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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Gin Tónic poético

Los versos sirven para muchos menesteres, unos de más altura poética y otros más terrenales, y no hay que menospreciar ninguno. Estas sencillas coplillas tenían el alto reto de plasmar una receta y seducir, no de paso sino como principal objetivo, a quien las pidió. Como veréis, dada la nulidad del bardo en la cocina, relatan cómo preparar un buen "gin tónic" y lo demás queda entre la peticionaria y su rendido servidor.


MI MUSA ME PIDE UNA RECETA EN VERSO

¿Versos que sean receta?,
¡“Voto a Dios” que compromiso!,
uno ejerce de poeta,
mas de cocinar, ni un guiso.

Pues me travisto de “barman”,
oficio en que estoy más ducho
con cócteles que desarman
y para muestra un cartucho.

Un buen “Gin Tónic” precisa
primero copa decente
grande y cónica, sin prisa
y con hielo transparente.

Del limón sólo corteza
abundante y apretada,
la ginebra con pureza
en cantidad mesurada,

y la tónica amargante
y de burbuja pequeña.
Por último, está el talante,
que es algo que no se enseña.

Ya está lista la bebida,
ahora queda de mi parte
que con persona querida
disfrute de este, mi arte,

pues la copa es una excusa,
que usaré, cual caballero,
para que esa esquiva musa
me acepte por compañero.

Ricardo Fernández Esteban


Como veis esto del "Gin Tónic" es sencillo, aunque no banal. No hay complicarse demasiado la vida con ingredientes extraños, pero lo que se ponga ha de ser bueno, mesurado y la copa la adecuada. Lo mismo pasa muchas veces con los poemas, que por quererlos complicar y sofisticar no hay quien entienda el contenido; o la copa es muy estética, pero no hay quien beba en ella. Contenido y continente, sea un gin tónic o un poema, han de poderse beber y leer con facilidad y disfrutando de ellos.

Estos versos surgieron del reto de plasmar una receta en un poema, pero quien escribe siempre puede intentar llevar al agua a su costal, sea poético o terrenal.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Ante nuevas elecciones: eficiencia o dimisiones

Publiqué estas espinelas satíricas en junio de 2016 cuando se convocaron nuevas elecciones, ya que los elegidos en diciembre de 2015 no supieron ni quisieron ponerse de acuerdo. Pues ahora más de lo mismo, no he cambiado ni una coma, sólo he tenido que modificar la foto porque uno de los cuatro es nuevo, es una vergüenza este desprecio a los votantes y este malgasto. En noviembre repetimos votaciones y esta minilegislatura sólo ha servido para comprobar ineficiencias, egos, partidismos, y para mantener a esos diputados y senadores que no se han ganado el sueldo.


ANTE NUEVAS ELECCIONES: EFICIENCIA O DIMISIONES

No nos habéis hecho caso,
ha sonado la campana,
la negociación fue vana
y el resultado, fracaso.
Nos indignáis, el retraso
demuestra vuestra impotencia,
vuestra torcida conciencia,
el menosprecio a los otros,
—los que os votamos, nosotros,—
y acaba con mi paciencia.

Dicen que otras elecciones
van a costar al Estado,
—pagando el electorado—
ciento cincuenta millones.
Y digo yo: ¡Qué cojones!,
que lo paguen los culpables,
los tipos irresponsables
que, tras los meses perdidos,
piden votos repetidos
con sus sonrisas afables.

El mandato estaba claro,
vuestra obligación pactar
para poder gobernar
en vez de salirnos caro.
Mi propuesta, lo declaro,
es que os reduzcan la paga
ante una actitud tan vaga,
por no decir delincuente,
y me apoya mucha gente,
pues pongo el dedo en la llaga.

Continúo: El Senado
lo vamos a suprimir,
y el Congreso a reducir
y con horario ampliado.
Hay que ahorrar y, por sentado,
ser eficientes, que el mundo
ha cambiado en lo profundo
y los políticos siguen
sin normas que les obliguen
a no perder ni un segundo.

