viernes, 21 de febrero de 2014

Carlos Alcorta. "Acuse de recibo" y "Sunion"


Encuentro a Carlos Alcorta (Torrelavega, Cantabria, 1959) al abrir Milenio Ultimísima Poesía Española, antología que publicó en 1999 Basilio Rodríguez Cañada en su editorial Sial y que os recomiendo. Este encuentro me complace mucho y comienzo con un poema que era inédito y no sé si aún lo continuará siendo.


ACUSE DE RECIBO

Algunos -será cierto- con el paso
de los años parecen resignarse,
aprenden a vivir aparentando
indiferencia frente a la pasión
o el deseo de mejorar su vida,
temen, como tú, resucitar viejos
fantasmas y pasar noches en vela
rememorando sueños incumplidos.
Yo, sin embargo, libro una batalla
encarnizada con la incertidumbre
y sé que el fracaso es mi peor
enemigo. Déjame en un segundo
plano y habla, si quieres, de tus desdichas,
de cómo arrojar por la borda el lastre
de un amor acabado. En esta historia
tú eres el personaje principal,
yo simplemente un actor secundario.

Carlos Alcorta


Continuo explorando y en la revista Luke encuentro un poema sobre Sunion, ese balcón sobre el Egeo al sureste de Atenas donde se levanta un tempo dedicado a Poseidón. Y así uno dos de mis aficiones: ese mar y la poesía












SUNION

Al iniciar el viaje hacia el antiguo
promontorio de Atenas me había imaginado
contraviniendo reglas, encubriendo
mis reprobables intenciones,

capitulando ante mi yo más fiero,
ese que blande en sueños la fusta sobre el belfo
embridado del manso y aturdido animal
de tiro, pero cuando llegué al Cabo
me sentí como si algo por dentro, un hipotético
guardián me amonestara despertando
la conciencia, por eso no procedí
como tantos turistas extranjeros
–recuerdo, y los folletos
publicitarios lo acreditan,
el nombre de Lord Byron–
que grabaron su firma con rotundas
evoluciones de un vulgar cincel
en la piedra gastada de Agrileza
al visitar el templo. Su alzamiento
rompe la fina línea que aísla
el mar del cielo. El pensamiento
también delinque. 

(Conmueve sospechar
la candidez de aquellos que confían
a la escritura el don sagrado
de la inmortalidad). 

Contemplé, como si en la luz quedaran
suspendidas, las formas celestiales

de las columnas que hacia el distintivo
estival ascendían desde una cota opuesta
al estilóbato, vi cómo ceniza y sombras
se internaban, arriadas
sus velas, en un mar
dócil, amansado, cárdeno, sólo mío.
Por un momento el mundo se detuvo.

Cuando contra mi piel
repercutía el canto de los pájaros

y se ahormaba contra el fuste
quebrado de pilastras confinadas
en un drenaje casi sumergido
la espuma de las olas,
me supe un dios caído a quien pronto abandonaría
la juventud que entonces disfrutaba.

Ahora, satisfecha la deuda contraída
con mi otro yo, una foto
en blanco y negro
que decora los últimos peldaños
de la escalera, guarda del recuerdo
una subordinada y redundante
sensación de melancolía,
tan similar a la de quien observa
en la vitrina una distribución
de extravagantes lepidópteros
que temo, muchas veces, confundirme.


Carlos Alcorta

Y aquí os dirijo a otro poema de Alcorta colgado en el blog de Anton Castro, donde el poeta nos demuestra la altura poética que se puede alcanzar tratando un tema deportivo. En el blog de Carlos Alcorta podréis leer su bibliografía  y los interesantes artículos y reseñas que publica.
Os dejo con un video del poeta recitando Nubes en el cielo de Parma   y con la recomendación de que lo leáis más, como voy a hacer yo.



Adenda de febrero 2016: Carlos Alcorta publicó el pasado año un nuevo poemario Ahora es la noche aquí tenéis una reseña y unos poemas . 


sábado, 15 de febrero de 2014

José Manuel Caballero Bonald

José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) es uno de los pocos grandes poetas que empezaron a escribir por los 50's y  que todavía nos acompañan. He seleccionado dos poemas separados por más de medio siglo en los que muestra la fuerza poética que siempre le ha acompañado.


