Mostrando entradas con la etiqueta Mis islarios de pasiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis islarios de pasiones. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de junio de 2019

Navego por mi mar

Navegar, si es posible empujado por las velas, es otra dimensión del viaje en que las prisas deben acomodarse a los vientos y las olas. Además, si ese mar es el Egeo, disfrutar saltando de isla en isla y contemplando el horizonte roto por los perfiles de otras islas a las que dirigir el rumbo.

Fondeados en Kalotarítissa, al noreste de Donussa 















NAVEGO POR MI MAR

Navego por mi mar, rizos azules

entre perfiles verde y ocre
de las islas vecinas.
Si me visita el viento
lo acomodo en mis velas
y camino en su lomo
sorteando las crestas de las olas.
A veces me rebelo
y presento batalla en las ceñidas;
pero no hay vencedor, los dos ganamos,
él me burla y se va por la baluma,
pero en su sabia huida
da empuje al barco en su camino.
Y al llegar al refugio, que aún no será destino,
lanzo amarras y cierro singladura,
un capítulo más del libro de mi vida.

Ricardo Fernández Esteban ©


Frente a una cala de las Cicladas
















Este poema se ha escrito durante un viaje por el Egeo, por el centro de las Cícladas, en el "Graal" un velero de 50 pies, en esta página del blog hay una pequeña bitácora con poemas de mi travesía.

Para recordar otros viajes a vela aquí están las singladuras por el Dodecaneso en 2017 y 2018. Y en esta otra la bitácora de una travesía de un mes desde Valencia a las islas del Dodecaneso en 2012. Es una pena que no escribiese en otros viajes porque los estragos del tiempo difuminan los recuerdos.

Este poema pertenece a un libro en construcción Islario de pasiones que trata del navegante y su adicción por las islas del que ya publiqué una plaquette bilingüe en español y griego.


martes, 1 de agosto de 2017

La escuela del navegante














LA ESCUELA DEL NAVEGANTE

El navegante aprende navegando,
su escuela es un navío, su pupitre la borda
y ser grumete la oportunidad
de gozar de una beca en esa cátedra
que le imparte un patrón,
doctorado “cum laude” en travesías.

"Navegar ante todo es el saber
en dónde estás, adonde quieres ir
y cómo interpretar los signos del cielo y de la mar.

Eolo deja rastros en esos dos azules:
Las olas viejas hablan de los vientos pasados
y las nuevas anuncian venideros.
Las nubes son las casas de esos vientos,
que fueron o vendrán,
y también son señales de las islas ocultas
que aún no ven los vigías,
como lo son las aves que duermen sobre tierra.

El sol te da la hora y puntos cardinales;
cuando Apolo lo esconda
las estrellas te trazarán los rumbos
girando sobre el norte del gran reloj celeste.
Si sigues a Proción cruzarás nuestro mar,
si se ocultan las Pléyades es tiempo de descanso
y cuando vuelva el Can reinará la canícula.
En cambio, no interpretes a la Luna,
esa loca del cielo es muy lunática
y conocerla requiere los años que no tienes.

Contempla el horizonte,
el titilar de un faro marca vientos lejanos
y en las costas ignotas que ves a sotavento,
puede haber más peligro que en la franca altamar.
Usa tus instrumentos, tus manos miden ángulos,
la corredera arrastra el cabo de los nudos
y no hace falta que el compás marque los decimales;
serás feliz contando en singladuras
en vez de precisar las horas y minutos
que debes mantener firme la caña
hasta alcanzar abrigo.
Recuerda que la precisión más óptima
no tiene por qué ser la máxima
sino la que se adecua a tus deseos.

A base de experiencia,
mejorarás el derrotero que heredarás de mí,
y cuando llegue el día de singlar sólo en tierra
cederás ese libro a otro discípulo.
Por último, recuerda que para el navegante
la mar es un camino y un destino."


