jueves, 30 de junio de 2016

Fernando de Orbaneja, in memoriam

Conocí a Fernando de Orbaneja en una firma de libros en Madrid, ya que compartíamos editor. Tenía ochenta y muchos años y las ideas muy claras sobre política, sociedad, religión y en general sobre cómo mejorar este mundo que no le gustaba y por el que seguía trabajando para cambiarlo. Conversamos largamente, y a partir de entonces nos intercambiamos escritos, libros y opiniones. Se podía estar de acuerdo con él (en la mayoría de las cosas lo estaba) o no, pero siempre se tenía que reconocer su fuerza e interés por dignificar la vida y la política.


El pasado domingo falleció en Madrid, justo después de depositar su voto a los 92 años. Seguro que estaba votando por el cambio y, aunque me apena mucho su desaparición, creo fue en un momento muy significativo y con todo el respeto podemos decir que "murió con el voto depositado" y con la esperanza de cambiar el mundo.

Hace dos años se le concedió el premio de pensamiento y ensayo "Aristóteles" y unos doscientos amigos nos reunimos en Madrid para homenajearle. Este es el soneto que le dedique:

para Fernando de Orbaneja

Hoy celebras noventa, compañero,
y te otorgan un premio literario,
no puede ser mejor el escenario
para ponerse al mundo por sombrero.

No hubo vejez más joven. Ingeniero
de profesión e ingenio, libertario,
maestro del agudo comentario,
y por siempre jamás un “gran cañero”.

Si fueras Don Quijote, tu escudero
pediría ser yo, que así a diario,
tendría tu saber. Te considero
mucho más que un amigo. Necesario
eres para este mundo; verdadero
este homenaje a un ser extraordinario.

Ricardo Fernández Esteban ©

Fernando, recibiendo el premio en 2014. Foto: Daniel de la Fuente

Descansa en paz, con la conciencia tranquila de haber luchado hasta el final. Este fue el último articulo que publicó hace unos días sobre el estado del bienestar  en el Magacín.com y en esta entrada, Fernando de Orbaneja nos ha dejado , esta web nos habla sobre Fernando, sus libros y los artículos que publicó.





miércoles, 22 de junio de 2016

Montserrat Doucet

La poeta Montserrat Doucet (Madrid, 1962) comenzó a publicar en este siglo ya que Culpable de Milagros (2001) fue su primer libro de poemas. En estos años nos ha entregado varios más que muestran la profundidad de su palabra poética.

Comencemos con uno de los poemas de ese primer libro:


JIRÓN DE NOCHE

Asomada en las tardes
al laberinto blanco
de la ciudad de arena,
mi dolor se deshace
en pequeñas estrellas sentenciadas
que harán aún más honda la noche.

Y me pregunto, hiriendo los silencios,
si cada estrella antigua
que persuade mis pasos
tan sólo es eso:
un jirón dolorido de Dios
asomado al espejo 
de arena de la noche.

Montserrat Doucet. Culpable de milagros (2001)


Este otro poema da título a otro libro que, además, contiene una antología de otros poemarios.

ARQUITECTURA ENTRE LOS CAMPOS

Traté de recordar
cómo era antes la lluvia,
cuando los besos eran sólo
una punta de humedad entre el tabaco,
cuando los parques eran un esbozo
de arquitectura entre los campos.

Trate de recordar el mundo,
nuestro mundo ajeno
al llanto de las selvas,
al sueño curvado del arco iris,
al lento laberinto de los caracoles,
al gozo de la muerte.

Y tan sólo encontré
esa larga humedad
en el viento y sus moldes
que vaticinan la noche y sus nieblas.

Montserrat Doucet. Arquitectura entre los campos (2008)

En su página de Escritores complutenses podéis descargaros en PDF este poemario, además de El Invierno de la Rosa y Culpable de milagros.

La generosidad de la poeta ofreciendo su obra merece que además de en digital la tengamos en papel. Aquí tenéis una reseña de otro libro suyo Serie Malevich sobre esa serie de cuadros de Julian Casado, y la posibilidad de adquirirlo en Ediciones Doce calles

Por último uno de sus haikus:

Rumor de hojas:
el miedo tiene voz
bajo la lluvia.










domingo, 12 de junio de 2016

Barcelona, "Ciudad canalla"

Este poema dedicado a la Barcelona preolímpica y preturística de los de los sesentas a los ochentas tiene muchos guiños, unos más fáciles y otros más difíciles de reconocer. Tienen ventaja quienes vivieron en esta ciudad y en esa época, por si acaso os perdéis os los desvelo al final.


Foto: Xavier Mirerachs


HUBO UNA VEZ UNA CIUDAD CANALLA

Hubo una vez una ciudad canalla
que mojaba la pluma en el alcohol
para escribir directamente en vena:
como todos los jóvenes yo vine
a llevarme la vida por delante;
una ciudad en la que el bardo
rechazaba el papel e improvisaba:
versos de amor nunca serán literatura
si no me dejas escribir sobre tu piel;
una ciudad en la que ella,
adivinad su nombre, unos años atrás:
abriéndose su blusa — Neno, no digas nada—
le ofreció los durísimos botones de sus pechos.

