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miércoles, 13 de mayo de 2020

Ovillejos, de Cervantes a la actualidad

Los Ovillejos son estrofas de diez versos con una disposición peculiar, tres pareados con tres preguntas en octosílabos y tres respuestas en versos de tres sílabas (o cuatro), seguidos por una redondilla de octosílabos, en que el primer verso rima con el anterior y el último consta de los sustantivos de los tres versos cortos de respuesta, a modo de refrán de cierre. 

Parece complicado, pero no lo es. Los primeros conocidos los colocó Cervantes en el Quijote en boca de Cardenio, dirigidos a Luscinda. Luego prosigo hasta la actualidad:


DESDENES, CELOS Y AUSENCIA

¿Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
Y ¿quién aumenta mis duelos?

¡Los celos!
Y ¿quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia! 
De este modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza,
“desdenes, celos y ausencia”.

El Quijote. Cap. XXVII. Miguel de Cervantes


Zorrilla, en Don Juan Tenorio, hace dialogar a don Luis Mejía con doña Ana utilizando el ovillejo.

-¿Me das, pues, tu asentimiento?
-Consiento.
-¿Complácesme de ese modo?
-En todo.
-Pues te velaré hasta el día.
-Sí, Mejía
-Páguete el cielo, Ana mía
satisfacción tan entera.
-Porque me juzgues sincera,
consiento en todo, Mejía.

Don Juan Tenorio. José Zorrilla


Y Muñoz Seca en la magnífica astracanada de La venganza de Don Mendo

-Morirás, rayos y truenos
-¡Menos!
-Que mi espada vidas roba
-¡Coba!
-¿Eres juglar o escudero?
-¡Caballero!
-Entonces, con más esmero,
pues vamos presto a reñir,
que no os tenga que decir:
"menos coba, caballero".

La venganza de Don Mendo. Pedro Muñoz Seca


Pero esta estrofa no ha muero y se siguen escribiendo hoy en día bastantes por los amantes de la rima, que aunque no lo creáis hay muchos. A continuación os coloco uno mío y varios de amigos que hemos escrito hace pocos días para un reto colectivo:


Nunca le hagas un desdén
al bien,
pero admira la moral
del mal
y quien miedo a ambos tenga,
que no venga
Esto no es ninguna arenga, 
los “caminos del señor”
hay que tomar sin temor:
“No hay bien que por mal no venga”

Ricardo Fernández Esteban


Si el hombre me da un envite
¡Al quite!
Si además está de muerte
¡Qué suerte!
Si me enseña su tesoro…
¡Al toro!
Enseguida me enamoro
de cualquier desvergonzado,
mas, si encima es avispado…
¡Al quite, suerte y al toro!

Teresa Fernández Ros


Son del hombre sus placeres
mujeres,
y siempre lleva en el saco
tabaco,
un pan, crujiente y divino,
y vino.
Y así hacen el camino,
los hombres más exquisitos,
con estos tres requisitos:
mujeres, tabaco y vino.

Marcos Circenses


¿La más preciada virtud?
Salud
¿Qué quieren todos y quiero?
Dinero
¿Cuál el tesoro mayor?
Amor
Tres cosas pido Señor
y juro no pedir más.
Seré feliz si me das:
Salud, dinero y amor.

Luviam Beatriz


¿Que necesita el amor?
Ardor
¿Qué más de la misma hechura?
Ternura
¿Y para ser más completo?
Respeto.
No será baladí el reto
que sirve a cualquier edad.
Para un amor de verdad:
Ardor, ternura y respeto.

Jesús Gutiérrez


¿Por qué este dolor no cede?
–No puede.
¿Dará, un día, marcha atrás?
–Jamás.
¿Que depara el porvenir?
–Morir.
Aunque tuvo que partir
lo llevo siempre a mi lado,
porque todo ser amado
no puede jamás morir.

Carmen Aguirre


¿Qué es lo que me tiene loca?
tu boca.
Tu ardiente piel de canela,
anhela
con prontitud y en porfía,
la mía
Con tu sagaz picardía
quiero que abrases mi piel,
sé que, de gotas de miel
tu boca anhela la mía.

Gema Sánchez


Pues aquí tenéis una muestra de ovillejos actuales. Os invito a dejarme los vuestros en los comentarios a esta entrega.

Nota: La imagen de cabecera es de Víctor José Betancout (gythanobonfak)

miércoles, 29 de abril de 2020

Garcilaso, Quevedo, Clementson y Bascuñana. La poética del mito de Apolo y Dafne

El mito de Dafne, que se convierte en laurel para huir de Apolo, ha inspirado a numerosos poetas. Escojo dos poemas de los siglos de oro, de Garcilaso y Quevedo, y dos actuales de Bascuñana y Clementson.

