sábado, 8 de febrero de 2014

Otra vez en la Jora de Amorgós

Las Joras son las antiguas capitales de las islas del Egeo. Pueblos bancos de intrincadas y escalonadas calles que intentan resistir la llegada del turismo. La de Amorgós, en las Cícladas, es una de mis preferidas y de momento va manteniendo su encanto. ¡Qué dure y qué lo podamos disfrutar! 


Otra vez en la Jora de Amorgós
con miedo de encontrarla diferente,
temiendo que los años transcurridos
la hayan turistizado. Pero no,
subiendo por la calle principal
los bares y tabernas son los mismos,
alguna tienda nueva de artesanos
se integra sin problemas, nada cambia
y lo que cambia no me desentona.

Esa mezcla en la justa proporción
entre lo viejo y nuevo, porque el pueblo
disfruta de la vida, pocas prisas,
con turismo integrado en sus quehaceres,
con sus flores, sus calles intrincadas,
sus plazas, sus capillas y sus músicas.
 
La Jora no renuncia a sus costumbres,
mantiene su pasado y no se vende,
vislumbra su futuro y no lo compra.
La Jora nos ofrece, como siempre,
su banderín de enganche, su equilibrio,
¡qué más podemos ser que admiradores
con ganas de pasar a residentes!

Cuadernos de las islas griegas.
Ricardo Fernández Esteban ©


ADENDA DE SEPTIEMBRE DE 2020

Escribí este poema 2007, en mi tercera visita a Amorgós. He vuelto después bastantes veces y sigo confirmando lo dicho. Espero hacerlo también la próxima vez, pero cada vez es mayor el peligro de la masificación y mejor evitar las épocas de aglomeraciones. Aquí tenéis unas cuantas fotos de la Jora, y en este enlace otro poema que le dediqué el año pasado ¿Cuántas capillas conviven el la Jora de Amorgós? y los que he dedicado a Nikuria, una pequeña isla su costa norte.









Estos poemas están incluídos en mi libro "Por las islas griegas", revisado y ampliado en 2023, que recoge más de 25 años y más de 70 islas visitadas, con mis anotaciones sobre mis playas, restaurantes, hoteles y otros lugares preferidos. Aquí lo podéis conseguir en Amazon; si preferís las librerías físicas, hay ejemplares en Altaïr (Gran Vía 616, Barcelona).


           



sábado, 1 de febrero de 2014

Adios a Félix Grande

En los inicios de 2014, ha muerto Félix Grande (Merida, 1937 - Madrid 2014). Por más que sea un tópico, nos queda su obra. Estudioso del flamenco, comenzó como guitarrista, se fue acercando a la literatura. Lo recordamos como un gran poeta que obtuvo el premio Adonais es su juventud en 1963. De ese poemario:


NOVIEMBRE LLUEVE

Comprendías entonces que tu vida, tu amada
vida, tu única vida, tu pobre don, parece
una mano cerrada por donde todo huye
hasta que te clavaras los dedos en ella para siempre.

Comprendías entonces durante esa mañana
-parecida a una tarde muy vieja, muy inerte-
que el agua, el agua fina del tiempo, se te huía
como un color que en sombra se calla para siempre.

Comprendías entonces que estabas muerto, vivo
para morir, muerto en el camino, vivo decadente.
Asomado al rectángulo de la ventana ibas
recordando tristeza de tristezas; oh, siempre

es igual: la lluvia se prolonga en el tiempo
la vida se sucede monótono y estéril,
y tu comprendes, y ahora vas y vienes, y vas
y vienes, y comprendes, y no te basta... oh, siempre

es igual: el viento se muere en los visillos,
la nostalgia se cansa de sí misma, noviembre
llueve, la vida llueve, el mundo llueve, todo
te parecía una lluvia cansina y para siempre.

Las piedras (1958-62) Félix Grande


Os recomiendo su antología Una grieta por donde entra la nieve publicada en 2006 por Renacimiento, y de ese poemario el poema que lo cierra del apartado Otros poemas que titula (Poética) así entre paréntesis, pero que es mucho más que una poética:

(POÉTICA)

Tal como van las cosas tal como va la herida
puede venir el fin desde cualquier lugar
Pero caeré diciendo que era buena la vida
y que valía la pena vivir y reventar

Puedo morir de insomnio de angustia o de terror
o de cirrosis o de soledad o de pena
Pero hasta el mismo fin resistirá el fervor
me moriré diciendo que la vida era buena

Puedo quedar sin casa sin gente sin visita
descalzo y sin mendrugo ni nada en mi alacena
Sospecho que mi vida será así y ya está escrita
Pero caeré diciendo que la vida era buena

Pueden matarme el asco la vergüenza o el tedio
o la venal tortura o una bomba homicida
Ni este mundo ni yo tenemos ya remedio
Pero caeré diciendo que era buena la vida 

Tal como van las cosas mi corazón se llena
de puertas que se cierran con sigilo y temor
Pero caeré diciendo que la vida era buena
la quiero con cansancio con horror con amor

Otros poemas. Félix Grande (1974)

Aquí lo tenéis recitando este poema, Poética, hace sólo tres meses e indicando la vigencia del mismo. 


