martes, 22 de noviembre de 2016

Carmen Plaza y los sonetos de "Cautivas palabras"

Carmen Plaza, nació en Burgos y vive desde hace muchos años en Barcelona. Ella es economista y, además, una excelente poeta a la que le dedicamos esta entrada por la reciente publicación de su libro de sonetos Cautivas palabras.

Se dice que quien no ha escrito un buen soneto es difícil que pueda escribir buen verso libre, pues aquí tenemos 44 y en otros libros de Carmen buen versolibrismo.

He seleccionado dos, pero copio primero un magnífico terceto que cierra otro de ellos:

El tiempo hunde sus garras en la historia,
mas, sin nosotros, nunca será nada.
Aunque le pese, somos su memoria.


INCENDIO

Está ardiendo mi casa, vieja cera,
panal que se deshace lentamente
y deja el frío hueco del ausente,
resplandor de la llama pasajera.

Alcanzado el final de la carrera,
cansada de vivir sólo el presente,
obedezco una voz incandescente
que me conmina a ser lo que no era.

El camino se vuelve a oscurecer
y en mitad de la duda me detengo
aferrada al espectro del ayer.

No puedo discernir si voy o vengo,
si atravieso la luz, y no sé ver
el tiempo que he vivido y que no tengo.

Carmen Plaza. Cautivas palabras.


Y este otro, que cierra el libro, en el que borda la difícil suerte de mantener la misma rima sin cansar y remata de una certera estocada.

EPITAFIO

Aquí yace mujer. Amó deprisa,
pago el reclinatorio, oyó la misa,
mantuvo el gesto leve, voz concisa,
el alma soterrada e indivisa.

Agradar al varón fue su divisa,
con un suave bosquejo de sonrisa.
Obedeció al dictado muy sumisa
guardando su virtud como Artemisa.

Quería ser poeta o poetisa,
hereje, capitán, sacerdotisa,
pero quedó atrapada en la impresisa

fragancia del ser viento o de ser brisa.
Bordó su desconsuelo en la camisa,
comió pan duro y se murió de risa.

Carmen Plaza. Cautivas palabras.


Debo recordar que Carmen Plaza ya había aparecido en este blog, precisamente con un soneto, entonces inédito y que ahora publica. Ese soneto acompañó a unos endecasílabos blancos de José Florencio Martínez y a una décima mía en el homenaje a Enrique Badosa, que le dedicamos unos amigos por sus fructíferos 60 años de poesía en 2013.

Aquí podéis encontrar una bibliografía de Carmen Plaza en la que veréis su amplia producción de los últimos años y unos cuantos de sus poemas para comprobar lo que dije acerca de la relación del buen soneto con el buen versolibre. Por si queréis saber más de sus sonetos, éste es el enlace en la Casa del libro de Cautivas palabras.







martes, 8 de noviembre de 2016

Tomás Morales

Tomás Morales Castellano (Moya 1884 - Las Palmas, 1921), un buen poeta canario modernista e influenciado por Rubén Darío. He llegado a su obra a través de la antología de Gerardo Diego Poesía española contemporánea (1901 - 1934).

Díez-Canedo en el prólogo a su último poemario, Las Rosas de Hércules, cita su noble retórica, su magnífica exuberancia al lado de otras notas más íntimas y tiernas, y sobre todo su siempre presente mar. 

Os copio Ha llegado una escuadra . Un siglo después, su estilo nos puede parecer demasiado ampluoso, pero describe muy bien y con ritmo poético el hecho que cita en su título.


HA LLEGADO UNA ESCUADRA

Ha llegado una escuadra; anochecido
buscó refugio al sur de la bocana
y a la ciudad entera ha sorprendido
surta en el puerto, esta mañana.

Seis unidades de combate forman
la división, y sus guerreras trazas
sobre el ambiente mate se uniforman
con el esmalte gris de sus corazas.

Por toda la ciudad ha trascendido
la noticia, y el ánimo despierto
por toda la ciudad se vio invadido
en su afán de novedad el puerto.

¡Hélos allí! con sus recién pintadas
carenas y sus fúlgidos metales
torreados de cofas artilladas
graves de orgullo y de vigor navales

Y acusan sus severas proporciones
en son de paz, una agresión latente...
desde las explanadas y espigones
los curiosea, a su sabor, la gente.

Más lejos, los de tipo acorazado,
ya en bahía, las fuerzas de crucero;
y junto al farallón, pulimentado,
como un juguete lindo, un torpedero.

Breza por las cubiertas e imbornales
en fagina, la tropa marinera
y pasan los imberbes oficiales
con los gemelos a la bandolera.

Y presumen la premura diligente
conque ejecuta el atinado coro
las órdenes que mandan desde el puente
los comandantes de silbato de oro.

Todo está listo. Cesa el ajetreo.
Los artilleros guardan avizores.
¡Todo es prestigio, precisión y aseo
bajo los emblemáticos colores!

Y en tanto que las nubes se serenan
y la mañana perezosa avanza;
a intervalos iguales, lentos, truenan
los veintiún cañonazos de ordenanza.

Tomás Morales. Las rosas de Hércules (1922)

En la web de la Casa-Museo de Tomás Morales hay información de su vida y obra y de el libro que contiene este poema Las rosas de Hércules, y aquí podéis descargar su obra más conocida: Oda al Atlántico.

Y ya que os he citado la Antología de Gerardo Diego, aquí tenéis una portada que ya tiene unos cuantos años, y otra más reciente que aún se puede encontrar en librerías.