miércoles, 13 de mayo de 2020

Ovillejos, de Cervantes a la actualidad

Los Ovillejos son estrofas de diez versos con una disposición peculiar, tres pareados con tres preguntas en octosílabos y tres respuestas en versos de tres sílabas (o cuatro), seguidos por una redondilla de octosílabos, en que el primer verso rima con el anterior y el último consta de los sustantivos de los tres versos cortos de respuesta, a modo de refrán de cierre. 

Parece complicado, pero no lo es. Los primeros conocidos los colocó Cervantes en el Quijote en boca de Cardenio, dirigidos a Luscinda. Luego prosigo hasta la actualidad:


DESDENES, CELOS Y AUSENCIA

¿Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
Y ¿quién aumenta mis duelos?

¡Los celos!
Y ¿quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia! 
De este modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza,
“desdenes, celos y ausencia”.

El Quijote. Cap. XXVII. Miguel de Cervantes


Zorrilla, en Don Juan Tenorio, hace dialogar a don Luis Mejía con doña Ana utilizando el ovillejo.

-¿Me das, pues, tu asentimiento?
-Consiento.
-¿Complácesme de ese modo?
-En todo.
-Pues te velaré hasta el día.
-Sí, Mejía
-Páguete el cielo, Ana mía
satisfacción tan entera.
-Porque me juzgues sincera,
consiento en todo, Mejía.

Don Juan Tenorio. José Zorrilla


Y Muñoz Seca en la magnífica astracanada de La venganza de Don Mendo

-Morirás, rayos y truenos
-¡Menos!
-Que mi espada vidas roba
-¡Coba!
-¿Eres juglar o escudero?
-¡Caballero!
-Entonces, con más esmero,
pues vamos presto a reñir,
que no os tenga que decir:
"menos coba, caballero".

La venganza de Don Mendo. Pedro Muñoz Seca


Pero esta estrofa no ha muero y se siguen escribiendo hoy en día bastantes por los amantes de la rima, que aunque no lo creáis hay muchos. A continuación os coloco uno mío y varios de amigos que hemos escrito hace pocos días para un reto colectivo:


Nunca le hagas un desdén
al bien,
pero admira la moral
del mal
y quien miedo a ambos tenga,
que no venga
Esto no es ninguna arenga, 
los “caminos del señor”
hay que tomar sin temor:
“No hay bien que por mal no venga”

Ricardo Fernández Esteban


Si el hombre me da un envite
¡Al quite!
Si además está de muerte
¡Qué suerte!
Si me enseña su tesoro…
¡Al toro!
Enseguida me enamoro
de cualquier desvergonzado,
mas, si encima es avispado…
¡Al quite, suerte y al toro!

Teresa Fernández Ros


Son del hombre sus placeres
mujeres,
y siempre lleva en el saco
tabaco,
un pan, crujiente y divino,
y vino.
Y así hacen el camino,
los hombres más exquisitos,
con estos tres requisitos:
mujeres, tabaco y vino.

Marcos Circenses


¿La más preciada virtud?
Salud
¿Qué quieren todos y quiero?
Dinero
¿Cuál el tesoro mayor?
Amor
Tres cosas pido Señor
y juro no pedir más.
Seré feliz si me das:
Salud, dinero y amor.

Luviam Beatriz


¿Que necesita el amor?
Ardor
¿Qué más de la misma hechura?
Ternura
¿Y para ser más completo?
Respeto.
No será baladí el reto
que sirve a cualquier edad.
Para un amor de verdad:
Ardor, ternura y respeto.

Jesús Gutiérrez


¿Por qué este dolor no cede?
–No puede.
¿Dará, un día, marcha atrás?
–Jamás.
¿Que depara el porvenir?
–Morir.
Aunque tuvo que partir
lo llevo siempre a mi lado,
porque todo ser amado
no puede jamás morir.