Escultura de Bernini. Museo Borghesse
Apolo, dios de las artes y conductor del sol, fue castigado por el joven Eros (Cupido) por burlarse de él. Eros tomó dos flechas, una de oro y otra de plomo. La de oro incitaba el amor, la de plomo al odio. Con la de plomo hirió a la ninfa Dafne y con la de oro a Apolo. Este se apasionó por Dafne y ella lo aborreció. Dafne ya había rechazado antes a muchos amantes y prefería la caza y los bosques, aunque su padre, el dios Peneo, le insistía que se casase.

Apolo la hostigó y la ninfa huyó. Cuando vio que Apolo la atraparía, Dafne pidió ayuda a su padre que convirtió su piel en corteza de un árbol de laurel, su cabello en hojas, sus brazos en ramas y enraizó sus pies en la tierra. Apolo abrazó las ramas desconsolado, le prometió que la amaría eternamente y que sus ramas, siempre verdes, coronarían las cabezas de los héroes.


SONETO XIII de Garcilaso

A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!


Garcilaso de la Vega


En esta entrada que dediqué a Garcilaso, podéis encontrar más poemas suyos e información sobre su obra.


TRAS VOS UN ALQUIMISTA...  de Quevedo

Tras vos un Alquimista va corriendo,
Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda,
pues vais del Sol y de la luz huyendo.

Él os quiere gozar a lo que entiendo
si os coge en esta selva tosca y ruda,
su aljaba suena, está su bolsa muda,
el perro, pues no ladra, está muriendo.

Buhonero de signos y Planetas,
viene haciendo ademanes y figuras
cargado de bochornos y cometas.


Esto la dije, y en cortezas duras
de Laurel se ingirió contra sus tretas,
y en escabeche el Sol se quedó a oscuras.

Francisco de Quevedo


He dedicado dos entradas a Quevedo. En una comento con detalle su soneto "Amor más allá de la muerte" y en la otra "Dichoso puedes, Tántalo, llamarte". En ambas podréis encontrar más información sobre él y su obra.


Albani. Museo del Louvre


DAFNE (de Carlos Clementson)

Contempla cómo late, tras tan larga carrera,
su blando pecho esquivo
antes de hacerse inmóvil perfume perdurable...

Amante, estás a tiempo. Es tu ocasión postrera:
a este laurel que -exausto- detiénese un instante
aún le palpita virgen y rojo el corazón.

"Archipiélagos". Carlos Clementson.

El tiempo pasa, pero los mitos perduran, este es el poema que le ha dedicado Carlos Clementson (Córdoba, 1944) a Dafne. En este enlace comento su libro de poemas "Archipiélagos" y en este otro "Las olas y los años"

Y para acabar, el poema que dedica a Apolo Ramón Bascuñana (Alicante, 1963). Si queréis saber más de este poeta, aquí tenéis un enlace a la presentación de su último libro de poemas El dueño del fracaso.


APOLO PERSIGUIENDO A DAFNE (de Ramón Bascuñana)

Yo te persigo amor, aunque tú sabes
la maldición que pesa en nuestra contra.
Yo te persigo, amor, y al alcanzarte
tu carne será un tacto de madera.
El amor es así, su sino es ése.
Es el amor una categoría
del amplio espectro de las ilusiones.
Nada más alcanzarlo se transforma.
O puede ser peor se desvanece.

"El gesto del escriba". Ramón Bascuñana.



Dafne. Julio González

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Cristóbal Mosquera de Figueroa

Cristóbal Mosquera de Figueroa (Sevilla, 1547 - Écija, 1610) poeta y escritor, además de corregidor y alcalde, no es demasiado conocido, a pesar de su amplia obra que ha sido recogida y comentada recientemente en un libro por Jorge León Gustà

Vamos a tratar en esta entrada de paliar algo este desconocimiento transcribiendo alguno de sus sonetos. Comienzo con dos de temática amorosa.


SONETO A DOÑA JUANA DE MENDOZA

Rayos de eterno sol son tus cabellos,
vivas flechas de amor tus bellos ojos;
tu boca y rostro tierno son despojos
de los colores celestiales bellos.

Si el que se siente atormentado dellos
halla deleite en ásperos abrojos,
dichoso el que sin pena y sin enojos
los goza, pues nació para querellos.

Tú serás otro Alcides, ¡oh Menoro!,
que por el alto premio de la gloria
venció trabajos y domó el profundo;

y dirás, enlazado en trenzas de oro,
que es poco por gozar de tal victoria
sufrir prisiones, circundar el mundo.

