domingo, 21 de octubre de 2018

No sólo de métrica vive el soneto

Escribir un soneto es mucho más que trasladar al papel unos conceptos métricos, aunque también deben estar esas normas presentes. Éste, que tiene estrambote, está muy encabalgado y rompe la estructura habitual con puentes sintácticos los versos y estrofas. Además, quiere transmitir la necesidad de que haya un fondo y una forma en la obra poética. Si lo consigue o se queda en un ejercicio de estilo deben decirlo sus lectores.


ESCRIBIR UN SONETO ES MUCHO MÁS QUE MÉTRICA

Con sólo normas métricas, no pidas
que se escriban sonetos. Escribir
necesita mirar, oler, vivir,
tocar. Por mucho que los versos midas
y el ritmo de las sílabas oídas
sea perfecto, deberás sentir
antes en tu interior la historia; ir
liberando las cárceles vividas
para que tu palabra crezca, vuele
y se convierta en lírica. Meta-
morfosis cuyo catalizador
algunos llaman "musa" y les demuele
decir que "me abandona". Pura treta
de poeta falaz y embaucador
que ni tiene pudor,
ni reconoce que le falta raza
y de hacer poesía, ni una traza.


Ricardo Fernández Esteban ©


Aunque a primera vista no lo parezca, este es un soneto en endecasílabos con dos cuartetos, dos tercetos y un estrambote. Lo que pasa es que la mayoría de los versos están encabalgados, por lo que las frases y cláusulas sintácticas desbordan el marco del verso y se encabalgan con el siguiente de forma que se enmascara la estructura clásica del soneto. Para encabalgar más, hasta se ha partido entre dos versos una palabra "meta-morfosis".

El texto intenta explicar lo dicho al inicio. La métrica debe estar presente en un soneto, pero además de la forma (el ritmo poético que se crea por las acentuaciones de las palabras, la medida de los versos y las rimas) debe transmitirse una idea. En este caso, este fondo es "metapoético", o sea trata de la confección del poema y de la necesidad de que las palabras transmitan sentimientos, lo que no se consigue por arte de magia de las musas, sino por la inspiración y trabajo del autor.

Los encabalgamientos diluyen bastante las pausas del final de los versos e incorporan sus pausas sintácticas en otros lugares. Para que esto sea posible, el poema tiene que tener otro sostén que es el metro, el ritmo de los versos y, si existe, la rima. En este caso hay ritmo acentual armónico, endecasílabos y rimas consonantes, lo que ha permitido desconfigurar los versos y estrofas del soneto. 

Por si tenéis interés en profundizar sobre los encabalgamientos, os dirijo a un artículo que acabo de publicar en la web cultural "Las nueve musas" y si queréis saber algo más de técnica poética a 20 entradas "Vamos a hablar de métrica" que publiqué hace un tiempo en esa web.

Por último, aquí tenéis el texto del soneto escrito sin cortarlo en versos, para ver si lo reconocéis o los renglones son una condición indispensable para mantener esas leves paradas versales que deben convivir con las sintácticas

Con sólo normas métricas, no pidas que se escriban sonetos. Escribir necesita mirar, oler, vivir, tocar. Por mucho que los versos midas y el ritmo de las sílabas oídas sea perfecto, deberás sentir antes en tu interior la historia; ir liberando las cárceles vividas 
para que tu palabra crezca, vuele y se convierta en lírica. Metamorfosis, cuyo catalizador algunos llaman “musa” y les demuele decir que “me abandona”. Pura treta de poeta falaz y embaucador que ni tiene pudor, ni reconoce que le falta raza y de hacer poesía, ni una traza.

viernes, 5 de octubre de 2018

Rosana Acquaroni

Rosana Acquaroni
presentando "La casa grande"
en el "Laberinto de Ariadna" 28.9.18
He conocido a Rosana Acquaroni (Madrid, 1964) en una presentación de su último poemario "La casa grande" que me ha atrapado por las tres características básicas que debe tener un libro de poemas:

Un buen contenido (sus recuerdos de infancia expresados en un magnífico lenguaje poético), un buen continente (el ritmo poético de sus versos puestos al servicio de la historia relatada) y una buena expresión (lo bien que Rosana sabe recitar sus poemas). Fondo, forma y transmisión oral, el triángulo que sostiene a la buena poesía. Los dos primeros los tenéis en el libro, del tercero o dejo tres poemas recitados por ella.

