lunes, 27 de junio de 2011

Paraísos perdidos del Egeo

Aún quedan paraísos perdidos en el Egeo que no aparecen en las guías donde los tamariscos sombrean el mar y el horizonte azul se rompe por el perfil de otras islas. Absténganse los amantes de tumbona y “cocoloco” junto a la piscina; aquí no hay piscina, ni tumbona, ni mucho menos “cocoloco”, todo lo más una pequeña taberna con mesas en la arena que te sirve ensaladas del huerto, pollo del corral y pescaditos recién sacados del mar.

Bajo un tamarisco en Kambí. Isla de Furni

PARAÍSOS PERDIDOS

Si lo fuerzas el verso se resiste;
no acepta imposiciones,
sólo fluye si dejas que tu mano
escriba simplemente lo que ves.

Pero aunque hayas dejado de ser libre,
bendita esclavitud
la de este paraíso, que dices has perdido
porque de tanto verlo no lo miras.
Abandónate en él,
vive junto a la orilla
en un recóndito rincón egeo
unas horas de paz, acompañado
por brisa de “meltemi”,
sombra de tamarisco y el murmullo del agua;
y en ese edén tu verso será libre
con esa libertad que no se impone.

Ya ves qué fácil puede ser perderse
en ese paraíso que creías perdido;
y, si lo piensas, esto es mucho más
que hacer un simple juego de palabras. 

Siempre nos quedará una isla. Cuadernos de las islas griegas.
Ricardo Fernández Esteban ©


El tamarisco de Kumara. Isla de Furni
Aquí podréis ver y leer otros poemas sobre esos rincones griegos, unos más turísticos y otros menos, pero todos encantadores.

martes, 21 de junio de 2011

Jose Agustín Goytisolo. "Pepito Temperamento"

He cogido un poemario de José Agustín Goytisolo (BCN, 1928 - 1999) Las horas quemadas, que creo que fue el útimo que publicó en 1996, y abriéndolo al azar ha aparecido este poema del capítulo Primeras imágenes. A veces hay que dejarse llevar por los impulsos y a mí me ha enganchado esta sencilla historia con alma de western y ensoñaciones infantiles.

PEPITO TEMPERAMENTO

Él cruzaba la calle polvorienta.  
Dos pistolas al cinto: de los reyes.
Apartando caballos subió al porche.
Un empujón: las puertas de vaivén
se cerraban tras él. Se hizo el silencio
y le dejaron paso. Las mujeres
-siempre eran rubias- ya le sonreían
desde sus taburetes. No hizo caso.
Avanzó lentamente hasta la barra
y el encargado preguntó ¿que sirvo?
Alzó los ojos; dijo lo de siempre.
Y le sirvieron leche con cacao
que se bebió de un trago antes de irse.
Al despertar el cinto y las pistolas
pendían del respaldo de la cama.

Las horas quemadas (1996). José Agustín Goytisolo

Pero muchos lo descubrimos a través de Paco Ibañez y sus Palabras para Julia ,  que aquí tenéis recitadas por Goytisolo




En el portal "A media voz" encontraréis un amplio compendio de su poesía y en "Atlas de poesía" datos biográficos y más poemas. Y para despedirnos su 

OFICIO DE POETA

Con Gabriel Celaya, Blas de Otero,
 Asunción Carandell y Carlos Barral
Contemplar las palabras
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,
igual que un artesano,
separarse a mirar
cómo la luz emerge
de la sutil textura.

Así es el viejo oficio
del poeta, que comienza
en la idea, en el soplo
sobre el polvo infinito
de la memoria, sobre
la experiencia vivida,
la historia, los deseos,
las pasiones del hombre.

La materia del canto
nos lo ha ofrecido el pueblo
con su voz. Devolvamos
las palabras reunidas

a su auténtico dueño.

martes, 14 de junio de 2011

Aurora Salvador. "El grito" y "Gran Hacedor"

Aurora Salvador y su poemario Sonetos intransferibles compartieron firma conmigo y mi Pensando en vosotras en la "Feria del libro" de Madrid del 2011. Aurora acababa de ganar el I Premio Juan Van-Halen de poesía con su primer libro publicado.

Me leí el libro de un tirón y me impresionó la sencillez con que escribe sus sonetos, el respeto al metro clásico y la profundidad de los temas. Fue todo un descubrimiento. 


EL GRITO

¿Lemá sabactani? (¿por qué me has desamparado?)

Pensar en ti: saber que no te tengo,
que me dejas de lado, que me niegas,
que no me reconoces, que te ciegas,
que no te importa ya si voy o vengo.

Aguanto, me reprimo, me contengo.
Es inútil pedir: nada me entregas.
Si algo brota de ti, sin más lo siegas.
Me descartas y en paz. No te convengo.

Pero hoy no puedo sofocar el grito
que se me está subiendo a la garganta
y pugna por salir, incontenible.

En la negrura atroz del infinito
rompe la oscuridad y se levanta
desesperado, agónico, terrible.