En la borda de un barco, esa fue
la primera lección que recibió.
Muchos años después se jubila en su Ítaca;
con un gusto agridulce cede su derrotero,
ya no habrá más derrotas,
pues la vida derrota y le aparta del mar,
pero sonríe y piensa:
¿quién me podrá quitar lo navegado?


Ricardo Fernández Esteban ©

Esta obra
 ha sido presentado al concurso literario #UnMarDeHistorias.


El poema, que 
pertenece a mi libro en elaboración Islario de Pasiones , trata de la formación del navegante en esa época en que la técnica y la electrónica aún no habían derrotado a la navegación tradicional a vela; oficio que requería años de experiencia y la observación cuidadosa del entorno. Para ambientarme he releído Manual de navegación para fenicios, magnífico libro de Lluís Ferrés donde explica cómo se navegaba en la antiguedad y del que ya os hable en otro de mis poemas, Izar las velas , dedicado a él. Os dejo unas pequeñas notas explicativas para aquellos que no estéis muy versados en la mitología ni en el arte de navegar:

- Eolo: es el dios griego de los vientos que tenía el poder de controlarlos.

- El sol guía a a los marinos durante el día y cuando el carro de Apolo tirado por cuatro caballos lo oculta aparecen las estrellas para relevarlo en la orientación.


- Las estrellas parecen girar alrededor de la Polar (situada en el norte sobre el polo) y si se traza una linea entre esa estrella y Kochab (otra estrella de la Osa Menor) se marca la manecilla de un reloj celeste que da una vuelta completa en 24 horas y permite estimar el paso del tiempo.

- Proción, una brillante estrella del Can Menor, marca en su ocaso sobre el mar el rumbo entre Tiro y Malta, después con unas pequeñas variaciones sirve para cruzar todo el Mediterráneo de punta a punta.

- Las Pleyades son un cúmulo de estrellas (7 de ellas visibles) situadas en la constelación de Tauro. Conocidas desde la antigüedad, su aparición en el cielo daba lugar a la época de navegación y cosechas, y cuando se ocultaban comenzaba la pausa invernal. Dice Hesíodo (VII a.C) en 
"Trabajos y días":


Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos, 

cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión 
y se hundan en las brumosas profundidades 
y todos los borrascosos vientos rujan, 
no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar 
sino, como te pido, recuerda trabajar en tierra.


- El Can mayor es una constelación en que destaca Sirio, la estrella más brillante del firmamento. Su aparición indicaba la llegada de los días más calurosos, de ahí lo de canícula.

- Los movimientos en el cielo de la Luna son complejos y difíciles de predecir, por lo que no era recomendable usarla como guía.

- Los marinos experimentados saben distinguir los vientos lejanos por el titileo (centelleo con temblor) de las luces de los faros.

- Para un marino de
la antigüedad las costas desconocidas vistas a sotavento, o sea con viento de mar a tierra, eran peligrosas dada la dificultad de maniobra a vela en busca de un abrigo.

- Con el brazo extendido la uña del índice cubre un ángulo de 1º, el puño cerrado unos 10º y la mano abierta unos 16º. 

- Corredera de barquilla: tablilla de madera sujeta por un cabo con nudos separados por distancias regulares. Se lanzaba al agua mientras se controlaba un periodo de tiempo con un reloj de arena (por ejemplo, si el tiempo era de medio minuto los nudos estaban separados por 50 pies). Al contar los nudos deslizados en ese periodo se obtenía la velocidad del barco, de ahí lo de nudos (1852 m/h)

- Compás: instrumento de navegación con una aguja imantada que se orienta al norte y que tiene la rosa de los vientos como base. Permite medir el rumbo del barco.

Singladura: distancia recorrida por una nave en un día. Singlar: navegar

- Caña: barra del timón tradicional con el que dirige la embarcación.

- Derrotero: libro que describe detalladamente las costas, sus perfiles, puertos, abrigos, bajofondos, escollos y otros riesgos de la mar.