En este otro vídeo recita y comenta El desterrado del Espasa dedicado a su suegro que fue asesinado y borrado de ese diccionario por motivos políticos. En este portal Poetas del alma, entre alguna fastidiosa publicidad, podéis leer varios poemas suyos. 

viernes, 31 de enero de 2014

José Emilio Pacheco in memoriam

José Emilio Pacheco (México D.F, 1939 - 2014) acaba de fallecer. Aunque sea un tópico, es muy cierto que las personas se van, pero su obra permanece y sostiene su recuerdo. Un gran poeta, traductor, ensayista, novelista y cuentista, que recibió el premio Cervantes en 2009.


Un breve poema:

CONTRAELEGÍA

Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
           sería de piedra.


José Emilio Pacheco

O este otro que une fondo y forma, manteniendo un magnífico ritmo:

ÉXODO

En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado todo;
el que abre la mano
                                      y recibe la noche.


José Emilio Pacheco


Y para acabar un soneto. Como he comentado otras veces quien domina el verso, aunque sea libre o blanco,  casi siempre ha escrito un buen soneto antes, y éste lo es.

PRESENCIA

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto.


José Emilio Pacheco



Os recomiendo su poesía completa Tarde o temprano (1958-2009), magníficamente editada por Tusquets. En el Instituto Cervantes podéis acceder a su biografía y bibliografía   y en A media voz a una antología poéticaEste vídeo contiene una amplia lectura de poesía que efectuó en el 2009 en la Universidad de Salamanca donde comenta sus poemas:
 

Su obituario publicado en El País, y un recuerdo que le acaba de dedicar el poeta Andrés Neuman en su blog

Para despedir al poeta, un poema corto de los que él denominó astillas:


ESPERANZA

El futuro nunca lo vi:
se convirtió en ayer
cuando intentaba alcanzarlo.

sábado, 25 de enero de 2014

Homenaje a Juan Gelman

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930, México. D.F., 2014) uno de los mejores poetas de lengua castellana. Esta entrada quiere ser un homenaje a ese hombre comprometido políticamente que sufrió las consecuencias de una dictadura que lo llevó a exilio y asesinó a parte de su familia.


VIENDO A LA GENTE ANDAR

Viendo a la gente andar, ponerse el traje,
el sombrero, la piel y la sonrisa,
comer sobre los platos dulcemente,
afanarse, correr, sufrir, dolerse,
todo por un poquito de paz y de alegría,
viendo a la gente, digo, no hay derecho
a castigarle el hueso y la esperanza,
a ensuciarle los cantos, a oscurecerle el día,

viendo, sí,
cómo la gente llora en los rincones
más oscuros del alma y sin embargo
sabe reír y sabe andar derecho,
viendo a la gente, bueno, viéndola
tener hijos y esperar y siempre
creer que van a mejorar las cosas
y viéndola pelear por sus riñones,

digo gente,
qué hermoso andar contigo
a descubrir la fuente de lo nuevo,
a arrancar la felicidad,
a traer el fruto sobre el lomo, hablar
familiarmente con el tiempo y saber
que acabaremos y de una buena vez por ser dichosos,
qué hermoso, digo, gente, qué misterio
vivir tan castigado
y cantar y reír,
¡qué asunto raro!


Violín y otras cuestiones. Juan Gelman.

En la web del Instituto Cervantes encontraréis su biografía, bibliografía y más información. Éste es el blog que recuerda al poeta: La bitácora de Gelman. En A media voz hay una antología de sus poemas. Y en este artículo, un Último adiós al poeta que le dedicó Rosa Regás: 

El poema que he colgado me llegó a través de Juan Disante, este es su blog Verbosa Mudez

sábado, 18 de enero de 2014

Peleo por ti, Poesía

¿Cómo ha de ser la relación del poeta con la poesía? ¿Una lucha, una conquista, una rendición, un gozo, un dolor, el tocar fondo, el navegar entre dos aguas o el flotar en la soleada superficie? Probablemente, un poco de todo según el entorno, la situación personal y la ayuda u olvido de sus musas. Aquí tenéis un ejemplo de un poeta que en su viaje poético cayó del caballo, como Saulo de Tarso, y se rindió esperando que ella, la poesía,  le cediera sus favores:



PELEO POR TI, POESIA

Grito para expresar mi voz y siento
que cuando escribo un verso me vacío,
si busco derrotar al desafío
con palabras que no se lleve el viento.