Aquí tenéis dos poemas de la segunda parte de "La casa grande":

Los hombres necesitan la inocencia para vivir a costa de ella (Luis Rosales)

Y CÓMO RESISTIRSE
al hombre acicalado
que se quita el sombrero
y te saca a bailar
y te dice
que quiere amanecer en tu sonrisa.

Quién podría negarse
a las salvas de honor de aquel artificiero
que te llena de pájaros la noche.

(Y después,
cómo no conformarse 
y ocupar el lugar de la querida.
Que estudien tus hermanos,
que la vida desprenda su perfume
de nardos y promesas
                         contra el plato vacío).

Acaban de apagarse las últimas bombillas.
La orquesta ya no toca.

Vuestro coche atraviesa,
                         como un jinete frío,
                                       la explanada vacía.

La casa grande. Rosana Acquaroni 



LA DESTRUCCIÓN Y EL AMOR
Se querían, sabedlo (Vicente Aleixandre)

Se querían.
Ocultos, pusilámines,
como ratones ciegos en su rueda infinita.
Al principio sufrían por la luz.

Se citaban de noche
primero en los tranvías de azul amaneciendo,
después en los garajes,
o en las bocas de metro,
o en la senda escondida
hallada en algún parque.

Se rendían
al arrecife calcáreo del deseo.

Su cuerpos se buscaban
como busca la herida el salitre del tiempo.

Se querían
como las flores a las espinas hondas,
a pesar del misal y la ceniza,
de los ciclos bursátiles,
de la murmuración de los serenos.
De los viajes de él

                    la costura de ella
(y la culpa acechante
como un rifle apostado en cualquier agujero).

Se querían de noche, cuando los perros hondos
nunca en los cines
nunca entre las familias
que arropan a sus hijos.

Se querían.
Sabedlo

La casa grande. Rosana Acquaroni


Estos son sus anteriores poemarios:
(2011) Discordia de los dóciles. Olifante Ediciones de poesía.
(2000) Lámparas de arena. Col. Poesía en Madrid. nº 3. Comunidad de Madrid.
(1995) Cartografía sin mundo. Col. de Poesía Ciudad de Cáceres.
(1990) El Jardín Navegable. Ed. Torremozas, 1990.
(1988) Del mar bajo los puentes. Ed. Rialp
Además ha participado en numerosas antologías.

En "A media voz" podéis encontrar una antología de sus poemas, y en este video su poema "La cabaña", recitado por ella.







lunes, 24 de septiembre de 2018

Sifnos: me quejo por quejarme

Este poema se escribió en 2005 y se reescribió algo 13 años después. La primera impresión sigue valiendo y la segunda la reafirma. Sifnos es una isla muy bonita, repleta de capillas e iglesias (dicen que hay 365 como días del año), con buenas playas y hoteles, con tabernas al borde del mar, y sus pueblos blancos con tiendas de moda y terrazas de copas. ¿Qué más se puede pedir? Pues algo menos de turismo y algo más de aquella imagen de pureza de las islas griegas, que me recuerda a la de nuestra costa en mi lejana juventud. Pero todo no se puede tener, ni en las islas giegas...


Vazý, al suroeste de Sifnos

ME QUEJO POR QUEJARME

Sifnos primera impresión:
bonito, quizá demasiado bonito;
limpio, quizá demasiado limpio;
cuidado, quizá demasiado cuidado,
turístico, quizá demasiado turístico.
Resumen: a esta isla
le falta un poco de locura,
o le sobra una pizca de cordura.

Me quejo por quejarme,
porque hay playas de lujo
con el bar al alcance de la mano;
porque los tamariscos
son los que dan más sombra
de todas estas Cícladas;
porque puedo cenar
con los pies en la arena
y la luna alumbrando de farol;
porque en la calle blanca alternan
tiendas estilo fashion
y terrazas de copas con música latina;
y porque en el “hotel de encanto”
con jacuzzi y tumbona en mi terraza,
voy a volver a ver
salir el sol sobre Despotikó. (*)

Me quejo porque sí,
porque ahora mismo en el atardecer
tengo tres pueblos blancos de escenario
con diez iglesias de cúpulas azules,
y porque siguen sonando las campanas
y porque pinos, olivos y cipreses,
rodean a las casas en el monte.


Decididamente, me quejo por quejarme;

porque a uno le va más la imperfección,
y la búsqueda de ese sabor perdido
que aún mantienen algunas de estas islas,
que lo turístico perfecto.

