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lunes, 6 de noviembre de 2017

José Mª Blanco-White


José Mª Blanco-White (Sevilla 1775, Liverpool 1841) escritor, periodista, crítico literario y poeta. A caballo entre dos épocas, tras ordenarse como sacerdote y tener una crisis religiosa, participó en la lucha antinapoleónica en España y luego se exilió a Inglaterra donde se convirtió al protestantismo.

Blanco-White es más conocido por su obra en prosa y su poesía ha tenido poca difusión. Aquí os dejo unas muestras.

Éste es quizá su poema más conocido:


LA REVELACIÓN INTERNA

¿Adónde te hallaré, Ser Infinito?
¿En la más alta esfera? ¿En el profundo
abismo de la mar? ¿Llenas el mundo
o en especial un cielo favorito?

"¿Quieres saber, mortal, en dónde habito?",
dice una voz interna. "Aunque difundo
mi ser y en vida el universo inundo,
mi sagrario es un pecho sin delito.

Cesa, mortal, de fatigarte en vano
tras rumores de error y de impostura,
ni pongas tu virtud en rito externo;

no abuses de los dones de mi mano,
no esperes cielo para un alma impura
ni para el pensar libre fuego eterno".

José Mª Blanco-White



Este otro poema es menos conocido y lo he encontrado en la antología de Poesía española del siglo XVIII (edición de Rogelio Reyes) que es una buena referencia para la poesía de la época.


EN UNA AUSENCIA

¿Dónde estás que no te encuentro,
dulce amor del alma mía?
¡Maldición eterna el día
que arrancó mi bien de ti!
¿Dónde están aquellas horas
que el amor me dio en tus brazos?
¿Quién rompió los tiernos lazos
con que unido estuve a ti?

Hado bárbaro me sigue,
no hay mudanza en mi fortuna.
Infeliz desde la cuna,
infeliz seré al morir.
Dame tregua la esperanza,
pruebo el bien, mas pronto vuela;
si un instante me consuela,
luego aumenta mi gemir.

Si ambicioso el pecho mío
dichas mil pidiera al cielo,
bien pudiera el vano anhelo
con dureza castigar.

Mas no quiero yo esos bienes:
vierta en otros su tesoro;
sólo pido un bien que adoro
y jamás lo he de gozar.

Retirado a oscuro asilo,
denme ¡ay Dios! que en dulce calma,
embebida en ti mi alma,
viva exento de temor.
¡Qué placer! Allá mi gloria
fuera a verte a cada instante,
mi universo tu semblante,
mi ventura sólo amor.

Y no amor arrebatado,
pasajero, mal seguro,
sino aquel tranquilo y puro,
hecho sólo a consolar;
lento fuego, hermosa llama
cual la luz del occidente,
que al ponerse, aunque no ardiente,
nunca deja de brillar.

Débil choza bastaría
a prestarnos fiel asilo,
que un hogar, cuando es tranquilo,
sobra a un puro corazón.
Guarden ¡ay! esos tiranos 
para sí el poder, la gloria;
de ellos sólo en mi memoria
quedará la compasión.

¡Ah! Yo en medio de mis males
sé que tengo quien me llora,
quien en este instante, ahora,
suspirando por mí está.
Ellos ¡míseros! me envidien,
que no saben qué es ternura;
yo más quiero esta amargura
que el placer que el oro da.

José Mª Blanco-White

Y por último unas SEGUIDILLAS

Me dicen que los ecos
de mis canciones
pondrán luego a mis plantas
mil corazones.
No quiera el cielo
tengan en mí sus dones
tan vil empleo.

No quiero aduladores:
la ambición mía
es propagar la llama
que en mí respira.
Llantos no quiero.
Valor, virtud, franqueza,
ganen mi pecho.

Denme de la hermosura 
ser el modelo,
y el que salve mi patria 
me tendrá en premio.
Pues nada valgo,
mi amor será de un héroe
imaginario.

