sábado, 18 de mayo de 2013

Cuanto más te quiero...

          Soneto de ritmo difícil y cambiante, como lo era ella.


Cuanto más te quiero, más solo estoy.
Cuanto más te olvido, más te recuerdo.
Sé que no podré saber dónde voy,
pues, por más que busco, siempre te pierdo.

Cuando más te niego, más quiero verte.
Cuando digo no, suspiro en un sí;
y, por no aceptar que duele perderte,
es un “déjà vu” mentir sobre ti.

Intento consolar mi soledad
con un sinfín de historias sin futuro,
porque tengo por única verdad,

por lo más claro en este mundo oscuro,

saber que, sin tenerte, soy un hombre
que sigue suspirando por tu nombre.


Misterios de dolor. Pensando en vosotras.
Ricardo Fernández Esteban ©


Éste es un soneto difícil, como le fue difícil la protagonista al narrador. Debo recordar que en este poemario, "Pensando en vosotras", el autor se distancia de su personaje, apelando a que la poesía puede ser de ficción y que todo parecido con la realidad es mera coincidencia. Pero nunca se sabe, porque los poetas suelen mentir aunque proclamen la verdad.

La dificultad del soneto (de estructura inglesa, con tres serventesios y un pareado final) proviene de que las dos primeras estrofas tienen un ritmo poco usual, basado en la tonicidad de la 5ª sílaba (en este caso apoyada por la 7ª), que se denomina de antigua gaita gallega, y que no puede entremezclarse con los endecasílabos normales sustentados en tonicidades en 4ª, 6ª u 8ª sílaba ya que entonces se pierde la musicalidad.

Algunos tratadistas tampoco aceptan este tipo de versos, aunque no se mezclen con otros y sean todos tónicos en 5ª, ya que dicen que no les suenan bien. En este soneto, además, el asunto se complica ya que el tercer serventesio y el pareado final tienen ritmos normales, y se produce un cambio de musicalidad entre la primera y segunda parte del poema.

En todo caso, para asuntos de técnica tengo la página "Vamos a hablar de métrica", y ahora lo que me interesa es vuestra opinión como lectores, ya que la poesía ha de estar hecha para el disfrute de quien la crea y quien la lee. Por eso, os pido vuestra opinión para salir de dudas de si escucháis o no un buen ritmo poético y una musicalidad coherente en estos versos. A mí me suena bien, ¿y a vosotros?

12 comentarios:

Ernst Martínez dijo...

Tomo como cita la forma de pensar de uno de los escritores que mas admiro. El Señor Allan Poe. ¡Que hombre más odiado por alterar el "mecanismo literario" que era aceptable en su época! pero de aquellos "estudiosos" no suenan mucho en cuanto a potencial EXPRESIVO, diría yo. Sin embargo, es mi opinión, en el sentir siempre hay una serie de desordenes emocionales que son poco a poco ordenados por un sentimiento único, preciso. Y como usted indica en su atinado comentario, ¿que más forma de perseverar esa esencia del pensamiento humano, que no está sujeto a más universo que el de su propia forma de sentir y de ver las cosas, como la escritura pura? eso sí, tampoco extremista en el sentido de irse demasiado abajo a lo inentendible.
Me gusta mucho su composición, pero de todo esto, recalco que de versos y formas y etc, etc, poco se, a no decir absolutamente nada. Pero de lo que si estoy seguro es que, los grandes escritores han sido y serán aclamados por ignorantes como yo, pero que saben distinguir lo que proviene del alma. La verdadera esencia del hombre humano que siente.

Anónimo dijo...

Ricardo, yo lo entiendo como una cancion desesperada, como un amor imposible o no correspondido,, como un te quiero dejar y no puedo...es un canto a la melancolia del amor.

Anónimo dijo...

Tu entusiasmo por la poesía es encomiable. Los versos, es cierto, te han salido difíciles, demasiadas antítesis, varios cambios de ritmo y la rima algo forzada, pero tú sigue. Lo importante es tener siempre la ilusión de trabajar en lo que te gusta, y lo que te gusta es la poesía, aunque alguna vez te salga algo así, "difícil".
Un abrazo.
Ángel.

Anónimo dijo...

Creo que el ritmo no acaba de funcionar. El carácter bimembre de los dos primeros versos, consigue que el acento en quinta no suene demasiado extraño. Pero al llegar el tercero suena bastante peor. Quizás otra manera de plantear el problema de un ritmo incómodo sería usar acentos más convencionales y encabalgar una buena parte de los versos, para mostrar ese carácter tortuoso. Por otro lado, el poema expresa una serie de sentimientos, pero quizás con palabras demasiado abstractas, ¿no crees? Pienso que esas emociones, en vez de ser mostradas directamente por su nombre, podrían representarse de una manera más indirecta a través de palabras más sensitivas, que evoquen imágenes o sonidos. Un saludo.

Adriana Alba dijo...

Apenas soy aprendiz.
Me gustó lo que leì.
Cariños Ricardo.

"La palabra es mágica"

Anónimo dijo...

Hola, Ricardo, me he entretenido media hora en saquear tu soneto. Si mañana vienes a PdA te explico las razones de mis sugerencias.

01 Cuanto más te quiero, peor me siento.
03 Ya nunca podré saber dónde voy,
04 por más que te busco, siempre te pierdo.
05 Cuando más te niego, más te extraño
08 es un “déjà vu” mentir sobre ti.
09 Intento aliviar mi soledad
10 con un sinfín de episodios cerrados,
13 la conciencia de ser un pobre hombre
14 siempre que algo me recuerda tu nombre.

Anónimo dijo...