Cristóbal Mosquera de Figueroa

Alcides es el nombre griego de Hércules y Medoro el personaje de Orlando el Furioso amante de Angélica. Como indica J. León, el soneto no se dirige a la amada sino que se centra en el amante camuflado bajo el pseudónimo de Menoro. 


SONETO AL NOMBRE DE UNA DAMA

¡Oh clara crüeldad de Amor airado!
¡Oh clara turbación de suerte mía!
No es clara, sino oscura, mi alegría,
y es clara la ocasión de mi cuidado.

Entonces era clara, y bien librado
yo me pudiera llamar, pues que tenía
la remuneración de mi porfía
con clara luz hermosa prosperando.

Ahora en esta sombra de la ausencia
apartado de ti siento mi clara
razón de me acabar como perdido.

Pero si he de penar sin tu presencia,
ya que la muerte fiera no sea clara,
vendré a morir a manos del olvido.

Cristóbal Mosquera de Figueroa

Un soneto muy bien estructurado, en torno al nombre de la supuesta amada Clara, con encabalgamientos en el segundo cuarteto, que en mi opinión no desmerece ante otros sonetos de este género de los poetas más famosos de los siglos de oro.

Y cierro con otro soneto de temática religiosa.

ESTANDO CANSADO DE PRETENDER Y DETERMINANDO RECOGERSE

Déjame ya, Fortuna y Esperanza,
que en mi cuerpo y mi alma has hecho el daño
-de hoy a mañana, de uno en otro año-,
debiendo en Dios poner mi confianza.

¡Oh padres que acudisteis con bonanza
a mis tormentas, tiempo y desengaño!
Pudiera Dios tratarme como a extraño,
pues fuera justa en mí cualquier venganza.

Ángel divino, inspiración del cielo,
nuncio de aquella antigua hermosura:
entra en mi corazón y hazte fuerte.

Apártate ambición, hija del suelo,
que ya me está mejor la sepultura,
sueño de justos, apacible muerte.

Cristóbal Mosquera de Figueroa
 
Destaco una curiosidad fonética en este soneto que nos permite saber como se pronunciaban algunas palabras en las fronteras de los siglos XVI y XVII. Las "h" de "hermosura" y "hazte" todavía no eran mudas y se pronunciaban aspiradas, ya que es así como se mantiene el impecable ritmo de este soneto y sus versos endecasílabos. Un ejemplo de como la poesía permite conocer como pronunciaban nuestros antepasados.



Hay poca información de Mosquera en la red, más alla de la entrada de Wikipedia, y muy pocos poemas colgados, por ello si estos poemas os han sabido a poco, os recomiendo el libro que os he citado antes de Jorge León Gustà que recoge su biografía y su obra poética completa, con interesantes anotaciones que nos ayudan a comprender mejor la obra de este injustamente poco conocido poeta.



martes, 4 de julio de 2017

Quevedo. "Amor constante más allá de la muerte"


Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 - Villanueva de los infantes, 1645) es uno de nuestros mejores poetas, si no el mejor, del siglo de oro. Ya le dediqué una entrada hace 6 años en la que comentaba su poema Dichoso puedes, Tátalo, llamarte... 

Hoy trato de su conocido soneto, Amor constante más allá de la muerte, y comento su contenido y continente. O sea, qué creemos que quiso decir el poeta y cómo lo dijo, porque los poemas de esa época suelen requerir de algunas explicaciones para desentrañar su texto.



AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.


Francisco de Quevedo


Significado del poema:

Este poema recrea la pervivencia del amor más allá de la muerte, como indica su nombre, tema de inspiración petrarquista y que ya trató Garcilaso en nuestra lengua. El amante se imagina en la otra vida después de la muerte y manifiesta que su amor será eterno. Hay que tener en cuenta que en esta época el "yo poético", que protagoniza la obra, es una máscara enamorada, no el sentimiento real de quien escribe.

El primer cuarteto describe el momento de la muerte: La muerte (la postrera sombra) cerrará mis ojos ese día en que comienza la eternidad (el blanco día) y esa hora feliz (hora lisonjera) liberará mi alma de la ansiedad (afán ansioso) por alcanzar el amor que desea. (Ese tópico de la dama, Lisi en este caso, cuyo amor es inalcanzable, es muy usual en la poesía amorosa de la época)

El segundo cuarteto detalla el viaje del alma hasta alcanzar la inmortalidad (en la otra ribera de la laguna Estigia y el río Leteo) y la persistencia de la memoria del amor: Pero mi alma no dejará la memoria de la amada en este mundo de los vivos (la otra parte de la ribera) en la que ardía enamorada, sino que sabe cruzar sin temor (nadar sabe mi llama la agua fría) y saltarse las leyes del más allá (perder el respeto a ley severa) que imponen el olvido de la vida anterior a quienes cruzan el Leteo para entrar en los Campos Elíseos.