Hubo una vez una ciudad canalla
en que un tono del azul era más que un color
era un templo pagano celestial
donde un gato argentino
maullaba en clave de rumba catalana
y un cantautor galáctico
consiguió hacer salir el sol a medianoche.

Hubo una vez una ciudad canalla
donde la sexta flota, en vez de hacer la guerra,
hizo el amor en territorio chino;
izas, rabizas y colipoterras
en traje de faena les tiraban los tejos
mientras agujereaban mármoles a golpes de tacón.

Hubo una vez una ciudad canalla,
mucho antes del turismo y de los juegos,
donde la izquierda se divinizó
bebiéndose las noches en la “boite”
de rojos terciopelos, de copas infinitas,
de taburetes que aún dominan escenarios;
una ciudad que hacía equilibrios sobre sus propias luces,
mientras un pijoaparte montaba un viejo Cadillac.

Hubo una vez una ciudad canalla
con cabaret travesti como playa de río,
con Piaf y la Carme recordando a su hombre,
con los niños terribles, con molinos sin viento,
con local de voyeurs en tacita de plata,
con el baile del tigre entre chulos y arrugas,         
con el arco kiosco en que el anís ardía,                  
con aquella bodega donde el arte era eterno         
y una cava de jazz que por suerte aún resiste,
porque el otro el frontón, que era pista de baile,
ya pasó a mejor vida y es un sano gimnasio.

Hubo una vez una ciudad que hoy
merece nuevo nombre: Barcelolandia eres
pasto turístico de masas, puro producto Disney.
Perdiste tus raíces, te has vendido hasta el alma,
y de canalla nada, opositas a cursi.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
No sé.. O es la ciudad, o es que nosotros
ya no podemos aguantar el canalleo.
Abierto queda el tema, se aceptan opiniones,

yo acabo con canción, como empecé,
y disculpad que desafine:
…jóvenes…, éramos tan jóvenes…

Ricardo Fernández Esteban ©



Aquí tenéis otro poema dedicado a la Barcelolandia actual, pasto turístico que nos alimenta, pero que muchos digerimos mal. 

Y respecto al poema canalla, para no desafinar al final , aquí está Jóvenes cantada por Los Mustangs y unas cuantas fotos de aquellos años.









Posdata: Pasados unos días, os aclaro los guiños que no hayáis sabido desvelar. Aunque algunos habéis desvelado bastantes.

1ª Estrofa: Unos versos de No volveré a ser joven de Jaime Gil de Biedma. Un fragmento de la canción de Joan Manuel Serrat Míramé y no me toques y otros versos de Conchita era su nombre del poemario Poeta en Barcelona de José Agustín Goytisolo. Los tres fueron piezas importantes de la canallesca literaria barcelonesa de esa época.

2ª Estrofa: Zeleste era la mítica discoteca de la calle Platería, donde actuaron muchos canallas entre ellos el Gato Pérez, argentino que renovó la rumba catalana y Jaume Sisa, también conocido como Ricardo Solfa, el galáctico cantautor de Qualsevol Nit Pot Sortir El Sol.

3ª Estrofa: Los buques de la 6ª flota norteamericana fondeaban en Barcelona y los marineros se solazaban en el "barrio chino" con las profesionales del sexo. Hay un libro de la época "Izas, rabizas y colipoterras" (título sacado de un soneto de Quevedo) con fotos de Joan Colom y textos de Camilo José Cela, sobre la actividad sexual del barrio. En el restaurante Amaya de las Ramblas se conservan los umbrales de mármol del portal del edificio, que tienen unos agujeros producidos por el taconeo de las prostitutas mientras esperaban clientes en la puerta de la "Casa de Habitaciones María". 

4ª Estrofa: La "Gauche divine" fue un grupo, denominado así por Joan de Segarra, de intelectuales y artistas de izquierdas, la mayoría pertenecientes a familias burguesas y un típico lugar donde se reunían era Bocaccio, la emblemática "boite" de ojos terciopelos, altas copas y característicos taburetes como el que sigue utilizando Serrat en sus conciertos.
    Más tarde se abrió otra disco Equilibrio, en la ladera del Tibidabo sobre las luces de la ciudad, frente a otro local emblemático, el Merbeyé donde sitúa Sabino Méndez, letrista de Loquillo su canción Cadillac solitario, cuyo protagonista podría ser otro pijoaparte venido a más en un guiño a las Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé.