José Mª Blanco-White (Octubre de 1839)


En A media voz hay copiados algunos poemas , y en la Biblioteca Cervantes encontrareis unas cuantas obras suyas digitalizadas

Visor publicó en 1995 su obra poética completa, pero no sé si aún está disponible o ya está destalogada. Otra antología antigua es la que publicó Labor en edición de Vicente Llorens en 1971 que contiene un capítulo dedicado a su poesía. Respecto al estudio de toda su obra, el mejor libro que conozco es de Fernándo Durán López publicado por la Fundación J. M. Lara.


lunes, 22 de agosto de 2016

Leandro Fernández de Moratín

Leandro Fernández de Moratín (Madrid, 1760 - París, 1828) fue el más relevante autor teatral de su época. También, aunque no sea tan conocido por ello, tiene una obra poética importante.

Sus poemas y su teatro, quedan algo lejos de nuestros gustos actuales, pero esta elegía que os copio está considerada lo mejor de su poesía y para Lázaro Carreter, cuya opinión siempre respeto, a la altura de las grandes obras de la lírica castellana.


ELEGÍA: A LAS MUSAS

Esta corona, adorno de mi frente,
esta sonante lira y flautas de oro
y máscaras alegres, que algún día
me disteis, sacras Musas, de mis manos
trémulas recibid, y el canto acabe,
que fuera osado intento repetirlo.
He visto ya cómo la edad ligera,
apresurando a no volver las horas,
robó con ellas su vigor al numen.
Sé que negáis vuestro favor divino
a la cansada senectud, y en vano
fuera implorarle; pero en tanto, bellas
ninfas, del verde Pindo (*) habitadoras,
no me neguéis que os agradezca humilde
los bienes que os debí. Si pude un día,
no indigno sucesor de nombre ilustre,
dilatarlo famoso, a vos fue dado
llevar al fin mi atrevimiento. Sólo
pudo bastar vuestro amoroso anhelo
a prestarme constancia en los afanes
que turbaron mi paz, cuando insolente,
vano saber, enconos y venganzas,
codicia y ambición, la patria mía
abandonaron a civil discordia.


Yo vi del polvo levantarse audaces,
a dominar y perecer tiranos,
atropellarse efímeras las leyes,
y llamarse virtudes los delitos.
Vi las fraternas armas nuestros muros
bañar en sangre nuestra, combatirse,
Vencido y vencedor, hijos de España,
y el trono desplomándose al vendido
ímpetu popular. De las arenas
que el mar sacude en la fenicia Gades,
a las que el Tajo lusitano envuelve
En oro y conchas, uno y otro imperio,
iras, desorden esparciendo y luto,
comunicarse el funeral estrago.
Así cuando en Sicilia el Etna ronco
revienta incendios, su bifronte cima
cubre el Vesubio en humo denso y llamas,
turba el Averno sus calladas ondas;
y allá del Tibre en la ribera etrusca
Se estremece la cúpula soberbia,
que da sepulcro al sucesor de Cristo.


¿Quién pudo en tanto horror mover el plectro?
¿Quién dar al verso acordes armonías,
oyendo resonar grito de muerte?
Tronó la tempestad; bramó iracundo
el huracán, y arrebató a los campos
sus frutos, su matiz; la rica pompa
destrozó de los árboles sombríos;
todas huyeron tímidas las aves
del blando nido, en el espanto mudas:
no más trinos de amor. Así agitaron
los tardos años mi existencia, y pudo
sólo en región extraña el oprimido
ánimo hallar dulce descanso y vida.


Breve será, que ya la tumba aguarda
y sus mármoles abre a recibirme;
ya los voy a ocupar... Si no es eterno
el rigor de los hados, y reservan
a mi patria infeliz mayor ventura,
dénsela presto, y mi postrer suspiro
será por ella... Prevenid en tanto
flébiles tonos, enlazad coronas
de ciprés funeral, musas celestes;
y donde a las del mar sus aguas mezcla
el Garona (**) opulento, en silencioso
bosque de lauros y menudos mirtos,
ocultad entre flores mis cenizas.