Los tres versos del primer terceto explican la relación entre el cuerpo y el alma y el lugar que ocupó la pasión. Y los tres del segundo terceto, en paralelismo con cada uno de los primeros, exponen su idea esencial del amor y su victoria final sobre la muerte: Mi alma, encarcelada por el dios del amor (Eros), dejará mi cuerpo pero no el cuidado de mi amor. / Mis venas que han dado vida (la sangre como "humor") a mi pasión amorosa desaparecerán, pero han cumplido (tendrá sentido) su cometido de alimentar el fuego del amor en el corazón. / Mis médulas (huesos) que han ardido en ese fuego del amor serán polvo, pero ese último resquicio del cuerpo será "polvo enamorado".


Figuras retóricas:

El primer cuarteto esta cuajado de hipérbatos, ya que se altera el orden normal de la frase (sujeto + verbo + complementos) que sería: La postrera sombra podrá cerrar mis ojos el blanco día que me llevare, y esa hora lisonjera podrá desatar esta alma mía de su afán ansioso. Tanto "postrera sombra", como "blanco día" u "hora lisonjera" son metáforas de la muerte que se presenta aquí como un descanso liberador de la vida. "Desatar esta alma mía" describe la separación del alma y el cuerpo. Se destaca el quiasmo (ordenar de forma cruzada dos grupos de palabras) de "cerrar podrá mis ojos" con "podrá desatar esa alma", metáforas de la separación de cuerpo y alma; y la antítesis (contraposición de dos palabra o frases) "hora a su afán ansioso lisonjera" en que la hora de la muerte en vez de ser pesarosa es feliz.

Ese primer cuarteto expresa una posibilidad que es rebatida por una argumentación el segundo cuarteto que manifiesta la persistencia del amor. En este segundo cuarteto se presenta el amor con metáforas relacionadas con el fuego "en dónde ardía", "mi llama" que se sobreponen a la muerte y sus reglas "nadar el agua fría" y "ley severa", en esa mitológica representación del Hades (el más allá griego) que imponía beber el agua del olvido en el río Leteo, lo que no hace el amante.

En los tercetos se muestra la victoria del amor sobre la muerte efectuando un paralelismo entre sus versos, con tres oraciones copulativas coordinadas con tres oraciones adversativas (verso 9º con el 12º, 10º con el 13º y 11º con el 14º) y, además, los versos 9º y 10º se presentan en forma de hipérbaton para realzar la expresión. El dios Eros (o Cupido) ha aprisionado metafóricamente al alma que ahora se libera. El fuego representa al amor que convierte a las venas en ceniza (además, existe una antítesis entre el fuego y el líquido, la sangre, que corre por las venas) y a los huesos en polvo, pero siguen teniendo sentido porque mantienen el amor. Amor que es una victoria ante la muerte.

Hay que destacar que J.M. Blecua enmendó un error de copia histórico que indicaba en el 11º verso "dejaran" en vez del "dejará" y que es lo que da lugar al paralelismo de esos versos. Paralelismo que antes quedaba desdibujado ya que se leía como si el segundo terceto afectase globalmente a todo el primer terceto.


Si queréis profundizar en el comentario de este texto os recomiendo el artículo publicado por Pablo Jauralde en Cervantes Virtual "Cerrar podrá mis ojos la postrera..."


Estructura métrica:

Respecto al continente, el poema es un soneto de endecasílabos que riman en ABBA ABBA CDC DCD. Señalo a continuación 
 las sílabas tónicas, aparte de la principal obligada en la 10ª, el tipo de verso y las sinalefas existentes.

Cerrar podrá mis ojos la postrera
(2,4,6 heroico) (único encabalgamiento del poema con el verso siguiente "postrera sombra")
sombra que me llevare el blanco día,

(1,6,8 enfático, apoyo secundario en 4ª) (sinalefa obligada "llevare el")
y podrá desatar esta alma mía

(3,6,8 melódico) (sinalefa "est'alma en que la tonicidad de "alma" elimina la anterior "a")
hora a su afán ansioso lisonjera;

(1,4,6 sáfico enfático, apoyo secundario en 8ª) (sinalefa obligada "hora a")

mas no, de esotra parte, en la ribera,

(2,4,6 heroico, apoyo secundario en 8ª) (sinalefa obligada "de esotra", sinalefa que obliga a suprimir la pausa fónica de la coma "parte, en")
dejará la memoria, en donde ardía:

(3,6 melódico, apoyo secundario en 8ª) (sinalefa que obliga a suprimir la pausa fónica de la coma "memoria, en", sinalefa obligada "donde ardía")
nadar sabe mi llama la agua fría,

(2,(3),6,8 heroico con ténue antirritmo melódico en 3ª) (sinalefa "l'agua" en que la tonicidad de "agua" elimina la anterior "a")
y perder el respeto a ley severa.