Carmen Aguirre


¿Qué es lo que me tiene loca?
tu boca.
Tu ardiente piel de canela,
anhela
con prontitud y en porfía,
la mía
Con tu sagaz picardía
quiero que abrases mi piel,
sé que, de gotas de miel
tu boca anhela la mía.

Gema Sánchez


Pues aquí tenéis una muestra de ovillejos actuales. Os invito a dejarme los vuestros en los comentarios a esta entrega.

Nota: La imagen de cabecera es de Víctor José Betancout (gythanobonfak)

miércoles, 29 de abril de 2020

Garcilaso, Quevedo, Clementson y Bascuñana. La poética del mito de Apolo y Dafne

El mito de Dafne, que se convierte en laurel para huir de Apolo, ha inspirado a numerosos poetas. Escojo dos poemas de los siglos de oro, de Garcilaso y Quevedo, y dos actuales de Bascuñana y Clementson.

Escultura de Bernini. Museo Borghesse
Apolo, dios de las artes y conductor del sol, fue castigado por el joven Eros (Cupido) por burlarse de él. Eros tomó dos flechas, una de oro y otra de plomo. La de oro incitaba el amor, la de plomo al odio. Con la de plomo hirió a la ninfa Dafne y con la de oro a Apolo. Este se apasionó por Dafne y ella lo aborreció. Dafne ya había rechazado antes a muchos amantes y prefería la caza y los bosques, aunque su padre, el dios Peneo, le insistía que se casase.

Apolo la hostigó y la ninfa huyó. Cuando vio que Apolo la atraparía, Dafne pidió ayuda a su padre que convirtió su piel en corteza de un árbol de laurel, su cabello en hojas, sus brazos en ramas y enraizó sus pies en la tierra. Apolo abrazó las ramas desconsolado, le prometió que la amaría eternamente y que sus ramas, siempre verdes, coronarían las cabezas de los héroes.


SONETO XIII de Garcilaso

A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!


Garcilaso de la Vega


En esta entrada que dediqué a Garcilaso, podéis encontrar más poemas suyos e información sobre su obra.


TRAS VOS UN ALQUIMISTA...  de Quevedo

Tras vos un Alquimista va corriendo,
Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda,
pues vais del Sol y de la luz huyendo.

Él os quiere gozar a lo que entiendo
si os coge en esta selva tosca y ruda,
su aljaba suena, está su bolsa muda,
el perro, pues no ladra, está muriendo.

Buhonero de signos y Planetas,
viene haciendo ademanes y figuras
cargado de bochornos y cometas.


Esto la dije, y en cortezas duras
de Laurel se ingirió contra sus tretas,
y en escabeche el Sol se quedó a oscuras.

Francisco de Quevedo


He dedicado dos entradas a Quevedo. En una comento con detalle su soneto "Amor más allá de la muerte" y en la otra "Dichoso puedes, Tántalo, llamarte". En ambas podréis encontrar más información sobre él y su obra.


Albani. Museo del Louvre


DAFNE (de Carlos Clementson)

Contempla cómo late, tras tan larga carrera,
su blando pecho esquivo
antes de hacerse inmóvil perfume perdurable...

Amante, estás a tiempo. Es tu ocasión postrera:
a este laurel que -exausto- detiénese un instante
aún le palpita virgen y rojo el corazón.

"Archipiélagos". Carlos Clementson.

El tiempo pasa, pero los mitos perduran, este es el poema que le ha dedicado Carlos Clementson (Córdoba, 1944) a Dafne. En este enlace comento su libro de poemas "Archipiélagos" y en este otro "Las olas y los años"

Y para acabar, el poema que dedica a Apolo Ramón Bascuñana (Alicante, 1963). Si queréis saber más de este poeta, aquí tenéis un enlace a la presentación de su último libro de poemas El dueño del fracaso.


APOLO PERSIGUIENDO A DAFNE (de Ramón Bascuñana)

Yo te persigo amor, aunque tú sabes
la maldición que pesa en nuestra contra.
Yo te persigo, amor, y al alcanzarte
tu carne será un tacto de madera.
El amor es así, su sino es ése.
Es el amor una categoría
del amplio espectro de las ilusiones.
Nada más alcanzarlo se transforma.
O puede ser peor se desvanece.

