sábado, 2 de febrero de 2013

Donde hay hijo no hay amante

La poesía no tiene que ser siempre seria, lírica, dramática o esencial, ni buscar en lo más profundo del sentimiento del autor lo que le desgarra el alma. Creo que la poesía puede acoger en su seno a todos los géneros y quiere sumar más que restar mientras no se dé gato por liebre o, aún peor, se caiga en la cursilería o en la pedantería.

Por eso, este soneto entre humorístico y satírico intenta acercarse a la vida real buscado sonrisas o complicidades, pero no intenta dar doctrina ni ascender a las cumbres del lirismo, que para eso ya hay otros momentos y obras.



DONDE HAY HIJO NO HAY AMANTE

                             Una madre lo es por encima de todo,
                  y antes hace de chófer que busca su acomodo.

Aunque no te lo creas eres mi poesía,
aunque siempre critiques que todo sea ficción,
aunque me recrimines ausencia de emoción,
aunque no reconozcas que por ti cada día


hasta lo que no tengo al diablo vendería,
si así me asegurase conseguir tu pasión.
Si ya ves que hasta admito que me des un plantón,
porque tú antes que amante eres madre que haría

por un hijo mimado, que ha perdido el carné,
cualquier cosa que pida por mucho que me digas
que ya es hora que el niño se las arregle solo.

Por eso, no me engañes, tú sabes que yo sé
que tu prioridad, por la que te prodigas,
es sangre de tu sangre, es ese pipiolo;

y a mí sólo me queda el protocolo
de pedirte otro turno fuera de lo corriente
que “lo cortés no quita dejar de ser valiente”


 Ricardo Fernández Esteban ©


En esta etiqueta del blog encontraréis otros poemas de este tono, la mayoría pertenecientes a mi libro Pensando en vosotras.

2 comentarios:

Jesus Pardo dijo...

Bien Ricardo! Podrías añadirle a esa madre preferente, aquello de :

Y tu al perpetuarte, perpetuarás también
Con todos tus ancestros, al que suscribe. Amén

UN abrazo

Fernando Rodríguez Badimón dijo...

Amante rima con importante.
Hijo, con acertijo.

«hasta admito que me des un plantón»
Sólo uno. Otro más y… «addio e non più ciao».

Mejor no especificar el límite:
«incluso admito que me des plantón»