GRAN HACEDOR

Cerrar podré, pues ya va siendo hora,
este libro de versos -demasiados-
y podré descansar de mis cuidados
y hacer mil otras cosas sin demora.

Mas no seré poeta ni escritora,
si tras tantos sonetos alumbrados
no tengo para ti, recién creados,
catorce versos más. Brotan ahora.

Genio inmortal, maestro insuperable
gran hacedor de formas sorprendentes,
yo no quiero olvidarte, no, ni puedo.

Nadie podrá jamás, es impensable
por razones del todo concluyentes:
tus obras, Don Francisco de Quevedo.

"Sonetos instranferibles". Aurora Salvador Rosa.


No puedo incorporar más información de Aurora Salvador, ni recopilaciones de sus poemas colgados en la red. Lo único que he encontrado de ella en "google" han sido algunas colaboraciones docentes (es catedrática en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Cádiz) y hasta la foto la he tenido que escanear de la solapa del libro; una persona que resiste a los tentáculos de la red. Respecto a su libro, está publicado en Sial Ediciones, si os interesa buscadlo por las librerías habituales; ya sabéis de las dificultades de encontrar estos libros poéticos que normalmente se tienen que encargar.

Continuaré investigando sobre Aurora, e intentaré ampliar esta entrada con más información y recopilaciones de sus poemas.


Adenda de julio de 2018: Pues Aurora sigue sin aparecer por los buscadores y las redes sociales, lo que quizá una suerte para ella que puede continuar apartada de esta vorágine de las redes. Lo que es una pena es que no haya publicado ningún poemario más ni nos muestre algo más de su obra poética. Sólo he encontrado esta referencia en un blog de poesía en la que hay una pequeña biografía y dos poemas suyos además de los dos que ya colgué yo. Os dejo la carátula de su libro, que por desgracia ya debe de estar destalogado.

miércoles, 8 de junio de 2011

Póker de expresionistas en el Thyssen.

Este poema, que cierra mi libro digital De museos por Madrid, se refiere a la magnífica presencia de expresionistas alemanes en una sala de la colección de la baronesa Thyssen.

Nolde. Puente en la marisma
Pechstein. Feria de caballos




 








PÓKER DE EXPRESIONISTAS EN EL THYSSEN

Kichner. Paisaje con castaño
Póker de expresionistas, la pared  
alterna siete glorias en sus cuadros,
colores que me llevan en volandas
a fundirme en paisajes interiores
saltando de uno a otro. 
                                   ¡Cómo cabe
tanta felicidad en este muro,
cómo explicar lo que es el sentimiento
si no puedo explicármelo a mí mismo,
cómo escribir en negro el arco iris,
cómo pintar pasiones con palabras,
cómo encerrar en verso el universo!

Diciéndote que vengas, no me leas,
acércate al museo y enamórate.

 "De museos por Madrid" Ricardo Fernández Esteban © 


Pechstein. Las bañistas
Heckel. Casa en Dangast

Adenda de julio de 2018: Pues ya sabes: "no me leas, acércate al museo y enamórate" de esos cuatro artistas y sus cuadros. Pero por si no puedes ir, aquí te dejo un enlace con más información sobre "De museos por Madrid"

Actualmente, estoy preparando una nueva edición revisada y ampliada del poemario, por lo que éste no se puede descargar, pero aquí os dejo acceso a los publicados en el blog.

miércoles, 1 de junio de 2011

José A. Valente: La víspera

José Ángel Valente (Orense, 1929 - Ginebra, 2000) es uno de los grandes poetas de la 2ª mitad del siglo XX, al que se le suele inscribir en la corriente mística de la "Poesía del silencio". 

Os transcribo su poema "la víspera" tal como lo publicó el autor, colocando a la derecha de algunos versos las partes que están encabalgadas sintácticamente con el verso posterior. Esto facilita recitarlo manteniendo el fondo y la forma del poema.


LA VÍSPERA

El hombre despojose de sí mismo,
también del cinturón, del brazo izquierdo,
de su propia estatura.

Resbaló la mujer sus largas medias,
largas como los ríos o el cansancio.

Nublose el sueño de deseo.
                                    Vino
ciego el amor
batiendo un cuerpo anónimo.
                                    De nadie
eran la hora ni el lugar
ni el tiempo de los besos.

Sólo el deseo de entregarse daba
sentido al acto del amor,
pero nunca respuesta.

El humo gris.
                El abandono.
                                 El alba
como una inmensa retirada.
                                 Restos
de vida oscura en un rincón caídos.
y lo demás vulgar, ocioso.
                                 El hombre
púsose en orden natural, alzose
y tosió humanamente.
                                 Aquella hora
de soledad. Vestirse de la víspera.
Sentir duros los límites.
                                 Y al cabo
no saber, no poder reconocerse.


La memoria y los signos (1966). José Ángel Valente.


Para proseguir, una serie de links. Una selección de poemas en el portal "A media voz". La página de Valente en el Instituto Cervantes . Otra selección de poemas y un video sobre Valente .

Y para los que os gusten las fusiones, una versión orquestal del poema "Si después de morir" en la voz del cantaor Arcángel.