(3,6,8 melódico) (sinalefa obligada "respeto a")

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
(1,4,6,8 enfático heroico) (sinalefa "alma a" un poco compleja para que se escuchen las dos aes y no se pierda la semántica de la frase) 
venas que humor a tanto fuego han dado,

(1,4,6,8 enfático heroico) sinalefas obligadas por atonicidad "que humor" y "fuego han" 
médulas que han gloriosamente ardido,

(1,(4),6,8 enfático heroico) (con leve tonicidad en 4ª en la sinalefa "que han" casi obligada) Hay tratadistas que defienden la acentuación grave de "medulas" indicando que era la habitual en la época, pero yo estoy de acuerdo con Jauralde, que defiende la fuerza de los tres versos enfáticos e indica que la tonicidad en la época también podría ser esdrújula "médulas".

su cuerpo dejará, no su cuidado;
(2,6.7 heroico tenso por el antirrítmico en 7ª, apoyo secundario en 4ª)
serán ceniza, mas tendrá sentido;

(2,4,8 sáfico, apoyo secundario en 6ª)
polvo serán, mas polvo enamorado.

(1,4,6 enfático heroico con apoyo secundario en 8ª) (sinalefa obligada "polvo enamorado")


La armonía del verso la marca su longitud y la tonicidad de sus sílabas. Aquí todos los endecas excepto uno (el 13º) son "a maiori" o sea apoyados en una tonicidad fuerte en 6ª y todos conviven muy bien. Además, unos cuantos enfáticos, sobre todo los del primer terceto, dan mayor fuerza a la expresión de esos versos.

Si estáis interesados en saber más de esa armonía versal, que distingue al poema de la prosa y que se explican a través de los principios métricos, podéis consultar mi tratado "Métrica poética del español". En esta entrada del blog os dejo una sinopsis del libro.


Y ya que hemos hablado tanto de este soneto vamos a escucharlo recitado magníficamente en este vídeo por José Luis Gómez.




Respecto a más información sobre Francisco de Quevedo y su obra, en este link a la Fundación Francisco de Quevedo podéis acceder su poesía y a mucha más información, y Cervantes virtual también le dedica un apartado.

Como libros sobre la poesía de Quevedo puedo recomendar "Poesía varia" en edición crítica de James O. Crosby por Cátedra y "Poesía selecta" en edición crítica de Lía Schwartz e Ignacio Arellano de Ediciones 10, además del clásico "Poemas escogidos" de José Manuel Blecua en Castalia.

miércoles, 26 de abril de 2017

Juan Boscán

Imagen atribuida en  Internet
Conocemos a Juan Boscán (Barcelona, 1492 - Perpiñán, 1542), además de por su obra, por haber introducido la lírica italianizante en la poesía en castellano y haber animado a Garcilaso a esa misma tarea que incorporó definitivamente el endecasílabo en nuestra lengua.

Aunque sus poemas no tienen la altura lírica de los de Garcilaso, muestran ya esa nueva estructura al tratar los tópicos de la poesía de la época. Además, hay que agradecer a su viuda que publicase prontamente a ambos, permitiendo su difusión.


SI LAS PENAS QUE DAIS (Soneto LXV)

   Si las penas que dais son verdaderas,                  
como muy bien lo sabe el alma mía,                     
¿por qué ya no me acaban, y sería                        
sin ellas mi morir muy más de veras?                   

   Mas si por dicha son tan lisonjeras                      
que quieren retozar con mi alegría,                      
decid, ¿por qué me matan cada día                      
con muerte de dolor de mil maneras?                 

   Mostrarme este secreto, ya, señora,                
y sepa yo de vos, pues por vos muero,                
si aquesto que padezco es muerte o vida;                         

porque siéndome vos la matadora,                      
mayor gloria de pena ya no quiero                        
que poder yo tener tal homicida.

Juan Boscán 


SONETO LXXXV

   Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado.
El verdadero y firme enamorado
está, cuando está ausente, más perdido.

   Aviva la memoria su sentido;
la soledad levanta su cuidado;
hallarse de su bien tan apartado
hace su desear más encendido.

   No sanan las heridas en él dadas,
aunque cese el mirar que las causó,
si quedan en el alma confirmadas,

que si uno está con muchas cuchilladas,
porque huya de quien lo acuchilló
no por eso serán mejor curadas.