Ya os lo hemos advertido,
en vuestros nuevos programas,
en vez de iros por las ramas,
más nueces y menos ruido.
Quiero votar a un partido
que excluya la corrupción,
que no le importe el sillón,
y haga gestión eficaz.
¿Creéis que seré capaz,
que alguno pasa el listón?

Ricardo Fernández Esteban ©



A pesar de las ganas de pasar de todo, hemos de ir a votar, porque la abstención (otra cosa sería un voto en blanco combativo) es lo peor en democracia. Espero que el programa de alguno incluya "mea culpas", propósitos de enmienda y propuestas de pactos claras sin absurdos "cordones sanitarios"  previos. Quizás sea mucho esperar...

Aquí tenéis otro poema que les dedique hace un mes "Consenso o dimisión" y como veis no me han hecho caso, ni consensos ni dimisiones, los cuatro principales repiten. Si es verdad aquello de que "todo pueblo tiene los políticos que se merece" somos un pueblo bastante impresentable. Ahora tenemos la ocasión de demostrarles que vamos a votar a quien nos plantee un programa coherente y con propuestas de pactos.

martes, 27 de agosto de 2019

Consenso o dimisión

Cuatro meses después de las elecciones generales, cada vez estamos más cerca de repetirlas. Y parece que esto no les importa a los políticos, porque se creen que las campañas electorales son su trabajo y no, su trabajo es gobernar para las mayorías respetando a las minorías. Por eso, si suspenden su examen, que es conseguir consenso y una mayoría estable, que dimitan y dejen paso a otros, porque no estamos dispuestos a volver a votar a esos incompetentes incapaces de buscar acuerdos por un lado o por otro.



CONSENSO O DIMISIÓN

Cuando el político no cumple su misión,
y es incapaz de conseguir consenso
tras cuatro meses, pienso
que debería presentar la dimisión.

Porque llevarnos a una próxima elección
es como quien tras un suspenso
rechaza la ceniza, se cubre con incienso
y vuelve a optar por nuestra bendición.

Se impone un paso atrás,
porque los electores estamos hasta el gorro
de que os paséis nuestro mandato por el forro.

Así que tu verás,
o apruebas en septiembre un buen gobierno
o los próximos mítines, ¡hazlos en el infierno!

Ricardo Fernández Esteban ©


Pues sí, los electores estamos hartos de que no se sepan conseguir acuerdos. Hay consensos que suman, pero parece que se buscan los más difíciles, los que para sumar tienen que restar. Será por los personalismos y por los intereses de partido, y no debería serlo, porque el interés ha de ser el de los votantes que queremos que se gobierne de una vez. Así que Pedro, los dos Pablos y Albert, que sois los que tenéis la llave de la gobernabilidad, abrid la puerta de delante y pactad, o idos por la de atrás que no hay nadie imprescindible y menos cuando fracasa.


A PEDRO, PABLO'S Y ALBERT.

Pedro tiene la misión
de lograr la confianza
y si con Pablo no avanza
que busque otra solución.
Pablo y Albert, mi opinión
es que son innecesarios
los cordones sanitarios,
hay que pactar un programa
y en el centro hay pentagrama
por encima de adversarios.

Los electores contrarios
a repeticiones somos,
o compartís escenarios
o cambiaremos de cromos.


Ricardo Fernández Esteban ©


Antes de las pasadas elecciones de abril, ya di unos consejos para votar, pero parece que me olvidé de darlos para pactar. Sera que sobrevaloro a los políticos y pienso que eso ya entra dentro del cargo, pero no.



Nota técnica: El primer poema es un soneto polimétrico de impares con tres tridecasílabos cuaternarios, tres endecasílabos (uno sáfico, otro heroico y el último cuaternario), un eneasílabo cuaternario, tres alejandrinos (el primero cuaternario, el segundo mixto y el tercero ternario) y cuatro heptasílabos binarios. Un cóctel de ritmos y metros que creo que combina bastante bien y le quita monotonía al brebaje satírico. El segundo poema es una clásica espinela octosílaba prolongada con una cuarteta, porque se que quedaba corto lo que quería denunciar. Espero que estos tecnicismos no os impidan disfrutar de estos poemas, que buscan más la denuncia y la sonrisa que la perfección poética.


