POR LAS ISLAS GRIEGAS Y SUS MARES. Poemarios de viaje.

"Por las islas griegas y sus mares" es un nuevo libro que publicaré en octubre de 2021. Se trata de un libro de viajes a modo de guía poética que recorre durante 20 años más de 70 islas griegas, en alrededor de 300 poemas con anotaciones de mis playas, restaurantes, hoteles y otros lugares preferidos. Ya os mantendré informados de donde lo presentaré y de cómo conseguirlo.

En relación con poemas sobre las islas griegas, hace ya años publiqué mis tres "Cuadernos de las islas griegas", libros que relataban lo que había visto y sentido en mis viajes por esas islas entre 2001 y 2009. Esos libros fueron el génesis del que publico ahora, que recoge poemas antiguos, más los que he ido escribiendo en los últimos años, ordenados por archipiélagos e islas. En esta ocasión además de los poemas hay anotaciones mías con las playas, restaurantes, hoteles y otros lugares que me interesan especialmente. De esta forma el libro se convierte en una guía turística poética que os ayudará a recorrer estos lugares.

Como creo que la poesía en una forma de comunicación he presentado estos poemas en directo con palabra e imágenes en lo que denomino "Viajes poéticos por las islas griegas". Aquí tenéis uno de los carteles de esas presentaciones.

 

Como defiendo que la poesía ha de ser palabra hablada y escrita, en este vídeo recito cinco de estos poemas inspirados en esos viajes por las islas.



Las portadas de estos tres antiguos poemarios, y del nuevo, son cuadros de mi amiga, y magnífica pintora, Mª José Portolés. La portada es la presentación de un libro, y estos están muy bien presentados. Si os interesan, los antiguos cuadernos están a la venta en la librería Altair de Barcelona (Gran Vía 616); si los queréis y os es complicado comprarlos allí, podéis enviarme un mail a: lapalabraesmagica@gmail.com. De  todas formas, si esperáis un mes podréis disponer del nuevo libro actualizado y con mucha más información. Os adjunto algo más de información y un poema de cada uno de esos tres cuadernos iniciales.


El primer poemario, Cuadernos de las islas griegas, que da título a la trilogía, consta de seis "Cuadernos-Viajes", que recorren el Egeo y recalan en las islas Cícladas y en Creta. El poema "Mar, islas y estrellas", abre el cuarto "Cuaderno", del mismo nombre. Fue un largo viaje en el verano del 2004, en el que recorrí muchas islas y descubriendo las cotidianas maravillas que nos rodean.

MAR, ISLAS Y ESTRELLAS

Mañana frente al mar:
horizonte de islas,
intensísimo azul
que el Meltemi emblanquece.

Sol de mediodía:
bajo un tamarisco,
sombra sobre el agua,
verde sobre azul.

Tarde de calor:
cruzan por el mar
caminos de plata,
de chispas de luz.

Tranquilo atardecer:
entre cortinas rosas
y un pálido telón de cielo azul,
se incendia y hunde el sol.

Miles de estrellas en la noche:
hoy le pondremos nombre
a alguna de las luces
que brillan en el cielo.

Mar, islas y estrellas:
un mar, el mar Egeo,
un archipiélago de islas
y todas las estrellas en el cielo.

Mar, islas y estrellas. (2004). Cuadernos de las Islas Griegas




Las Adendas del Dodecaneso constan de dos Cuadernos de Viaje y uno de reflexiones. Como su nombre indica, transcurren por el archipiélago del Dodecaneso, en el "confín del Egeo" teniendo las costas turcas a la vista, pero acaban en uno de mis "cénits", la isla cíclada de Amorgós. Esta poesía cierra el tercer cuaderno -el de reflexiones-, Desde el Cénit, o en su perpetua búsqueda, y quiere reflejar la isla mítica recreada a partir de las muchas descubiertas por el camino.


MIS SUEÑOS VUELAN LENTOS HACIA GRECIA

Este último poema que incorpora elementos de otros muchos anteriores,
 a diferencia de ésos, no fue escrito en las islas.
Fue escrito en la melancolía del recuerdo y la ilusión de volver.

En este anochecer que anuncia invierno,
anclado en la ciudad de los prodigios,
tan lejos del Egeo —de mi mar—
mis sueños vuelan lentos hacia Grecia.

Buscan para posarse alguna isla;
una que pueda divisarse entera
subiendo a su colina principal,
sin puerto de cruceros ni aeropuerto,
a la que sólo llegue un viejo ferry
que transporte de todo en su bodega.

Una isla en que, lo más, alquilen motos,
una isla en que, lo menos, sea el turismo;
una isla rodeada de horizontes
con profundos azules infinitos,
tan sólo interrumpidos por contornos
de otras islas sin puerto ni aeropuerto.

Una isla con no muchos habitantes;
con su Jora de calles intrincadas
que suban hasta el Kastro veneciano:
casas, capillas, plazas y tabernas...,
guisos, incienso, hibiscos, buganvillas...,
perfumes para el cuerpo y para el alma.

Una isla de perfiles recortados,
calas de arena blanca, y de sombrilla
tamariscos que lleguen hasta el mar:
escenario de puentes de destellos,
atardecer de estío, azul de plata,
presagio de la puesta de este sol
que a veces se convierte en rayo verde.

Una isla en que la vida cotidiana
sea imagen de un tiempo detenido;
nuestra infancia en nuestra madurez,
los colores, los vientos, los olores,
las personas, los campos, los sabores,
la luz que inunda el día cada día,
los miles de brillantes en el cielo,
y tú que me recitas sus nombres cada noche.

Y acaba el sueño igual que uno de mis poemas,
que se escribió allá lejos frente al azul del mar,
entre lápidas blancas y el verde de los pinos:
Por si el sueño es real, y si se cumple,
dejaré que mi cuerpo descanse en esas tierras;
así, si hay más y vuelvo a despertar,
veré —al abrir los ojos— el Egeo.

Desde el Cénit, o en su perpetua búsqueda (2006-7). Adendas de Dodecaneso.




Más islas, más adendas de Grecia, completa la trilogía de los "Cuadernos de Grecia" y consta de cinco "Adendas-Viaje", en las que aparecen islas Jónicas, Cícladas y del Dodecaneso. También aparece el deseo de repetir y residir más que de descubrir. Esta poesía cierra el primer viaje, La adenda de bitácora, distinto de los anteriores, tanto porque recorre un nuevo mar griego, el Jónico, como porque el medio de transporte fue un velero en el que llegué desde Cerdeña.

MI ODISEA

No duró mi odisea veinte años
—consumió apenas quince días—,
ni tomé Troya oculto en una trampa,
ni volví a pisar Ítaca —en busca de Penélope y mi reino—;
pero crucé los mares para verte:
a través del Tirreno llegué a la Magna Isla,
pasé entre Escilas y Caribdis
y atravesé el mar Jónico en tu busca.
Por conocer otra parte de ti,
soporté temporales, ceñí fuertes levantes,
y seguí a las estrellas en largas singladuras,
que a mí me parecieron más cortas que un suspiro,
porque cuando llegué, por fin, a Heptánissa, (*)
vi otro rostro de Grecia y eso me hizo feliz.

Adenda de Bitácora (2008). Más islas, mas adendas de Grecia.

(*) Heptánissa: Las siete islas (nombre griego de las islas Jónicas)