Juan Boscán 

Nota técnica: En el verso 13º de este soneto en" ...porque huya..." no hay sinalefa y es un endecasílabo, lo que nos lleva a confirmar que en esa época la "h" aún se aspiraba.

En la entrada que dediqué a Garcilaso comento estos "argumentos de amor" de nuestra poesía clásica y su carácter ficticio que no suele relatar vivencias personales. 

En Cervantes virtual, tenéis una biografía y cien de sus sonetos. Y en el portal Sonferrer otra reseña biográfica y varios poemas del autor.

sábado, 6 de febrero de 2016

Miguel de Cervantes, poeta


Miguel de Cervantes (Alcalá, 1547 - Madrid, 1616) es mucho más conocido como escritor que como poeta, aunque él siempre tuvo un especial interés por ser reconocido en su labor poética. 

Como indica en unos de sus versos: Yo que siempre trabajo y me desvelo / por parecer que tengo de poeta / la gracia que no quiso darme el cielo.

Pero, diga lo que diga, también es bueno recordarlo en este género. Éste es uno de sus sonetos más conocidos.


AL TÚMULO DEL REY QUE SE HIZO EN SEVILLA (soneto con estrambote)

"¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describidla!;
porque, ¿a quién no suspende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

¡Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más que un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!

¡Apostaré que la ánima del muerto,
por gozar este sitio, hoy ha dejado
el cielo, de que goza eternamente!"

Esto oyó un valentón y dijo: "¡Es cierto
lo que dice voacé, seor soldado,
y quien dijere lo contrario miente!"

Y luego incontinente
caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

Miguel de Cervantes


Y un ovillejo, estrofa de diez versos que dio a conocer Cervantes. Consta de tres pareados de pie quebrado, y una redondilla final que debe resumir lo anterior e incluir en el último verso las palabras quebradas.

OVILLEJO 


¿Quién mejorará mi suerte?
¡La muerte!
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
¡Mudanza!
Y sus males, ¿quién los cura?
¡Locura!
De ese modo no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.


Miguel de Cervantes


Si queréis profundizar en la obra poética de Cervantes os dirijo a la publicación Cervantes poeta: el valor de los versos del Quijote de Pedro Cerrillo. Como no podía ser menos, en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes encontraréis amplia información bio y bibliográfica sobre quien da nombre a este magnífico portal literario. Por último una antología de sus poemas del portal A media voz. 

martes, 1 de septiembre de 2015

Gutierre de Cetina


Gutierre de Cetina (Sevilla 1520, Puebla - Méjico 1557). Poeta de inspiración petrarquista, también influido por Garcilaso y Ausias March. De familia noble fue militar y uno de los primeros que escribió madrigales en castellano (poemas breves amorosos que combinan endecas y heptasílabos).

Éste es su madrigal más conocido.


OJOS CLAROS SERENOS...

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Gutierre de Cetina

Aquí tenéis este madrigal recitado por el gran actor Luis Prendes.



Y uno de sus sonetos 

AMOR MUEVE MIS ALAS, Y TAN ALTO

Amor mueve mis alas, y tan alto
las lleva el amoroso pensamiento,
que de hora en hora así subiendo siento
quedar mi padecer más corto y falto.

Temo tal vez mientras mi vuelo exalto,
mas llega luego a mí el conocimiento
y pruébase que es poco en tal tormento
por inmortal honor un mortal salto.

Que si otro puso al mar perpetuo nombre
do el soberbio valor le dio la muerte,
presumiendo de sí más que podía,

de mí dirán: Aquí fue muerto un hombre
que si al cielo llegar negó su suerte,
la vida le faltó, no la osadía
.

Gutierre de Cetina

En este enlace podréis encontrar una antología de sus poemas y en este otro una biografía con referencias a su obra poética.


Por si os interesa profundizar en las influencias de la poesía italiana en este poeta, os dirijo a un documentado estudio de Jesús Ponce Cárdenas, Cauces de la imitación en el Renacimiento: Gutierre deCetina y Nicolò Franco.

domingo, 26 de julio de 2015

Bernardo de Balbuena

Bernardo de Balbuena (Valdepeñas 1562, San Juan de Puesto Rico 1627), autor no demasiado conocido ni reconocido en nuestros días escribió tres largas obras poéticas Siglo de oro en las selvas de Erifile, El Bernardo y Grandeza mejicana, pero sólo os copiaré unos poemas suyos más cortos.


PERDIDO ANDO SEÑORA...