Pues eso: me quejo por quejarme.

Sifnos (2005 y 2018). Ricardo Fernández Esteban ©


(*) Ya he visto salir y ponerse el sol sobre Despotikó, una pequeña isla deshabitada al sur de Andíparos, que es una de las muy escasas cícladas que aún no he pisado. Quizá sea por aquello de las asignaturas pendientes, pero creo que va siendo hora de aprobarlas.

Apolonía desde Ano Petali

La Panagía Jrisopigí

Una taberna en Vazý

Fikiadas, al sur de Sifnos


La cúpula de los "Arcángeles" en Apolonía

Epta (siete) Mártires
Panagía Pulati




















Aquí podréis ver otros poemas inspirados en las islas griegas que he ido publicando en en el blog, la mayoría de ellos procedentes de mis Cuadernos de las islas griegas. Aún no había publicado ninguno dedicado a Sifnos que, a pesar de mis quejas, se lo merece sobradamente.

Y ya que hablamos de Sifnos unas recomendaciones. Un Hotel: "Ano Petali" en una colina sobre Apolonía; una taberna: "Angelos" en Artemonas con cordero y "briam" excelentes; en la calle principal (το στενό) de Apolonía la joyería "Paiades" y el bar de copas "Aego"; y una playa "Fikiadas" que se merece la media hora de camino.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Lo escrito, escrito está

Verba volant, scripta manent (las palabras vuelan, lo escrito queda) es una cita tomada de un discurso de Cayo Tito en el senado romano que fue la inspiración de este poema, "Lo escrito, escrito está", surgido en un trabajo conjunto de poetas a partir de tercetos encadenados sobre la escritura.



LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ

Para mí la escritura es como un dique 
que guarda del olvido a la memoria 
y permite que un texto certifique 
si fue verdad, o no, aquella historia. 
“Lo dicho, dicho está”, pero es muy breve 
el recuerdo que deja la oratoria. 

En cambio lo que escribo nunca es leve, 
el negro sobre blanco es duradero, 
es comparar la piedra con la nieve 
o el flácido cartón con el acero. 
Por eso, yo prefiero la escritura; 
“lo escrito, escrito está”, os lo asevero, 
y compite por ser literatura.

Ricardo Fernández Esteban ©



Un breve poema, de un trabajo conjunto encadenando tercetos, que aquí he variado ligeramente para darle cierre a las rimas y por la mayor libertad individual, al no tener que eliminar palabras ya utilizadas anteriormente.


Dos, también, breves reflexiones: La palabra oral vuela alto y transmite sentimientos, pero la palabra escrita (al menos hasta la época de la falaz posverdad) permanece inmutable y da fe, o mejor razón, de lo escrito. Por otra parte, los trabajos conjuntos poéticos nos ayudan a todos los participantes y demuestran que las denostadas redes sociales también tienen cosas positivas, si se sabe buscar y trabajar en equipo.

martes, 14 de agosto de 2018

Jorge Drexler

Jorge Drexler (Montevideo, 1964) es un famoso cantautor que nos sirve para mostrar lo cercanas que están poesía y canción, y lo bien que pueden colaborar la letra y la música en la expresión artística.

El poema que os copio es la letra de una de sus canciones, está escrito en décimas y tiene una curiosa historia, ya que se lo propuso escribir Joaquín Sabina, cuando Drexler no sabía ni lo que era un décima, y él reconoce que su inexperiencia se nota en la primera estrofa.


MILONGA DEL MORO JUDÍO

Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.

Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.

No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela,
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.

Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.

Y a nadie le di permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido,
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.

Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.

Jorge Drexler. Estribillo de Chicho Sánchez Ferlosio.



Y para unir poema, música y voz, aquí tenéis la Milonga del moro judío cantada por Jorge Drexler:



Además, Drexler comenta en este otro interesante vídeo, que os recomiendo, la gestación de esta canción, la importancia de la décima espinela en Latinoamérica y las relaciones entre las músicas y poemas populares del mundo; y al final, también canta la Milonga 



Estas fueron sus primeras décimas y reconoce que la primera tiene unos defectos técnicos, lo que pasa es que al cantarlas puede modular su voz de forma que se corrijan las longitudes versales, que recitadas mostrarían una cierta falta de armonía.

