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miércoles, 3 de abril de 2019

Jorge Guillén y su libro "Cántico".

Jorge Guillén (Valladolid, 1893 - Málaga, 1984) es uno de los grandes poetas del 27 y quizá el más influido por la poesía pura de Juan Ramón Jiménez: Y se quitó la túnica,
 / y apareció desnuda toda… /
¡Oh pasión de mi vida, poesía 
desnuda, mía para siempre!

"Cántico", su poemario más conocido, fue un libro reelaborado durante muchos años, desde los 75 poemas de la edición de 1928 y a los de 270 de la edición que se considera definitiva de 1950. Ha dicho Francisco Rico de esta obra: se concibió y culminó como un ejercicio extraordinariamente consciente de exaltación y estilización de la realidad y de entusiasmo ante el mundo.



Acabo de publicar un artículo en la web cultural "Las nueve musas" en que trato de uno de los poemas de Cántico, ¿Ocaso? y su división en versos.


¿OCASO? (tal como está escrito en Cántico)

Íntima y dúctil, la sombra aguardando aparece
Sobre las piedras y sobre las brañas. Lo oscuro
Se junta. ¿Fin? El silencio recibe en su alfombra
Los sones menguantes del mundo. Pozo de ocaso,
Nada se pierde. La tierra en su ser profundiza.

Jorge Guillén. Cántico. "El pájaro en la mano"



En ese artículo analizo este poema y explico como es más fácil de recitar y descubrir su magnífica sonoridad cortando de otra forma los versos. Este es un tema que creo hay que debatir, ya que todo lo que sea facilitar la lectura es bueno para la mayor difusión y disfrute de la poesía.

¿OCASO? (con diferente división versal)

Íntima y dúctil,
la sombra aguardando aparece
sobre las piedras y sobre las brañas.
Lo oscuro se junta.
¿Fin? El silencio recibe en su alfombra
los sones menguantes del mundo.
Pozo de ocaso, nada se pierde.
La tierra en su ser profundiza.


Me interesa mucho vuestra opinión como lectores y amantes de la poesía a lo que indico en el artículo, la razonada discusión siempre aclara dudas o nis plantea nuevas alternativas. Otro poema de este magnífico libro.

CIMA DE LA DELICIA

¡Cima de la delicia!
Todo en el aire es pájaro.
Se cierne lo inmediato
resuelto en lejanía.


¡Hueste de esbeltas fuerzas!
¡Qué alacridad de mozo
en el espacio airoso,
henchido de presencia!

El mundo tiene cándida
profundidad de espejo.
Las más claras distancias
sueñan lo verdadero.

¡Dulzura de los años
irreparables! ¡Bodas
tardías con la historia
que desamé a diario!

Mas, todavía más.
Hacia el sol, en volandas
la plenitud se escapa.
¡Ya sólo sé cantar!

Jorge Guillén. Cántico. "Al aire de tu vuelo"

Vicente Morales Ayllón ha escrito un comentario de textos de este poema  en el que cita, sin desvelar la razón, la diferencia de rimas entre la estrofa tercera y el resto. Estos versos son heptasílabos asonantados y en todas las estrofas la rima es abrazada, excepto en la tercera que es alternada cuando hubiera sido fácil mantener la simetría del poema cambiado el orden de los versos 11º y 12º. No sé cuál fue el motivo por el que el poeta mantuvo esa excepción, quizá para romper la monotonía de ritmo abrazado, pero en cualquier caso es un magnífico poema. 

Como otro ejemplo final del buen trabajo poético de Guillén escojo otro breve poema con la explicación que da Mario Hernández en el prólogo de la Antología de Guillén publicada por El País. De ese poema se han encontrado 6 manuscritos escritos en 1924, 1928, 1932, 1943 y 1944 en diferentes lugares.

ALBA MARINA, SOL, TERRESTRE AURORA

Se nivela un claror: el alba por su mar.

