2022 y 2019: Navegando por las Cícladas

Esta página recoge las bitácoras y poemas de dos viajes en velero por las Cícladas griegas en 2022 y 2019. Estos poemas y muchos más de estas islas y de otras griegas están incluídos en mi reciente libro "Por las islas griegas" que recoge 25 años de viajes por más de 70 islas e incluye mis anotaciones personales sobre los lugares que prefiero.


Junio de 2022. Por el oeste de las Cícladas.
De Mýkonos a Santorini

Volvemos a las Cícladas y desde el día 12 os iré narrando la travesía y algunos poemas que me inspire. Sadremos de Mýkonos y arribaremos a Santorini, pero aparte de ese origen y final, condicionado por sus aeropuertos, buscaremos islas tranquilas por el oeste de ese archipiélago. Hasta pronto.

12.6.22 Llegamos a Mýkonos y el Graal nos espera fondeado en Ornós porque la marina está a tope. Ornós también esta lleno de barcos, pero el nuestro se ha podido situar en primera fila. Vamos a cenar y dar una vuelta por la Jora y lo de siempre: calles repletas y multitud de tiendas bares y restaurantes. El público también el usual, destacan las mujeres con poca ropa y apretada, y los hombres musculosos con camisetas ceñidas; además, los que van de mirones y los turistas de aluvión. Resumen, nada más que un punto de partida para un viaje por islas más recónditas, como lo fue mi anterior viaje a Mýkonos como escala a Amorgós

Mýkonos hace unos años

En calles estrechas
repletas de tiendas,
restaurantes, bares...
una multitud
en la que destacan
las rubias teñidas
de ropa muy prieta
con tacones altos,
y hombres musculosos
que miran con ansia.
La "jora " de Mýkonos,
para unos Sodoma,
para otros Gomorra,
para mí una etapa
hacia islas recónditas.


13.6.22 1ª singladura de Mýkonos a Syros: Dado el fuerte "meltemi", descartamos ceñir hasta Tinos y Andros, y tomamos un través directo hacia Syros con fuerza 6 y las velas a medio trapo. El Graal se comporta magníficamente en la mar brava y en menos de dos horas nos lleva a una cala del sur de Syros donde nos bañamos y comemos. Luego vamos a fondear a Fínikas (Φοίνικας) en la costa oeste, para repostar víveres, tomar una copa y cenar. Syros era una de las cícladas que aún no había pisado, ya solo me queda Andros.

Fínikas. Syros

Descubro Syros
y es una buena carta 
de mi escalera.
Fondeo en Fínikas
en un pequeño puerto.
turismo antiguo.

Busco colores
en mi deambular
por el islario.
¿Cuántos azules
en sus mares y cielos
tienen las Cícladas?


14.6.22 2ª Singladura de Syros a Kithnos: Otra travesía al través, el "meltemi" ha bajado algo, pero al acercarnos a Kithnos recupera su fuerza 6. Nos refugiamos en la cala de Aghios Ioannis para el baño y comida. Por fin estamos en el entorno griego que buscamos, pocos barcos fondeados, paisaje virgen y tamariscos en la playa. Por la tarde navegamos hasta la cercana bahía de Aghios Stéfanos, otro entorno muy agradable para pasar la noche y cenar magníficamente en la taberna Arodon.

Aghios Stéfanos. Kithnos

Cala recóndita,
fila de tamariscos
frente al azul,
donde mi Grecia
se quita el maquillaje
de lo turístico.
En el atardecer,
guisos de la taberna 
junto a la mar;
y como postre,
cuando surge la luna,
pastel de plata.


15.6.22 3ª Singladura de Kithnos a Sérifos: Navegamos el sureste de Kithnos y su sucesión de calas con arena. En los últimos años se ha construido bastante, pero esta costa aún mantiene su atractivo. Luego tomamos rumbo a Sérifos, con fuerte meltemi por la aleta, rodeamos la isla por el oeste y fondeamos en Koutalás, asegurando el ancla, para baño y comida.

