sábado, 6 de septiembre de 2014

Ese mar...

A ese mar del recuerdo lo hemos cambiado tanto que para reencontrarlo hay que ir a buscarlo a los recónditos litorales en que aún habita.












ESE MAR…

Ese mar de otros tiempos,
de las barcas de pesca, de las playas tranquilas,
del horizonte nítido, de la sal en la cara,
de mi lejana infancia con recuerdos de azul.

Ese mar que matamos
cambiándolo por otro más formal
con boyas, con corcheras, torres de la cruz roja
y banderas parlantes en un montón de lenguas.

A ese mar que recuerdo
lo encuentro refugiado en una isla
-de la que olvido el nombre y el lugar-
al arribar aquí de singladura.

A ese mar, mar de baño,
de transparentes aguas, de estrellas y de conchas,
de calas sin un alma que no venga contigo,
le ofrezco mi amistad y me la acepta.

A mi mar, rescatado
de cárceles turísticas y puertos deportivos,
me entrego  y lo navego con la vela latina
que guardé en el desván de lo que pudo ser.

A mi mar, que ya es mío como yo lo soy suyo,
todo se lo consiento y todo me lo entrega
si fondeo en sus golfos o cruzo su horizonte;
porque el mar es camino, pero también hogar.

Ricardo Fernández Esteban ©















Fotos del autor, donde y cuando reencuentra a su mar.

Adenda de septiembre de 2017: Desde este mes se puede acceder en "The Booksmonie. Poesía recitada" a un fichero con mi voz y los textos de tres poemas míos de "Islario de pasiones", éste, Cuando muera que no me repatríenEl navegante de islas .

4 comentarios:

Angel de San Martin dijo...

Ahí va uno sobre el mar, mi mar

16-08-2009

Siempre este mismo mar y este horizonte.
Siempre esta misma arena.
Siempre soy yo, mis pensamientos
que lloran quejumbrosos
lágrimas siempre muertas.
Me iré cabalgando un día
sobre estas olas pequeñas
para hurgar el horizonte
donde empezó mi quimera:
quimera de libertad
y de mirar otra esfera
y de jalonar la orilla
desierta, siempre desierta,
donde espera la verdad.
¿Me espera? Yo sí la busco
y mi llanto es por su ausencia.
Un abrazo.
Te hacía en el Egeo

Antonio Montes dijo...

Excelente poema, Ricardo, sinceramente. Y excelente entre todos este verso:«de calas sin un alma que no venga contigo».

Gracias por compartirlo. Un saludo muy cordial.

Fabián dijo...

Ese mar que recuerdas, tu mar, el mar.

Saludos

Ainaroa dijo...

Qué suerte la tuya, poder disfrutar del mar así, en sus espacios azules abiertos, dónde el mar sigue siendo el mar y no esa costa maltratada y alicatada con la que tenemos que conformarnos la mayoría. Creo que casi todos le habremos escrito algún poema, pero para ti se nota que es una de las pasiones de tu vida .Él no se merece menos, auqnue la verdad es que tanto como nos suele gustar a casi todos los humanos y tan mal cómo lo cuidamos...Besos