Enrique Gracia Trinidad, que hemos tratado en este blog como poeta, nos descubre otra de sus facetas y me envía esta viñeta suya sobre el tema que he tratado. Gracias, Enrique, a ver si entre todos ponemos en vereda a estos políticos que nos han tocado.



jueves, 27 de junio de 2019

¿Cuántas capillas conviven en la Jora de Amorgós?

Las "Joras" (Χώρας) son las antiguas capitales de las islas griegas. Pueblos de calles estrechas y escalonadas que conservan ese sabor de tiempos antiguos, aunque algunas se hayan turistizado más y otras menos. La de Amorgós es una de mis preferidas y resiste bien, combinando bares, tabernas y tiendas en un ambiente mágico cuajado de capillas. ¿Cuántas hay? Muchas y más por feligrés. De eso va el poema, de cuántas hay y de qué tipo, y de lo que me sigue seduciendo la Jora de Amorgós.



¿CUÁNTAS CAPILLAS CONVIVEN EN LA JORA?

La Jora es un rosario de capillas.
Mientras recorro las intrincadas calles
escalón a escalón, hago inventario:
tras cada esquina hay una,
en las plazas un mínimo de dos,
y algunas más que habitan por las lindes del pueblo.
Las hay grandes, pequeñas y minúsculas;
son únicas, mellizas o trillizas;
las principales tienen culto diario,
las hay que han de esperar a su patrón,
y otras han sido desacralizadas;
pero todas conservan
la cruz que las distingue y su envoltorio blanco.

En un paréntesis de cuentas, cuento
que el domingo pasado, en la Metrópolis
oficiaba un obispo, de venerable edad
con báculo, tiara y varios ayudantes,
una misa cantada, bien cantada,
entre parafernalias y ortodoxias.
Y digo yo que sí, que todo o nada;
la religión conviene con los signos externos,
que albergan al misterio y eluden raciocinios,
como en nuestros lejanos tiempos de oficios en latín.

Volviendo a lo que iba, al inventario,
conté unas veinticinco, lo que es mucho
por cada feligrés, pues el pueblo es pequeño.
Mejor, así las almas pías
tienen más protección divina por cabeza
y las nuestras, desde el respeto agnóstico,
disfrutan de la Jora, que resiste al turismo,
por sus calles y plazas cuajadas de capillas,
que conviven con tiendas y tabernas,
como convive el alma alojada en el cuerpo,
en esa conllevancia que en este caso suma.

Ricardo Fernández Esteban ©



Como señuelo, os dejo unas cuantas iglesias de la Jora, el resto tendréis que venir a descubrirlas. Seguro que si contáis bien llegáis casi a las treinta.









He dedicado otros poemas a Amorgós y algunos se encuentran en este blog. Este lo escribí en mi tercera visita temiendo que la Jora hubiese perdido sus encantos, pero los mantenía y los sigue manteniendo. Estos otros están inspirados en Nikuria, la isla al norte de Amorgós separada por sólo cien metros de canal, que tiene una de las mejores playas. Este año no he podido volver porque el motor de la barca que las une se había estropeado y estas reparaciones requieren su tiempo en esta islas poco turísticas.

lunes, 17 de junio de 2019

2019: En velero por las Cícladas

Estos son algunos de los sencillos poemas escritos en mi travesía en un velero por las Cícladas a finales de la primavera de 2019. En la pequeña bitácora de este viaje podréis situar mejor los textos y los recorridos.

Desde la Jora de Amorgós, en el centro de las Cícladas

Saltando de isla en isla de Naxos a Paros, 

Al zarpar de Naxos...


Portal de mármol
por donde cruza el sol
orto y ocaso. 
Comienzo singlarura 
de aquí hasta Paros.

La costa norte
tiene pequeñas playas
hoy habitables,
quizá se exilió en ellas, 
sin hilo, Ariadna.

Soltamos ancla,
el primer baño Egeo
es con Apolo.
¿Por qué tiene este mar
cientos de azules?


Naxos y la puerta del templo de Apolo


Al volver a divisar Donussa...

Surge Donusa,
de las pequeñas cícladas
la más oculta.
Después de muchos años
sigue tan pura.