"El gesto del escriba". Ramón Bascuñana.



Dafne. Julio González

martes, 14 de abril de 2020

Joaquín Sabina y sus poemas canción

Joaquín Sabina (Úbeda, 1949) es sobradamente conocido como cantante, pero viene a este blog como poeta por las letras de sus canciones. Para mí es muy difícil escoger, porque su poemas cantados me han acompañado desde hace muchos años. Hay que advertir que la autoría de las letras de Sabina suele ser coral con varios de sus compañeros, lo que ha puesto cada uno de la letra y la música queda en la intimidad de la banda. 




A LA ORILLA DE LA CHIMENEA (de "Física y Química", 1992)

Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.
y si quieres también
puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien,
tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesino...

o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.


Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir:
"toma mi dirección cuando te hartes de amores
baratos de un rato... me llamas".
Y si quieres también
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu ven,
tu manta y tu frío,
tu resaca, tu lunes, tu hastío...

o tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda,
en mitad de la calle y desnuda.


y si quieres también
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe,
tu noche y tu día,
tu rencor, tu por qué, tu agonía...

o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.


Joaquín Sabina y su banda (Antonio García de Diego, Pancho Varona, José Nodar y Jaime Asúa).


Y, como no podía faltar, un antiguo vídeo sonde Sabina canta este poema


Y SIN EMBARGO (de"Yo, mí, me, contigo", 1996)

De sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.


No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera
en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.

Y me envenenan… (estribillo)

Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.

Joaquín Sabina, Antonio Gracía de Diego y Pancho Varona



Y por último, su primer éxito, vivito y coleando cuarenta años después:


CALLE MELANCOLÍA (de “Malas compañías”, 1980)

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.

Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.

Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.

Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.

Vivo en el número siete, calle Melancolía... (estribillo).

Joaquín Sabina

Y aquí lo tenéis cantándolo con otro poeta y cantante, Joan Manuel Serrat. Como dice Diego Doncel en ABC Cultural, nos identificamos con las canciones de Sabina porque lo que cuentan forma parte de nuestra vida o de los sueños que forman parte de nuestra vida.



Ya dediqué otra entrada conjunta en el blog a Sabina, Morente y Lorca que incluía un soneto de Sabina en homenaje a Morente. Y no quiero despedirme sin dejar otro soneto de Sabina de su libro "Ciento volando de catorce", una hecatombe de sonetos; al respecto os dejo un artículo de Juan Pablo Neyret sobre este libro y la poesía de Sabina.


PUNTOS SUSPENSIVOS (de "Ciento volando de catorce", 2001)

Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos

Joaquín Sabina




jueves, 2 de abril de 2020

Esteban Torre y sus sonetos

Esteban Torre Serrano (Sevilla, 1934) es poeta, doctor en Filosofía y Letras y en Medicina, catedrático emérito de Filología en Sevilla, director de la revista Rhythmica, y ha publicado numerosos libros y artículos sobre esa olvidada disciplina que es la "Métrica poética". Lo traigo al blog en su doble condición de práctico y teórico, poeta y tratadista de métrica, porque sigo pensando que sin experiencia poco se puede explicar de los ritmos y metros poéticos. Me detengo en sus sonetos, en los que especialista. 



ABRIL

El aire, claro. El cielo, azul y frío.
Más blancas que el jazmín y que la nieve,
se deshilan las nubes. No se atreve
ya la rosa a cubrirse de rocío.

El almendro, el laurel, el griterío
de las aves. El sauce no se mueve.
La gaviota, con su vuelo breve,
traza un arco de sueño sobre el río.

Silba el mirlo y arrulla la paloma.
Y, entre las ramas del naranjo, asoma
su dulce despertar la primavera.

Luego la lluvia, el sol, la nube, el viento,
las sombras y la luz. Por un momento,
late una paz profunda y verdadera.

Esteban Torre.