VERSÍCULO DEL GÉNESIS

Por las ventanas, por los ojos  
de cerraduras y raíces,  
por orificios y rendijas  
y por debajo de las puertas,  
entra la noche.  

Entra la noche como un trueno  
por las rompientes de la vida,  
recorre salas de hospitales,  
habitaciones de prostíbulos,  
templos, alcobas, celdas, chozos,  
y en los rincones de la boca  
entra también la noche.  

Entra la noche como un bulto  
de mar vacío y de caverna,  
se va esparciendo por los bordes  
del alcohol y del insomnio,  
lame las manos del enfermo  
y el corazón de los cautivos,  
y en la blancura de las páginas  
entra también la noche.  

Entra la noche como un vértigo  
por la ciudad desprevenida,  
rasga las sábanas más tristes,  
repta detrás de los cobardes,  
ciega la cal y los cuchillos  
y en el fragor de las palabras  
entra también la noche.  

Entra la noche como un grito  
entre el silencio de los muros,  
propaga espantos y vigilias,  
late en lo hondo de las piedras,  
abre sus últimos boquetes  
entre los cuerpos que se aman,  
y en el papel emborronado  
entra también la noche.
 
Las Adivinaciones (1952). José M. Caballero Bonald


SUMMA VITAE.

De todo lo que amé en días inconstantes  
ya sólo van quedando  
rastros,
marañas,
conjeturas,
pistas dudosas, vagas informaciones:  
por ejemplo, la lluvia en la lucerna  
de un cuarto triste de París,  
la sombra rosa de los flamboyanes  
engalanando a franjas la casa familiar de Camagüey,  
aquellos taciturnos rastros de Babilonia  
junto a los suntuosos barrizales del Éufrates,  
un arcaico crepúsculo en las Islas Galápagos,  
los prolijos fantasmas  
de un memorable lupanar de Cádiz,  
una mañana sin errores  
ante la tumba de Ibn' Arabi en un suburbio de Damasco,  
el cuerpo de Manuela tendido entre los juncos de Doñana,  
aquel café de Bogotá  
donde iba a menudo con amigos que han muerto,  
la gimiente tirantez del velamen  
en la bordada previa a aquel primer naufragio...  

Cosas así de simples y soberbias.  

Pero de todo eso
¿qué me importa
evocar, preservar después de tan volubles  
comparecencias del olvido?  

Nada sino una sombra  
cruzándose en la noche con mi sombra.  

Manual de Infractores (2005). José M. Caballero Bonald


Información del poeta en la web de la Fundación Caballero Bonald. Una buena antología poética suya en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Éste es su discurso al recibir el Premio Cervantes de 2012.  Un vídeo con  una larga entrevista en “Rincón literario” en la que repasa su vida poética y recita alguno de sus poemas.  Si queréis leer su obra poética completa Somos el tiempo que nos queda (Obra poética completa 1952-2009) la tenéis editada por Austral
Por último, un video de Juan Peña "El lebrijano" uniendo  flamenco y música norteafricana sobre una letra de un poema de Caballero Bonald "Dame la libertad"  

sábado, 8 de febrero de 2014

Otra vez en la Jora de Amorgós

Las Joras son las antiguas capitales de las islas del Egeo. Pueblos bancos de intrincadas y escalonadas calles que intentan resistir la llegada del turismo. La de Amorgós, en las Cícladas, es una de mis preferidas y de momento va manteniendo su encanto. ¡Qué dure y qué lo podamos disfrutar! 


Otra vez en la Jora de Amorgós
con miedo de encontrarla diferente,
temiendo que los años transcurridos
la hayan turistizado. Pero no,
subiendo por la calle principal
los bares y tabernas son los mismos,
alguna tienda nueva de artesanos
se integra sin problemas, nada cambia
y lo que cambia no me desentona.