Por la tarde concluimos la navegacion fondeando en Livadi, porque el pequeño puerto está a tope. La proliferación de katamaranes, que ocupan dos o tres amarres, está impidiendo atracar en muchos puertos.

Subimos a la Jora, la más agreste de las cícladas, y después de recorrer callejones y escaleras muy empinadas contemplamos la magnífica vista de la bahía desde la iglesia del Kastro. Para acabar bajamos andando por el antiguo kalderimi hasta el puerto, donde surge la luna llena.

Livadi desde el Kastro. Sérifos

La agreste Jora:
empinados peldaños
trepan al Kastro.
Diviso Sifnos,
nuestra próxima escala
de este rosario.
Sale la luna
e ilumina Livadi,
bosque de mástiles.

16.6.22  4ª Singladura de Sérifos a Sifnos: Cruzamos el canal y anclamos en Gialoudia una pequeña cala del noroeste de Sifnos. Por la tarde vamos a Kamares, un buen lugar de fondeo y una buena playa, donde alquilamos un coche para recorrer la isla de las 365 capillas. En el monasterio de Jrisopigí coincidimos con una boda nórdico-griega y después de recorrer el Kastro nos tomamos el tradicional mojito en el bar cubano.

Luego cenamos en Artémonas, aunque hoy el cordero al horno nos decepciona a diferencia de otros años. Acabamos paseando por la calle principal de Apollonía entre bares y tiendas chics. 

Vazí. Sifnos

En Sifnos hay tantas iglesias
como días del año, o eso dicen;
también hay arboledas, buenas playas,
pueblos encantadores y artesanos.
Hace ya mucho me quejé de su belleza
y pedí que tuviera 
un poco más de pérfida locura;
los años curan los excesos
y, en estos tiempos, agradezco
la tranquila belleza de esta isla.


17.6.22 5ª Singladura de Sifnos a Kímolos: Zarpamos de Kamares rumbo a Kímolos, seguimos con fuerte meltemi por la aleta, y anclamos en la cala de Prassa de aguas turquesas y arenas blancas en la que ya han crecido algunas sombrillas. Luego fondeamos en Rema una pintoresca bahía con casas de pescadores y sirmatas (cuevas para barcas). 

Subimos andando al único pueblo de Kímolos (Jorió), que conserva sus atractivos tradicionales y ha añadido alguno nuevo que no desentona. Visitamos el Kastro (una de cuyas calles recuerda al de Folégandros) y cenamos muy bien en la plaza en el "Avli tou Samblou" un restaurante de cocina tradicional. Casi no hay turistas y la isla mantiene un ambiente acogedor que por desgracia ya han perdido otras.

Rema. Kímolos

Baños -frente a la nieve- en Prassa,
fondeo en soledad en Rema –entre casas de barcas-,
ascenso hacia el Jorió –con su cumbre de Kastro medieval-,
cena en la plaza de la iglesia –sin turistas-,
copas en callejones –buena música-,
delicias de otros tiempos y de este,
fusión de épocas que suman.
Unas horas en Kímolos
que querría prolongar por mucho tiempo.



18.6.22 6ª Singladura de Kímolos a Milos: Partimos de Rema y en el estrecho de Milos, frente a Polonia, el meltemi empieza a subir. Navegamos al través frente a la costa norte con bastate viento y mar hasta que entramos en la amplia bahía de Milos y nos dirigimos al oeste para fondear en una cala cercana a la taberna Emborios, la única en todo el oeste de Milos, que sin embargo es una isla bastante habitada en otras zonas. Recuerdo mi primera visita a Emborios hace ya 17 años y poco ha cambiado. La casa cercana a la taberna, con embarcaderos y flores, sigue siendo un magnifico lugar de retiro.

Por la tarde atracamos en Adamas y hacemos un recorrido turístico: teatro griego, sirmatas de Klima, puesta de sol en Tripití, cena en Plaka y los imprescindibles dulces de Paleós, una de las mejores pastelerías de Grecia. 