Y después de este soneto, en el que juega muy bien con algunos encabalgamientos que dan alas a los versos, otro ecfrático, o sea que se inspira y recrea una obra de arte, en este caso el cuadro de Velázquez "Inocencio X".

La poesía ecfrática siempre me ha interesado, por la antigua relación entre pintura (poesía muda) y poesía (pintura que habla) ya citada por el lírico griego Simónides de Ceos (siglo V a.C) y tengo un libro, "De museos por Madrid", que pronto reeditaré en digital y permite ver las imágenes de los cuadros que lo inspiraron.



INOCENCIO X

Pinceladas de púrpura y armiño
matizan la acritud de su semblante.
Sobre un rojizo cutis, desaliño
de la barba. Mirada penetrante.

Nariz aguda, cejas arqueadas,
prominente mentón. Rojo bonete,
sillón rojo, cortinas coloradas,
roquete blanco, rojo mantelete.

Ceño fruncido y expresión alerta
de quien vigila sin cesar la puerta
que le separa allí del mundo entero.

Velázquez nos legó con su pintura
la más exacta y lúcida figura
del espejo del alma. Troppo vero!

Esteban Torre

Aquí tenéis una reseña de este libro publicada en Nueva Revista. No he encontrado antologías de sus poemas en la red, pero en este enlace a la Casa del Libro (que funciona con entrega a domicilio a pesar del confinamiento) podéis encontrar sus "LXII Sonetos" que ha publicado recientemente.




jueves, 19 de marzo de 2020

La humanidad pende de un virus

Malos tiempos para la humanidad que pende de un microscópico virus. Una cura de humildad que dudo que sepamos aprovechar. Primero el hombre creo a dios,  luego se creyó que lo era y ahora descubre sus pies de barro. Lo malo es que no aprendemos de los errores y, si superamos esta plaga, corremos el peligro de continuar esa carrera cuya meta anuncia la extinción.



LA HUMANIDAD PENDE DE UN VIRUS

La humanidad, jinete apocalíptico,
creía sojuzgar a la naturaleza,
y hasta se planteaba
clonar al ser humano en inmortal
en perversa simbiosis con la máquina.
Alguien predijo: “El hombre será dios”;
pero que sagas de chamanes lo inventasen

para tener poder sobre la plebe,
no es lo mismo que serlo.

La creación, venga de donde venga,
se venga y pone las cosas en su sitio.
Un virus microscópico se muda
del animal al hombre,
que descubre lo débil que es su fuerza,
lo poco que conoce, lo mucho que amenaza su futuro.
Se acabó el “just in time”, vuelve la cuarentena,
la peste ha regresado al “altoevo”.
La cura de humildad no cura al cuerpo,
pero avisa a las almas.

Cuando todo esto acabe,
quizá tengamos la oportunidad
de empezar otra era
cambiando paradigmas y parámetros.
Pero mucho me temo que olvidemos
y, por recuperar el estatus perdido,
empiece otra carrera
que lleve a recorrer errores anteriores
en que la meta tenga por rótulo "Extinción”


Ricardo Fernández Esteban ©


Poco más que añadir. Ojalá me equivoque y todo esto quede como un mal recuerdo, que nos sirvió para cambiar el rumbo hacia un mundo sostenible y más justo. Ojalá, pero dudo que sepamos girar la rueda del timón en busca de otros horizontes, no lo hemos hecho antes y siempre hemos preferido navegar de corsarios antes que formar una gran flota solidaria. Quizás esta sea la última oportunidad, no la desaprovechemos.


Adenda de 26.3.20: Acabo de publicar el la web cultural "Las nueve musas" un artículo sobre ¿Cómo mejorar la comunicación entre el autor y el lector de poesía? en que aprovecho este poema para comentar su texto y sobre todo su estructura métrica de forma que sea más fácil descubrir el ritmo que el autor ha querido dar a su poema. Además, propongo algunos diacríticos para facilitar esta lectura.