Para los interesados hay dos versos que se salen del metro octosílabo habitual en la décimas o espinelas que inventó Vicente Espinel a finales del XVI. Veamos:

"en Jerusalén la dorada": recitado de corrido sería un verso de nueve sílabas que resultaría poco armónico con los otros. Drexler lo canta con una parada tras "Jerusalén", de esa forma en verso se divide en dos: "en Jesulalén / la dorada" y al ser aguda la palabra "Jerusalén" se prolonga el sonido en una sílaba virtual y resulta un verso de 6+4 sílabas, o sea un decasílabo compuesto bastante armónico con los octosílabos.

"por cada mandamiento": éste es un heptasílabo y Drexler amplía la longitud del verso estirando la "a" de mandamiento, o sea cantando "mandaamiento". Es una solución que un recitador no podría utilizar, pero sí un cantante. De todas formas a mi me gustaría más otra solución como la que he escuchado a algún versionista de la canción: "por cada mal mandamiento" que se justa bien en armonía y contenido al resto de la canción.

En cualquier caso, el autor decide, y si decide mantener lo que escribió sus razones tendrá, porque Drexler es un cantante y un poeta excelente.

jueves, 2 de agosto de 2018

Posverdad versus mentira

A veces, esto de las nuevas palabras es como querer vestir con otro ropaje más moderno a lo que ya tiene nombre y, como dice el refrán, "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Pues de eso va el poema, de la "posverdad" tan de moda y de lo que siempre se ha llamado la "mentira".



POSVERDAD VERSUS MENTIRA

En época presente, se llama “posverdad”
a la antigua "mentira pura y dura”
¿Cuál es la diferencia?
Échale “márketing viral”:
Expándelo en las redes, reenvía,
haz que los necios lo compartan,
sin molestarse en comprobar las fuentes,
y el virus se hace músculo en la mente ignorante
que precisa de fe y que nunca razona.
Y si hace falta antídoto, lanzas un contravirus;
pues la memoria débil hace a la posverdad flexible,
y el “donde dije digo, digo Diego”
olvida lo que dijo y “Diego” afirma,
porque la nueva posverdad borra la vieja.

No es esto nada nuevo, pero antes
la difusión de la mentira era más tarda,
era un simple rumor de boca-oreja
de lento y limitado alcance,
o la falaz noticia de periódicos,
que se han leído siempre poco y ahora menos.
Lo nuevo es lo viral y son las redes,
es esa inmediatez
y el descontrol de lo que no es veraz,
pero reluce inverosímil para ciegos de espíritu
a los que nutre el pasto de sus tribus mediáticas.

¿Hay solución, o hay que tirar la toalla
ante la magnitud de la tragedia?
Difícil dar consejos, pero peor callar;
la vida es resistencia y frente al virus
hay que buscar vacuna. Contraataca,
usa sus propias armas en la lucha
y siémbrales la duda en sus falsas certezas,
a través de esas grietas, lo veraz
puede abrirse camino como buena cizaña.
No se gana una guerra en cuatro tuits,
pero seguro que se pierde si abandonas.
Para empezar, olvida la palabra “posverdad”
y, simplemente, llámale “mentira”.

Ricardo Fernández Esteban ©

del D.R.A.E: Posverdad: Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Mentira: Cosa que no es verdad.


Pues aquí tenéis el poema y, si os gusta, difundidlo y practicadlo, que no se gana la guerra en cuatro tuits, pero con unos cuantos más se empieza a incordiar a todos los que utilizan las redes para desinformar, sea por mala intención —lo que es imperdonable—, sea por creer que es verdad —lo que es educable—, o sea porque simplemente reenvían todo lo que les llega y es de su cuerda —lo que demuestra de qué cuerda son—. Ánimo, que el camino es duro, pero si caminamos es que hay vida y si hay vida es que hay esperanza (como veis, hoy voy un poco de refranes).







Este poema lo he etiquetado en dos categorías y aquí podréis ver los otros que he ido publicando en ellas: Poemas ético-políticos, en que queda clara la intención, y Palabras mágicas que tratan de las palabras (con su definición), su significado y su relación con las personas.

domingo, 22 de julio de 2018

Nicolás Guillén











Nicolás Guillén (Camagüey, 1902 - La Habana, 1989), al que llaman el "poeta nacional de Cuba", está considerado el principal representante de la poesía negra, afrocubana o, como él prefería denominar "mulata". Él fue quien introdujo a mediados del siglo pasado el son como forma poética.

Su poesía polifacética bebe de lo popular, pero sin desdeñar influencias más clásicas. Os copio un poema suyo con formato de romance.