Leandro Fernández de Moratín

(*) Sierra de Grecia consagrada a Apolo y las Musas
(**) Moratín tomó partida por el bando francés en la guerra de la inpedendencia, por lo que tuvo que exiliarse y residió en Burdeos, donde desemboca el Garona, entre 1821 y 1827.



Para profundizar en su vida y obra os dirijo a su portal en Cervantes virtual. En este enlace podéis encontrar unos cuantos de sus poemas y en esta otra web bastantes más poemas. Por su temática y formas, se cataloga a este autor en el XVIII, aunque por ejemplo esta elegía se escribió en el XIX.

Si os interesa la poesía del XVIII, que aunque no está a la altura de la de los siglos de oro tiene poetas interesantes, os recomiendo la edición crítica de Rogelio Reyes "Poesía española del siglo XVIII" publicada por Cátedra.

viernes, 30 de enero de 2015

José Cadalso. Sonetos a Filis

Poéticamente el XVIII está mal considerado, pero hay unos cuantos autores que merecen nuestro recuerdo, entre ellos José Cadalso y Vázquez de Andrade (Cádiz, 1741-82). 

Cadalso, se educó en varios países europeos, fue militar además de ilustrado literato y tuvo una vida bastante azarosa. Se le conoce más por sus obras literarias como Cartas Marruecas o Noches lúgrubes, pero como es habitual aquí lo trataremos como poeta.


DOS SONETOS A FILIS (*)

Todo lo muda el tiempo, Filis mía,
todo cede al rigor de sus guadañas;
ya transforma los valles en montañas,
y pone un campo donde un mar había.

Él muda en noche opaca el claro día,
en fábulas pueriles las hazañas,
alcázares soberbios las cabañas,
y el juvenil ardor en vejez fría.

Doma el tiempo al caballo desbocado,
detiene al mar y al viento enfurecido,
postra al león y rinde al bravo toro.

Solo una cosa al tiempo denodado
ni cederá, ni cede, ni ha cedido,
y es el constante amor con que te adoro.

José Cadalso


Pierde tras el laurel su noble aliento
el héroe joven en la atroz milicia;
sepúltase en el mar por su avaricia
el necio, que engañaron mar y viento.

Hace prisión su lúgubre aposento
el sabio por saber; y por codicia
el que al duro metal de la malicia
fió su corazón y su contento.

Por su cosecha sufre el sol ardiente
el labrador, y pasa noche y día
el cazador de su familia ausente.

Yo también llevaré con alegría
cuantos sustos el orbe me presente,
solo por agradarte, Filis mía.

José Cadalso

(*) Bajo el seudónimo de Filis, Cadalso encubría el nombre de la actriz Mª Ignacia Ibáñez con la que mantuvo amores.


En la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes podéis encontrar abundante informacíón sobre su vida y obra; y en el portal A media voz una antología de su obra poética

Por último, si os interesa la poesía de esa época, os recomiendo Poesía española del siglo XVIII, en edición de Rogelio Reyes y publicada por Cátedra.


sábado, 25 de octubre de 2014

Las fábulas de Samaniego


Félix María de Samaniego (Laguardia, Álava 1745-1801) es conocido sobre todo por sus fábulas poéticas en las que suele ridiculizar los defectos humanos a través de historias de animales. Lo normal es que los temas provengan de antiguos cuentos tradicionales, lo que no debe considerarse como un plagio sino como las usuales reinterpretaciones literarias. 

