lunes, 27 de febrero de 2012

Jardines de Sorolla

Estas visiones poéticas de tres jardines de Sorolla que se colgaron en una temporal del Thyssen, pertenecen a mi libro digital "De museos por Madrid".

Patio Casa Sorolla
Jardín Casa Sorolla





Jardines de Sorolla, escoge entre los tres:

Dos sin salir de casa. Uno todo color,
inundación de flores sobre los azulejos,
caligrafía azul donde yacen macetas.
En el otro se impone una explosión de luz
y el color se retira tras la silla vacía,
donde espera sin prisa que retorne el pintor.

El tercero es de un viaje al jardín del Alcázar.
Aquí todo es sencillo: una pared en blanco
y un arco que refleja el cristal de una alberca;
detrás domina el verde que pintan varios árboles,
pero hay flores ocultas que pronto se abrirán.

Jardines de Sorolla que compiten y vencen.
Escoge el que prefieras, cualquiera de los tres.

De museos por Madrid. Ricardo Fernández Esteban ©


Alberca del Alcazar de Sevilla


Este poema se escribió en 2006 en la temporal Sargent y Sorolla, que se realizó en el museo Thyssen y en la sala de exposiciones de Caja Madrid. 



Adenda de septiembre de 2018: Este poemario digital "De museos por Madrid" permite ver los cuadros que inspiraron las obras. Como ya os he indicado últimamente, lleva un tiempo no disponible porque lo estoy reelaborando y actualizando. Por otros compromisos el proceso se está demorando más de la cuenta, pero en el nuevo curso prometo ponerme por la labos y reeditarlo. Ya os avisaré.

lunes, 20 de febrero de 2012

Antonio Colinas. Canto X


Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946), fue Premio Nacional de Poesía en 1982, y es otro de los grandes poetas que se consolidaron en el último cuarto del siglo pasado. A mí me gusta mucho su poesía, y tengo un especial aprecio por sus alejandrinos, como éste que os adjunto:


CANTO X

Mientras Virgilio muere en Bríndisi no sabe
que en el norte de Hispania alguien manda grabar
en piedra un verso suyo esperando la muerte.
Este es un legionario que, en un alba nevada,
ve alzarse un sol de hierro entre los encinares.
Sopla un cierzo que apesta a carne corrompida,
a cuerno requemado, a humeantes escorias
de oro en las que escarban con sus lanzas los bárbaros,
Un silencio más blanco que la nieve, el aliento
helado de las bocas de los caballos muertos,
caen sobre su esqueleto como petrificado.
Oh dioses, qué locura me trajo hasta estos montes
a morir y qué inútil mi escudo y mi espada
contra este amanecer de hogueras y de lobos.
En la villa de Cumas un aroma de azahar
madurará en la boca de una noche azulada
y mis seres queridos pisarán ya la yerba
segada o nadarán en playas con estrellas.


Sueña el sur el soldado y, en el sur, el poeta
sueña un sur más lejano; mas ambos sólo sueñan
en brazos de la muerte la vida que soñaron.
No quiero que me entierren bajo un cielo de lodo,
que estas sierras tan hoscas calcinen mi memoria.
Oh dioses, cómo odio la guerra mientras siento
gotear en la nieve mi sangre enamorada.


Al fin cae la cabeza hacia un lado y sus ojos
se clavan en los ojos de otro herido que escucha:
Grabad sobre mi tumba un verso de Virgilio.

Antonio Colinas. De "Noche más allá de la noche"


En su web encontraréis biografía, bibliografía, una selección de sus poemas y videos con la voz del poeta. En A media voz  otra amplia antología. Y aquí tenéis a Elena Peralta, muy buena poeta y rapsoda, recitando El muro blanco de Colinas.


lunes, 13 de febrero de 2012

¿Es ciego el amor...?

Este poema, "¿Es ciego el amor?", pertenece a los Misterios de dolor de mi poemario Pensando en vosotras. "Cuando queda dolor es que antes hubo amor". Y esa frase, más que una rima, es un lamento que refleja la derrota de la razón en su lucha con la pasión.


¿ES CIEGO EL AMOR...?

(Se dice que el amor es ciego y lleva de lazarillo a la locura. 
Debe de ser verdad porque sigo buscándote.)

Cada vez que te veo soy consciente
de que te sigo amando, que soy tuyo,
que mi cuerpo palpita dependiente
y mi oído enloquece con tu arrullo.