Alondras, desgajándose de brumas y rumores
-¡cuánta avecilla enhiesta para el amanecer!-,
enlazan canto y vuelo por la luz que va al mundo.

Se ahínca entre raíces la aurora: huele a sol.

Jorge Guillén. Cántico. "El pájaro en la mano"

Dice Hernández que sólo en uno de esos lugares de ve el mar (en el país vasco francés) y que las alondras nos llevan tierra adentro a su paisaje castellano. El endecasílabo inicial define sintéticamente el paisaje enaltecido y los cinco alejandrinos lo evocan desde la memoria en la que entran en juego tres sentidos escalonados: vista, oído y olfato; yendo de la vasta amplitud de la mirada a la proximidad del canto y la extrema cercanía del olfato.


Clicando en el portal A media voz  encontraréis una antología de sus poemas, y en la web del Instituto Cervantes virtual   su biografía y blibliografía.  Y por último, un vídeo con imágenes de poetas del 27 y el recitado del último poema que escribió Guillén en 1984: El vídeo misterioso 




martes, 5 de marzo de 2019

Juan Vicente Piqueras

Juan Vicente Piqueras (Los Duques, Requena, Valencia, 1960) es un poeta que ha trabajado también como locutor, actor, guionista, profesor y en distintos destinos del Instituto Cervantes. Tiene una amplia obra publicada y en 2012 ganó el premio Loewe con su poemario Atenas. De ese libro es el primer poema que os copio:


SÚPLICA

Sigue tejiendo, amor, y destejiendo
jerseys y leguas para mi derrota,
bufandas para el viento que me lleva,
el frío de mi fuga
y el invierno que soy. Sigue tejiendo.

Sigue diciendo no
al desaliento y a tus pretendientes.
Y no les digas no, diles mañana,
y mañana también diles mañana.
lo mismo que yo a ti. Hasta que regrese.

Cuando cansado ya de derroteros,
harto ya de perderme y de morarme
en regazos de magas o en riesgos de sirenas,
regrese a ti, y no sepas
qué hacer con el quehacer de tanta espera
como ahora no sé qué hacer conmigo.

Me he convertido en nadie.
Tendré que regresar a tu regazo,
apoyar mi cabeza donde ahora está el ovillo
que guía mi retorno.

Y cuando llegue a ti ya no sabrás quién soy.
Cuando te abrace abrazarás el aire.

Juan Vicente Piqueras (Atenas, 2012)



Este poema es de un libro más reciente "Padre" y trata de las pequeñas aldeas, como el la que él nació, que van desapareciendo en esa desertización de lo rural.

AQUÍ YACE

La aldea no se acaba.

Se apaga, simplemente, brasa a brasa,
nombre a nombre se extingue.

Uno a uno, lo mismo que llegaron,
se van yendo los últimos.

Los últimos campesinos y las últimas madres.

No mueren empujados por los niños que nacen.
Aquí hace mucho tiempo que ya no nace nadie.
Mueren como llevados por el aire de arriba.

Cuando hayan muerto las últimas manos
que sabían hacer pleita
el mundo quedará en manos de aquellos
cuyas manos ya no sabrán qué hacer.

La aldea no se acaba.

Yace aquí, en lo que escribo.

Juan Vicente Piqueras (Padre 2016)


Y un tercera obra en que, de acuerdo con el título del libro, conjuga el verbo metapoéticamente.

MODOS Y TIEMPOS VERBALES

Soy, he sido y seré
el que podría irse si quisiera
pero acaba quedándose.

Es cierto que me he ido de demasiados sitios,
que fui más fugitivo que feliz,
que de todo con todo me fui yendo.
Ahora soy, sigo siendo,
el que podría irse si quisiera
pero ya no se va, ya ha decidido,
sin decidir, quedarse.

Soy el que fui y se fue pero también
soy el que no seré, el que nunca fui
y el que nunca se fue.