Dos ejemplos de sus fábulas:


EL LEÓN ENAMORADO

Amaba un León a una Zagala hermosa;               
pidiola por esposa                         
a su padre, pastor, urbanamente.                         
El hombre, temeroso, mas prudente,                  
le respondió: -Señor, en mi conciencia,                               
que la Muchacha logra conveniencia;                   
pero la pobrecita, acostumbrada                           
a no salir del prado y la majada,                              
entre la mansa oveja y el cordero,                        
recelará tal vez que seas fiero.                
No obstante, bien podremos, si consientes,                    
cortar tus uñas y limar tus dientes,                        
y así verá que tiene tu grandeza                             
cosas de majestad, no de fiereza.                         
Consiente el manso León enamorado,                
y el buen hombre lo deja desarmado.                 
Da luego su silbido,                       
llegan el Matalobos y Atrevido,                              
perros de su cabaña; de esta suerte                     
al indefenso León dieron la muerte.                     
Un cuarto apostaré a que en este instante                       
dice, hablando del León, algún amante,                             
que de la misma muerte haría gala,                      
con tal que se la diese la Zagala.                             
Deja, Fabio, al amor, déjalo luego;                         
mas hablo en vano, porque, siempre ciego,                     
no ves el desengaño,                   
y así te entregas a tu propio daño.

Félix María de Samaniego 


LA ZORRA Y LAS UVAS

Es voz común que, a más del mediodía,                              
en ayunas la Zorra iba cazando.                              
Halla una parra, quédase mirando                         
de la alta vid el fruto que pendía.                           
Causábale mil ansias y congojas                              
no alcanzar a las Uvas con la garra,                        
al mostrar a sus dientes la alta parra                     
negros racimos entre verdes hojas.                      
Miró, saltó y anduvo en probaduras;                    
pero vio el imposible ya de fijo.                              
Entonces fue cuando la Zorra dijo:                        
-No las quiero comer: «No están maduras».                    
No por eso te muestres impaciente,                    
si te se frustra, Fabio, algún intento.                    
Aplica bien el cuento,                   
y di: No están maduras, frescamente.  

Félix María de Samaniego 

En este enlace a Cervantes virtual tenéis amplia información sobre la vida y obra de Samaniego y sus libros de fábulas poéticas . No es tan conocido como sus fábulas, pero también escribió un libro de poemas eróticos El Jardín de Venus , donde podéis comprobar su versatilidad en cuanto a géneros literarios. 


sábado, 20 de septiembre de 2014

Diego de Torres Villarroel


Diego de Torres Villarroel (Salamanca 1694 - 1770) escritor,  dramaturgo, poeta, matemático, exorcista, astrólogo, catedrático de Salamanca, de vida aventurera y que llegó al sacerdocio con más de 50 años.

Escritor de éxito en vida, me centro en su actividad poética en ese siglo XVIII, que se había considerado un desierto creativo pero en el que se encuentran interesantes ejemplos de buena poesía. Aquí tenéis un soneto sobre el tema del carpe diem tan tratado en el siglo anterior.


A UNA DAMA

Nace el sol derramando su hermosura,
pero pronto en el mar busca el reposo;
¡oh condición instable de lo hermoso,
que en el cielo también tan poco dura!

Llega el estío, y el cristal apura
del arroyo que corre presuroso;
más ¿qué mucho si el tiempo codicioso
de sí mismo tampoco se asegura?

Que hoy eres sol, cristal, ángel, aurora,
ni lo disputo, niego, ni lo extraño;
mas poco ha de durarte, bella Flora,

que el tiempo con su curso y con su engaño,
ha de trocar la luz que hoy te adora
en sombras, en horror y en desengaño.

Diego Torres Villarroel 

Y otro soneto satírico sobre la sociedad de la época.

CONFUSIÓN Y VICIOS DE LA CORTE

Mulas, médicos, sastres y letrados,
corriendo por las calles a millones;
duques, lacayos, damas y soplones,
todos sin distinción arrebujados;

gran chusma de hidalguillos tolerados,
cuyo examen lo hicieron los doblones,
y un pegujal (*) de diablos comadrones,
que les tientan la onda a los casados;

arrendadores mil por excelencia;
metidos a señores los piojosos;
todo vicio, con nombre de decencia;

es burdel de holgazanes y de ociosos,
donde hay libertad suma de conciencia
para idiotas, malsines (*) y tramposos.

