sábado, 11 de octubre de 2014

Quise que fueras mi mejor amante (en homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz)

Este poema se debe a un homenaje que un grupo de poetas hicimos a uno de nuestros sonetistas preferidos, en que mantuvimos las palabras finales de los versos de uno de sus sonetos y cambiamos el resto del texto, pero de forma que guardase relación con el tema original.

Yo escogí a Sor Juana Inés de la Cruz y su soneto Al que ingrato me deja. Espero que a ella, la mejor literata de lengua española del barroco, que se denominaba así misma monja tibia y que fue una feminista avant la lettre, no le hubiera desagradado este contrapunto poético.


QUISE QUE FUERAS MI MEJOR AMANTE

Quise que fueras mi mejor amante; 
mas sólo has sido la mujer ingrata,
aquella que disfruta si maltrata
a quien por ella siente amor constante.

Por qué tu corazón, duro diamante,
de forma tan cruel a mí me trata;
no te das cuenta, amor, de lo que mata
tu desprecio de altiva triunfante.

Abandónate y cede a mi deseo,
destierra todo resto del enojo,
piensa que por mis ojos aún te veo

como una excelsa diosa a la que escojo.
Pero decide pronto, que este empleo
caduca cuando tiendas a despojo.


Ricardo Fernández Esteban, tomando las palabras finales de los versos de un soneto de Sor Juana Inés de la Cruz

Si queréis leer el soneto original, Al que ingrato me deja, busco amante, y más sobre la vida y obra de Sor Juana, os dirijo a una entrada que le dediqué en este blog

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Fantástico soneto Ricardo ! Sonoridad muy acorde con los de Inés de la Cruz.
Se me escapa sin embargo de comprensión la ultima línea: caduca cuando tiendas a despojo.
Un abrazo

Ricardo Fernández dijo...

Me preguntas por el significado de "caduca cuando tiendas a despojo"

La poesía amorosa del barroco hay que leerla decodificándola y teniendo en cuenta los tópicos literarios, ya que no se trata de un poema inspirado en los sentimientos del autor, sino en un juego literario.

En este caso se trata del tópico del "Carpe diem": gozar el día en una exhortación para gozar de los placeres de la vida, pues la belleza y la juventud se pasan.
Un conocido ejemplo es aquel soneto de Garcilaso: En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, (…) coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre.

En mi soneto he querido acabar con ese juego irónico en que el enamorado dice a su amor, que le haga caso pero que se dé prisa, ya que será tarde para gozar cuando llegue la vejez.

Nueva Unión de Periodistas Democráticos dijo...

Estupenda paráfrasis masculina del poema de Sor Juana. No lo recordaba pero ya había hecho algún comentario a la entrada original en el blog de Paradigma. Felicidades.