- Derrota: rumbo que lleva una embarcación, de ahí lo de derrotero. En el poema las dos acepciones de derrota (rumbo y fracaso) constituyen una dilogía o equívoco, entre las singladuras de mar y las de tierra tras la jubilación en la mítica Ítaca. 

- Ítaca: patria de Odiseo a la que regresa después de veinte años de navegación y penalidades. Kavafis refleja muy bien la disyuntiva entre el camino y el destino en su poema:

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Has de llegar, es tu destino,
pero no fuerces esta travesía.
Es mejor que te dure muchos años,
que seas viejo al fondear en Ítaca,
rico de lo ganado en el camino
sin esperar ya más riquezas.

La isla te brindó un viaje hermoso.
Ella te hizo emprender las singladuras,
pero ahora no tiene más que darte.

Aunque la encuentres pobre, ella no te ha engañado.
Sabio como te has vuelto, tan pleno de experiencia,
entenderás al fin lo que te dan las Ítacas.

Konstantinos Kavafis

martes, 13 de septiembre de 2016

Islarios de pasiones

Mallorca vista desde el Tibidabo (Barcelona)
Este poema podría ser el que diera inicio a un libro en elaboración, del que ya se han publicado unas plaquettes en edición bilingüe español griego: Islario de Pasiones - Νησολόγιο παθών.

Si lo es o no, dependerá de si el tiempo y vosotros dais solidez al poema y al resto del libro.


ISLARIOS DE PASIONES

Nacido en la frontera que se separa lo propio
—el hábitat del hombre que camina—
del llano azul que le es ajeno,
en sus días de infancia
su vista se perdía inútilmente
buscando más allá del horizonte.

“¿Es el mar el final?”, se preguntaba.
“El mar no es el final, es un inicio.
El mar es un camino de pasiones”,
le dijo un viejo capitán,
“pasiones rodeadas por las aguas
que albergan todos tus deseos.
Aunque ahora no las veas,
te esperan más allá de este horizonte;
¡has de romper fronteras,
gana altura, consigue perspectiva,
y sabrás cuál ha de ser tu singladura!”

Hizo caso al consejo, y en la cima del monte
se quebró aquella línea,
que separa un azul del otro azul enrojecido,
por un perfil repleto de esperanzas.
Vio su primera isla, y tuvo claro
que iba a ser navegante
para coleccionar “islarios de pasiones”.

Ricardo Fernández Esteban © 


La foto que acompaña a este poema no está trucada. En los amaneceres claros desde los 500 metros de altura de la cima de Collserola (conocida popularmente como Tibidabo), junto a Barcelona, se ve el perfil de Mallorca que está a unos 180 km. de distancia, porque mirando son posibles muchas más cosas de las que pensamos que podemos ver.

Aquí podréis leer otros poemas que pueden formar parte de ese futuro libro, Islario de pasiones / 
Νησολόγιο παθών, de lenta construcción: De momento, he tenido la suerte de que Maira Furnari me haya traducido 7 poemas al griego que se han publicado en las citadas plaquettes.




miércoles, 9 de septiembre de 2015

Izar las velas

Este poema pertenece a un proyecto, Islario de pasiones, que ya he puesto parcialmente en marcha con la publicación de una plaquette bilingüe que contiene siete poemas traducidos al griego por Maira Furnari.

El poemario va creciendo a ritmo lento y quizás lo publique en un libro.


IZAR LAS VELAS
para Lluís Ferrés, que me inspiró y sabe hacer realidad este poema

Levar el ancla, liberar el barco,
izar las velas, atrapar la brisa
que nos regala impulso. Abrir el rumbo,
liberando la escota, hasta la aleta.
No buscar la ceñida que hoy la caña
quiere servir al viento, no enfrentarse
con él, ¿qué importa el pétalo que escoja
si cualquiera conviene de la rosa?