Diego Torres Villarroel

(*) pequeña porción de ganado; (**) cizañeros, soplones. Me extraña que en este magnífico soneto el verso 13º pierda el ritmo por su acento en 5ª sílaba (libertad). He buscado en varias antologías y he llegado a la edición facsímil, pero esta es la única versión que he encontrado. Estoy investigando el tema y un colega recientemente doctorado me sugiere el cambio "donde hay libertad, suma conciencia..." que soluciona el ritmo del verso. Os mantendré informados de las pesquisas.


En la web de la biblioteca Cervantes virtual encontraréis amplia información sobre su vida y obra  y concretamente en este enlace podéis acceder a su obra poética. En el portal A media voz se recopilan varios de sus sonetos más conocidos 

Si queréis profundizar en la poesía de esa época, os recomiendo Poesía española del siglo XVIII en edición de Rogelio Reyes y publicado en Cátedra.


sábado, 14 de junio de 2014

Tomás de Iriarte

 
Tomás de Iriarte (Tenerife, 1750; Madrid, 1791) es conocido sobre todo por sus fábulas de intención moral, aunque también practicó otros géneros, y suele acompañarlos de un fino sentido del humor.

Es un buen ejercicio repasar estos poemas más de dos siglos después, para ver si el concepto de la moralidad y del humor ha variado en la sociedad actual. Podemos comenzar por un romance que titula:

Circunstancias que ha de tener
la que yo tome por mujer

Busco una ninfa no tosca;

y si es bonita, mejor;
desembarazada, limpia,
y garbosa sin ficción.
De opinión acreditada
y de un delicado honor;
que sepa amar la virtud
y al vicio tenga aversión.
Buena amiga, compañera,
cuya conducta exterior
ha de ser tal que aun la apruebe
la envidia por precisión.
Artes propias de su sexo
ha de saber con primor,
logrando en cualquier concurso
la pública aceptación.
Ni la quiero que enmudezca,
ni que charle con furor;
seria, sin parecer fría,
franca sin provocación.
Prudente, agradable, cauta,
con juicio y con pundonor,
la voluntad del consorte
seguirá sin dilación.
Siempre igual, siempre tranquilo,
ha de conservar su humor,
aunque la varia fortuna
haga cualquier mutación.

Tomás de Iriarte ©
Y sigamos con un soneto introducido por la siguiente reflexión: Cuando un autor ha llegado a ser famoso, todo se le aplaude.

EL GALÁN Y LA DAMA

Cierto galán a quien París aclama, 
petimetre del gusto más extraño,
que cuarenta vestidos muda al año
y el oro y plata sin temor derrama, 

celebrando los días de su dama,
unas hebillas estrenó de estaño,
sólo para probar con este engaño
lo seguro que estaba de su fama. 

¡Bella plata! ¡Qué brillo tan hermoso!,
dijo la dama, ¡viva el gusto y numen
del petimetre en todo primoroso! 

Y ahora digo yo: Llene un volumen
de disparates un autor famoso,
y si no le alabaren, que me emplumen.


Tomás de Iriarte ©

Y por último, un diálogo poético humorístico:


EL SOMBRERERO

A los pies de un devoto franciscano

se postró un penitente.  —Diga, hermano:
¿qué oficio tiene? —Padre, sombrerero.
—¿ y qué estado? —Soltero.
—¿ Y cuál es su pecado dominante?
—Visitar una moza. —¿Con frecuencia?
—Padre mío, bastante.
—¿Cada mes? —Mucho más. —¿Cada semana?
—Aun todavía más. — ¡Ya! ¿Cotidiana?
—Hago dos mil propósitos sinceros,
pero… —Explíquese, hermano, claramente:
¿dos veces cada día? —Justamente.
—¿Pues cuándo diablos hace los sombreros?