Hay algunos dos cambios en el poema para poder comentar ejemplos de lo expuesto, una pequeña licencia que espero me permitáis.

jueves, 5 de marzo de 2020

Mª Victoria Atencia

Maria Victoria Atencia (Málaga, 1931), poeta de amplia obra publicada desde Tierra Mojada (1953) a Las iluminaciones (2014), más de 60 años de reconocida trayectoria poética. Por aquello de que todo buen poeta ha tenido que escribir algún buen soneto, empiezo con uno de su primera época.


SAZON 

Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.

¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha

que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.

Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.

Mª Victoria Atencia (de Arte y parte, 1961)


CON LAS LUCES DEL ALBA 

A mitad de camino entre la mar y el suelo
que hace fértil un gesto de vida proseguida,
sobre la arena oscura expuesta al sol, propongo
yo misma mi balance entre fruta y olvido;
entre amor y despecho con las luces del alba,
o las yertas palabras que acoge un laberinto
de nácar y las vierte contra el rumor del puerto.


Mª Victoria Atencia (de La llama que arde, 1988)


EL RUISEÑOR 

Puedo entregarme a ti, ruiseñor de lo alto y tan ajeno
a ti que eres un yo que estuviese cantándote,
sucesiva hermosura que un instante en el alba
se atreve a detenerse
sobre una tierna rama ya suspensa en la luz
y viene a preguntarme por tu pluma y sus causas;
como si yo supiera si está todo en su sitio y
dispuesto en su orden
para poder oír, resumen de la gracia, ruiseñor.

Mª Victoria Atencia (de El umbral, 2011)



Esta ha sido una corta mirada a la trayectoria de sus palabras poéticas, pero la palabra necesita de la voz para la mejor transmisión de los sentimientos y ritmos. Aquí tenéis a la autora recitando el poema "La apuesta":


LA APUESTA

Cuando súbitamente te abandonen las formas,
se colme de vacío tu plenitud de hueco
y sientas su propuesta de abandono acecharte,
apuesta por la vida y añade a su grandeza
la levedad, al menos, de un junquillo de marzo.


Mª Victoria Atencia (de Las contemplaciones, 1997) 


En este enlace tenéis acceso a la autora recitando 26 de sus poemas y aquí explicándonos su poética. Estos vídeos pertenecen al Archivo audiovisual de poetas de la ACEC que recoge a más de 100 de los principales poetas españoles de los últimos 50 años recitando sus poemas

Esta es una semblanza crítica de la autora publicada en la Bibioteca Cervantes y aquí el acceso a una amplia Antología de su obra. En este otro enlace encontraréis un buen artículo sobre Mª Victoria Atencia: Una poesía que danza con el cielo, publicada en Zenda

Pero como siempre, lo mejor es bajar a las fuentes o sea a los libros completos que nos dan una mejor visión de la obra de un autor. Os dejo estas muestras y una reseña de "El umbral" de El cultural de El País

 

martes, 18 de febrero de 2020

Poesía, pintura y fotografía

La actualización de mi poemario "De Museos por Madrid", sobre obras de arte vistas en los museos madrileños que se pueden contemplar por enlaces en el texto, progresa lentamente en su actualización y nueva edición. De momento os dejo unos poemas inspirados en la temporal del Thyssen "Los impresionistas y la fotografía" que vi el pasado enero.

Reunión familiar. Frédéric Bazille. Musée d'Orsay

Reunión familiar en foto fija,
los unos miran al fotógrafo, los más,
y los otros, los menos, no le dan importancia.
Tú le miras con cara
de enfrentarte a un rival
que iba a cambiar la forma y hasta el fondo

Porque lo dices tú, eso son olas,
porque a mí me parecen tirabuzones de la mar.
Aquí intentaste
no ser fotografía y no lo fuiste,
pero tampoco eres
el mar que rompe en las orillas.
En todo caso, te salva el horizonte,
ese que no mencionas en el título,
el que distingue las aguas de los cielos.
Pero salvar, tú salvas mucho más
porque abres la visión
más allá de la cámara que copia
y ayudas a que viva la pintura.