En estas cosas del amor, la mente
no debe decidir; sólo el murmullo
que oye mi corazón es suficiente,
es sinfonía en medio del barullo.

Ya sé que fracasamos muchas veces
y si dejo que rija la razón,
el veredicto nos será contrario:

“Tanto dolor superará con creces
los escasos momentos de pasión.
Convertirás tu vida en un Calvario”


No importa, mi sagrario,

porque "el amor es ciego y no te extrañe
que la locura siempre lo acompañe
".

Misterios de dolor. "Pensando en vosotras"
Ricardo Fernández Esteban ©


Al autor siempre le gusta tener la opinión de sus lectores y os anima a ello, ya que es bueno que el camino poético es bueno sea en compañía. Un poema no tiene por qué reflejar la realidad, sino basta que se exprese con una cierta veracidad. Hace ya mucho de la edición de este libro "Pensando en vosotras", yav descatalogado, y quizá ha llegado el momento de plantearse una nueva edición. Aquí tenéis otros poemas de "Pensando en vosotras" publicados en el blog y, por si sois adictos al género, el apartado donde se recogen los poemas de amor de esta bitácora.


lunes, 6 de febrero de 2012

Antonio Machado. A un olmo seco.

Antonio Machado (Sevilla 1875, Colliure 1939) no necesita ninguna presentación, su poesía pervive en el tiempo. De él dice Manuel Alvar: 

Y este hombre pasó dolorosamente por la vida dejándonos unas cuantas palabras verdaderas. Son sus versos, desasidos y desnudos, como una tristeza que caminara. Pero, también, nos dejó en ellos fe y esperanza. No serían sino palabras de un hombre bueno. Su retórica es muy pobre. Los recursos de que se vale, apenas si nos permiten un mínimo asidero. Y, sin embargo, rara vez en nuestra poesía se habrá encontrado un testimonio más sincero y auténtico. Porque rara vez las palabras han significado más directamente aquello que querían significar. Las palabras en carne viva, sin lienzos que la puedan ocultar. 


A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo, en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
Antonio Machado. Campos de Castilla (1912)

Este conocido poema de Machado comienza con un soneto, que se considera de endecasílabos, y prosigue con otros versos de patrón de rima algo más irregular que también se consideran endecasílabos mezclados con algín heptasílabo. No obstante, como comentaré a continuación, dos de esos endecasílabos son en realidad dodecasílabos compuestos 7+5, a causa de las pausas fónicas que impone su texto y los signos ortográficos. 

El olmo centenario en la colina 
que lame el Duero! Un musgo amarillento 
le mancha la corteza blanquecina   (…)

que- la-me el- Due-ro!- Un- mus-go a-ma-ri-llen-to 12=5(2.4)+7(2.(4).6)

Efectuar sinalefa entre “Duero” y “Un”, con un punto y seguido intermedio, para que el verso pueda ser un endecasílabo significa romper su significado. Si se recita bien con pausa fónica, el Duero lame la colina y un musgo mancha la corteza del olmo; en cambio, con sinalefa parece que el musgo lame al Duero, cuando “Duero” y “musgo” no están ligados sintácticamente. 

Otro verso:

Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana,  (…)

An-tes- que- te- de-rri-be,- ol-mo- del- Due-ro, 12=7(1.(4).6)+5(1.4)

Aquí “olmo del Duero” es una aposición y son convenientes unas pausas fónicas que la delimiten, por eso la sinalefa “derribe, olmo” desvirtuaría el sentido del texto.

Esta mezcla de endecasílabos y dodecasílabos, compuestos de hemistiquios de 7 y 5 sílabas, no constituye ningún problema de armonía conjunta, ya que se trata de versos armónicamente compatibles. Pero conviene señalarla, porque en el recitado de un poema se impone la fonética y la transmisión del mensaje del autor, en vez de forzadas explicaciones para mantener unos metros determinados. En este artículo sobre las pausas versales explico más la importancia de esas paradas fónicas en los versos. 

En el portal A media voz  podréis encontrar una amplia selección de poemas de Antonio Machado, y en Cervantes virtual biografía y bibliografía.

Y aquí tenéis a Joan Manuel Serrat, cantando sus Cantares . Él y otros cantautores fueron una gran ayuda para difundir y popularizar su poesía.




Y para despedirnos uno de sus Proverbios:

Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía:
también la verdad se inventa.