Tomás de Iriarte ©



Quien quiera conocer más de este autor y su obra puede acudir a la web de Cervantes virtual. También hay una antología de sus poemas en A media voz. 

Para profundizar en la poesía española del siglo XVIII, os recomiendo la obra del mismo título en edición de Rogelio Reyes, realizada por Cátedra.

sábado, 17 de agosto de 2013

Juan Meléndez Valdés. El gabinete.

Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, Badajoz, 1754; Montpellier, 1817). Un buen representante de la poesía del XVIII muy famoso en su época, pero olvidado como casi toda la poesía de ese siglo.

Para recordarlo he escogido estos heptasílabos arromanzados, que Luis Alberto de Cuenca denomina "joyita del fetichismo militante" (¿por su suave erotismo?) y en su edición de Las cien mejores poesías de la lengua castellana (Austral, 1998)


EL GABINETE

¡Qué llama por mis venas

discurre!¡En qué delicias,
en qué fragante aroma
se inunda el alma mía!
Éste es de Amor el templo.
Doquiera que la vista
vuelvo, mil muestras hallo
del numen que lo habita.
Del tocado las plumas
de un lado... Allí la cinta
que en torno del gracioso
rizado en arco gira.
Del cuello allá las perlas
enhiesto... la cotilla...
y en ella de sus pechos
la huella peregrina.
Besadla, oh venturosos
labios... Mas extendida
la gasa que importuna
lo cubre, allí se mira...
¡Oh, gasa!... ¡qué de veces!...
El lecho... Ven, querida,
ven, llega, corre, vuela
y mi impaciencia alivia.
En todo, en todo te halla
mi ardor... Tu voz divina
oigo feliz... Mi boca
tu dulce aliento aspira.
¡Oh, cuánto, Galatea,
padezco!... ¡Cuál palpita
mi pecho!... ¡En qué zozobras
mi espíritu vacila!...
Si en sólo imaginarlas
me matan tus caricias,
¿qué será...? No, no puedo
bastar a tanta dicha...
Mas ya sus pasos suenan...
Ya llega... ya... y rendida
en mis ardientes brazos
de amor se precipita.
 Sostenme, oh blanda Venus,
sostenme, que mi vida
entre placeres tantos
débil sin ti peligra.

Galatea o la ilusión del canto. VII. Juan Meléndez Valdés

Esta versión procede de un borrador y difiere de la edición impresa recogida en el enlace inferior a su obra poética.

Os adjunto más información sobre el autor y su obra poética: Biografía y bibliografíaObra poética (1820). Tomo I y Tomo II

domingo, 27 de enero de 2013

Nicolás Fernández de Moratín. Saber sin estudiar.

Nicolás Fernández de Moratín (Madrid 1737 - 1780) fue  padre de Leandro poeta y dramaturgo como él. Ellos son de los pocos poetas recordados del XVIII español, junto con Cadalso, Menéndez Valdés, Samaniego, Iriarte y pocos más. Nicolás tiene poca producción poética en las antologías, pero por sólo uno de sus versos merece ser recordado. Quizá sea porque me gustan las  espinelas y ésta, que recoge un antiguo chiste que se ha aplicado a muchos idiomas, me parece un ejemplo de sencillez y humor. 


SABER SIN ESTUDIAR

Admiróse un portugués
de ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supiesen hablar francés.
Arte diabólica es,
dijo, torciendo el mostacho,
que para hablar en gabacho
un fidalgo
en Portugal
llega a viejo y lo habla mal;
y aquí lo parla un muchacho
.


Nicolas Fernández de Moratín

Aquí os dejo otras obras de este autor y si os interesa la poesía de esta época os recomiendo Poesía española del siglo XVIII en edición de Rogelio Reyes, publicada por Cátedra.


Posdata de Marzo de 2014: En esta página del blog hay un pequeño homenaje a las sencillas  espinelas y aquí tenéis un enlace a unas mías, ético-satíricas, "Si quieres puedes" que acabo de publicar.