ROSA TÚ, MELANCÓLICA

El alma vuela y vuela
buscándote a lo lejos,
rosa tú, melancólica
rosa de mi recuerdo.
Cuando la madrugada
va el campo humedeciendo,
y el día es como un niño
que despierta en el cielo,
Rosa, tú, melancólica
ojos de sombra llenos,
desde mi estrecha sábana
toco tu firme cuerpo.
Cuando ya el alto sol
ardió con su alto fuego,
cuando la tarde cae
del ocaso deshecho,
ya en mi lejana mesa
tu oscuro pan contemplo.
Y en la noche cargada
de ardoroso silencio,
Rosa, tú, melancólica
rosa de mi recuerdo,
dorada, viva, y húmeda,
bajando vas del techo,
tomas mi mano fría
y te me quedas viendo.
Cierro entonces los ojos,
pero siempre te veo
clavada allí, clavando
tu mirada en mi pecho,
larga mirada fija,
como un puñal de sueño.

Nicolas Guillén

Y quién no recuerda su "De que callada manera" que tan bien ha musicado y cantado Pablo Milanés (más abajo os cuelgo el vídeo)

DE QUE CALLADA MANERA...

¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
¡Yo, muriendo!


Y de que modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!

Nicolas Guillén


En la Biblioteca Virtual Cervantes tenéis un amplio espacio dedicado a Guillén con biografía, bibliografía, acceso a sus poemas, una fonoteca en que recita sus poemas, ensayos sobre sus obras, etc. Y en "A media voz" podéis acceder a una antología de sus poemas. También os dejo un artículo sobre el poeta publicado en ABC por Armando Almada-Roche.






sábado, 7 de julio de 2018

Adrià Ibáñez Pelegrí

Adrià Ibáñez Pelegrí (Tremp, Lleida, 2000) es un joven polifacético que escribe poesía y prosa (en castellano y catalán), compone e interpreta sus obras al piano y las ilustra.

A pesar de su juventud tiene numerosos premios literarios. Lo he conocido porque acaba de ganar el XI Concurso de poesía Fundación Jesús Serra con Calendario en la categoría de hasta 18 años. Esta obra constituye un fragmento de un poema en elaboración mucho más largo inspirado en las vivencias de un año.

Habrá que seguir la obra de este artista que demuestra mucha más madurez que la que cabría esperar por su edad.



CALENDARIO

MARZO

La familia bien.
Los amigos muy bien.
Bien también los compañeros y los profesores.
Los enemigos mal, lo cual está bien.
De los amores diremos que progresan adecuadamente.
Los versos, ya lo ves, se cuelgan de donde quieren
y, cuando quieren, brotan, bien según la hora.
El tiempo mal: se engorda y adelgaza con desprecio,
y, cuando menos me lo espero, se me come.
Mal también el sueño: lo poco que duermo es un infierno;
Incluso allí lo malo insiste en perseguirme.
La salud bien. No tengo nada malo dentro,
al menos nada que se pueda ver con aparato.
Nada bien los años. A mis espaldas, recién empezada,
una última oportunidad de juventud amenaza suicidio.
Nada mal Dios. A veces le pido cosas, así por probar.
Le pido que me cambie los males por los bienes
sólo para verme igual de triste, pero al revés.
Llevo bien lo de aceptar lo que está mal,
aunque lo bueno siempre me sabe a poco.
La soledad, mira, no sé. Viene cuando me viene bien
y cuando me viene mal también.
De la muerte ni me hables. Sigue allí, no se ha movido.
Parece que le está bien eso de hacer siempre el mal.
Y la vida, como ves, se me las arregla.
La maldigo y la bendigo a tiempo completo.
De todo, lo mejor que tengo es un lugar donde caerme muerto
y amigos y padres que me lloren.
Lo peor es no tener nada mejor que eso.
[…]

El agua parece ahogarse en ella misma.
Paseo junto al río siguiendo el camino de los juncos.
En la orilla dos amantes se besan entre risas
y juegan con los pies a entrelazarse con la hierba
manchándose los dedos desnudos de verde.
Cada mañana lo mismo, sólo cambian los amantes.
Me cansa verte, amor, con tantas caras diferentes.
[…]

ABRIL

Abril sigue siendo el mes más cruel
aunque ya no engendre ni despierte
lilas y raíces de la tierra muerta.
A la nieve olvidadiza se le antoja recordar
y el invierno ya no abriga, nos entierra
bajo el frío que produce la distancia entre dos cuerpos.
Bajo la lluvia a mediodía te sentía tan mío...
pero las gotas se escurren entre mis manos y el suelo.
No crecerán las ramas de entre estos pétreos desperdicios
pero sí haremos nacer algo entre estos dos cuerpos baldíos. 


