso amargármela haciendo dieta severa y sin catar ni un dulce más en todo el año ;)

Un abrazo y Feliz 2012!!!

Universo-Myriam Segura dijo...

**Se trata de cambiar en ser mejor, pero no de ponerse un yugo que forme incomodidad y haga la vida sin sabor**

marina dijo...

Feliz año nuevo, Ricardo. Y gracias por cada uno de los buenos momentos que nos has ragalado en el 2011.
Un abrazo
Marina

CHEMI dijo...

...feliz año....