domingo, 27 de septiembre de 2020

Julia Uceda

Julia Uceda (Sevilla, 1925) es una gran poeta con más de sesenta años de fructífera trayectoria, ganadora en 2004 del Premio Nacional de Poesía y en 2019 del Premio Lorca de Poesía Ciudad de Granada. Vamos a leer varios de sus poemas y la podremos escuchar recitando algunos.


Este poema es de su primer libro publicado en 1959:

LA EXTRAÑA

Siempre fui una extraña.
A veces me creía de la mano de todos,
entre luces y sombras,
mi voz entre las voces.
Una amistad de corazón de pájaro
empapaba mis manos.
 
Y de pronto las cosas me volvieron la espalda,
dejándome en el centro de una luz
tan pálida, tan fría…
como de huesos.
Como peces recién muertos.
Temblaba allí. Miraba
el detrás de las cosas, las nucas, las espaldas,
los talones extraños,
el confuso revés de las sonrisas,
el secreto más triste y polvoriento
que nadie se confiesa. No podía
salir de aquella luz en la que nada
parecía – ni era – como antes.
¿Por qué yo?
Se me helaban
los labios de tristeza.
¡Si existiera
sin mirarme existir!
Tal vez para tan poco…
 
Cuando de nuevo la luz se hacía
y mi cuerpo giraba de la mano de todos,
entre luces y sombras,
mi voz entre las voces,
un lejano recuerdo me oprimía.
Sigo siendo una extraña.

Julia Uceda. Mariposa en ceniza (1959)

En este vídeo la autora nos recita este poema y, antes, nos cuenta como fueron su juventud y sus inicios poéticos.

El siguiente poema que he escogido no pertenece a ninguno de sus poemarios y está recogido en "El viento hacia el mar" una antología publicada en 2002 por la que recibió en Premio Nacional de Poesía 

DRIVING  

Me pregunto si alguien, alguna vez,
podrá imaginarme, como yo no puedo,
formando parte de estos bosques, en los que no pienso,
de este mar, que a veces ignoro y del que huyo, a veces
-driving and driving and driving alone-: necesito
en otra lengua porque su sonido
pone el punto de soledad, de aislamiento, mejor,
a las tres partes: mujer en un coche, bosques, mar.

Siempre creo estar en otra escena
Y encuentro mi lugar en la que ya he perdido. Y eso significa
tal vez, que nunca estoy en parte alguna.

                                                               Pero alguien,
alguna vez, supongo con excesivo optimismo
sobre el valor posible de unos cuantos poemas, tendrá curiosidad
por saber cómo fui. Y pintara un atractivo cuadro si contempla
los hermosos paisajes que me acogieron
y que tan fielmente, aunque ya perdidos,
se pueden entrever en toda mi escritura.

Puede que el conjunto resulte hermoso.
Me gustaría verlo, pero será imposible.
De todos modos, quiero hacerle un favor al curioso futuro:
nada estará completo si se olvida
-driving and driving and driving alone-
de este verso extranjero.

Julia Uceda. 
En el viento hacia el mar. (2002)

Lo escuchamos en la voz de su autora con una pequeña explicación previa.


Como suelo decir, en la obra de un gran poeta, derive por donde haya derivado su estilo, suele haber en alguna época como mínimo un buen soneto. En este caso he encontrado este:

RAÍCES

Si ya soy una vela estremecida
colmada por tu viento. Si has llegado
al último escalón. Si me has tomado
por la raíz más honda y más henchida.

Si yo soy ya tu colmo y tu medida
y estás dentro de mí, secreto, hallado.
Si ya sobre la frente me has soplado
para hacerme vivir, ciega y ardida,

antes de irte rompe mis raíces.
Quiero que las arranques, que las trices
al alba con tu mano firme y fuerte.

De no hincarse en tu tierra poderosa
no quiere mi raíz ninguna cosa
si no es andar y andar hacia la muerte.

Julia Uceda

Para ampliar la visión de la obra de Julia Uceda os dejo unos enlaces:

Un completo artículo de Daniel J. Rodríguez en Zenda: Julia Uceda: La libertad está dentro

Un recorrido por su vida y obra de Marta Reig en "Los ojos de Hipatia": La poeta y su poema: Julia Uceda.

Una entrevista de de cuando gano el Premio Lorca en 2019: "No hay que ser obediente; yo nunca lo fui".