Vivir es conjugar todos los tiempos
y modos de los verbos ir y ser
que, pasados, remotos, son iguales.
Fue será mi epitafio monosílabo
como un soplo de fuelle
sobre una lumbre extinta.

Soy y seré tan sólo el que podría
ir, ser, irse, es decir: que no podrá.
Ahora comprendo que el condicional
parece ser hermano del futuro
pero es la latitud de sus caballos.

Soy, he sido y seré
tiempo de verbo, carne conjugada,
hijo de navegantes subjuntivos.

Juan Vicente Piqueras (Yo que tú: manual de gramática y poesía,2012)


Ya que un poema es palabra, pero también es voz, aquí tenéis la voz del poeta recitando tres de sus poemas de Atenas en "Poesía recitada"  sobre los textos de dichos poemas. En este oro enlace hay cinco poemas de amor. Y aquí tenéis acceso a un dossier de “La biblioteca pública de Requena” lugar cercano al que nació donde se recogen todos sus libros y un poema de cada uno de ellos.

En este vídeo el poeta nos recita su poema "Nombres robados" y volvemos a comprobar la importancia de la voz en la transmisión poética.




Por último, os copio en primer poema que recita en "Poesía recitada". Es un poema magnífico que me sirve para efectuar un pequeño análisis sobre cómo lo escribe y cómo lo recita el autor, según yo lo escucho. Este es el texto:


HERIDAS SIRENAS

Somos tú, somos carne de tu carne,
voz de tu alma. Somos lo que eres,
la mejor, la peor, la única prueba
de que estás vivo. Somos tus encantos.
Somos las vivas fechas del dolor
que te ha criado. No nos abandones,
cuídanos, riéganos, mantennos frescas.
Tú eres nuestro, sin ti no somos nada,
como tú sin nosotras
,  me suplican
las heridas piedad.

Heridas que me piden por favor,
como si fuesen quienes me rodean,
que no sea feliz, que las escuche:

¿Y qué harás sin nosotras cuando quieras
escribir un poema? ¿Qué dirás?
¿Qué que no duela puede interesar
a esa tribu de enfermos que da en leer poesía?


Tratan de convencerme de que soy
la causa del dolor que ellas me causan
más que las ganas de no padecerlo.
Sé que son mis sirenas y su canto
me seduce, me pierde
pero también me avisa, me despierta.

¡Lámelas, amor mío, haz que se callen,
haz que tu devoción las cicatrice
y siembre en ellas lo que no conocen!
 ,
podría suplicarle a la mujer que amo
pidiéndole piedad como si yo
fuese una herida suya.

Pero ella me diría:
No pidas al amor lo que el amor
no puede darte. Sánate a ti mismo. 


Y así me veo atado
al mástil de estas voces que son apenas mías,
ciego a fuerza de cielo, sordo a súplicas,
buscando entre la niebla
el rumbo que el asombro ha trazado en mi sangre.

Adiós, heridas, sé que os debo todo
lo que no soy. Ahora
debo irme, no puedo
quedarme aquí escuchando vuestras quejas
ni las mías. No quiero ser el mártir
de una fe que no tengo.

Me llamo Nadie, no San Sebastián.

Me espera el mundo, el mar y lo que amo,
la odisea feroz de ser feliz.

Juan Vicente Piqueras (Atenas, 2012)


A continuación, os copio cómo yo lo escucho y cómo yo redistribuiría las pausas y los versos en función del recitado del autor. No tengo a mi disposición un aparato que mida esas pausas, por lo que el análisis es estimativo, pero creo que es interesante efectuarlo, lo que también podéis hacer escuchando aquí ese poema entre 0:22 y 2:28. He señalado con "·" una leve pausa y con "/" una pausa más larga hemistiquial, aparte de las pausas versales.