Dejar que el horizonte difumine
el perfil de los montes de la isla,
otros a proa esperan tu arribada
y a veces el azar y su consejo
es la mejor bitácora del viaje.
Deja en paz la electrónica y verás,
si navegas en busca de experiencias,
que la mejor escuela es la Odisea.

Es tan fértil en islas el Egeo
que breve te será la singladura;
este mar es camino de destinos
aunque dejes al viento de patrón.
Al divisar la costa evita puertos,
busca abrigo, fondea e imagínate
lo que pudo haber sido navegar
sin cartas, GPS, ni compás.

Islario de Pasiones. Ricardo Fernández Esteban ©



Este poemario recorre el círculo, sea vicioso o virtuoso, del navegante en su ruta por los islarios debe  escoger entre el camino y el destino. 

El mar, el viento, los puertos, los perfiles de las islas, el recuerdo de lo perdido y la esperanza de recuperarlo, le acompañan en este viaje mítico hacia y a través de archipiélagos nítidamente griegos. Aquí encontraréis más información sobre esta plaquette y mis otros poemarios de viaje por las islas griegas.

Izar las velas está dedicado a Lluís Ferrés Gurt, conocedor de las artes del navegar y amante del Egeo. Si queréis disfrutar de este Mediterráneo que une tantas culturas os recomiendo cualquiera de sus libros




Adenda de junio de 2017: Recuerdo este poema, a punto de iniciar un viaje en velero por el Dodecaneso. Hace ya cinco años también lo recorrí a vela como final de un viaje de un mes en que crucé el Mediterráneo desde las costas españolas. Espero continuar la bitácora que escribí en su día y os animo a compartirla.

viernes, 26 de junio de 2015

Las cimas de la mar / Els cims del mar

Este poema trata de la navegación como forma y metáfora de la vida, y lo traduje al catalán por petición de un amigo que gestiona una web poética bilingue. Por eso constituye una excepción en este blog que no publica poesía traducida y sólo lo hace excepcionalmente si son los autores quienes traducen como fue en el caso de Joan Margarit.


LAS CIMAS DE LA MAR

Después de la vorágine
se impone un cambio en la bitácora,
pero más que imponer te recomiendo
que retomes el gusto por lo fácil.
A estas alturas de la vida
importa conjugar el verbo disfrutar,
no son tiempos de grandes singladuras,
se trata de surcar los mares conocidos.
No subas mucho trapo, saborea
las suaves brisas por la popa
que acompasan los vientos y el compás,
y olvida los destinos prefijados.

Pero esto es un deseo y la realidad
es que —al igual que en tierra
después de un monte viene otro
y nunca “haces la cima”—
cuando hiendes los mares
te vienen ganas de ceñir las velas
para ver más allá del horizonte.
Y siempre hay otra raya
separando los tonos del azul,
porque la mar, aunque es una llanura,
está llena de cimas deseables.

Ricardo Fernández Esteban ©


Esta es mi versión en catalán, porque creo que un poema más que traducirse debe versionarse.


ELS CIMS DEL MAR

Després de la disbauxa
s'imposa un canvi en la bitàcola,
però més que imposar et recomano
que reprenguis el plaure de les coses senzilles.
A hores d'ara de la vida
importa conjugar el verb gaudir,
no són temps de difícils singladures,
es tracta de solcar els mars que ja coneixes.
No pugis massa drap, assaboreix
les suaus brises que t’entren per la popa
—aquelles que compassen els vents amb el compàs—
i oblida’t de destinacions fixades.

Però això és un desig, i la realitat
és que —al igual que en terra
després d'una muntanya arriba una altra
i mai aconsegueixes “fer el cim”—
quan vas tallant el mar
et vénen ganes de cenyir les veles
per veure més enllà de l'horitzó.
Però darrere sempre hi ha una altra ratlla
que  divideix els tons del blau,
perquè la mar, encara que és un pla,
està plena de cims molt desitjables.