Perdido ando, señora, entre la gente
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida:
sin vos porque de mí no sois servida,
sin mí porque con vos no estoy presente;

sin ser porque del ser estando ausente
no hay cosa que del ser no me despida;
sin Dios porque mi alma a Dios olvida
por contemplar a vos continuamente;

sin vida porque ausente de su alma
nadie vive, y si ya no estoy difunto
es en fe de esperar vuestra venida.

¡Oh, vos por quien perdí alegría y calma,
miradme amable y volvereisme al punto
a vos, a mí, a mi ser, mi dios, mi vida!

Bernardo de Balbuena


Este soneto, que pertenece a la égloga 5ª de su Siglo de oro en las selvas de Erifile donde lo canta el pastor Felicio, es la obra que suele aparecer asociada al autor en las antologías. Se refiere en el poema a los cinco motivos por los que anda perdido por su dama, ampliando el "sin Dios, sin vos, sin mí" de Jorge Manrique. Aunque técnicamente tiene la incorrección de repetir la rima -ida en cuartetos y tercetos, es una composición que desarrolla bien su contenido y ritmo. Hay varias versiones de este soneto y os he colocado la que recoge la Antología comentada de la poesía lírica española, que me parece la mejor en cuanto a ritmo y contenido.

La siguiente octava real trata de las cualidades que deben adornar al poeta, en las que se trasluce su oficio eclesiástico al considerar que debe ser un elegido de Dios.

No piense el ignorante vulgo vano
que hacer una canción, medir un verso
o escribir en lenguaje limpio y terso
ya le da de poeta nombre ufano.
Que sólo al que es de ingenio soberano
y en ser divino excede al universo,
cuya voz suena a más que aliento de hombre,
cuadra y no a otro la honra de este nombre.

Bernardo de Balbuena

Por si os interesa profundizar más en su vida y obra os dejo un enlace a un ensayo de Lucrecio Pérez Blanco, Bernardo de Balbuena: Innovación y magisterio en la literatura hispanoamericana de los siglos XVI y XVII; y otro a un texto de Cecilio Muñoz Fillol Bernardo de Balbuena en sus obras

sábado, 16 de mayo de 2015

María de Zayas

Imagen supuestamente atribuida
María de Zayas (Madrid 1590 - ¿1661?). Poco se sabe de esta novelista y poeta barroca, ni su rostro se conoce, pero nos quedan sus textos y en este caso unos sonetos extraídos de su obra La traición en la amistad.

La imagen no creo que corresponda a la autora, pero dejémosla para darle un rostro.


Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría.

Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
temor valiente, entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía.

Buscar lugar donde aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea.

Tener el gusto y el disgusto iguales
y todo el bien librado en esperanza,
si aquesto no es amor, no sé qué sea.

María de Zayas.

En este soneto juega con las paradojas y antítesis, figuras retóricas bastante similares ya que la primera expresa la contradicción interna creada por dos conceptos opuestos, y la segunda la contraposición  de dos palabra o frases. Yo diría que los versos 1º,2º, 3º, 6º, 9º y 10º son paradojas, y los 4º, 5º, 7º, 8º y 12º son antítesis, pero admito opiniones contrarias. Para acabar, al 11º le podemos adjudicar un poliptoton (juego de palabras) y al 14º una epifonema (sentencia final que subraya la idea). Hacer mudanza se refiere a cambiar o transformar.


Gallarda condición, Cupido, tengo,
muchos amantes en mi alma caben,
mi nuevo amartelar todos alaben
guardando la opinión que yo mantengo.

Hombres, así vuestros engaños vengo;
guardémonos de necias que no saben,
aunque más su firmeza menoscaben,
entretenerse como me entretengo.

Si un amante se ausenta, enoja o muere,
no ha de quedar la voluntad baldía,
porque es la ociosidad muy civil cosa.

Mal haya la que solo un hombre quiere,
que tener uno solo es cobardía;
naturaleza es vana y es hermosa.

María de Zayas

Si queréis saber más de la autora, os recomiendo unos enlaces. Uno del IES Miguel Catalán con enlaces a distintas obras, una biografía en la Biblioteca Nacional, un interesante artículo de Rosa Navarro del libro Belleza escrita en femenino (página 264) y un ensayo de Benito Quintana sobre La poesía de los desengaños amorosos de María de Zayas. 

viernes, 3 de abril de 2015

Teresa de Cepeda y Ahumada (Santa Teresa de Jesús)

Estos días se conmemoran los cinco siglos del nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada (Ávila, 1515 - Alba de Tormes 1582) más conocida como Santa Teresa de Jesús y este blog quiere recordarla como poeta.

