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jueves, 24 de marzo de 2011

Carlos Marzal (act. VII-26)

Carlos Marzal (Valencia, 1961) es uno de los mejores representantes de la poesía de la experiencia y su obra hasta 2004 se recoge en El corazón perplejo (Poesía reunida 1987-2004). Para empezar, escojo algo poco típico en él, unos alejandrinos en pareado dedicados a Manuel Machado


MEDIA VERÓNICA PARA D. MANUEL MACHADO

La crítica, tan crítica, tan lista, me ha indicado
que soy nieto cercano de don Manuel Machado.
Y aunque lo puse fácil, lo normal es el hecho
de que jamás los críticos embistan por derecho.
Hay que enseñar el trapo, embarcarlos muy lento,
darles tiempo a pensar, lidiar con fundamento.
Si se les saca un pase ya es toda una faena;
lo normal es que doblen las manos en la arena.

Qué le voy a contar, don Manuel.
                                                 He pensado
que usted, en su barrera, me observa con agrado.
Me ve cargar la suerte y jugar bien las manos,
lo que no es muy frecuente entre nuestros hermanos.
Disfruta con los plagios con que le doy salida
a ese toro con guasa del hierro de la vida.
Y aunque mi repertorio es corto y sin alardes,
puedo estar en poeta, al año, algunas tardes.
Por eso le he copiado -para usted, don Manuel-
esta media al gitano, de Paula, Rafael.
Venida de muy lejos, mientras me quedo quieto,
oscura, lenta y única. Para usted, de su nieto.

De "La vida de frontera" (1991). Carlos Marzal

Otro poema, de su libro "Fuera de mi" de 2004, que trata el tópico literario latino del "Ubi sunt" (¿Dónde están quienes vivieron antes que nosotros?) en unos versos de perfecto ritmo casi todos endecasílabos

UBI SUNT 

Todo está en donde estuvo, todo late
en el primer latir
de la primera aurora cautivada,
y en su cautivo corazón en pálpito.
Todo fluye
en el mismo fluir de un mismo río,
por el agua tenaz de un cauce idéntico.

¿Acaso es que no sientes en tu piel
la salvaguardia de otra piel pretérita,
las sangres centinelas de tu sangre,
las sombras que fecundan a tu sombra?

¿No sabes escuchar bajo la voz
los coros primordiales de las voces,
ni el ser de la palabra en cuanto somos,
ni el eco de vivir en lo que hablamos?

Lo que antes eran hombres hoy es tiempo,
las mujeres que han sido son del aire,
la arena vagabunda, nuestros hijos.

¿En el volar, no ves el vuelo inmune?
¿No amas, en el amar, el amor único?

A fuerza de mudarse, nada cambia;
de tanto discurrir, todo está inmóvil.
Hay una sola frente pensativa
que entiende la hermandad de cuanto existe
y en cuanto ha muerto ve lo que no muere.

¿Qué se fizieron, pues. ¿Dó los escondes?

Cierra los ojos para ver más claro
y sal fuera de ti para morar contigo.

De Fuera de mí (2004). Carlos Marzal


Si queréis más aquí tenéis un enlace al Archivo de Poetas (de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña -ACEC), donde encontrareis una entrevista, bibliografía y al autor recitando 15 poemas suyos. Y en la página de Cervantes virtual encontraréis una semblanza crítica y una antología con poemas suyos de hasta 2004. Además, la fundación Juan March publicó en 2005 un libro de su serie “Poética y poesía” dedicado a Carlos Marzal donde podréis leer un análisis de su poesía y una antología de sus poemas

Por último, para los que estéis interesados en poetas de esa generación, os recomiendo la antología "Poesía española reciente (1980-2000)", editada en Cátedra por Juan Cano Ballesta.
                                             

ADENDA DE VII-2026: 

En 2023 Carlos Marzal publicó "Euforia" su primera novedad poética desde "Anima mía" en 2009. Os copio un poema de cada libro:

DIENTES

Son armas para el mundo,
las más propias.
Las hoces inocentes y culpables.
Artefactos de amor,
a fin de cuentas,
porque el amor exige
su filo y su desgarro,
su tierna mordedura desalmada.

Fui mi fiera de niño en los de leche.
Fui un animal de instinto,
amamantado,
por sus primeros dientes aprendices.

Después masqué el cristal,
tasqué el acero
que nos da en alimento la belleza.

He mordido la carne y me ha mordido.
Carne fue mi bocado en esta boca.
Y fui luego el bocado
de todo cuanto muerde,
y muerde todo.

Los dientes de un adulto son de sangre.
Dientes de haber sabido.
De amarga leche negra
que bebe el niño muerto.

Más que sobrevivirnos, sobrevive
en esta dentadura nuestra rabia,
la ciega voluntad que nunca ceja.

He hecho presa en lo que amo,
y no claudico.

Me encuentro aquí, al acecho.

Afilado conmigo entre los dientes.

De Ánima mía (2016). Carlos Marzal


CANTIDADES DISCRETAS 

A menudo, en la cama,
                            por las noches
me entrego a esta aritmética inmanente,
como conozco en mi nomenclatura
mis leves neurastenias transitorias.
 
