viernes, 8 de agosto de 2014

Miguel de Unamuno. Sonetos

Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao 1864 - Salamanca 1936) es más conocido como novelista y ensayista que como poeta; sin embargo, tiene una profunda e incansable obra en verso en en busca de reflexiones existenciales. Como muestra, el último soneto que escribió 3 días antes de morir, cuando estaba en arresto domiciliario por el incidente ocurrido dos meses antes, siendo rector de la Universidad de Salamanca, con el militar fascista Millán Astray.


MORIR SOÑANDO

Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?

¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:

¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?

Miguel de Unamuno. 28.12.1936


Unamuno tenía una particular forma de entender la religiosidad y el siguiente soneto da bastantes pistas. También podemos apreciar los múltiples encabalgamientos que utiliza para intentar romper el sonsonete de la rima.



LA ORACIÓN DEL ATEO



Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzome noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Miguel de Unamuno.



En el portal A media voz encontraréis una Antología de su obra. Si os interesan datos generales os dirijo a su página en wikipedia.


Tradicionalmente, no se ha adscrito a Unamuno a las corrientes poéticas de la época, considerándolo más un “poeta de ideas”, pero en este interesante análisis de Mª Pilar Celma, se le cataloga como poeta modernista simbolista.






4 comentarios:

Fernando Rodríguez Badimón dijo...

UNAMUNO, Miguel de. Diario íntimo (1897-1902), Madrid, Alianza, 1970 (7ª reimpr. 1986), p. 70

«Cuando esa idea de la muerte, que hoy paraliza mis trabajos y me sume en tristeza e impotencia, sea la misma que me impulse a trabajar por la eternidad de mi alma, no por inmortalizar mi nombre entre los mortales, entonces estaré curado.»

Jesus Pardo dijo...

Sintonizo con los sonetos de D. Miguel. Uno de kis preferidos es este

Fué flor que al árbol arrancó el granizo
y luego en tierra el sol la vió, despojo,
entre el polvo rodar por el rastrojo
del viento al albedrío tornadizo.

Mantillo al fin la oscura flor se hizo
al pié escondido de espinoso tojo
y en el trascurso de un ocaso rojo
la enterró vil gusano. De su hechizo

quedó libre el perfume, lo que aspira
hacia el cielo inmortal, templo de calma
en que no hay ni granizo ni mentira;

que es el cuerpo algo más que vil enjalma
de la mente; para el canto es lira,
y es el fin de la vida hacerse un alma

Felicitaciones Ricardo por esta evocacion .

Angel de San Martin dijo...

No es alma, es ama (madre en vascuence).
Y el soneto que aporta J. Pardo, suma un ripio con otro. La rima en ojos es muy complicada.
Un abrazo

Ricardo Fernández dijo...

Gracias, Ángel, por la corrección de ama por alma.

Respecto a los ripios del otro soneto, ya sabes que eso es bastante personal, como lo fue siempre la poesía de Unamuno.

Un abrazo