Copio su célebre glosa al poema popular Vivo sin vivir en mí, tema que también trató su compañero de fatigas San Juan de la Cruz


VIVO SIN VIVIR EN MÍ

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

Teresa de Cepeda y Ahumada (sobre 1571-73)


Parece que el poema del mismo título de San Juan de la Cruz se escribió entre 1572-78, pero los expertos no se han puesto de acuerdo sobre las influencias o contaminaciones entre los dos.

En la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes encontraréis una completa información sobre su vida y obra  , aquí un facsímil de Poemas de Santa Teresa publicado en 1861, y en este otro enlace a la web Los poetas una antología de su obra poética

viernes, 9 de enero de 2015

Francisco de Figueroa

Francisco de Figueroa (Alcalá de Henares 1530-1588) fue llamado el Divino por lo que debió de ser un poeta muy apreciado en su tiempo. Por sus estancias en Italia se familiarizó con la poesía y cultura transalpina. Ya que no he encontrado su imagen os dejo la de otros poetas-soldados.












SONETO XVII

Perdido ando, señora, entre la gente,
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida;
sin vos, porque no sois de mí servida;
sin mí, porque no estoy con vos presente;

sin ser, porque de vos estando ausente
no hay cosa que del ser no me despida;
sin Dios, porque mi alma a Dios olvida
por contemplar en vos continuamente;

sin vida, porque ya que haya vivido,
cien mil veces mejor morir me fuera
que no un dolor tan grave y tan extraño.

¡Que preso yo por vos, por vos herido,
y muerto yo por vos d'esta manera,
estéis tan descuidada de mi daño!


Francisco de Figueroa

MADRIGAL.

Triste de mí que parto, mas no parto,
que el alma, que es de mí la mejor parte,
ni partirá, ni parte,
de quien jamás el pensamiento aparto:
Si parte el cuerpo triste, el alma queda
gozosa, ufana y leda:
Sí; mas del alma el cuerpo parte, y temo,
(¡o doloroso estremo!)
que en esta de los dos triste partida,
por fuerza he de partirme de la vida.

Francisco de Figueroa

Aquí podéis leer su biografía y una recopilación de 76 poemas que se le atribuyen

sábado, 26 de julio de 2014

Juan de Tassis, Conde de Villamediana


Juan de Tassis, Conde de Villamediana (Lisboa 1582, Madrid 1622) fue persona de azarosa vida. Lo he recordado al releer la excelente antología de Luis Alberto de Cuenca Las cien mejores poesías de la lengua castellana en que dice de él que fue un poeta maldito avant la lettre.

Hoy este soneto se consideraría políticamente incorrecto, pero refleja bien las descripciones poéticas de la mujer en los siglos de oro.


DEFINICIÓN DE LA MUJER

Es la mujer un mar todo fortuna,
una mudable vela a todo viento;
es cometa de fácil movimiento,
sol en el rostro y en el alma luna.

Fe de enemigo sin lealtad ninguna,
breve descanso e inmortal tormento,
ligera más que el mismo pensamiento,
y de sufrir pesada e importuna.

Es más que un áspid arrogante y fiera;
a su gusto, de cera derretida,
y al ajeno, más dura que la palma;

es cobre dentro y oro de por fuera,
y es un dulce veneno de la vida
que nos mata sangrándonos el alma.

Juan de Tassis. Conde de Villamediana



Para su azarosa biografía y su bibliografía os dirijo a Wikipedia . Aquí tenéis una amplia antología de su poesía y en este otro enlace diez de sus sonetos.


Como otro ejemplo de la poesía de esa época, os coloco un soneto atribuido a Villamediana (de lo que hay muchas dudas) que trata de la proyectada boda boda de Carlos Estuardo, Príncipe de Gales, y la Infanta María, hermana de Felipe IV, en edición efectuada por  Rafael Iglesias. (1)


A LA VENIDA DEL PRINCIPE DE GALES A CASARSE CON LA INFANTA DOÑA MARÍA. Del dicho Conde. (2)

En hombros de la pérfida herejía (3)
ved, Lisardo, que Alcides, (4) o que Atlante, (5)
el de Gales pretende (y su Almirante) (6)
llegar al cielo hermoso de María. (7)

El príncipe bretón, (8) sin luz ni guía, (9)
alega, aunque hereje, que es amante, (10)
y que le hizo caballero andante (11)
la hermosa pretensión de su porfía. (12)

Juntos se han visto el lobo y la cordera, (13)
y la paloma con el cuervo anida,
siendo palacio del diluvio el arca. (14)

Confusión de Babel en esta era (15)
donde la fe de España está oprimida
de una razón de Estado (16) que la (17) abarca.

Atribuido al Conde de Villamediana

Aquí podéis consultar las Notas marginales incluidas en la Biblioteca Cervantes virtual, donde también donde se recoge más información y varios audios sobre la obra de Villamediana .