sábado, 27 de diciembre de 2014

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1899, Ginebra 1986) se sentía ante todo poeta, aunque haya sido reconocido más por su obra en otros géneros como el cuento o el ensayo breve, cosa que siempre le dolió.

Aprovechando la época os recuerdo un poema, Fin de año, de su libro Fervor de Buenos Aires (1923).


FINAL DE AÑO

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

Jorge Luis Borges.

Otro poema, este de su época de madurez, de los dos que dedicó al Ajedrez.

AJEDREZ II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo blanco y negro del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

Jorge Luis Borges.

En este audio podéis escucharlo recitando su Poema de los dones




En A media voz hay una selección de sus poemas y por si queréis profundizar en su obra poética os dejo un enlace a un magnífico ensayo de David Viñas: Recorrido fugaz por la poesía de Borges, que de fugaz sólo tiene el título.

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