Las sirmatas de Klima en Milos

Emborios, la taberna que ofrece “rooms to let”,
lejos de todo y cerca de aquella casa antigua:
a un metro de la arena con dos embarcaderos
y un pescador sentado junto al mar;
tras él dos buganvillas y una parra,
delante su laúd aparejado,
en medio alguien feliz
que espera la hora buena de pescar



9.6.22 Singladura de tierra en Milos: El meltemi fuerza 7 aconseja mantenernos en puerto y hacer una singladura en coche por el norte de Milos. Visitamos el pequeño puerto de Mandrakia y sus sirmatas batido por las olas, que solo respetan la pequeña rada. También vamos a la cala de Sarakíniko de aguas mucho menos tranquilas que lo habitual. Acabamos comiendo bien en "Yialós" en Apolonia, el pueblo más cuidado de la isla.

20.6.22  7ª Singladura de Milos a Folégandros: Zarpamos de Ademas y reorremos la costa norte de Milos, hoy con suave meltemi, hasta fondear en la isla desierta de Poliegos, en una preciosa cala frente al islote de Manulonisi. Son las doce y en la bahía solo hay una barca neumática, nos damos un buen baño y comemos en este lugar que parece paradisíaco, hasta que a eso de las dos empiezan a llegar barcas . Hay que madrugar para poder seguir gozando de los paraísos. 

Poliegos

La isla que nunca fue morada,
a pesar de sus dos níveas bahías
- aguas preciosas de turquesa azul -,
mantiene su cartel de paraíso,
si eres un navegante mañanero;
porque hacia el medio día
llegan los barcos de turistas
buscando lo perdido y no lo encuentran:
los paraísos requieren madrugar.

Por la tarde continuamos hasta Folégandros, fondeamos en Karavostasis y subimos a pasear y a cenar por la Jora de las siete plazas que, como siempre, es encantadora.  

Una de las plazas de la Jora de Folégandros


21.6.22  8ª Singladura de Folégandros a Ios: Salimos de Karavostasis, cruzamos el canal, y navegamos por la costa sur de Síkinos. Solo hay tres playas, la del puerto, la pequeña de Dialiskapimy la de Aghios Giorgios. Fondeamos en esta última, a la que no puede venir en 2007 porque no había carretera ni caico (barca que lleva a las playas).

Aghios Giorgios. Síkinos

Hay un San Jorge en cada isla
donde puedes bañarte,
los hay recónditos, turísticos o mixtos.
No conocía el de Síkinos, que es mixto,
con siete tamariscos y otras siete sombrillas,
una taberna con poca actividad
y, por supuesto, una capilla.
Fondeado cerca de la arena,
recuerdo que intenté venir aquí hace años,
pero entonces no había carretera
y el caico no salía el mes de junio.
Esta vez, esperar ha valido la pena,
sigue siendo un lugar de baño y de disfrute.

Por la tarde seguimos rumbo a Ios, hacia la bahía de Manganari (con las mejores playas de las Cícladas). Hace doce años que no fondeo aquí, pero por lo que veo todo sigue más o menos igual. Por suerte algunos paraísos se mantienen. Cenamos en la taberna de la playa y fondeamos en medio de la bahía.


En Manganari. Ios

Depende lo que cuentes,
una docena es mucho o poco,
en este caso cuento años y es bastante,
por eso no sé yo
lo que voy a encontrar en Manganari.
De momento, lo encuentro todo igual,
la misma arena blanca
y el mismo mar azul
y, más o menos, los mismos bungalows:
en resumen, es una suerte
que algunos paraísos aún resistan.


22.6.22 9ª Singladura de Ios a Santorini: Tras baño y desayuno zarpamos hacia Santorini donde recorremos costeando la parte de la caldera cercana a Oía. Luego fondeamos en Thirasía para baño y comida. Es la primera vez que recalo en esta isla, situada frente a Santorini, a la que solo había llegado como escala en los ferries, y me parece un buen lugar para  escapar de la masificación de Santorini.