Hombre con sombrilla. Claude Monet. Kunsthaus Zurich (buscar Monet)

Como hábil precursor del photoshop
estilizas al hombre y a su perro,
los dos contemplan indolentes
otra escena ocultada.
No sé por qué mantienes la sombrilla
si está parado en una sombra,
probablemente, sea un recurso
para que el rostro y el sombrero
no se confundan y se apaguen
entre los verdes y amarillos del follaje.

De museos por Madrid. Ricardo Fernández Esteban ©


Esta exposición temporal ya ha cerrado sus puertas, pero en la web de Museo Thyssen todavía podéis efectuar una visita virtual y recorrer las salas de esa magnífica muestra sobre la influencia de la fotografía en los impresionistas.




Espero que esta vez este proyecto de reeditar mi libro "De museos por Madrid" llegue a buen puerto y en unos meses os lo pueda ofrecer. Pintura y poesía siempre han sido dos artes hermanadas, ya en el siglo V a.C. el lírico griego Simónides de Ceos dijo que “la poesía es pintura que habla y la pintura poesía muda”. Pues este quiere ser mi granito de arena para que la pintura hable prestándole mi voz poética. Aquí os dejo un vídeo donde recito otros dos poemas de ese libro.



miércoles, 5 de febrero de 2020

César Vallejo

César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú 1892 - París 1938) está considerado como uno de los mayores innovadores de la poesía del siglo XX. Dice Bryce Echenique que "su lenguaje poético es único e irrepetible" y que "avanzó siempre solo y único, siempre a contracorriente", por ello, no es fácil acercarse a la poesía de Vallejo. Voy a copiar tres de sus poemas, el primero es uno de los últimos que escribió de su libro "España, aparta de mi este cáliz" y segundo de su primer libro "Los heraldos negros" y el último de su más conocido "Trilce".


MASA

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...

César Vallejo. España, aparta de mi ese cáliz (1937)

La libertad del formato de estos versos es sólo aparente, ya que la práctica totalidad del poema mantiene un ritmo métrico, en sus versos o hemistiquios, basado en alejandrinos, endecasílabos, eneasílabos, heptasílabos y pentasílabos. O sea, lo que se denomina una silva de impares que se percibe en la armonía del recitado. Este libro agrupa 15 poemas inspirados en la guerra civil española, en la que Vallejo se comprometió con la causa republicada. En Cervantes Virtual podéis encontrar un estudio de Teobaldo Noriega sobre este libro.


IDILIO MUERTO

Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.

Qué será de su falda de franela; 
de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.

Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: "¡Qué frío hay... Jesús!".
Y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

César Vallejo. Los heraldos negros (1918)

En este soneto polimétrico de sus inicios, Vallejo mantiene la rima final de los versos forzando en alguna ocasión los encabalgamientos como en el verso "Qué será de su falda de franela; de sus" para que rime con "Jesús". Como en el anterior, la estructura global del poema se fundamenta en una mezcla de metros impares que le da, a pesar de tener rima, un aire de libertad sin perder la armonía del recitado.



GRANIZA TANTO...

Graniza tanto, como para que yo recuerde
y acreciente las perlas
que he recogido del hocico mismo
de cada tempestad.

No se vaya a secar esta lluvia.
A menos que me fuese dado
caer ahora para ella, o que me enterrasen
mojado en el agua
que surtiera de todos los fuegos.

¿Hasta dónde me alcanzará esta lluvia?
Temo me quede con algún flanco seco;
temo que ella se vaya, sin haberme probado
en las sequías de increíbles cuerdas vocales,
por las que,
para dar armonía,
hay siempre que subir ¡nunca bajar!
¿No subimos acaso para abajo?

Canta, lluvia, en la costa aún sin mar!

César Vallejo. Trilce (1922)

"Trilce" es el libro más famoso de Vallejo, y a la vez el más complejo, en el que rompe con los ritmos sonoros y significados clásicos de los textos, basando los poemas en los ritmos semánticos de imágenes que sostienen los versos. Fue un libro de una ardua trayectoria hasta que se reconoció su valor poético, en este ensayo de Gabriel Jiménez Emán se comentan algunos de sus poemas y textos.


