Tengo el mal vicio de escribir un poema a los buenos amigos que nos dejan, y digo malo porque siempre lo debes hacer en momentos duros. Se nos ha ido Pere Milla de una forma inesperada; y aunque su salud últimamente flaqueaba, nada nos hacía presagiar este rápido desenlace. Pere era una persona querida por sus muchos amigos, era un centro de atención y la emoción y la diversión estaba asegurada si compartías cosas con él.
Yo he compartido con él mucho deporte (esquí, surf, pádel, "takatá", patinaje en línea...), mucha playa, mucho Club (el Natación Barcelona) y mucha noche en cenas, bares y discotecas. Ahora, en este soneto, solo quiero recordar lo mucho que nos hemos reído, disfrutado y las situaciones emocionantes que hemos vivido en esas correrías.
AL IRSE UN AMIGO...
Para mi buen amigo Pere MillaAl irse con quien tanto has compartido,
al menos, mantenemos las vivencias
de días y de noches, lo reído
y cientos de increíbles experiencias.
Por eso, no se va nunca del todo
y quedan las anécdotas vividas
en aquel disfrutar, codo con codo,
de lo que pueden darnos estas vidas.
Así era el Pere, un centro de atracción
hacia el que la rutina nunca vino;
en cambio, si abundaba la emoción
que desbordó lo humano y lo divino.
Eso queda de ti, mi buen amigo,
recordar lo mejor yendo contigo.
Ricardo Fernández Esteban ©
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Esta foto en una carrera de la Jesús Serra tiene años, pero menos que la siguiente |
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Pere compitiendo, ¿en los inicicios de los 70? |
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Siempre fue un estilista del esquí. Aquí le sigue su hija Valeria |
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En tenis también se defendía bien |
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Alguna noche... en algún bar... |
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