¿Cuántos libros me quedan por leer,
cuántas cenas me quedan entre amigos,
cuántas veces de verme en el espejo?

Aflicciones domésticas: ¿en cuántos
vasos he de beber, hasta ese día
en que todos los vasos estén rotos?

¿Cuántas migas de pan, y cuántos besos,
cuántos abrigos, di, cuántos saludos,
cuántas piedras al mar, cuánto de cuánto?

Este amor que yo siento es numerable.

Cantidades discretas e infinitas.

De Euforia (2023). Carlos Marzal

Dice el poetal Zenda , que Euforia "es un híbrido entre el himno y la elegía porque, en palabras del autor, todos los poetas celebran la vida y la lloran al mismo tiempo. Además, la palabra euforia no sólo significa entusiasmo, sino también, al menos etimológicamente, resistencia." Aquí tenéis otros 4 poemas de este libro y un artículo publicado en Babelia.


"Corazón perplejo" es su poesía reunida hasta 2005.


martes, 8 de marzo de 2011

Aislado en una isla

Este poema trata de un imprevisto, pero gozoso, aislamiento en una isla. Concretamente, os hablo de la recóndita Furni, situada entre Samos e Ikaria al norte del Dodecaneso griego.


AISLADO EN UNA ISLA

Tras haber recalado en tantas islas
es la primera vez que estoy aislado,
el ferry no ha salido, tiene problemas técnicos.
Y aquí me veis, aislado en esta isla,
en estos dieciséis kilómetros cuadrados,
con unas cuantas más de veinte playas
y con bastantes menos de habitantes por cala
—sin ir más lejos hoy de Robinsones,
arena y tamariscos para dos—.

Buscando soportar este duro aislamiento,
acabo de encargar para cenar
una buena langosta en compañía
de espaguetis y de mi bella musa.
La noche es fresca, el viento se ha calmado,
hay mesas junto al mar, tranquilidad,
ha salido una luna completamente llena
y comparto gozoso este aislamiento.

Como creo os podéis imaginar,
ojalá tarden mucho en arreglar
ese bendito ferry que falló.

Por las isas griegasRicardo Fernández Esteban ©



Pues como os imagináis, hay averías que nos alegran la vida y lo que parece un percance se convierte en una suerte.



Mi libro "Por las islas griegas", revisado y ampliado en 2025, recoge más de 25 años y más de 75 islas visitadas, con mis anotaciones sobre mis playas, restaurantes, hoteles y otros lugares preferidos. Aquí lo podéis conseguir en Amazon; si preferís las librerías físicas, hay ejemplares en Altaïr (Gran Vía 616, Barcelona).






martes, 1 de marzo de 2011

Gerardo Diego. Insomnio

Gerardo Diego (1896-1987) es uno de los grandes poetas del 27 y el antólogo de la "Poesía Española Contemporánea (1901-34)". Yo lo descubrí de niño a través de su soneto del Ciprés de Silos: "Enhiesto surtidor de sombra y sueño, que acongojas el cielo con tu lanza...". Después nos fuimos encontrado en diferentes momentos, aunque menos que lo que debiéramos. Redescubrí a este gran poeta gracias a la profesora Rosa Navarro cuando nos comentó su magnífico soneto amoroso Insomnio.


INSOMNIO

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

Saber que duermes tú, cierta, segura
-cauce fiel de abandono, línea pura-,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.

Alondra de verdad (1941). Gerardo Diego


El poema expresa la angustia del "yo" ante el sueño de su amada que le impide comunicarse con ella; ella, dormida, no se da cuenta de su zozobra y él se siente aislado, "pavorosa esclavitud de isleño, yo insomne, loco, en los acantilados", y lo expresa desgarradamente en esa exclamación. Es un placer poder leer un soneto amoroso, que aúne la intensa levedad de su rima con la profundidad del sentimiento y sin caer en la cursilería.

Os añado otro poema suyo de magnífica musicalidad sostenido por endecasílabos y heptasílabos blancos. En los enlaces posteriores encontraréis más.


INSINUACIÓN

Oh, ven, ven, ¿a qué esperas?
Los árboles te llaman
agitando sus miembros infinitos.
La tierra abre sedienta
la boca, y modifica
la incómoda postura de sus muslos.
Sus párpados entoldan los tejados.
Alborotan los niños de la escuela.
Se hace más tersa y suave
la mejilla frutal de las mujeres.
Y acarician mi frente anubarrada,
barriéndola de duros pensamientos
los plumeros de seda de la brisa.
Oh, ven pronto
a adormecer  -silencio-  nuestros sueños,
contándoles tu historia sin sentido,
tan casta y voluptuosa,
toda de besos mudos
y calladas sorpresas.

Gerardo Diego


Hay más información sobre su vida y obra en la web de su fundación , podéis leer una selección de sus poesías en el portal "A media voz" ,y para ver y escuchar cantado  su "Ciprés de Silos" este vídeo musicalizado por Vicente Monera

Por último, ya que me he referido a las magníficas clases de comentarios de textos poéticos de Rosa Navarro, los que no habéis podido asistir personalmente os podéis consolar con su libro "La mirada al texto" publicado por Ariel.