Una taberna,
dos playas y este golfo
de buen fondeo.
Su nombre es complicado:
Kalotarítissa.

La recóndita Kalotarítissa en Donussa

Otra vez en Sjinusa y Kufonisia...

En Sjinusa hay más de 15 playas
cuando no hay, ni siquiera,
la mitad de kilómetros cuadrados. 
Y Pano Kufonissi, la minúscula, 
con la mitad de la mitad, 
compite en cuanto a azul y transparencias. 


Almyrós en Sjinussa. Amanece sobre Amorgós


En Amorgós, islas, costas y tierras...


En Almyrós 
espero se alce el sol
para zarpar, 
Amorgós nos acoge 
por tierra y mar 

Bordo a bordo 
remontamos al viento 
hacia Gramvousa, 
la de arenas doradas 
bajo la ermita. 

La Jozoviótissa, 
mancha blanca en la roca 
acantilada, 
frente al inmenso azul 
y un par de islotes. 

Siempre seduce 
Pasan los años 
y no se turistiza, 
¡suerte que tengo!



La seductora Jora de Amorgós


Forzando el bordo...


Forzando el bordo
junto al acantilado al sur de Keros,
apenas 30 metros entre el casco y las rocas,
recuerdo la semántica del riesgo. (*)
El premio es la profunda cala
donde Irakliá se hunde en el mar
y el barco queda a salvo del poniente.
Luego la singladura continúa
hasta arribar a Ios, a su norte,
tranquilo hoy en que el meltemi duerme
y la luna aparece, luna mora. 

(*) Riesgo viene del latín "resecare", navegar cerca del arrecife, se supone que para tomar un riesgo que reporte beneficio

Turkopígado, al sur de Irakliá


Otra vez en Folégandros...

La Jora de Folégandros
bulle en la noche
y en las plazas se cena,
contando estrellas.
De recorrer tus calles
nunca me canso,
y entre flores e iglesias
contemplo el mundo.

Una de las 7 plazas de la Jora de Folégandros

Karavostasis es más que un puerto...

Karavostasis:
cuando despunta el sol,
balsa de mar.
Siempre se leva el ancla
con añoranza.

Karavostasis, el puerto de Folégandros


Fondeando en Sifnos...

Fikiadas, la mejor cala de Sifnos,
donde San Jorge habita y los demás
somos aves de paso.

Vazý, magnífico fondeo
donde el tiempo da marcha atrás
y Sifnos nos enseña lo que fue.

Vazý, un magnífico fondeo


Por fin pisé Despotikó...

Devuelvo piedra y concha al mar,
ya que por fin visitaré Despotikó.
Dieciocho años después cruzo el canal
y pongo pie en mi Ítaca,
que como todas las islas deseadas
solo ha sido una excusa, que el camino
siempre es más importante que el destino.

Cumplida la promesa, ya es momento
de buscar buen amarre
olvidando el rosario de fondeos,
la rosa de los vientos
y los puentes de plata en el azul.

Despotikó, al sur de Andíparos 


Haciendo bordos para llegar al destino...

Pared de mármol,
lo que antaño fue templo 
hoy es muralla.
La Jora de Parikia
resiste aún.

El Kastro de Parikia construido con restos de un templo

escritos con pasión,
era otra época,
lo que contemplo ahora 
ya no es mi Lefkes

La plaza de Lefkes a primera hora sin turistas

Naussa fashion
de cenas junto al mar 
y tiendas pijas
entre copas y música, 
¿busco esa Grecia?


Naussa, restaurantes y copas junto al puerto

Paros turística
el exceso de encantos
te pervirtió,
pero a veces los vicios
no son pecado.
Si hay penitencia,
me la pido en Andíparos.
Sólo a una milla
encantos y deseos
conviven juntos.


Ayios Giorgios, al sus de Andíparos, frente a Despotikó

Vista de Ansíparos desde el norte

Haciendo bordos en tierra

Los desembarcos suelen
combinar amarguras
con esperanzas.
Se pone fin a un viaje,
pero aumenta el deseo
de repetir.
El barco, el mar y el viento
estarán esperando
 muestro regreso.

