sábado, 5 de enero de 2013

Vicente Aleixandre. Adolescencia. El poeta se acuerda de su vida.

 Vicente Aleixandre (Sevilla 1898, Madrid 1984) es uno de nuestros grandes poetas de la generación del 27, al que se le concedió el Premio Nobel de literatura en 1977. He escogido un poema de juventud de su primer poemario Ámbito que trata de la adolescencia y otro de uno sus los últimos, Poemas de la consumación, que trata de la vejez. En ellos podemos comprobar como el poeta está cercano a la época vital que le inspiró.

ADOLESCENCIA

Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Pasar por un puente a otro puente.
-El pie breve,
la luz vencida alegre-.

Muchacho que sería yo mirando
aguas abajo la corriente,
y en el espejo tu pasaje
fluir, desvanecerse.


Vicente Aleixandre. Ámbito (1928)
 

EL POETA SE ACUERDA DE SU VIDA
                                          Vivir, dormir, morir: soñar acaso (Hamlet)
Perdonadme: he dormido.
Y dormir no es vivir. Paz a los hombres.
Vivir no es suspirar o presentir palabras que aún nos vivan.
¿Vivir en ellas? Las palabras mueren.
Bellas son al sonar, mas nunca duran.
Así esta noche clara. Ayer cuando la aurora
o cuando el día cumplido estira el rayo
final, ya en tu rostro acaso.
Con tu pincel de luz cierra tus ojos.
Duerme.
La noche es larga, pero ya ha pasado.
Vicente Aleixandre. Poemas de la consumación (1965)


En este enlace encontraréis una completa selección de sus poemas   y si queréis profundizar os recomiento sus Poesías Completas  editadas por el mejor experto en su obra, Ajejandro Duque Amusco, también excelente poeta al que le dedique una entrada en este blog.  
 




3 comentarios:

Isolda dijo...

Aleixandre: me resulta emocionante reencontrarle. Besos, Ricardo.

Jesus dijo...

No me entusiasma demasiado Aleixandre , aunque le reconozco mérito. No me llega bien al alma. A pesar del desfase cronológico sintonizo mucho más con el Libro de Alexandre, el anónimo del siglo XIII y su tetrastrofo monorrimo...

Ulises Nobody dijo...

En una época me dio por leer crítica literaria; topé con el Aleixandre de Carlos Bousoño - que me había entretenido y hasta disfrutado en sus obras rigurosamente teóricas-, pero que me ahuyentó, por cierto, del poeta; al que recuperé con la lectura directa. Debo confesar, empero, que su vocación por una cierta alegría, forzando hasta su salud, esa suerte de plenitud voluntaria, no me generan cordialidad, como sí me la produce Keats. Posiblemente sea sintomático de mi limitación, pero tampoco siento cordialidad ni poética ni filosófica por Jorge Guillén -supuesta su lectura íntegra, y las exégesis de Macrí y Casalduero-. Posiblemente pese en este aventurado juicio el aspecto filosófico, lo que tal vez sea sacar de quicio el fenómeno poético. Lo dicho es cosa de matiz, naturalmente que son poetas indiscutibles.