Bailar hasta la muerte en la Rusia más antigua
no es la única manera de consagrar la primavera.
Como una bailarina primitiva ante la hoguera
me entrego al sacrosanto rapto cruel y sacrificio
troglodítico suicidio del salvaje en la botella.
Stravinski nunca supo que estaría en mi poema
yo no paro de encontrarme en su festín de viento y cuerda.
En el último redoble del tambor entre la orquesta
consagraremos la locura sobre el reino de esta tierra.
[…]

MAYO

Mayo amanece con una muerte en la familia;
Los que nos quedamos caminamos en silencio
alrededor del cuerpo inerte de la fallecida tía.
Nos toca recoger los momentos que nos deja
y hacer de ellos una fuente en el jardín de la memoria.
Esconderemos su figura entre los pétreos pasadizos
de esta isla atemporal de cipreses y gaviotas
y la cubriremos con cemento, rosas blancas y recuerdos,
no vaya a ser que la descubran, tan llena de vida
entre tanto muerto.
Nos queda su ternura, su elegante forma
de no tener que despedirse, nunca.
[...]

Adrià Ibañez Pelegrí 
©


De momento, Adrià no dispone de un blog o una web donde se muestre el conjunto de su obra artística, ni hay antologías de sus poemas en las redes, pero si tiene unos archivos de sonido en YouTube donde adelanta algo se su obra musical Frente al acantilado, como éste que denomina "El observatorio"



Creo que Adrià tiene un prometedor futuro artístico que habrá que ir siguiendo para ver por qué caminos concretos se desarrolla, pero sea por los que sea tiene calidad y madurez suficientes para desarrollar una consistente obra artística.

viernes, 22 de junio de 2018

2018: Navegando por el Dodecaneso

He vuelto un año más a navegar por los mares griegos y os dejo una pequeña bitácora con impresiones y poemas inspirados por las singladuras. Aquí los tenéis: 2018 y 2017: En velero por el Dodecaneso

Amanecer en el Dodecaneso

Estos son algunos de los poemas escritos en ese viaje y que podrían catalogarse como haikús y poemillas del mar. En la bitácora encontraréis todos los poemas integrados en su contexto.


... al zarpar...


Izar las velas
y apagar el motor 
para que el viento 
pueda marcar el rumbo 
de nuestro viaje.


Gialos, el puerto de Symi

...de Rodas a Symi...

Otra vez este mar,
profundo azul Egeo
con islas a la vista.

Otra vez nuestras velas
acogen a los vientos
y bordan singladuras.

Otra vez navegamos
por el Dodecaneso.
Otra vez en mi Grecia.


El Zéfiro en Palatia (Saría)

...de Jalki a Saría...
Silencio azul,
sólo el rumor del viento
y el son de olas.

Tranquilidad,
desde Jalki a Saría
un solo bordo.

Isla olvidada
donde no vive nadie,
sólo el recuerdo.

El sendero por el acantilado hacia Diafani



...por el sendero hacia Diafani... 


Sendero agreste
sobre el acantilado 
hasta Vananda. 
Sendero suave 
bajo el bosque de pinos 
de Diafani.

Opsi, al sur de Diafani


...al sur de Diafani...


Costa salvaje
cuajada por diez playas 
sin veraneantes. 
Rastros de pinos 
sobre azules traslúcidos 
y tamariscos. 
Costa perdida, 
ojalá siga así 
toda la vida. 


Alimiá, junto a jalki

...en Barcelona, con el Egeo en el recuerdo...

No es malo estar de vuelta, la experiencia
es el fruto veraz de lo vivido
y queda la ilusión de un nuevo viaje
para ampliar islarios de pasiones.

Ricardo Fernández Esteban ©


Como os he indicado en la bitácora 2018 y 2017: Navegando por el Dodecaneso encontraréis todos los poemas de este año y del año pasado en su contexto del viaje. Así mismo tengo otra bitácora en el blog 2012: Navegando hacia y por el Dodecaneso, esa sin poemas, que describe un viaje de un mes en velero desde Valencia hasta Kárpazos, donde también he acabado en viaje de este año.