miércoles, 18 de abril de 2018

Diálogo sobre el amor (II)

Dos sonetos que dialogan (o discuten) sobre el amor y sobre si debe regirlo la pasión o la razón. Un tema tópico que ya traté en un anterior Diálogo sobre el amor y que busca vuestra opinión, sea poética o no.




DIÁLOGO SOBRE EL AMOR (II)

—No intentes venderme manidas leyendas.
Jamás el amor atendió a la razón,               
y a ver si consigo, por fin, que me entiendas                  
porque ese es tu error, ensalzar la pasión.    

Te lleva al averno la equívoca senda            
que marca el arquero falaz y ladrón.            
Harás de tu vida la absurda contienda                  
que siempre perdiste por el corazón. 
        
Con esto te intento explicar que se trata     
de hallar en el alma profundos cimientos              
que ahoguen las vanas y arteras pasiones.    

Encierra al amor en la cárcel sensata           
(hogar en que mueren de viejos los cuentos),        
y ensalza la vida con otras razones.             

 (.../...)

—Seguiré esa pasión que me inspira Cupido,       
no me importa que digas que es perverso y falaz;
sigue tú a la razón, ya que buscas marido,           
y a mí déjame ser el amante, el audaz.

Siempre voy a escoger un instante en la cima                  
del disfrute sin límite, que el gozar del eterno                           
aburrirse en el cielo. No da miedo, ni grima,                  
envidar con un órdago, frente a frente, al infierno.

Ese ha sido mi sino, mi desgracia y mi suerte,
el buscar el amor rechazando morada.
No me temas, soy vida, aunque ronde la muerte,
juega al riesgo conmigo, por ganar todo o nada.

¡Basta ya! de diálogo, deberás decidir:
emoción o razón…, el vivir o el fingir…

Ricardo Fernández Esteban ©


Un poema es la suma de contenido y continente (tema y formato). Creo que el contenido ya queda claro (y si no es así me lo preguntáis), quizás tan sólo recordar que el "arquero" es Cupido, y que "envidar con un órdago" es hacer la apuesta máxima del mus en la que se juega a todo o nada la partida sin importar el tanteo anterior. 

Respecto al continente os añado unos cuantos detalles técnicos, por si os interesa profundizar en la métrica y el ritmo del poema.

El primer soneto se inicia con dos serventesios (cuartetos de rima consonante alternada ABAB), con una de las rimas de la primera estrofa (-endas) en plural, mientras que la segunda están en singular(-enda). Los tercetos finales son de rima escalonada CDE y dos de las rimas arrastran una vocal átona diptongada (ci-mien-tos /pa-sio-nes).


Los versos de este soneto son dodecasílabos de corrido (sin hemistiquios) apoyados en una rígida estructura silábica de pies ternarios afíbracos (atona - tónica - atona). Esto da al soneto un ritmo muy marcado con las tonicidades básicas del verso en las sílabas 2ª, 5ª, 8ª y 11ª.

El segundo soneto tiene una estructura inglesa con tres serventesios de rima independiente alternada y un pareado final. Como en el caso anterior, hay una rima que arrastra una vocal átona diptongada (in-vier-no)

Los versos son alejandrinos con dos hemistiquios de 7 sílabas y estructura "melódica", o sea basada en tonicidades en 3ª y 6ª sílaba.

Si estáis interesados en temas métricos, recordad que en este blog tengo un apartado con 20 artículos titulado "Vamos a hablar de métrica". Escribamos con más o menos criterios métricos (alguno hay que tener se quiere que el poema tenga ritmo poético) el conocimiento de los principios métricos es muy importante, porque hasta para saltarse las normas hay que conocerlas previamente sino se quiere que el salto sea al vacío. 

4 comentarios:

Terly (Juan José Romero Montesino-Espartero) dijo...

Tan solo puedo decirte que me gustan los dos sonetos porque el resto lo dices todo tú y en nada te equivocas.
Te leo y me gusta leerte aunque no deje mi huella.

Angel de San Martin dijo...

¿Te quieres olvidar de Rubén Darío? Son versos que se estructuran y exponen al modo de Darío, sigues un camino ya trillado. Están bien, pero no añades nada nuevo. ¡Atención! La epifonema del primer soneto en endecasílabos es brillante.

Ricardo Fernández dijo...

Ángel, no pretendo enmendar a Darío y sus anfíbracos. Es sólo un pequeño homenaje en un formato muy rígido que creo combina bien con ese soneto en que manda la razón. En el otro soneto hay más libertad de ritmo en los heptas melódicos y encabalgamientos, lo que también creo que concuerda con el tema, ya que la pasión es más difícil de controlar.

Oscar Fernandez dijo...


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