El malecón-puerto de Thirasía

Tuve que fondear en un velero
al buscar descartar a Firasía,
ya que una escala en ferry no me vale
si quiero añadir isla al islario.
La hermana pobre no recibe cruceros,
ni es hollada por recuas de turistas
disputándose plaza en el ocaso;
tampoco tiene hoteles cinco estrellas
que se cuelguen en el acantilado.
Pero, a pasar de todo, la prefiero
a su hermana mayor, a Santorini,
porque ser pobre da monedas de paz
y puedes disfrutar en soledad 
de la puesta del sol
que muere cada tarde tras Folégandros.

Oía en Santorini

Por la tarde rodeamos Santorini por el este hasta fondear frente a Kamari, la zona más turística de batalla de la isla. No podemos hacerlo en otro lugar ya que Santorini no tiene marinas aceptables, ni se puede fondear en la caldera. Por eso, buscamos un pequeño recodo frente a esa playa. La bajada a tierra es algo complicada, ya que no hay ningún muellecito y hay que llegar con el auxiliar hasta la arena por un pequeño canal de boyas que no respetan los bañistas. 

Vamos en un taxi a Firostefani, huyendo de este lugar turístico que me recuerda a Magalluf, donde vemos una buena puesta de sol menos concurrida que las de Oía (Ía) en las que hay que apretujarse como sardinas en lata. Cenamos y bajamos hacia Firá por el camino de ronda que por la noche con sus magníficas vistas y la luna sobre la caldera compensa la masificación que sufre Santorini.

Desde Firostefani, viendo Thirasía

La masificación turística,
la cutrez del entorno de Kamari,
Firá con sus bazares que ignoran lo local,
Ía que juega a pija
y tienes que luchar por un espacio
si quieres observar como se aculta el sol...
Todo lo olvido y lo consiento
cuando en la noche bajo por la ronda
desde Firostefani,
contemplando la plata en la caldera
y los miles de luces en sus bordes.


23.6.22 La vuelta a tierra:Después de unos baños matutinos en un agua que parece un estanque, desembarcamos del Graal en Perisa, donde sí hay muelle, y emprendemos el camino al aeropuerto. Ha sido una travesía con sus luces y sus medias sombras (el turismo y la masificación llega a muchas partes), pero lo bueno compensa con mucho a lo malo. Destaco de este viaje la costa oriental de Kithnos, Kímolos y su Jorió, la deshabitada Poliegos y la siempre atractiva Folégandros. Como siempre, hay que agradecer a Luigi y Federica lo bien que nos han guiado y cuidado por el mar Egeo.

La tripulación en Manganari (Ios)



Junio de 2019. Navegando por las Cícladas

Otra vez volvemos a navegar por el Egeo y esta vez por las Cícladas. El núcleo del viaje serán las "pequeñas cícladas" situadas al sur de Naxos y las otras algo más grandes que las rodean. Desde Naxos a Paros recorreremos islas, unas más salvajes, otras más agrestes, otras más habitadas y alguna casi desierta, que todo hay en los mares griegos. Aquí os lo iré explicado:


31.5.19 - 1ª singladura El viaje comienza en Naxos, la más grande de las Cícladas con el aeropuerto más pequeño. Dormimos en el "Graal" el "Beneteau 50,5" que nos acogerá los próximos 12 días. Por la mañana zarpamos por la costa norte, ya que hoy el "meltemi" es suave, divisando el portal de mármol del templo de Apolo. El primer fondeo y baño es frente al pueblo de Apolo en el noreste de la isla. Luego se anima el meltemi, subimos las velas y navegamos al través hasta un pequeño golfo en el noreste de Donussa, un rincón perdido de esta recóndita isla: Una taberna, dos playas y sólo otro barco fondeado en Kalotarítissa. 