El objeto de este pequeño análisis es participar en la controversia de sobre cómo debe leerse y escribirse un poema. Si como recomendaría la sintaxis, si efectuando pausas versales y las supuestas hemistiquiales, si como se escucha en la voz y pausas del autor, o si el autor puede cortar a veces los versos por motivos estéticos y dejar al lector su interpretación. Yo abogo porque los finales versales deben marcar cierta pausa (excepto en encabalgamientos en poemas con rima o isométricos), y los hemistiquios también, aunque más corta; ya que esa es la forma de que se mantenga el ritmo que diferencia a poema y prosa. Pero este es un tema en discusión y la opinión de todos los interesados nos ayudará a tener más claras las ideas.


HERIDAS SIRENAS (tal como yo lo escucho)

Somos tú, / somos carne de tu carne, 
voz de tu alma. · Somos lo que eres,
la mejor, · la peor, / la única prueba de que estás vivo.
Somos tus encantos.
Somos las vivas fechas del dolor que te ha criado.
No nos abandones,
cuídanos, · riéganos, · mantennos frescas.
Tú eres nuestro, / sin ti no somos nada,
como tú sin nosotras
,  
me suplican · las heridas piedad.

Heridas que me piden por favor,
como si fuesen quienes me rodean,
que no sea feliz, · que las escuche:

¿Y qué harás sin nosotras · cuando quieras escribir un poema?
¿Qué dirás?
¿Qué · que no duela puede interesar · a esa tribu de enfermos

                                                                     que da en leer poesía?

Tratan de convencerme de que soy · la causa del dolor que ellas me causan
más que las ganas de no padecerlo.
Sé que son mis sirenas
y su canto me seduce, · me pierde
pero también me avisa, · me despierta.

¡Lámelas, ·  amor mío, ·  haz que se callen,
haz que tu devoción las cicatrice ·  y siembre en ellas lo que no conocen!
,
podría suplicarle a la mujer que amo
pidiéndole piedad como si yo fuese una herida suya.

Pero ella me diría:
No pidas al amor  lo que el amor no puede darte.
Sánate a ti mismo. 

Y así me veo atado al mástil de estas voces  que son apenas mías,
ciego a fuerza de cielo, /  sordo a súplicas,
buscando entre la niebla · el rumbo que el asombro ha trazado en mi sangre.

Adiós, · heridas,
sé que os debo todo lo que no soy.
Ahora debo irme,
no puedo quedarme aquí escuchando vuestras quejas · ni las mías.
No quiero ser el mártir de una fe que no tengo.

Me llamo Nadie, / no San Sebastián.

Me espera el mundo,  · el mar y lo que amo,
la odisea feroz · de ser feliz.

Juan Vicente Piqueras  (de su recitado)


Esta es mi forma de escuchar el poema, ¿cuál es la vuestra?


Para acabar os recuerdo que lo importante es acudir a las fuentes, a los libros completos que permiten dar una visión del poema integrado dentro de su poemario. Aquí os dejo tres.



martes, 1 de mayo de 2018

Andrés Catalán

Andrés Catalán (Salamanca, 1983), además de poeta, es filólogo, traductor y crítico literario. Ha publicado tres libros de poemas: Composiciones de lugar (2010), Mantener la cadena del frío (2012) en coautoría con Ben Clark y Ahora solo bebo té (2013); y los tres obtuvieron premios literarios. Comienzo con un poema de su último libro donde se recrea en la visión de una taza:




ANÉCDOTA DE LA TAZA (A la manera de W.S)

En la mesa la puse, un fuselaje
de cerámica y bordes. Piel de nada.
El agua circular ya no, ya no la espera
a que se enfríe un poco, a que la boca
la toque sin sufrir, a que el sabor
despierte en la pupila claridad o señuelo.
No la rodea más que la madera
de la mesa. Nada le dice al cuarto
pero de alguna forma —a pesar de lo rojo
tan escueto, del sencillo motivo
que la adorna— algo de lo que calla
me parece escritura
del azar de los dioses que nunca escriben nada.

