sábado, 18 de agosto de 2012

Carlos Barral. Y tú amor mío... & Baño en cueros

A veces se recurda más a Carlos Barral (Barcelona, 1928 - 1989) como implulsor y editor de la mítica editorial Seix-Barral que como poeta, cuando él fue uno de las grandes representantes de la generación poética barcelonesa de los años cincuenta, junto con Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Gabriel Ferrater, entre otros.

Para profundizar en su obra os recomiento su Poesía Completa, recopilada y prologada por Carme Riera y editada por Lumen.


Y TÚ AMOR MÍO....

Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo
las generosas ocasiones que la mar
nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas,
casi en el tacto, como yo,
de la caricia intranquila entre dos maniobras,
del temblor de tus pechos
en la camisa abierta cara al viento?

Y de las tardes sosegadas,
cuando la vela débil como un moribundo
nos devolvía a casa muy despacio...
Éramos como huéspedes de la libertad,
tal vez demasiado hermosa.

El azul de la tarde,
las húmedas violetas que oscurecían el aire
se abrían
y volvían a cerrarse tras nosotros
como la puerta de una habitación
por la que no nos hubiéramos
atrevido a preguntar.
                                      Y casi
nos bastaba un ligero contacto,
un distraído cogerte por los hombros
y sentir tu cabeza abandonada,
mientras alrededor se hacía triste
y allá en tierra, en la penumbra
parpadeaban las primeras luces.

Carlos Barral. Diecinueve figuras de mi historia civil (1961)


Gil de Biedma, Goytisolo,
 Barral y Castellet
En este enlace encontraréis una recopilación de sus poemas en A media voz. Esta es una magnífica entrevista que le hizo Joaquín Soler Serrano en su programa de TV "A fondo" , aquí tenéis la primera parte y podéis enlazar con el resto.

Os dejo con otro de sus poemas, que también hace referencia al mar, su gran pasión que tanto disfruto en sus estancias en la costa de Calafell.




BAÑO EN CUEROS

Haberlo vivamente deseado y verlas
pisar el agua que la luna enturbia
y estarlas a mirar; los cuerpos blancos
romper la sombra del metal luciente
-desnudo universal, desnudo hasta la muerte-
y quedarse indeciso, en pie, en lo oscuro,
como un viejo marino sospechando un tiempo
súbitamente aventuroso, y, luego,
olvidando los restos de la cena triste
con guitarra y golletes salivosos,
entrar a carga de animal entero
llamado por el agua o por los cuerpos.

Corre hasta el filo castrador del frío,
agua como de espadas.
                                             Las estatuas
se ablandan entre risas, en la espuma.


Carlos Barral. Figuración del tiempo

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