¿Por qué te obstinas en hacer sonetos? El soneto sólo era un divertimento en sus tiempos, S. de Oro y poco más. Era una manera de alardear de lo bien que se conocía el idioma y sus recursos para lucir socialmente, pero en pocas ocasiones (ni Lope) para dar un mensaje o una sentencia (Ronsard).
Lo de la rima sólo es un divertimento. Un abrazo, Ángel.

Ricardo Fernández dijo...

Nieves Álvarez me deja este comentario en Facebook, ya que no lo ha podido hacer directamente en el blog. Viniendo de una excelente sonetista como es Nieves estos elogios lo son más:
"El soneto es estupendo, me gusta mucho, a pesar del cambio de acentuación (y por tanto de ritmo) entre los cuartetos y los tercetos y algún verso en los tercetos con ritmo retorcido. Insisto, a mi me gusta. Dice lo que quiere decir y lo dice muy bien. Felicidades. Versos y besos."

Alex dijo...

A mí me gusta el ritmo de este soneto en los dos primeros cuartetos (serventesios), si lo recito apoyándome en las sílabas 5ª y 7ª y cuadra bien con las antítesis del texto. Luego el ritmo cambia, pero no me desagrada ese cambio y además también lo hace el texto, ya sin antítesis.
Adelante, sigue probando, no todo está escrito sobre la métrica.

Azpeitia Aleph dijo...

Es difícil criticar la poesía, su forma, su contenido, su ritmo y al final todo es poesía...Hay un libro de sonetos de Miguel Hernandea en el que todos no son redondos y brillantes...El soneto es difñicil, porque tiene que ser un río y si hay muchos saltos y el argumento no es muy sólido, se nota demasiado...Pero al final, todos hacemos poesía, buena, mala, regular...pero siempre es poesía...un abrazo desde azpeitia...
http://www.azpeitia-aleph.com

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Querido Ricardo:
Según me dices, te doy mi sincera opinión.

La verdad es que el conjunto me parece muy bueno. Bien planteado el tema en las dos primeras sub-estrofas y arrancada la conclusión en la tercera para rematar brillante e inapelablemente en el pareado.

La estructura de los dos primeros serventesios (no son literalmente cuartetos) en endecasílabos acentuados en 5ª, me choca inevitablemente al oído con los tercetos, sobre todo al estar estos reconvertidos en otro serventesio más el pareado final (fórmula que me gusta mucho)
Pero eso es una apreciación mía, porque tengo muy acostumbrado el oído a las acentuaciones principales en 6ª, combinadas con algún verso en 4ª y 8ª para crear un contrapunto sonoro agradable. Por cierto, ese pareado final con un endecasílabo en 6ª y el siguiente y final en 4ª y 8ª, me suena extraordinariamente bien.

No digo que no se pueda hacer, faltaría más, pero cuando mi oído se ha acostumbrado al ritmo de la gaita gallega, de repente le pegas el cambiazo y me desconcierta bastante. Me suena un poco a algunas composiciones de música dodecafónica a las que difícilmente se ajusta el oído, al menos el mío, aunque supongo que otros lo aceptarán mejor.

Hay otro detalle y es que al final del 2º serventesio aparece una rima interna fuerte, en aguda, entre la pronunciación del "deja vu" y el "ti"; que aún se me complica algo más con el "sinfín" de dos versos más adelante, cuando aún me rebota el primer doble sonido.

Evidentemente yo tengo la "oreja" más mediatizada que los que no han trabajado tanto sobre estos asuntos y eso me hace más sensible a este experimento tuyo.

Como experimento es aceptable pero, a mi modo de ver, no termina de encajar del todo.
Aunque se tolera por no estar mezclados. Si se alternan unos y otros endecasílabos, como hacen muchos sin conocimiento, la cosa resulta floja de verdad.
Todo un poema, o soneto, en esa métrica sí podría resultar más eufónico.

Por cierto a tu amigo, el comentarista Ángel, que te dice en el blog:
Anónimo dijo...
¿Por qué te obstinas en hacer sonetos? El soneto sólo era un divertimento en sus tiempos, S. de Oro y poco más. Era una manera de alardear de lo bien que se conocía el idioma y sus recursos para lucir socialmente, pero en pocas ocasiones (ni Lope) para dar un mensaje o una sentencia (Ronsard).
Lo de la rima sólo es un divertimento. Un abrazo, Ángel.
21 de mayo de 2013 11:20

le puedes mandar de mi parte a freír monas. No sabe de lo que está hablando cuando dice semejantes despropósitos. Supongo que lo dirá un poco en plan irónico porque, como tú y yo sabemos, el soneto no es un "divertimento", Ha seguido haciéndose más allá de nuestro Siglo de Oro, aunque fuese en esa época cuando se hizo grande en España, no es sólo para alardear del dominio del idioma ni para lucir socialmente (Blas de Otero y Miguel Hernández deben revolverse en su tumba ante semejante tontería).
De lo que menciona de Lope, ya ni comento, y además, también lo sabemos ambos, la poesía no es para "dar mensajes", es para algo más y, desde luego, nunca para soltar sentencias (¡qué despropósito de comentario el del tal Ángel!)
Y para colmo dice que "la rima es sólo un divertimento"... San Juan de la Cruz le ignoraría porque era un santo, pero Quevedo le metería dos hostias o le retaría en duelo y le atravesaría con su certera espada.

Te mando mi más cordial abrazo
Enrique Gracia Trinidad

Ainaroa dijo...

A ver...ya se me hace difícil el ritmo de los endecas con tónicas en 5 y 7 , con esa tonicidad leo mejor los dodecas, pero es que luego el cambio al ritmo clásico en la segunda parte del soneto ma descoloca totalmente. Con sinceridad, me parece que este es uno de esos casos en que viene a cuento aquello de " los experimentos, con la gaseosa" . Yo que tú lo reconsideraría , aún tiene arreglo....jajaja. Besos