Andrés Catalán. Ahora sólo bebo té (2013)


Aquí tenéis una reseña de este libro escrita por Carlos Alcorta. Respecto al poema, y como en otros que he leído del autor, observo un ritmo métrico subyacente a veces disimulado por el corte en versos. Al final de la entrada os hago un pequeño análisis métrico.

Este otro poema lo he obtenido de la web "La nube habitada" donde se recogen 9 poemas sobre pintura del autor. La écfrasis (descripción de un objeto artístico) es algo que me me interesa mucho en la poesía y en este género tengo un poemario mío "De museos por Madrid"


















GRAN VÍA, 1974-1981
(de Antonio López)

Indiferente al lienzo, la luz que busca
no acaba de acudir esta mañana.

Tiene veinte minutos. Después
un tono diferente tomará
el baile de los grises, las aceras,
el juego de fachadas. La distancia.

Es paciente.
Ha dispuesto su lienzo en la mediana.
Algunos coches pasan.
Es temprano.
Enciende un cigarrillo. Comprueba
de nuevo la textura, lo aceitoso
del óleo en la paleta.

La noche que se arrastra va dejando
los colores. Quitando sus andamios,
dejando que la luz
descifre los perfiles, inunde la distancia
y sus huecos de humo y de carteles.

Un guardia pasa.
El silencio lo rompe una sirena.

Andrés Catalán. De Composiciones de lugar (2010)

No he encontrado ninguna antología del autor en la red que os pueda enlazar, y aquí os cuelgo un vídeo donde recita unos poemas.



Aquí tenéis mi Análisis métrico de "Anéctota de la taza". Como prueba, he cortado los versos de otra forma que el autor, eliminando los encabalgamientos que ocultaban la estructura rítmica y dificultaban que las paradas versales se correspondiesen con las sintácticas.

En la mesa la puse,                                      7
un fuselaje de cerámica y bordes.                  5 + 7
Piel de nada.                                                4 
El agua circular ya no,                                  9(2,6,8)
ya no la espera a que se enfríe un poco,         5 + 7
a que la boca la toque sin sufrir,                    5 + 7
a que el sabor                                              5
despierte en la pupila claridad o señuelo.        7 + 7
No la rodea más                                           7
que la madera de la mesa.                            9(4,8)
Nada le dice al cuarto                                   7
pero de alguna forma                                   7
—a pesar de lo rojo tan escueto,                   11(3,6,10)
del sencillo motivo que la adorna—               11(3,6,10) 
algo de lo que calla me parece escritura                 7 + 7
del azar de los dioses que nunca escriben nada.      7 + 7

A esta estructura la denomino "silva blanca de impares". Silva de impares: porque los versos o sus hemistiquios son de distintas longitudes, pero impares que armonizan bien entre sí (el 3º es de 4 sílabas, pero por ser corto armoniza con los impares). Blanca: porque no tiene rima ni asonancias entre sus versos (este poema tiene una asonancia al final entre "forma" y "adorna"). 

Esta estructura, que no es versolibre, es muy utilizada por los poetas que quieren mantener el ritmo de sus versos, pero sin sujetarse a métricas con rima o con longitudes versales iguales que pueden llegar a encorsetar el poema. 

La métrica no es matemática, y son posibles otros análisis, pero creo que así se muestra mejor la real estructura acentual que soporta el poema y es más fácil recitarlo. No sé por qué el poeta ha preferido ocultar la estructura mediante con otro corte de versos, con algunos encabalgamientos abruptos difíciles de recitar. Se lo tendríamos que preguntar y posiblemente habrá tenido sus razones, que espero que sean otras que las de ocultar una estructura métrica, por aquello de las modas.

