lunes, 12 de marzo de 2012

Jardín del Ateneu

Escribí estos versos a vuelapluma en ese jardín y los cuelgo porque hay que escribir lo que se siente, sobre todo cuando aún creemos en la utopía.




















JARDÍN DEL ATENEU

Invertir en cultura nunca es gasto, es construir futuro solidario.
(de las memorias de un utópico desconocido)

Jardín del Ateneu. Tres palmeras
que escalan hacia el cielo, un limonero,
un estanque con peces, una fuente,
mesas entre parterres centenarios,
suave rumor de voces en la tarde
de un invierno que anuncia primavera.
Un oasis de paz en la ciudad,
en el patio trasero de un palacio
que es un Sancta Sanctorum de cultura.

  Y en esta plenitud voy y me quejo,
este lugar es sólo para socios.
Férreo control de entrada, pon tu huella
para poder gozar del paraíso.
La cultura es de pago, me hago cargo,
hay que cuadrar los números, hay crisis,
pero no lo comparto. La utopía
es un arma; la pluma del poeta,
el último reducto libertario.
 
Ricardo Fernández Esteban ©


6 comentarios:

biblioamigo dijo...

sSí, Ricardo, cuando la cultura se vende y se compra y se quiere poner precio a la solidaridad, condenamos a la sensibilidad a una etiqueta. ¡Hasta muy pronton!!

Morgana de Palacios dijo...

El slogan final, que sí que suena a slogan yo lo pondría como un epígrafe que diera entrada al poema, porque me gusta cómo termina la estrofa anterior con eso del último reducto libertario,tan contundente como cierto.

Buen poema, Ricardo.

smallquepe dijo...

Así es la sociedad, un cúmulo de crímenes... dónde la cultura vale dinero, comer vale dinero, "Vivir vale dinero". Pero no temas, algún día llegarán tiempos mejores.

Rosa Lobo

Anna Benítez del Canto dijo...

Cruda realidad, un edificio creado para el pueblo y la cultura, pasado a manos de socios que solo pretenden monopolizar un derecho que debería ser de todos. Hermoso jardín, con su rincón de Lorca, que tantas tardes tembló con la emoción de los poetas.
No temas Ricardo, el último reducto no tiene fin y quién sabe,si algún día, recupera su lugar en el jardín. Un abrazo poeta.

Ulises Nobody dijo...

Es casi seguro que lo administrarán mal. Cuando caigan en ello, contratarán a un licenciado en "marketin" o en administración de empresas (titulejo que en mi país hasta habilita a ocupar un puesto en la burocracia del Estado); la cuota subirá; mas, a su vez, se abrirá al público para convenciones y fiestas privadas. En mi país a esto lo llamamos un "salón de fiestas", que los hay de barrio y de postín, estos últimos duran lo que el fugaz evo de su moda.
Creo recordar que los Ateneos, se suponía que servían para difundir algo relacionado con el fetiche de la cultura, en su lejana época fundacional. La biblioteca será saqueada, eso es inexorable. En mi país, los clubes señoriales, cayeron en manos de los descendientes venidos a menos, sin señorío ni desenvuelta actitud dispendiosa, pero inmensurablemente brutos -con ínfulas, claro-. Confiemos en que el jardín, que tan tristemente has querido mostrarnos, pueda persistir.

Pepa Llorens Llopis dijo...

Ricardo, la cultura llega con tu pluma!!