Naxos desde el portal de Apolo
El golfo de Kalotarititza desde la taberna

Portal de mármol
por donde cruza el sol
orto y ocaso.
Comienzo singladura

de aquí hasta Paros.

La costa norte
tiene pequeñas playas
hoy habitables,
quizá se exilió en ellas,

sin hilo, Ariadna.

Soltamos ancla,
el primer baño Egeo
es con Apolo.
¿Por qué tiene este mar

cientos de azules?

Surge Donusa,
de las pequeñas cícladas
la más oculta.
Después de muchos años

sigue tan pura.

Una taberna,
dos playas y este golfo
de buen fondeo.
Su nombre es complicado:
Kalotarítissa.

Kalotarítissa. 31.5.19


1.6.19 - 2ª singladura: Zarpamos y nos bañamos en una playa de la costa sur de Donussa bajo el pequeño caserío de Mersini, que recuerdo tenía una magnífica fuente. Luego rumbo a Keros, y otro baño en esa isla deshabitada desde hace muchos siglos. Completamos la singladura en Irakliá, isla que nunca había pisado y que se mantiene a salvo del turismo.



Playa de arena
en el sur de Donusa
bajo la fuente.

Isla desierta
donde vive la historia 
de sus estatuas.

Irakliá,
la que nunca pisé,
suma en la cuenta.

Irakliá. 1.6.19


2.6.19 - 3ª singladura: Zarpamos hacia Sjinusa (Schoinoussa), la isla que tiene 15 playas con sólo la mitad de km. y nos bañamos en una de ellas. Luego proseguimos hacia las islas Kufonisia, rodeamos Kato y desembarcamos en Pano. Damos una vuelta por el pequeño pueblo y caminamos por la costa rodeándola hasta llegar a la bahía de Podi, un buen fondeo en el este de la isla, donde nos espera el Graal y pasamos la noche.

Almyrós en Sjinusa

En Sjinusa hay más de 15 playas
cuando no hay, ni siquiera,
la mitad de kilómetros cuadrados. 
Y Pano Kufonissi, la minúscula, 
con la mitad de la mitad, 
compite en cuanto a azul y transparencias. 

Bahía de Podi. Pano Koufoniisi. 2.6.19



3.6.19 - 4ª singladura: De Pano a Kato Kufonisi, con baño en su costa norte y fondeo en Almyrós de Sjinusa. Vamos a cenar a la pequeña Jora y comprobamos la calidad de la agricultura, ganadería y pesca de la isla. Después de un zigzag por las Pequeñas Cycladas en busca de refugios para el fuerte poniente, mañana Amorgós nos espera.

Bahía de Almyrós (Sjinusa). Amanece sobre Amorgós
De Pano a Kato,
del turismo al desierto
hay un canal.

Doscientos metros
separan las dos islas,
las Koufonisia.

En Almyrós
espero se alce el sol
para zarpar,
Amorgós va a acogernos
por tierra y mar.

Almyrós. Sjinusa (Schoinoussa) 3.6.19 



4.6.19 - 5ª singladura: Amanecemos en Almyrós. Zarpamos rumbo a Amorgós, mientras sube el poniente y ceñimos bordos hasta Gramvousa, una pequeña isla en su extremo occidental, otra marca nueva en mi lista. Después del baño y la comida, navegamos hasta el puerto de Katápola. En una singladura por tierra, visitamos el impresionante monasterio de la Jozoviótissa, una mancha blanca colgada en el acantilado, y la Jora que me sigue seduciendo después de tantas visitas a esta isla.


Una capilla en la Jora de Amorgós

La Jozoviótissa en la costa sur de Amorgós

Bordo a bordo
remontamos al viento
hacia Gramvousa,
la de arenas doradas
bajo la ermita.

La Jozoviótissa,
mancha blanca en la roca
acantilada,
frente al inmenso azul 
y un par de islotes.

Siempre seduce
la Jora de Amorgós.

Pasan los años
y no se turistiza,
¡suerte que tengo!