Me gusta este poema y por ello he efectuado este análisis métrico. Si este post llega al autor querría conocer su opinión, y también la vuestra, porque siempre se aprende de la controversia. Si estáis interesados en profundizar un poco en la Métrica poética os dirijo a los 20 artículos sobre "Vamos a hablar de métrica" que he publicado en la web cultural "Las nueve musas"





miércoles, 18 de abril de 2018

Diálogo sobre el amor (II)

Dos sonetos que dialogan (o discuten) sobre el amor y sobre si debe regirlo la pasión o la razón. Un tema tópico que ya traté en un anterior Diálogo sobre el amor y que busca vuestra opinión, sea poética o no.




DIÁLOGO SOBRE EL AMOR (II)

—No intentes venderme manidas leyendas.
Jamás el amor atendió a la razón,               
y a ver si consigo, por fin, que me entiendas                  
porque ese es tu error, ensalzar la pasión.    

Te lleva al averno la equívoca senda            
que marca el arquero falaz y ladrón.            
Harás de tu vida la absurda contienda                  
que siempre perdiste por el corazón. 
        
Con esto te intento explicar que se trata     
de hallar en el alma profundos cimientos              
que ahoguen las vanas y arteras pasiones.    

Encierra al amor en la cárcel sensata           
(hogar en que mueren de viejos los cuentos),        
y ensalza la vida con otras razones.             

 (.../...)

—Seguiré esa pasión que me inspira Cupido,       
no me importa que digas que es perverso y falaz;
sigue tú a la razón, ya que buscas marido,           
y a mí déjame ser el amante, el audaz.

Siempre voy a escoger un instante en la cima                  
del disfrute sin límite, que el gozar del eterno                           
aburrirse en el cielo. No da miedo, ni grima,                  
envidar con un órdago, frente a frente, al infierno.

Ese ha sido mi sino, mi desgracia y mi suerte,
el buscar el amor rechazando morada.
No me temas, soy vida, aunque ronde la muerte,
juega al riesgo conmigo, por ganar todo o nada.

¡Basta ya! de diálogo, deberás decidir:
emoción o razón…, el vivir o el fingir…

Ricardo Fernández Esteban ©


Un poema es la suma de contenido y continente (tema y formato). Creo que el contenido ya queda claro (y si no es así me lo preguntáis), quizás tan sólo recordar que el "arquero" es Cupido, y que "envidar con un órdago" es hacer la apuesta máxima del mus en la que se juega a todo o nada la partida sin importar el tanteo anterior. 

Respecto al continente os añado unos cuantos detalles técnicos, por si os interesa profundizar en la métrica y el ritmo del poema.

El primer soneto se inicia con dos serventesios (cuartetos de rima consonante alternada ABAB), con una de las rimas de la primera estrofa (-endas) en plural, mientras que la segunda están en singular(-enda). Los tercetos finales son de rima escalonada CDE y dos de las rimas arrastran una vocal átona diptongada (ci-mien-tos /pa-sio-nes).


Los versos de este soneto son dodecasílabos de corrido (sin hemistiquios) apoyados en una rígida estructura silábica de pies ternarios afíbracos (atona - tónica - atona). Esto da al soneto un ritmo muy marcado con las tonicidades básicas del verso en las sílabas 2ª, 5ª, 8ª y 11ª.

El segundo soneto tiene una estructura inglesa con tres serventesios de rima independiente alternada y un pareado final. Como en el caso anterior, hay una rima que arrastra una vocal átona diptongada (in-vier-no)

Los versos son alejandrinos con dos hemistiquios de 7 sílabas y estructura "melódica", o sea basada en tonicidades en 3ª y 6ª sílaba.

Si estáis interesados en temas métricos, recordad que en este blog tengo un apartado con 20 artículos titulado "Vamos a hablar de métrica". Escribamos con más o menos criterios métricos (alguno hay que tener se quiere que el poema tenga ritmo poético) el conocimiento de los principios métricos es muy importante, porque hasta para saltarse las normas hay que conocerlas previamente sino se quiere que el salto sea al vacío. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

Monografía de la obra de Manuel Machado.