Un artículo de Jacobo Cortines en Ínsula: La mirada interior de Julia Uceda.

Y en el portal "A media voz" podréis leer una selección de sus poemas.

Pero sigo pensando que la voz y la explicación del autor es muy importante para la recepción de su obra. En este caso, tenemos los vídeos que grabó la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) en 2005, donde responde a una entrevista y recita y comenta once de sus poemas de sus distintos libros.

En el Archivo Audiovisual de la ACEC se conservan más de mil videos de más de cien poetas españoles, grabados en el último cuarto de siglo, y os recomiendo encarecidamente su visión ya que hay auténticas joyas poéticas.


lunes, 14 de septiembre de 2020

¿Qué fue lo que me atrajo de Folégandros?

Volver a Folégandros siempre es una fiesta. La pequeña isla en medio del Egeo mantiene un encanto especial, a pesar de que el turismo la cerca y la convierte en demasiado multitudinaria. Este año, a causa de la pandemia, la isla está inusualmente vacía sín las aglomeraciones de los últimos tiempos. Pero no creo que eso nos deba alegrar, porque el motivo es nefasto; hay cosas que no tienen vuelta atrás, y la prefiero más llena y sin pandemias.


¿QUÉ FUE LO QUE ME ATRAJO DE FOLÉGANDROS?

¿Qué fue lo que me atrajo de Folégandros?

¿El recorrer la Jora que no tiene peldaños,
la de las siete plazas entre viejas capillas
donde cenas y compartes las copas
con las flores y estrellas?

¿O fue el Kastro, el castillo habitado,
el de la calle-patio y estrechos pasadizos
del tiempo detenido e historias de piratas,
que tiene por muralla la roca vertical?

¿O esa bahía a la que llaman
“la estación de los barcos”,
donde conviven veleros, ferrys y bañistas
frente a la casa blanca que está rozando el agua
y la luna que crece con su estela en el mar?

¿O el blanco monasterio que preside la Jora
en la colina, junto al acantilado, 
con su largo camino de zigzags y escalones 
desde donde contemplo como se oculta el sol?

¿O el resto de la isla cuajada de bancales
en la que ves azul a babor y a estribor,
y donde todavía encuentras “kalderimia”
con burros que transportan la vida en sus alforjas?

Supongo que sumé algo de cada cosa 
en los lejanos tiempos de ser bisoño en islas,
de descubrirlo todo porque sabía muy poco.
Luego “Fole” se fue turistizando, yo repetí visitas
y comencé a sentirla de forma diferente,
aunque tengo por ella un enganche especial
que siempre la sitúa en mi póker de ases.

Este año es distinto, el miedo y la pandemia
han dejado a la isla con mucho menos público
y vuelve la visión de los tiempos pretéritos,
sin aglomeraciones ni en su calles ni playas.
Por una vez, quizá deba ser cierto
que “del mal surge el bien”, 
pero no, eso no es cierto, la prefiero normal 
y me sería muy triste dar por buena
esta imagen antigua que nos muestra Folégandros.

Ricardo Fernández Esteban ©

Las Joras (χώρες) son las pequeñas capitales de las islas, de calles y casas blancas, normalmente escalonadas (excepto la de Folégandros) y situadas sobre alguna colina para defenderlas de los antiguos piratas.
Los Kastros son los castillos o zonas amuralladas que presiden las Joras y que han sido reconvertidos en viviendas.
El puerto de Folégandros σe denomina Karavostasis (Καραβοστάσης) que en griego significa "estación de barcos".
Se denomina kalderimia (καλδερίμια) α los antiguos caminos de herradura empedrados que recorren las islas.

Este poema es mi pequeño homenaje a esta isla a la que he vuelto muchas veces desde la primera vez que la visité hace dieciséis años. En esa primera visita ya le dediqué un poema  a "Folégandros" y otro unos años más tarde "A pesar de mis quejas, no se está nada mal aquí en Folégandros" . Los años pasan y se va aumentando el inventario de islas, pero algunas dejan un poso especial en nuestros recuerdos y en los deseos de repetir. Aquí tenéis unas cuantas fotos para abrir boca


La Panagia que preside la Jora
La Panagía que preside la Jora

La calle-patio del Kastro

Karavostasis

Una de las 7 plazas de la Jora

Unas capillas en Galifos

Aghios Nikolaos

Vista general de la Jora