Katápola. Amorgós. 4.6.19



5.6.19 - 6ª singladura: Ciñendo desde Katápola, en un apurado bordo rozando Keros, fondeamos para comer y bañarnos en la desierta cala de Turkopígado en el sur de Irakliá. Luego un bordo largo hasta la costa norte de Ios, Ayios Zeodotis, una bahía con una amplia playa hoy tranquila por la ausencia de meltemi. Para acabar, singladura de tierra hasta la turística Jora en la que por primera vez en este viaje vemos la luna. 

Turkopígado en el sur de Irakliá


La Jora de Ios

Forzando el bordo
junto al acantilado al sur de Keros,
apenas 30 metros entre el casco y las rocas,
recuerdo la semántica del riesgo. (*)
El premio es la profunda cala
donde Irakliá se hunde en el mar
y el barco queda a salvo del poniente.
Luego la singladura continúa
hasta arribar a Ios, a su norte,
tranquilo hoy en que el meltemi duerme
y la luna aparece, luna mora. 

Aghios Zeodotis. Ios. 5.6.19

(*) Riesgo viene del latín "resecare", navegar cerca del arrecife, se supone que para tomar un riesgo que reporte beneficio



6.6.19 - 7ª singladura: Zarpamos de Ios rumbo a Folégandros y costeamos Síkinos, la menos turística de las Cícladas. Hoy el viento no nos acompaña y llegamos a motor hasta una cala en el acantilado de Folégandros donde nos bañamos en unas aguas, como siempre, de transparente azul. Después continuamos para fondear en Karavostasis. Hoy la singladura de tierra es especial, la Jora se lo merece y sigue conquistándome con sus plazas, sus iglesias, sus flores y sus gentes.

Una de las plazas de la Jora de Folégandros

Amanecer en Karavostasis

La Jora de Folégandros
bulle en la noche
y en las plazas se cena,
contando estrellas.
De recorrer tus calles
nunca me canso,
y entre flores e iglesias
contemplo el mundo.

Karavostasis:
cuando despunta el sol,
balsa de mar.
Siempre se leva el ancla
con añoranza.

Folégandros 7.6.19



7.6.19 - 8ª singladura: Como siempre, se zarpa de Folégandros con el deseo de volver. Poco viento y a motor hacia Sifnos. Anclamos para bañarnos y comer en Fikiadas, la magnífica cala en la que sólo habita la ermita de San Jorge, el último reducto salvaje de esta isla. Luego fondeamos en Vazý, la mejor bahía de Sifnos, y quizás de las Cícladas, donde la tranquilidad convive con la naturaleza y unas cuantas tabernas.

Fikiadas, en el sur de Sifnos

Vazý a la caída de la tarde

Abandonar Folégandros
siempre es querer volver
a vivir en sus plazas.

Fikiadas, la mejor cala de Sifnos,
donde San Jorge habita y los demás
somos aves de paso.

Vazý, magnífico fondeo
donde el tiempo da marcha atrás
y Sifnos nos enseña lo que fue.

Vazý. Sifnos. 9.6.19


8.6.19 - 9ª singladura: Zarpamos de Vazý, radiante por la mañana. Por fin se ha levantado el "meltemi" para despedir nuestras singladuras y navegamos escorados al través hasta Despotikó con vientos de entre 20 y 30 nudos. Al llegar nos bañamos y comemos en una preciosa cala del sur de la isla, luego continuamos para fondear en el canal que la separa de Andíparos. Hoy por fin he pisado Despotikó, mí Ítaca, 18 años después de verla al otro lado del canal; debe ser que este era el momento adecuado, ya pleno de experiencia.

El "Graal" frente a Despotikó
Devuelvo piedra y concha al mar,
ya que por fin visitaré Despotikó.
Dieciocho años después cruzo el canal
y pongo pie en mi Ítaca,
que como todas las islas deseadas
solo ha sido una excusa, que el camino
siempre es más importante que el destino.
Cumplida la promesa, ya es momento
de buscar buen amarre
olvidando el rosario de fondeos,
la rosa de los vientos
y los puentes de plata en el azul.