Ricardo Fernández Esteban ©


Como os he dicho al inicio en la bitácora de este viaje podréis situar mejor estos poemas en el contexto en que se escribieron. En estos enlaces hay otras bitácoras de travesías, las de 2017 y 2018 por el Dodecaneso y una larga travesía de 2012 hasta el confín del Dodecaneso saliendo de Valencia.

martes, 11 de junio de 2019

Navego por mi mar

Navegar, si es posible empujado por las velas, es otra dimensión del viaje en que las prisas deben acomodarse a los vientos y las olas. Además, si ese mar es el Egeo, disfrutar saltando de isla en isla y contemplando el horizonte roto por los perfiles de otras islas a las que dirigir el rumbo.

Fondeados en Kalotarítissa, al noreste de Donussa 















NAVEGO POR MI MAR

Navego por mi mar, rizos azules

entre perfiles verde y ocre
de las islas vecinas.
Si me visita el viento
lo acomodo en mis velas
y camino en su lomo
sorteando las crestas de las olas.
A veces me rebelo
y presento batalla en las ceñidas,
donde no hay vencedor, los dos ganamos;
él me burla y se va por la baluma,
pero en su sabia huida
empuja al barco en su camino.
Y al llegar al refugio, que aún no será destino,
lanzo amarras y cierro singladura,
un capítulo más del libro de mi vida.

Ricardo Fernández Esteban ©


Frente a una cala de las Cicladas
















Este poema se ha escrito durante un viaje por el Egeo, por el centro de las Cícladas, en el "Graal" un velero de 50 pies, en esta página del blog hay una pequeña bitácora con poemas de mi travesía.

Para recordar otros viajes a vela aquí están las singladuras por el Dodecaneso en 2017 y 2018. Y en esta otra la bitácora de una travesía de un mes desde Valencia a las islas del Dodecaneso en 2012. Es una pena que no escribiese en otros viajes porque los estragos del tiempo difuminan los recuerdos.

Este poema pertenece a un libro en construcción Islario de pasiones que trata del navegante y su adicción por las islas del que ya publiqué una plaquette bilingüe en español y griego.


domingo, 26 de mayo de 2019

Vuelvo a mi mar

Vuelvo a mi mar y durante unas semanas este blog ya no navegará sólo por la redes sino que también lo hará por las Cícladas, las reinas del Egeo, de todo eso iré hablando en una página de este blog. De momento aquí tenéis un deseo con forma de poema y la zona en la que centraré mi viaje



VUELVO A MI MAR

Vuelvo a mi mar en busca de las islas pequeñas,
las que se dejan recorrer a pie
o rodear en una corta singladura.
Islas que puedes conocer en horas
que se podrían convertir en vidas,
si supiésemos distinguir que lo importante
no es el tamaño
sino la intensidad del sentimiento.

Vuelvo en busca de los puertos minúsculos
donde conviven pescador y navegante,
y de recónditas bahías en que el sol
se pone y amanece,
sin que compartas compañía en tu fondeo.

Vuelvo a buscar la tranquila taberna

con mesas en la arena, 
donde comes del huerto, del corral,
o de la pesca que hace poco se bañaba contigo;
la que tiene de fondo
un horizonte roto por perfiles de islas 

pequeñas en tamaño y grandes en deseos.

Vuelvo a mi mar, mis islas, mis recuerdos.

Ricardo Fernandez Esteban



Las "Pequeñas Cícladas" son un subarchipiélago situado en el centro del Egeo entre Naxos, Ios y Amorgós. Las principales islas son Irakliá (18 km2), Sjinusa (8 km2), Keros (15 km2), Donussa (14 km2) y las Kufonisia: Pano (6 km2) y Kato (4 km2). Ya veis los tamaños, pero hay más islotes por donde navegar y fondear, todo depende de los vientos, los mares y los deseos. Y si no tenéis un velero disponible, siempre encontraréis algún ferry o una pequeña barca que os acerque a las islas, el resto depende de vosotros.

En este enlace encontraréis más poemas dedicados a las islas griegas, muchos de ellos de mis "Cuadernos de las islas griegas"