En A media voz se puede encontrar una antología de sus poemas, aquí tenéis una reseña que le dedicó El País con ocasión del 80 aniversario de su muerte y nuestro oráculo actual Wikipedia le dedica una amplia entrada con información de su vida y obra.


jueves, 23 de enero de 2020

Roberto Juarroz

Roberto Juarroz, poeta argentino (Coronel Dorrego, 1925 - Temperley, 1995). Para él, cita Javier Rodríguez Marcos, la manifestación más alta de la historia oculta de la humanidad era la poesía. Quizá por eso, se dice que sus poemas son "metapoéticos" o sea tratan de la propia poesía, aunque yo preferiría decir que lo que son sus poemas es muy profundos sin recrearse en historias intrascendentes, pero como siempre lo mejor es leer al poeta. 


HEMOS AMADO JUNTOS TANTAS COSAS...

Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.

Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.


ASÍ COMO NO PODEMOS...

Así como no podemos
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.

No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.

El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.

Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.

Roberto Juarroz


Roberto Juarroz, agrupó su poesía en 14 volúmenes numerados denominó con el mismo nombre "Poesía vertical" y publicó entre 1958 y 1994. 

En "A media voz" encontraréis una selección de sus poemas. Y en este enlace se puede descargar una antología esencial de su "Poesía vertical" que han efectuado Sandra Santana y Beatriz San Vicente. Y aquí en Vallejo & Co. hay un artículo e información sobre su obra.

Os dejo por hoy, con estas palabras de Juarroz que resumen la poética de su obra: Me parece que una de las grandes exigencias de la poesía actual es sentirla como dimensión última del lenguaje, de la expresión del hombre en las cosas que no pueden decirse de otra manera.

jueves, 9 de enero de 2020

A Miguel de Unamuno

Este soneto está dedicado a Miguel de Unamuno, poeta, novelista, ensayista, catedrático, político y, por encima de todas sus contradicciones, hombre de bien. No es la poesía lo que más me gusta de su producción literaria. Quizá sea porque, en su afán de usarla como herramienta de indagación interior, prima demasiado la ética y descuida algo la estética, en ese necesario equilibrio que precisa un poema; pero de cualquier forma es uno de nuestros grandes poetas del siglo pasado. Yo, si he de escoger, me quedo con sus novelas, de las que destaco especialmente San Manuel Bueno Mártir y Niebla.


Sea este soneto, mi pequeño homenaje a este gran hombre, que por encima de sus contradicciones y dudas nos dejó una importante obra y el recuerdo de una persona ética.


A MIGUEL DE UNAMUNO

Miguel atormentado, cuántas veces
cuestionas a tu Dios en tus poemas,
no sé si en busca de ángeles o jueces,
encuentras soluciones o problemas.

Razón te doy, la poesía es ética
indagación, tormento y reflexión,
pero no debe descuidar la estética,
lo que parece el quid de tu cuestión.

En cambio, en tus novelas, allí sí
has roto moldes viejos, con escritos
de contenido nunca baladí,
en los que firme marcas nuevos hitos.

Miguel, de ti venero integridad,
porque hasta en tus errores hay verdad.

Ricardo Fernández Esteban ©



Yendo a lo importante, aquí tenéis la entrada del blog que dedique a Unamuno y sus sonetos, en la que podréis encontrar, además, una antología de sus poemas. También os recomiendo la reciente película de Amenábar, "Mientras dure la guerra" que, aunque pueda tener alguna imprecisión histórica, muestra los últimos meses de la vida de Unamuno, dentro del contexto del inicio de la guerra cicil española en 1936.

Esta entrada, dedicada a un poeta, quiero que sea el inicio de un conjunto de poemas dedicados a escritores que me han interesado especialmente. Veremos si el tiempo disponible y la ayuda de las musas lo permite.