Ricardo Fernández Esteban ©

Además, este poema pertenece a un poemario en construcción, Islario de pasiones, del que ya he publicado una plaquette con otros ocho poemas en una edición bilingüe español-griego magníficamente traducidos por Maira Fournari.





















Islario de pasiones (Νησολόγιο παθών) recorre el círculo, entre vicioso o virtuoso, del navegante enfrentado a  escoger entre el camino y el destino en su ruta hacia los islarios. El mar, el viento, los puertos, los perfiles de las islas, el recuerdo de lo ya perdido y la esperanza de recuperarlo le acompañan en este viaje mítico hacia y a través de unos archipiélagos nítidamente griegos.

La plaquette se ha publicado dentro de la colección de plaquettes bilingües Carmina in minima re que edita Albert Lázaro-Tinaut, y también existe otra edición autopublicada para una presentación efectuada en la Comunidad Griega de Cataluña.

Si estáis interesados en cómo conseguir la plaquette enviadme un mail a litera.ricarfer@telefonica.net 

En el blog hay publicados unos cuantos de los poemas de este futuro libro

sábado, 1 de noviembre de 2014

Cuando el azul del mar deja de ser camino

Este poema es de un ciclo sobre el ansia de navegar y la atracción por las islas, en especial las griegas, agrupado bajo el nombre de Islario de Pasiones. Una buena noticia es que algunos están siendo traducidos al griego para una edición bilingüe. Ya os iré informando.


CUANDO EL AZUL DEL MAR DEJA DE SER CAMINO

La nave está varada en el recuerdo
del viejo navegante, jubilado en su Ítaca.
Llegó tarde al refugio, como mandan los cánones,
después de enriquecerse con mil islas holladas
burlando los embates del fiero Poseidón.


Pero, ¿de qué le vale esa riqueza
si no puede gastarla navegando?
¿De qué sirve el recuerdo para un hombre de mar,
si los vientos no silban en las jarcias
y no hay camino azul que rompa el horizonte?

Su vida es la taberna, y la memoria
pura melancolía que no tensa las velas.
Su futuro no existe, el pasado murió,
y hoy maldice al poeta que orientó su camino,
porque se ha dado cuenta que, por mucho que viajes,
es mala singladura el llegar al destino.

Islario de pasiones. Ricardo Fernández Esteban ©



Permitidme este guiño a la Ítaca de Kavafis y la contraposición entre camino y destino. En ese famoso poema la navegación a la isla mítica es una excusa cuya consecución hay que retrasar lo máximo posible, ya que Ítaca no es un destino enriquecedor por sí mismo, sino por la experiencia acumulada en el camino. Yo, dando una vuelta de tuerca, sugiero que esas experiencias se practiquen y disfruten durante el viaje, en vez de esperar a ese retiro final en el que quizá ya sea demasiado tarde para sacarles provecho.















Aquí podéis leer más poemas de este islario de pasiones.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ese mar...

A ese mar del recuerdo lo hemos cambiado tanto que para reencontrarlo hay que ir a buscarlo a los recónditos litorales en que aún habita.












ESE MAR…

Ese mar de otros tiempos,
de las barcas de pesca, de las playas tranquilas,
del horizonte nítido, de la sal en la cara,
de mi lejana infancia con recuerdos de azul.

Ese mar que matamos
cambiándolo por otro más formal
con boyas, con corcheras, torres de la cruz roja
y banderas parlantes en un montón de lenguas.

A ese mar que recuerdo
lo encuentro refugiado en una isla
-de la que olvido el nombre y el lugar-
al arribar aquí de singladura.

A ese mar, mar de baño,
de transparentes aguas, de estrellas y de conchas,
de calas sin un alma que no venga contigo,
le ofrezco mi amistad y me la acepta.

A mi mar, rescatado
de cárceles turísticas y puertos deportivos,
me entrego  y lo navego con la vela latina
que guardé en el desván de lo que pudo ser.

