sábado, 6 de julio de 2013

Antonio Carvajal. Serenata y navaja.


Antonio Carvajal (Albolote, Granada, 1943), además de un reconocido poeta es catedrático y profesor de métrica, y sabe combinar perfectamente la teoría y la práctica.

En
Serenata y navaja Carvajal utiliza una estructura estrófica clásica, la Lira, tan bien utilizada por Garcilaso, Fray Luis de León, y San Juan de la Cruz, renovando e innovando la tradición. Los versos son una delicia de ritmos y parece que las palabras vuelen entre quiebros; os dejo con el poema. Para profundizar, os coloco al final más información y unos comentarios técnicos.


SERENATA Y NAVAJA (Mozart y Salieri)

La aurora tarda inclina
su cuello leve, brevemente humano;
nebulosa sanguina
que una fígara mano
–trocando la navaja por el vano
arco de la viola  (*)
gemidora– dibuja: De iris rica
pero privada, sola
en su silencio, abdica
nácares últimos. Grité. Salpica
mi celo los violines
y chirrían, chirrían. No esta pálida  (1)
confusión de jazmines
sobre el odio, la impávida  (1)
desolación de quien mató, la sápida  (1) (*)
condena: Amor, envidia.
La minuta incluía un minué
de blonda de oro, lidia
galante y un bouquet
de muguete. La lluvia puede que  (2)
ser lleve tu lamento,
pero yo acecho, yo acechaba, yo
vertí en tu copa, siento
la muerte y no tembló  (*)
mi mano, y ahora duda, lento el no  (*)
sonreír, el veneno.
¡Pobre enemigo! Triste. Y aproxima
su labio un ángel bueno
al borde firme, opima
fuente de mis desgracias. ¡Que redima
tu muerte tanta bruma!
Te odié. ¡Cuánto te odié! ¡Cómo te amaba!
Subía, como pluma
de irisación y lava,
tu gracia esbelta hasta mi sien, rozaba
un momento mi olvido
y allí, donde la luz siempre amanece,
donde tuvo su nido  (*)
mi ser, lento le mece,
le da calor, le da vigor, le acrece
ya sabio cuanto hermoso,
en una primavera si fragante
del blanco más gozoso
de los blancos: delante  (*)
de mí, la aurora en flor, el susurrante
transcurso de la estrella
más bella.
   Todo noche.  (3)
         ¡Serenata
inmortal!
    Y destella
la sangre. La desata,
negro de mi rencor, filo de plata

Antonio Carvajal. Serenata y navaja (1973) 


En el portal A media voz tenéis una buena antología de sus poemas. Aquí hay uno cantado por Javier Ruibal , y en este vídeo Carvajal hace unas reflexiones poéticas.

La lira usual es una estrofa con tres heptasílabos (1º, 3º y 4º) y dos endecasílabos (2º y 5º) y con dos rimas (1º y 3º, y 2º, 4º y 5º) o sea aBabB, pero en este caso se rompen las divisiones estróficas al no haber divisiones gráficas, reforzándose esas uniones por encabalgamientos sintácticos. Hay, también, bastantes encabalgamientos abruptos que desdibujan las pausas versales, como los indicados por (*)

De forma velada, el poema asume la sospecha de que Salieri envenenó a Mozart. Dice el crítico Antonio Chicharro que: opera con dos elementos que simbolizan la creación y la destrucción, la vida y su belleza y su negación, la naturaleza y el genio en libertad y su amenaza..., y lo relaciona con historias de envidia que sufrió el poeta tras la publicación de su primer poemario Tigres en el jardín.

Y unas notas técnicas que he extraído del artículo que publicó J.E. Martínez Fernández en el primer número de la revista Rhythmica del año 2003:
(1)Es curiosa la rima simulada pálida - impávida - sápida que disimula el esdrújulo. (2) Esa terminación en partícula átona "que" con encabalgamiento posterior diluye en efecto de la rima y rompe la separación estrófica. (3) En esta última estrofa, tras una rima interna estrella-bella se produce una ruptura gráfica de los versos, un escalonamiento, que subraya elementos sintácticos y crea pausas internas dando otro aire al final del poema.

2 comentarios:

Jesus Pardo dijo...

Bravo. Donde se demuestra que el alto valor lirico se potencia con el elevado rigor métrico...o así me lo parece.
Un abrazo

Enrique Gracia Trinidad dijo...

A pesar de la importancia que doy al conocimiento de nuestros clásicos y del trabajo serio que recomiendo a todos y a mí mismo sobre las estructuras métricas y el lenguaje, en esta ocasión estimo que Carvajal se pasa de barroquismo y realiza un ejercicio brillante pero innecesario y obsoleto.
Recuerdo las liras, mucho más cercanas y desde luego perfectas, del gran valedor de esta estrofa que Juan Antonio Villacañas, al que, por no estar en la "pomada" dejaron de lado críticos y premios.
Un ejercicio sin duda el de Carvajal, pero más allá de la vía experimental ¿le importa a alguien este tipo de poesía? Personalmente opino que el artificio oculta poca sustancia.