He publicado hace poco una monografía  sobre a vida y obra de Manuel Machado en la web cultural "Las nueve musas". En ella intento situar la vida y obra del poeta en su contexto histórico y social, y sobrevolar sus libros de poemas con ejemplos de cada uno de ellos.

Opino que su la obra poética no está debidamente valorada en la actualidad, como consecuencia de la actitud política que tuvo en los últimos años de su vida y la comparación con el ejemplo ético de su hermano Antonio.

Aquí tenéis un acceso a esa monografía, y os dejo como anticipo uno de sus poemas.


AUTORRETRATO 

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
-soy de la raza mora, vieja amiga del sol-,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el ama de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven
y que jamás me obliguen el camino a elegir.

¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme
lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!

Manuel Machado. Alma (1902)




Os recuerdo que a través de este enlace podéis acceder a la monografía y que ya publique hace años otra entrada en este bloc dedicada a Manuel Machado.

martes, 1 de agosto de 2017

La escuela del navegante














LA ESCUELA DEL NAVEGANTE

El navegante aprende navegando,
su escuela es un navío, su pupitre la borda
y ser grumete la oportunidad
de gozar de una beca en esa cátedra
que le imparte un patrón,
doctorado “cum laude” en travesías.

"Navegar ante todo es el saber
en dónde estás, adonde quieres ir
y cómo interpretar los signos del cielo y de la mar.

Eolo deja rastros en esos dos azules:
Las olas viejas hablan de los vientos pasados
y las nuevas anuncian venideros.
Las nubes son las casas de esos vientos,
que fueron o vendrán,
y también son señales de las islas ocultas
que aún no ven los vigías,
como lo son las aves que duermen sobre tierra.

El sol te da la hora y puntos cardinales;
cuando Apolo lo esconda
las estrellas te trazarán los rumbos
girando sobre el norte del gran reloj celeste.
Si sigues a Proción cruzarás nuestro mar,
si se ocultan las Pléyades es tiempo de descanso
y cuando vuelva el Can reinará la canícula.
En cambio, no interpretes a la Luna,
esa loca del cielo es muy lunática
y conocerla requiere los años que no tienes.

Contempla el horizonte,
el titilar de un faro marca vientos lejanos
y en las costas ignotas que ves a sotavento,
puede haber más peligro que en la franca altamar.
Usa tus instrumentos, tus manos miden ángulos,
la corredera arrastra el cabo de los nudos
y no hace falta que el compás marque los decimales;
serás feliz contando en singladuras
en vez de precisar las horas y minutos
que debes mantener firme la caña
hasta alcanzar abrigo.
Recuerda que la precisión más óptima
no tiene por qué ser la máxima
sino la que se adecua a tus deseos.

A base de experiencia,
mejorarás el derrotero que heredarás de mí,
y cuando llegue el día de singlar sólo en tierra
cederás ese libro a otro discípulo.
Por último, recuerda que para el navegante
la mar es un camino y un destino."


En la borda de un barco, esa fue
la primera lección que recibió.
Muchos años después se jubila en su Ítaca;
con un gusto agridulce cede su derrotero,
ya no habrá más derrotas,
pues la vida derrota y le aparta del mar,
pero sonríe y piensa:
¿quién me podrá quitar lo navegado?


Ricardo Fernández Esteban ©

Esta obra
 ha sido presentado al concurso literario #UnMarDeHistorias.


El poema, que 
pertenece a mi libro en elaboración Islario de Pasiones , trata de la formación del navegante en esa época en que la técnica y la electrónica aún no habían derrotado a la navegación tradicional a vela; oficio que requería años de experiencia y la observación cuidadosa del entorno. Para ambientarme he releído Manual de navegación para fenicios, magnífico libro de Lluís Ferrés donde explica cómo se navegaba en la antiguedad y del que ya os hable en otro de mis poemas, Izar las velas , dedicado a él. Os dejo unas pequeñas notas explicativas para aquellos que no estéis muy versados en la mitología ni en el arte de navegar:

- Eolo: es el dios griego de los vientos que tenía el poder de controlarlos.