A mi mar, que ya es mío como yo lo soy suyo,
todo se lo consiento y todo me lo entrega
si fondeo en sus golfos o cruzo su horizonte;
porque el mar es camino, pero también hogar.

Ricardo Fernández Esteban ©















Fotos del autor, donde y cuando reencuentra a su mar.

Adenda de septiembre de 2017: Desde este mes se puede acceder en "The Booksmonie. Poesía recitada" a un fichero con mi voz y los textos de tres poemas míos de "Islario de pasiones", éste, Cuando muera que no me repatríenEl navegante de islas.




sábado, 23 de febrero de 2013

La mítica del viaje

Estos versos pertenecen a una obra de lenta elaboración sobre la navegación hacia las Ítacas de cada uno. El poema en concreto se refiere al recuerdo de los viajes cuando las fronteras entre lo real y lo mítico se diluyen.



LA MÍTICA DEL VIAJE 
(Anclado en la ciudad, tan lejos de mi mar...)

Cuando la travesía se aleja en la memoria
y los puentes de plata que unían los islarios
ya solo unen recuerdos y nostalgias vividas
en las que se diluyen los detalles concretos,
entonces ese viaje comienza a ser un mito.


Como en todos los mitos, sobre algunas verdades
se exageran perfiles, los personajes crecen
y lo que fue un relato comienza a ser leyenda.
De tanto repetirlo ya nadie se cuestiona
qué tuvo de real y qué le fue añadido.

Pero, qué nos importa, no ha de ser inventario
de fehacientes hechos, ni racional bitácora,
lo que quede en la mente, lo que perdure en ti.
Cuando lucha el olvido con la memoria fiel,
la historia se convierte en mucho más que un viaje.

No desdeñes los mitos, olvida la razón,
deja volar tus alas como el viento las velas,
contempla el horizonte, busca tu rayo verde
en cada atardecer, disfruta recordando,
y nunca te cuestiones si es mítico o verídico.


Ricardo Fernández Esteban ©


 
Aquí tenéis la crónica del viaje que inspiró este poema, en el que durante todo Mayo de 2012 atravesé el Mediterráneo hasta llegar al Dodecaneso Griego.

Y aquí otras pequeñas bitácoras poéticas de dos travesías por el Dodecaneso en 2017 y 2018 y otra por las Cícladas en 2018.

sábado, 24 de noviembre de 2012

El Egeo, camino en el azul

Este poema quiere ser un homenaje al Egeo y a su semántica. En Grecia también se le denomina Archipíelago (Arjipélagos) al Egeo, y a los mares en general Pontos, que en el lenguaje indoeuropeo de los invasores Aqueos del siglo XVIII a.C. significaba el camino. De ahí es fácil sacar conclusiones sobre el origen del significado de las palabras.

El Egeo, de cabo Sunion al Dodecaneso pasando por las Cýcladas

EL EGEO, CAMINO EN EL AZUL

Si cruzas el Egeo en un velero

descubres la semántica del mar;
las islas no son nombres, son abrigos,
son alto en el camino, son descanso,
son pedazos de tierra en el azul
que ofrecen acogida al navegante. 

Para los griegos siempre son sinónimos
decir el mar Egeo y Archipiélago.
Pélagos es genérico de mares
y Arjí prefijo de algo principal,
¿y para un hombre heleno cuál, si no,
merece ser llamado con tal nombre?

También le llaman Pontos, "el camino"
en el precoz lenguaje indoeuropeo
de un pueblo ajeno a discurrir azules.
Los Aqueos llegaron desde el norte,
desde tierras adentro, y en la orilla
trocaron el andar por navegar.

¿Cómo ser transeúnte de las islas
sin hollar los caminos de la mar?
Sólo el mar une islarios, sólo el mar.