Despotikó. Al sur de Andíparos. 8.6.18


9.6.19 - 10º singladura: Salimos temprano de Ayios Georgios, el canal bahía que separa Andíparos de Despotikó y tras rodear el cabo remontamos el canal de Paros ciñendo a rabiar en una serie de bordos. Después nos dirigimos a Kriós, al norte de la bahía de Parikia para el baño y comida. La travesía se acaba y aunque no dejaremos el barco hasta mañana dedicaremos este tiempo a una singladura de tierra por Paros, la isla donde empecé en Lefkes mis Cuadernos de las islas griegas hace ya 18 años.



Paros es una isla turística que intenta resistir los embates de sus visitantes, pero no siempre lo consigue. El centro antiguo de la capital, Parikia, se defiende bastante bien a pesar de la invasión comercial. En cambio Lefkes, que antes era una Jora encantadora se está convirtiendo en una visita turística desnaturalizada. El puertecillo de Piso Livadi, tiene un turismo más sostenible y un pescado exquisito y bien preparado, lo que no es frecuente en las islas. Naussa es el pueblo fashion de Paros, las tiendas más "in", tabernas repletas junto al mar y bares de copas con música de moda. Bien, pero de esto ya tenemos en otras zonas del Mediterráneo y a las islas griegas venimos en busca de algo más o de algo menos.


La muralla construida con los restos de un templo


A primera hora, la placita de Lefkes libre de turistas

Piso Livadi, recomendable para cenas de pescado

Naussa:Tabernas y bares de copas junto al mar.



Pared de mármol,
lo que antaño fue templo
hoy es muralla.
La Jora de Parikia
resiste aún.

Antiguos versos
escritos con pasión,
era otra época,
lo que contemplo ahora
ya no es mi Lefkes.


Piso Livadi,
tabernas en el muelle.
¿Quien lo diría?,
el pescado es aquí
una delicia.


Naussa fashion
de cenas junto al mar
y tiendas pijas
entre copas y música,
¿busco esa Grecia?


En resumen, Paros es una isla bonita, pero el turismo la ha desnaturalizado. Por suerte, a una milla de canal aún nos queda Antíparos que resiste mejor.

Ayios Giorgios, al sur de Antíparos



Paros turística
el exceso de encantos
te pervirtió,
pero a veces los vicios
no son pecado.
Si hay penitencia,
me la pido en Andíparos.
Sólo a una milla
encantos y deseos
conviven juntos.

Paros y Andíparos. 9.6.19



Andíparos visto desde el norte


Singladura de agradecimientos

Todas las travesías acaban, pero nos dejan recuerdos y vivencias y el deseo de repetir singladuras por el Egeo, saltando isla en isla y contemplando en el horizonte los perfiles de otras islas a las que dirigir el rumbo.

Gracias a Josep, Miquel y Lluís por acompañarme, y a Federica y Luigi por patronearnos y cuidarnos tan bien en su Graal.






En este blog hay algunos poemas dedicados a estas islas Schinoussa (Sjinusa), las Kufonisia, NikuriaAmorgósFolégandros (y otro a Folégandros unos años después), Sifnos, Andíparos y Paros y otro dedicado a Lefkes, en el centro de Paros, que fue el primero que escribí sobre las islas griegas cuando hace muchos años inicié allí mis "Cuadernos de las islas griegas".



De algunos de esos poemas ha pasado demasiado tiempo y los entornos ya no son lo que eran, en cambio otros se mantienen casi intactos. Al menos siempre me queda el recuerdo al releerlos, como los de las travesías por el Dodecaneso de los pasados dos años.

La pequeñas Cícladas, centro de este viaje




1 comentario:

Mikel dijo...

Molt bé Ricardo. Llegint el detall de la singladura, fa que al meu cap brollin els bons moments.
No serà l'última.