sábado, 22 de marzo de 2014

Ruben Dario. Responso a Verlaine

Rubén Darío, poeta nicaragüense (Metapa 1867, León 1916) máximo representante del modernismo y renovador de la poesía  castellana. Cuesta acercarse a su obra en una breve entrada y escojo su Responso a Verlaine, que escribió al poco de su muerte, como ejemplo de su lenguaje poético desbordante con pinceladas musicales, ideográficas y plásticas. La dificultad del texto requiere alguna explicación:

RESPONSO A VERLAINE

Padre y  maestro mágico, liróforo celeste
que al instrumento olímpico y a la siringa agreste
diste tu acento encantador;
¡Panida! Pan tú mismo, que coros condujiste
hacia el propíleo sacro que amaba tu alma triste,
¡al son del sistro y del tambor!

Que tu sepulcro cubra de flores Primavera,
que se humedezca el áspero hocico de la fiera,
de amor, si pasa por allí;
que el fúnebre recinto visite Pan bicorne;
que de sangrientas rosas el fresco abril te adorne
y de claveles de rubí.

Que si posarse quiere sobre la tumba el cuervo,
ahuyenten la negrura del pájaro protervo
el dulce canto de cristal
que Filomela vierta sobre tus tristes huesos,
o la harmonía dulce de risas y de besos
de culto oculto y florestal.

Que púberes canéforas te ofrenden el acanto,
que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto,
sino rocío, vino, miel;
que el pámpano allí brote, las flores de Citeres,
y se escuchen vagos suspiros de mujeres
¡bajo un simbólico laurel!

Que si un pastor su pífano bajo el frescor del haya,
en amorosos días, como en Virgilio, ensaya,
tu nombre ponga en la canción;
y  que la virgen náyade, cuando ese nombre escuche,
con ansias y temores entre las linfas luche,
llena de miedo y de pasión.

De noche, en la montaña, en la negra montaña
de las Visiones, pase gigante sombra extraña,
sombra de un sátiro espectral;
que ella al centauro adusto con su grandeza asuste;
de una extra-humana flauta la melodía ajuste
a la harmonía sideral.

Y huya el tropel equino por la montaña vasta;
tu rostro de ultratumba bañe la luna casta
de compasiva y blanca luz;
y el Sátiro contemple, sobre un lejano monte,
una cruz que se eleve cubriendo el horizonte,
¡y un resplandor sobre la cruz!

Ruben Darío. Prosas profanas, 1896  


La musicalidad del texto es desbordante, y la complejidad del lenguaje impactó a los lectores acostumbrados al uso de palabras desgastadas por la utilización cotidiana. Al respecto, se cita chistosamente a quien al llegar a Que púberes canéforas te ofrende el acanto... Exclamó: De todo esto sólo he comprendido una palabra "que". 

Si queréis un análisis profundo del texto os recomiendo el artículo de Alan S. Trueblood "El responso a Verlaine y la elegía pastoral tradicional"  Aunque hay muchos otros artículos críticos sobre este poema y su significado; entre otros citan que además de una ser elegía tiene un alto componente de autorretrato, o tratan de las dos visiones: la epicúrea-apolínea y la simbolista-decadente.

Algunas claves. Pan (bicorne): dios sensual, sátiro, fauno que representa a Verlaine. El cuervo, pájaro protervo: la muerte. Instrumento olímpico, Siringa, Pífano, Flauta: el lenguaje, la pluma del poeta. El pastor y la canción: el poeta y el poema. Canéfora: doncella que lleva ofrendas para los sacrificios.  Filomena: ruiseñor, ya que los dioses la convirtieron en ese pájaro.  La negra montaña: El Parnaso. Citeres: Isla griega entre el Peloponeso y Creta donde apareció Afrodita.  Sobre el significado de la cruz final hay distintas opiniones acerca de la redención del poeta al cristianismo y la inmortalidad o otras leyendas sobre los sátiros atraídos por la nueva fe.

Si queréis repasar la obra de Rubén os recomiendo la Antología poética efectuada por Guillermo de la Torre y publicada por editorial Losada, ordenada no por poemarios sino por temáticas de los poemas, que creo da una visión sistemática y muy coherente de su poética.

Para una visión más completa, en la biblioteca virtual Miguel de Cervantes encontraréis acceso a su obra, ensayos, grabaciones sonoras e imágenes. También en el portal Grandes poetas famosos podéis leer una amplia antología de sus poemas.

2 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

El ritmo y la musicalidad son el pulso de la poesía de Ruben Darío. Sus versos no pueden reducirse al "mensaje", algo trasciende, es la música que no pregunta nada, el mensaje es formal.
Salud

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Interesante presentación de Rubén Darío a partir de uno de sus poemas más "intelectuales", si se quiere. Bécquer y él fueron, en mi adolescencia, quienes me introdujeron con más fuerza en el mundo de la poesía (completó esa "tarea", a los pocos años, la obra, entonces clandestina en España, de César Vallejo).
Con apenas veinte años me atreví a participar activamente, con una charla, en el homenaje que se celebró en Barcelona a Rubén Darío (que había vivido algún tiempo en esta ciudad) para conmemorar su centenario, por lo que conservo un grato recuerdo de aquella época de descubrimientos literarios.
Coincido plenamente con la apreciación de Francesc Cornadó.
Gracias por tu post.