domingo, 13 de agosto de 2017

José Asunción Silva

Del poeta y escritor José Asunción Silva (Bogotá 1865 - 1896) se dice en general que fue un precursor del modernismo, aunque también hay quien lo ha calificado a la vez de "iniciador, participante y disidente" de esa corriente poética cuyo más conocido miembro fue Rubén Darío.

Hoy en día la poesía del XIX nos puede parecer alejada de los gustos de estos tiempos, pero siempre es bueno acudir a las fuentes para ver los porqués de los ríos poéticos actuales, sobre todo si proceden de buenos manantiales como éste.


NOCTURNO IV

Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro
de tu inocencia cándida conservas el tesoro;
a quien los más audaces, en locos devaneos
jamás se han acercado con carnales deseos;
tú, que adivinar dejas inocencias extrañas
en tus ojos velados por sedosas pestañas,
y en cuyos dulces labios —abiertos sólo al rezo—
jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...
Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,
con esa voz que tiene suavidades de raso:
si entrevieras en sueños a aquél con quien tú sueñas
tras las horas de baile rápidas y risueñas,
y sintieras sus labios anidarse en tu boca
y recorrer tu cuerpo, y en su lascivia loca
besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos
y las rígidas puntas rosadas de tus senos;
si en los locos, ardientes y profundos abrazos
agonizar soñaras de placer en sus brazos,
por aquel de quien eres todas las alegrías,
¡oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?...

José Asunción Silva



Pero el poeta también tiene otros registros más sarcásticos y distanciados de los parámetros modernistas de la época, como éste que pertenece a Gotas Amargas, conjunto de 15 poemas del que os dejo un enlace a un comentario de Mª Dolores Jaramillo 


EL MAL DEL SIGLO 

El paciente:
- Doctor, un desaliento de la vida
en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
el mal del siglo..., el mismo mal de Werther,
de Rolla, de Manfredo y de Leopardi.
Un cansancio de todo, un absoluto
desprecio por lo humano... un incesante
renegar de lo vil de la existencia
digno de mi maestro Schopenhauer;
un malestar profundo que se aumenta
con todas las torturas del análisis...

El médico:
- Eso es cuestión de régimen: camine
de mañanita, duerma largo, báñese;
beba bien; coma bien; cuídese mucho:
¡Lo que usted tiene es hambre!...


José Asunción Silva



Si queréis más información encontraréis en Cervantes un amplio apunte biobibliográfico y una cronología del autor efectuado por Remedios Mataix, y también una amplia selección de su obra poética.

Por último, aquí tenéis un programa de Lecturas compartidas donde se entrevista a Enrique Santos, biógrafo del autor, y se leen poemas de Silva.




martes, 1 de agosto de 2017

La escuela del navegante














LA ESCUELA DEL NAVEGANTE

El navegante aprende navegando,
su escuela es un navío, su pupitre la borda
y ser grumete la oportunidad
de gozar de una beca en esa cátedra
que le imparte un patrón,
doctorado “cum laude” en travesías.

"Navegar ante todo es el saber
en dónde estás, adonde quieres ir
y cómo interpretar los signos del cielo y de la mar.

Eolo deja rastros en esos dos azules:
Las olas viejas hablan de los vientos pasados
y las nuevas anuncian venideros.
Las nubes son las casas de esos vientos,
que fueron o vendrán,
y también son señales de las islas ocultas
que aún no ven los vigías,
como lo son las aves que duermen sobre tierra.

El sol te da la hora y puntos cardinales;
cuando Apolo lo esconda
las estrellas te trazarán los rumbos
girando sobre el norte del gran reloj celeste.
Si sigues a Proción cruzarás nuestro mar,
si se ocultan las Pléyades es tiempo de descanso
y cuando vuelva el Can reinará la canícula.
En cambio, no interpretes a la Luna,
esa loca del cielo es muy lunática
y conocerla requiere los años que no tienes.

Contempla el horizonte,
el titilar de un faro marca vientos lejanos
y en las costas ignotas que ves a sotavento,
puede haber más peligro que en la franca altamar.
Usa tus instrumentos, tus manos miden ángulos,
la corredera arrastra el cabo de los nudos
y no hace falta que el compás marque los decimales;
serás feliz contando en singladuras
en vez de precisar las horas y minutos
que debes mantener firme la caña
hasta alcanzar abrigo.
Recuerda que la precisión más óptima
no tiene por qué ser la máxima
sino la que se adecua a tus deseos.

A base de experiencia,
mejorarás el derrotero que heredarás de mí,
y cuando llegue el día de singlar sólo en tierra
cederás ese libro a otro discípulo.
Por último, recuerda que para el navegante
la mar es un camino y un destino."