Islario de pasiones
Ricardo Fernández Esteban ©

Despotikó, Andíparos, Paros y Naxos

Según dicen algunos lingüístas, y "se non è vero, è ben trovato", los aqueos, pueblo de tierra adentro, no tenían una palabra específica para designar al mar; por eso al descubrir el Egeo, y darse cuenta que su camino hacía las islas tenía que proseguir a través del mar, lo denominaron "pontos" (πόντος) que en su lengua quería decir camino. En esa época, los antiguas tribus griegas denominaban al mar "zálasa" (θάλασσα) palabra que se ha mantenido y es la usual para denominarlo.

También es curioso que se denomine archipiélago, del griego "arjipélagos" (αρχιπέλαγος), a un grupo numeroso de islas, porque su significado en griego es mar "pélagos" (πέλαγος) principal "arji" (αρχή). La etimología de las palabras nos conduce a sus creadores, a la importancia del mar (con tres palabras para denominarlo en griego) y a cómo se asociaba ese que les rodeaba, el Egeo, con las numerosísimas islas que lo pueblan.


Adenda de noviembre de 2015: Aquí encontraréis otros poemas de esta serie recogidos bajo el nombre de Islario de Pasiones. Siete de ellos han sido magníficamente traducidos al griego por Maira Fournari y publicados en una plaquette bilingüe, Νησολόγιο παθών , la pasada primavera.

domingo, 7 de octubre de 2012

Singladuras

Este poema pertenece a Islario de Pasiones un conjunto sobre la navegación por el islario griego y el tópico de qué es más importante si el camino o el destino. En la primavera de 2015, se ha publicado una plaquette bilingüe que contiene 7 de estos poemas traducidos al griego por Maira Fournari

Cae la tarde en un puerto del Jónico

SINGLADURAS

Recién llegado, al fin, al pontos griego,
Eptánisa recibe al navegante. (*)

Es otro mar, es Jónico, e Ítaca
rasga con su perfil el horizonte,
pero no atracará, sólo fondea.
Muchos puentes en el azul de plata
ha de surcar su nave, y si Penélope
desespera tejiendo y destejiendo,
y escoge pretendiente, acertará.
El marino prefiere hacer camino,
el puerto es sólo unión de singladuras
y el único destino navegar.
Las odiseas han de serlo, luego
ya llegarán los tiempos del retiro,
de añoranza del mar desde la costa.

¡Ya llegarán!, repite el navegante
y jala las amarras, popa al viento.


                                           (soltando amarras)

Ricardo Fernández Esteban ©

(*) Los Aqueos, pueblo indoeuropeo que invadió Grecia el XVIII a.C., denominaban Pontos al Camino. Entonces esa palabra cambió su significado por el de Mar, ya que ese es el camino natural que une las islas. Eptánisa (las siete islas) es el nombre en griego de las islas Jónicas.

Islario al norte del Dodecaneso


La edición en lengua griega de estos poemas me hace mucha ilusión, porque es la primera vez después de escribir tanto inspirado por esas islas que lo veo publicado en su idioma. Gracias Maira por tu magnífica traducción.



Ρότες


Άρτι αφιχθείς, εν τέλει, σ’ ύδατα Ελλάδος, 
τα Επτάνησα δέχονται το ναυτίλο.
Είναι άλλος πόντος, Ιόνιο, και η Ιθάκη
τον ορίζοντα με τις γραμμές της σχίζει,
μα δεν θα δέσει εκεί, μόνο θ’ αράξει.
Πολλά λιμάνια στο ασημένιο μπλε
μέλλει να διασχίσει, κι αν η Πηνελόπη 
αποκάμει υφαίνοντας, ξεϋφαίνοντας,
και μνηστήρα επιλέξει, δεν θα σφάλλει.
Αρέσκεται ο ναύτης ν’ ανοίγει δρόμο, 
ο λιμήν είναι απλώς παράταξη από ρότες
κι ο πλους μοναδικός προορισμός.
Γι’ αυτό είναι οι οδύσσειες, κατόπι
θα ‘ρθει άμποτε ο καιρός ν’ αποσυρθείς,
απ’ την ακτή πόντο να νοσταλγήσεις.

