jueves, 2 de agosto de 2018

Posverdad versus mentira

A veces, esto de las nuevas palabras es como querer vestir con otro ropaje más moderno a lo que ya tiene nombre y, como dice el refrán, "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Pues de eso va el poema, de la "posverdad" tan de moda y de lo que siempre se ha llamado la "mentira".



POSVERDAD VERSUS MENTIRA

En época presente, se llama “posverdad”
a la antigua "mentira pura y dura”
¿Cuál es la diferencia?
Échale “márketing viral”:
Expándelo en las redes, reenvía,
haz que los necios lo compartan,
sin molestarse en comprobar las fuentes,
y el virus se hace músculo en la mente ignorante
que precisa de fe y que nunca razona.
Y si hace falta antídoto, lanzas un contravirus;
pues la memoria débil hace a la posverdad flexible,
y el “donde dije digo, digo Diego”
olvida lo que dijo y “Diego” afirma,
porque la nueva posverdad borra la vieja.

No es esto nada nuevo, pero antes
la difusión de la mentira era más tarda,
era un simple rumor de boca-oreja
de lento y limitado alcance,
o la falaz noticia de periódicos,
que se han leído siempre poco y ahora menos.
Lo nuevo es lo viral y son las redes,
es esa inmediatez
y el descontrol de lo que no es veraz,
pero reluce inverosímil para ciegos de espíritu
a los que nutre el pasto de sus tribus mediáticas.

¿Hay solución, o hay que tirar la toalla
ante la magnitud de la tragedia?
Difícil dar consejos, pero peor callar;
la vida es resistencia y frente al virus
hay que buscar vacuna. Contraataca,
usa sus propias armas en la lucha
y siémbrales la duda en sus falsas certezas,
a través de esas grietas, lo veraz
puede abrirse camino como buena cizaña.
No se gana una guerra en cuatro tuits,
pero seguro que se pierde si abandonas.
Para empezar, olvida la palabra “posverdad”
y, simplemente, llámale “mentira”.

Ricardo Fernández Esteban ©

del D.R.A.E: Posverdad: Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Mentira: Cosa que no es verdad.


Pues aquí tenéis el poema y, si os gusta, difundidlo y practicadlo, que no se gana la guerra en cuatro tuits, pero con unos cuantos más se empieza a incordiar a todos los que utilizan las redes para desinformar, sea por mala intención —lo que es imperdonable—, sea por creer que es verdad —lo que es educable—, o sea porque simplemente reenvían todo lo que les llega y es de su cuerda —lo que demuestra de qué cuerda son—. Ánimo, que el camino es duro, pero si caminamos es que hay vida y si hay vida es que hay esperanza (como veis, hoy voy un poco de refranes).







Este poema lo he etiquetado en dos categorías y aquí podréis ver los otros que he ido publicando en ellas: Poemas ético-políticos, en que queda clara la intención, y Palabras mágicas que tratan de las palabras (con su definición), su significado y su relación con las personas.

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