miércoles, 23 de marzo de 2022

De "vocalas" y "poetos"

Quizás "me meto en un jardín" al tratar del tema de si los genéros gramaticales deben corresponderse con los biológicos, la necesidad de que una palabra acabe en "o" o "a" para ser políticamente correcta, o tener que duplicarla para que todos y todas se sientan citados. A mí me gustaría opinar como lingüista (o lingüisto) que soy, pero me contento en hacerlo como poeta (o poeto) con la licencia poética y el recurso al humor que siempre es bueno en estos casos. Por favor, que nadie se sienta ofendido u ofendida.

DE VOCALAS Y POETOS

Ante “vocalas”, “miembras”, ¡qué palabros!,
este menda reclama ser “poeto”.
Y no me adviertas que me descalabro,
que entro en un mal jardín y me entrometo;

a estas alturas de la vida, creo
que hay que decir lo que se piensa, ¡leñe!
y si eso implica pelear, peleo,
y si a alguien no le gusta, que se empreñe.

Seré “atleto”, “lingüisto” y si es preciso
los votos tomaré para ser “curo”,
ya ves que no rechazo el compromiso,
y que defiendo la igualdad, lo juro.

Pero a mí, no me importa la palabra,
ni la “o”, o la “a”, en que termina,
cambiarla no será un abracadabra
y acabará olvidado en la rutina.

Lo que importa es tratarnos con respeto
en una sociedad más democrática,
y decir soy “vocala” o soy “poeto”
constituye violencia de gramática.

Ricardo Fernández Esteban ©


Como siempre lo que dice el poeta, que no sabe si acabará siendo denominado "poeto", está sujeto a crítica. Os he dado mi opinión ante ese intento de forzar la grámatica con excusa democrática, aunque solo sea por economía lingüística y por evitar el innecesario alargamiento de los discursos.

Respecto al formato, el poema se compone de cinco serventesios endecasílabos. Un agudo lector del blog me indica que he cometido algún desliz métrico. Es verdad y era consciente de ello, y más siendo autor de un tratado de métrica, pero la poesía satírica soporta algunas licencias por aquello de que el humor nos da un cierto margen. Concretamente, en la 1ª estrofa rima "palabros" con "descalabro" que es solo una cuasiconsonancia por la falta de una "s"; y entre la 1ª y 2ª estrofa hay una asonancia entre las rimas "eto" y "eo", lo que tampoco es digno de un poema clásico (por más que Garcilaso y otros poetas del siglo de oro lo hicieran alguna vez). En este último caso, la asonancia no es muy fuerte por la ausencia de consonante intermedia en la 2ª, pero es cierto que asuenan y que es mejor evitar las asonancias. Que quede constancia del apunte del lector y reproduciré sus observaciones en comentarios, ya que además ha tenido la delicadeza de enviarme una espinela sobre el asunto.

En esta página del blog recojo poemas míos de talante satírico ético o político, y en este enlace se accede a los que tienen entrada propia en el blog.


miércoles, 9 de marzo de 2022

Laura Wittner

Laura Wittner (Buenos Aires, 1967) es poeta, traductora y licenciada en letras. Ha publicado once libros de poemas desde 1996 y ocho libros infantiles, lo que indica lo amplio de su producción literaria. La he descubierto surfeando por las redes y creo que este blog debe prestar más atención a la poesía latinoamericana, ya que el idioma común es un puente entre naciones y continentes.



LOS CHICOS JUEGAN EN LA PLAZA

Más atrás siluetas juegan tenis.
Todavía más atrás está el zumbido
que se eleva desde algún fluir de tránsito.
Y más atrás el paredón
irregular de los edificios caros
de los cuales a esta hora sólo uno
y sólo en los dos pisos superiores
retiene luz de sol, bastante aguada.
Ahora, fijate lo que pasa:
de entre la ronda de pinos que son tu primer plano
alguien, un pájaro, rompe a trinar
a todo lo que da,
con desafío y con oficio:
es breve lo que emite, y eficiente.
Si estabas con la vista sobre el libro
al mirar hacia arriba entendés de un tirón
qué es lo que imanta esas capas superpuestas
de urbanismo irreal que te contienen.
Cómo es que no se desmoronan
estrato por estrato dejándolos a ustedes
desnudos en mitad del escenario.
Pero entender fue tan fugaz
como el grito del pájaro.

Laura Wittner

Una descripción de lo que ve la poeta con reflexión final. Una de las características de la poesía es esta posibilidad de interpretación y de reflexión a partir de lo visto y sentido. Luego el formato puede ser uno u otro, atenerse a formas métricas para partir los versos o a formas sintácticas, si el verso es más libre. En este caso la poeta se decanta por un verso libre, pero tiene el cuidado de no encabalgarlo sintácticamente, lo que es de agradecer para quienes pensamos que un poema nunca ha de ser un texto en prosa cortado sin ton ni son.


MIS PADRES BAILAN JAZZ EN EL CAFÉ ORIÓN

No es que leamos mal los signos.
Es que las cosas no son signos.
Andan solas, tan sueltas
que pueden deshacerse.
No bailar la última pieza
sino la anteúltima
y la última escucharla
llevando el ritmo con los dedos
en la mesa de vidrio
no es falso amor.
Erramos si alguna vez
creímos en esto.

Laura Wittner

En este caso el poema es más críptico, para los que no conocemos los pensamientos de la autora al escribirlo. Siempre podremos hacerlo nuestro incorporando experiencias personales. Yo sería partidario de alguna pista más del autor en estos casos para situarnos en el contexto, pero sé que eso es algo que nunca suele hacerse.

Aquí tenéis ocho poemas de la autora recopilados por Zenda y una entrevista que la hace Valeria Tentoni.