Esa mezcla en la justa proporción
entre lo viejo y nuevo, porque el pueblo
disfruta de la vida, pocas prisas,
con turismo integrado en sus quehaceres,
con sus flores, sus calles intrincadas,
sus plazas, sus capillas y sus músicas.
 
La Jora no renuncia a sus costumbres,
mantiene su pasado y no se vende,
vislumbra su futuro y no lo compra.
La Jora nos ofrece, como siempre,
su banderín de enganche, su equilibrio,
¡qué más podemos ser que admiradores
con ganas de pasar a residentes!

Cuadernos de las islas griegas. Ricardo Fernández Esteban ©

Escribí esto en 2007, en mi tercera visita. He vuelto después y aún confirmo lo dicho. Espero hacerlo también la próxima vez, pero cada vez es más el peligro de la masificación y mejor evitar las épocas de aglomeraciones. Aquí tenéis unas cuantas fotos de la Jora de Amorgós.




En este enlace encontraréis poemas míos de dedicados a las islas griegas y aquí información sobre mis poemarios de viajes por esas islas                       

sábado, 1 de febrero de 2014

Adios a Felix Grande

Acabamos de perder a Félix Grande (Merida, 1937 - Madrid 2014) en este Enero en que mis tres últimas entradas han sido por desgracia recuerdos.

Estudioso del flamenco, comenzó como guitarrista, se fue acercando a la literatura. Lo recordamos como un gran poeta que obtuvo ya el premio Adonais en 1963. De ese poemario:


NOVIEMBRE LLUEVE

Comprendías entonces que tu vida, tu amada
vida, tu única vida, tu pobre don, parece
una mano cerrada por donde todo huye
hasta que te clavaras los dedos en ella para siempre.

Comprendías entonces durante esa mañana
-parecida a una tarde muy vieja, muy inerte-
que el agua, el agua fina del tiempo, se te huía
como un color que en sombra se calla para siempre.

Comprendías entonces que estabas muerto, vivo
para morir, muerto en el camino, vivo decadente.
Asomado al rectángulo de la ventana ibas
recordando tristeza de tristezas; oh, siempre

es igual: la lluvia se prolonga en el tiempo
la vida se sucede monótono y estéril,
y tu comprendes, y ahora vas y vienes, y vas
y vienes, y comprendes, y no te basta... oh, siempre

es igual: el viento se muere en los visillos,
la nostalgia se cansa de sí misma, noviembre
llueve, la vida llueve, el mundo llueve, todo
te parecía una lluvia cansina y para siempre.

Las piedras (1958-62) Félix Grande


Os recomiendo su antología Una grieta por donde entra la nieve publicada en 2006 por Renacimiento, y de ese poemario el poema que lo cierra del apartado Otros poemas que titula (Poética) así entre paréntesis, pero que es mucho más que una poética:

(POÉTICA)

Tal como van las cosas tal como va la herida
puede venir el fin desde cualquier lugar
Pero caeré diciendo que era buena la vida
y que valía la pena vivir y reventar

Puedo morir de insomnio de angustia o de terror
o de cirrosis o de soledad o de pena
Pero hasta el mismo fin resistirá el fervor
me moriré diciendo que la vida era buena

Puedo quedar sin casa sin gente sin visita
descalzo y sin mendrugo ni nada en mi alacena
Sospecho que mi vida será así y ya está escrita
Pero caeré diciendo que la vida era buena

Pueden matarme el asco la vergüenza o el tedio
o la venal tortura o una bomba homicida
Ni este mundo ni yo tenemos ya remedio
Pero caeré diciendo que era buena la vida 

Tal como van las cosas mi corazón se llena
de puertas que se cierran con sigilo y temor
Pero caeré diciendo que la vida era buena
la quiero con cansancio con horror con amor

Otros poemas. Félix Grande (1974)

Aquí lo tenéis recitando este poema, Poética, hace sólo tres meses e indicando la vigencia del mismo. 


En este otro vídeo recita y comenta El desterrado del Espasa dedicado a su suegro que fue asesinado y borrado de ese diccionario por motivos políticos.
En este portal Poetas del alma, entre alguna fastidiosa publicidad, podéis leer varios poemas suyos.