En la borda de un barco, esa fue
la primera lección que recibió.
Muchos años después se jubila en su Ítaca;
con un gusto agridulce cede su derrotero,
ya no habrá más derrotas,
pues la vida derrota y le aparta del mar,
pero sonríe y piensa:
¿quién me podrá quitar lo navegado?


Ricardo Fernández Esteban ©

Esta obra
 ha sido presentado al concurso literario #UnMarDeHistorias.


El poema, que 
pertenece a mi libro en elaboración Islario de Pasiones , trata de la formación del navegante en esa época en que la técnica y la electrónica aún no habían derrotado a la navegación tradicional a vela; oficio que requería años de experiencia y la observación cuidadosa del entorno. Para ambientarme he releído Manual de navegación para fenicios, magnífico libro de Lluís Ferrés donde explica cómo se navegaba en la antiguedad y del que ya os hable en otro de mis poemas, Izar las velas , dedicado a él. Os dejo unas pequeñas notas explicativas para aquellos que no estéis muy versados en la mitología ni en el arte de navegar:

- Eolo: es el dios griego de los vientos que tenía el poder de controlarlos.

- El sol guía a a los marinos durante el día y cuando el carro de Apolo tirado por cuatro caballos lo oculta aparecen las estrellas para relevarlo en la orientación.


- Las estrellas parecen girar alrededor de la Polar (situada en el norte sobre el polo) y si se traza una linea entre esa estrella y Kochab (otra estrella de la Osa Menor) se marca la manecilla de un reloj celeste que da una vuelta completa en 24 horas y permite estimar el paso del tiempo.

- Proción, una brillante estrella del Can Menor, marca en su ocaso sobre el mar el rumbo entre Tiro y Malta, después con unas pequeñas variaciones sirve para cruzar todo el Mediterráneo de punta a punta.

- Las Pleyades son un cúmulo de estrellas (7 de ellas visibles) situadas en la constelación de Tauro. Conocidas desde la antigüedad, su aparición en el cielo daba lugar a la época de navegación y cosechas, y cuando se ocultaban comenzaba la pausa invernal. Dice Hesíodo (VII a.C) en 
"Trabajos y días":


Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos, 

cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión 
y se hundan en las brumosas profundidades 
y todos los borrascosos vientos rujan, 
no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar 
sino, como te pido, recuerda trabajar en tierra.


- El Can mayor es una constelación en que destaca Sirio, la estrella más brillante del firmamento. Su aparición indicaba la llegada de los días más calurosos, de ahí lo de canícula.

- Los movimientos en el cielo de la Luna son complejos y difíciles de predecir, por lo que no era recomendable usarla como guía.

- Los marinos experimentados saben distinguir los vientos lejanos por el titileo (centelleo con temblor) de las luces de los faros.

- Para un marino de
la antigüedad las costas desconocidas vistas a sotavento, o sea con viento de mar a tierra, eran peligrosas dada la dificultad de maniobra a vela en busca de un abrigo.

- Con el brazo extendido la uña del índice cubre un ángulo de 1º, el puño cerrado unos 10º y la mano abierta unos 16º. 

- Corredera de barquilla: tablilla de madera sujeta por un cabo con nudos separados por distancias regulares. Se lanzaba al agua mientras se controlaba un periodo de tiempo con un reloj de arena (por ejemplo, si el tiempo era de medio minuto los nudos estaban separados por 50 pies). Al contar los nudos deslizados en ese periodo se obtenía la velocidad del barco, de ahí lo de nudos (1852 m/h)

- Compás: instrumento de navegación con una aguja imantada que se orienta al norte y que tiene la rosa de los vientos como base. Permite medir el rumbo del barco.

Singladura: distancia recorrida por una nave en un día. Singlar: navegar

- Caña: barra del timón tradicional con el que dirige la embarcación.

- Derrotero: libro que describe detalladamente las costas, sus perfiles, puertos, abrigos, bajofondos, escollos y otros riesgos de la mar.

- Derrota: rumbo que lleva una embarcación, de ahí lo de derrotero. En el poema las dos acepciones de derrota (rumbo y fracaso) constituyen una dilogía o equívoco, entre las singladuras de mar y las de tierra tras la jubilación en la mítica Ítaca. 

- Ítaca: patria de Odiseo a la que regresa después de veinte años de navegación y penalidades. Kavafis refleja muy bien la disyuntiva entre el camino y el destino en su poema:

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Has de llegar, es tu destino,
pero no fuerces esta travesía.
Es mejor que te dure muchos años,
que seas viejo al fondear en Ítaca,
rico de lo ganado en el camino
sin esperar ya más riquezas.

La isla te brindó un viaje hermoso.
Ella te hizo emprender las singladuras,
pero ahora no tiene más que darte.

Aunque la encuentres pobre, ella no te ha engañado.
Sabio como te has vuelto, tan pleno de experiencia,
entenderás al fin lo que te dan las Ítacas.

Konstantinos Kavafis