5ª Estrofa: El cabaret de travestis, extrañamente tolerado en la época, era el Copacabana.
    En el bar Pastís, Carme la propietaria ponía música de Piaf mientras recordaba a su marido Quimet al que Josep Maria Espinàs (uno de los fundadores de Els Setze Jutges) le dedicó una canción.
    Les enfants terribles era otra típica disco junto a la calle Conde del Asalto y el también emblemático bar London.
    El teatro cabaret El Molino, reinaba en el Paralelo con Johnson y Mary Mistral.
    El Cádiz era un local especial, bar en la planta baja, baile en el sótano y en el primer piso una cama rodeada de sillas donde se representaban espectáculos pornográficos.
    La Paloma en la calle del Tigre era un baile clásico con sillas alrededor de la pista y "macarras" que sacaban a bailar a profesionales ya entradas en años.
    El diminuto kiosco La Cazalla en el Arco del Teatro servía y sirve copas de ese licor de anís.
   La Bodega Bohemia, "donde el arte era eterno" porque quienes actuaban hacía ya mucho que habían pasado su buena época artística.
    La cava de jazz Jamboree aún resiste en la plaza Real los embates de turismo que ha hecho naufragar su sala contigua flamenca Los tarantos a pasto de masas.
    Cerca del final de las Ramblas el Jazz Colon (junto al frontón Colón) era él local con la mejor música disco de la época, frecuentada por "progres" de zona alta, marinos americanos y gente de toda ralea amante de la buena música para bailar.


Bueno, creo que ya os he desvelado los guiños del poema. Había muchos más lugares y personajes "canallas" en aquella Barcelona que se me han quedado en el tintero, mejor así para que si os apetece me los recordéis.

jueves, 2 de junio de 2016

Delmira Agustini


Delmira Agustini (Montevideo 1886-1914) una poeta cuyos versos reflejan un profundo erotismo, lo que no era usual para una mujer y menos de su entorno social. Eso, y quizá su trágico final, ha hecho que se la considere una trasgresora de su época.


LA CITA

En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche
de flores y de luces de espíritu; mi alma
calzada de silencio y vestida de calma
irá a ti por la senda más negra de esta noche.

Apaga las bujías para ver cosas bellas;
cierra todas las puertas para entrar la ilusión;
arranca del misterio un manojo de estrellas
y enflora como un vaso triunfal tu corazón.

Y esperarás sonriendo, y esperarás llorando!...
Cuando llegue mi alma, tal vez reces pensando
que el cielo dulcemente se derrama en tu pecho....

Para el amor divino ten un diván de calma,
y con el lirio místico que es su arma, mi alma
apagará una a una las rosas de tu lecho.


Delmira Agustini. Otros poemas.


Este otro poema se presenta en este formato en sus obras completas, pero parecen dos versiones sobre un mismo tema.

EL SURTIDOR DE ORO

Vibre, mi musa, el surtidor de oro
la taza rosa de tu boca en besos;
de las espumas armoniosas surja
vivo, supremo, misterioso, eterno,
el amante ideal, el esculpido
en prodigios de almas y de cuerpos;
debe ser vivo a fuerza de soñado,
que sangre y alma se me va en los sueños;
ha de nacer a deslumbrar la vida,
y ha de ser un dios nuevo!
Las culebras azules de sus venas
se nutren de milagro en mi cerebro...
                      ...   
Selle, mi musa, el surtidor de oro
la taza rosa de tu boca en besos;
el amante ideal, el esculpido
en prodigios de almas y de cuerpos,
arraigando las uñas extrahumanas
en mi carne, solloza en mis ensueños:
-Yo no quiero más vida que tu vida,
son en ti los supremos elementos;
déjame bajo el cielo de tu alma,
en la cálida tierra de tu cuerpo!-
-Selle, mi musa, el surtidor de oro
la taza rosa de tu boca en besos! 

Delmira Agustini. Cálices vacíos (1913)


La mayor parte de sus poemas son rimados, pero en éste se rebela contra esa tiranía de la rima, probablemente en un ejercicio de estilo.

REBELIÓN

La rima es el tirano empurpurado,
es el estigma del esclavo, el grillo
que acongoja la marcha de la Idea.
¡No aleguéis que es de oro! ¡El Pensamiento
No se esclaviza a un vil cascabeleo!
Ha de ser libre de escalar las cumbres
entero como un dios, la crin revuelta,
la frente al sol, al viento. ¿Acaso importa
que adorne el ala lo que oprime el vuelo?

¡Él es por sí, por su divina esencia,
música, luz, color, fuerza, belleza!
¿A qué el carmín, los perfumados pomos?...
¿Por qué ceñir sus manos enguantadas
a herir teclados y brindar bombones
si libres pueden cosechar estrellas,
desviar montañas, empuñar los rayos?
¡Si la cruz de sus brazos redentores
Abarca el mundo y acaricia el cielo!
Y la Belleza sufre y se subleva...
¡Si es herir a la diosa en pleno pecho
mermar el torso divinal de Apolo
para ajustarlo a ínfima librea!

¡Para morir como su ley impone
El mar no quiere diques, quiere playas!
Así la Idea cuando surca el verso
quiere al final de la ardua galería,
más que una puerta de cristal o de oro,
la pampa abierta que le grita “¡Libre!”


Delmira Agustini. El libro blanco (Frágil) 1907



En A media voz podéis encontrar una amplia selección de su poesía. Si queréis investigar sobre su espíritu trasgresor es interesante Vampirismo, sadismo y masoquismo en la poesía de Delmira Agustini de Gisela Norat. Además, en el Centro Virtual Cervantes, podéis encontrar amplia información sobre su vida, obra y una antología de sus poemas.

Por último, si preferís leerla en papel os recomiendo su poesía completa editada por Sibila.