- El sol guía a a los marinos durante el día y cuando el carro de Apolo tirado por cuatro caballos lo oculta aparecen las estrellas para relevarlo en la orientación.


- Las estrellas parecen girar alrededor de la Polar (situada en el norte sobre el polo) y si se traza una linea entre esa estrella y Kochab (otra estrella de la Osa Menor) se marca la manecilla de un reloj celeste que da una vuelta completa en 24 horas y permite estimar el paso del tiempo.

- Proción, una brillante estrella del Can Menor, marca en su ocaso sobre el mar el rumbo entre Tiro y Malta, después con unas pequeñas variaciones sirve para cruzar todo el Mediterráneo de punta a punta.

- Las Pleyades son un cúmulo de estrellas (7 de ellas visibles) situadas en la constelación de Tauro. Conocidas desde la antigüedad, su aparición en el cielo daba lugar a la época de navegación y cosechas, y cuando se ocultaban comenzaba la pausa invernal. Dice Hesíodo (VII a.C) en 
"Trabajos y días":


Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos, 

cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión 
y se hundan en las brumosas profundidades 
y todos los borrascosos vientos rujan, 
no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar 
sino, como te pido, recuerda trabajar en tierra.


- El Can mayor es una constelación en que destaca Sirio, la estrella más brillante del firmamento. Su aparición indicaba la llegada de los días más calurosos, de ahí lo de canícula.

- Los movimientos en el cielo de la Luna son complejos y difíciles de predecir, por lo que no era recomendable usarla como guía.

- Los marinos experimentados saben distinguir los vientos lejanos por el titileo (centelleo con temblor) de las luces de los faros.

- Para un marino de
la antigüedad las costas desconocidas vistas a sotavento, o sea con viento de mar a tierra, eran peligrosas dada la dificultad de maniobra a vela en busca de un abrigo.

- Con el brazo extendido la uña del índice cubre un ángulo de 1º, el puño cerrado unos 10º y la mano abierta unos 16º. 

- Corredera de barquilla: tablilla de madera sujeta por un cabo con nudos separados por distancias regulares. Se lanzaba al agua mientras se controlaba un periodo de tiempo con un reloj de arena (por ejemplo, si el tiempo era de medio minuto los nudos estaban separados por 50 pies). Al contar los nudos deslizados en ese periodo se obtenía la velocidad del barco, de ahí lo de nudos (1852 m/h)

- Compás: instrumento de navegación con una aguja imantada que se orienta al norte y que tiene la rosa de los vientos como base. Permite medir el rumbo del barco.

Singladura: distancia recorrida por una nave en un día. Singlar: navegar

- Caña: barra del timón tradicional con el que dirige la embarcación.

- Derrotero: libro que describe detalladamente las costas, sus perfiles, puertos, abrigos, bajofondos, escollos y otros riesgos de la mar.

- Derrota: rumbo que lleva una embarcación, de ahí lo de derrotero. En el poema las dos acepciones de derrota (rumbo y fracaso) constituyen una dilogía o equívoco, entre las singladuras de mar y las de tierra tras la jubilación en la mítica Ítaca. 

- Ítaca: patria de Odiseo a la que regresa después de veinte años de navegación y penalidades. Kavafis refleja muy bien la disyuntiva entre el camino y el destino en su poema:

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Has de llegar, es tu destino,
pero no fuerces esta travesía.
Es mejor que te dure muchos años,
que seas viejo al fondear en Ítaca,
rico de lo ganado en el camino
sin esperar ya más riquezas.

La isla te brindó un viaje hermoso.
Ella te hizo emprender las singladuras,
pero ahora no tiene más que darte.

Aunque la encuentres pobre, ella no te ha engañado.
Sabio como te has vuelto, tan pleno de experiencia,
entenderás al fin lo que te dan las Ítacas.

Konstantinos Kavafis