Θα ‘ρθει! Μονολογεί ξανά ο ναυτίλος
βίρα τις άγκυρες, πρίμα τ’ αγέρι.

                                (λύνοντας κάβους…)


Ρικάρδο Φερνάντεθ Εστεβαν. Μετάφραση της Μάιρας Φουρνάρη


Οι Αχαιοί, λαός ορεσίβιος, που εισέβαλαν στην Ελλάδα περί τον 18ο αι. π.Χ. χρησιμοποιούσαν τη λέξη «Πόντος» για τον δρόμο, και αφού εγκαταστάθηκαν πια στην Ελλάδα ονόμαζαν έτσι τη θάλασσα καθώς είναι ο δρόμος που ενώνει τα νησιά.




















domingo, 3 de junio de 2012

Regreso a puerto

En Mayo de 2012 atravesé todo el Mediterráneo en un velero recorriendo casi 2.000 millas que me llevaron hasta el Dodecaneso griego. Esta es una reflexión escrita al regresar.

Más tarde he ido agrupando poemas sobre la adicción por el mar en un poemario en elaboración del que os hablaré después.


REGRESO A PUERTO

Todas las travesías tienen fin,   
las costas cierran mares y las islas
son conjuntos que puedes numerar.
Sumando singladuras, quien navega
va restando camino hacia el destino
y acumula experiencias mientras duda:

¿No sería mejor abandonarme,
romper el plan de ruta, capeando
simplemente los vientos sin saber
el nombre del abrigo en que fondee? 
 
Pero el dudar le impide decidir
y una noche descubre que en su proa
brillan las luces que lo despidieron,
porque cerró su círculo de mar.

No es malo estar de vuelta, la experiencia
es el fruto veraz de lo vivido
y queda la ilusión de un nuevo viaje
para ampliar islarios de pasiones.  

Ricardo Fernández Esteban ©


En esta página del blog encontraréis un resumen de mis singladuras de ese viaje. Gracias a todos los que me habéis seguido y apoyado, la compañía siempre es buena y aún más lo es en las travesías.


Adenda de 2016: El viaje ya está lejano y el tiempo desdibuja los contornos del recuerdo, pero no el deseo de repetirlo. De momento, he ido agrupando los poemas relacionados con la adición por el mar en un poemario en elaboración Islario de Pasiones y he tenido la gran suerte de que Maira Furnari me haya traducido 8 al griego, que hemos publicado en una plaquette bilingüe. Ya seguiremos hablando de este proyecto, de momento os copio este poema en griego que cierra esa plaquette.


Επιστροφή σε λιμένα

Κάθε διάβα έχει κι ένα πέρας,
οι ακτές κυκλώνουν θάλασσες κι οι νήσοι
είναι μόνο σύνολα αριθμήσιμα.
Αθροίζοντας τις ρότες, ο ναυτίλος
συντομεύει την πορεία για τον προορισμό
και μαζεύει εμπειρίες ενώ διστάζει:

«Δεν θα ‘ταν καλύτερα να αφεθώ,
τον χάρτη να σχίσω, παραδομένος
έρμαιο εις τους ανέμους αγνοώντας
τ’ όνομα του απάγκιου που θ’ αράξω;»

Μα ο δισταγμός την απόφαση κωλύει
και μια νύχτα από την πλώρη του διακρίνει
τα φώτα του κατευόδιου να λάμπουν,
κλείνοντας τον θαλασσινό του κύκλο.

Δεν ‘ναι κακός ο γυρισμός, η πείρα
είν’ ο αληθής καρπός των βιωμάτων
και μένει τ’ όνειρο για νέο ταξίδι
να εμπλουτίσει νησολόγια παθών. 

                                               (κλείνοντας τον κύκλο…)

Ρικάρδο Φερνάντεθ Εστεβαν. Μετάφραση της Μάιρας Φουρνάρη