Cansado de lo fácil, este aliento
ha de ser fuerza que devuelva el brío
y engendre del placer escalofrío,
entre el dolor y el gozo al que me enfrento.

Turbado en el camino, este pronóstico
pelea por el triunfo y lo que fuera,
si se hiciese real, entregaría.

Porque quien siempre presumió de agnóstico,
cae de bruces ante ti y espera
llegar a conquistarte, Poesía.

Ricardo Fernández Esteban ©


Como habéis leído, el poema es un soneto clásico. Me gusta de vez en cuando escribir manteniendo los ritmos tónicos binarios y los finales similares. Creo que es un buen ejercicio que permite asentarse en el terreno poético para luego, si se quiere, emprender otros vuelos por poemas más libres. Si os falta un sustento teórico con numerosos ejemplos, recordad que he escrito "Métrica poética del idioma español" un tratado práctico que os ayudará a comprender y progresar en la escritura de poemas con ritmo métrico; aquí lo podéis conseguir en Amazon.


sábado, 11 de enero de 2014

Enrique Díez-Canedo. A media voz.

A Enrique Díez-Canedo (Badajoz, 1879 - Cuernavaca, Méjico, 1944) intelectual, traductor, crítico y diplomático, se le suele catalogar como poeta postmodernista sobre todo en su primera época. Según Federico de Onís responde a un modernismo refrenado que se abre a tendencias reactivas a la propia retórica modernista: la sencillez expresiva, la tradición clásica, el romanticismo, el prosaísmo de lo urbano o la ironía sentimental. Quizá sea mejor dejar etiquetas y teoría, y disfrutar simplemente de su poesía.



















A MEDIA VOZ

Para que suavemente vibren en tus oídos
quiero rimar mis versos con asonancias sordas;
buscar semivelados acordes y pianísimos,
desnudar las ideas, enrarecer las formas;

sutilizarlas tanto que, tenues, las palabras
transparentes se tornen como velos nupciales
si conseguir no pueden la limpidez del agua; 
como el agua, si no pueden ser como aire.

Y entrecortarlas con silencios prolongados
para saborear todo su encanto íntimo:
silencios clamorosos, que serán como espacios
llenos por las miradas de puntos suspensivos.

Así podré quizá decirte mis eternas
ansias de ti, mis hondas ternuras inefables,
sin diluirlas en las palabras pequeñas;
conseguir que a tu alma desde la mía pasen

como pasa esta música de no sé qué piano
que a nosotros, lejana, viene de no sé dónde,
perdida... Nos parece que, oyéndola, escuchamos
el latir del inmenso corazón de la noche...

La sombra del ensueño (1910). Enrique Díez-Cañedo

Tres conocidos poemas suyos . Y si queréis profundizar sobre su obra esta es una tesis doctoral de Elda Pérez Zorrilla . 

sábado, 4 de enero de 2014

Dámaso Alonso


Dámaso Alonso (Madrid, 1898 - 1990), fue crítico literario, antólogo, editor, traductor, filólogo, director de la R.A.E, y uno de los grandes poetas de la generación del 27. Su poesía pervive, lo que es el mejor índice su calidad.


EN LA SOMBRA


Sí: tú me buscas.

A veces en la noche yo te siento a mi lado,
que me acechas,
que me quieres palpar,
y el alma se me agita con el terror y el sueño,
como una cabritilla, amarrada a una estaca,
que ha sentido la onda sigilosa del tigre
y el fallido zarpazo que no incendió la carne,
que se extinguió en el aire oscuro.

Sí: tú me buscas.

Tú me oteas, escucho tu jadear caliente,
tu revolver de bestia que se hiere en los troncos,
siento en la sombra
tu inmensa mole blanca, sin ojos, que voltea
igual que un iceberg que sin rumor se invierte en el
agua salobre.

Sí: me buscas.
Torpemente, furiosamente lleno de amor me buscas.

No me digas que no. No, no me digas
que soy náufrago solo
como esos que de súbito han visto las tinieblas
rasgadas por la brasa de luz de un gran navío,
y el corazón les puja de gozo y de esperanza.
Pero el resuello enorme
pasó, rozó lentísimo, y se alejó en la noche,
indiferente y sordo.

Dime, di que me buscas.
Tengo miedo de ser náufrago solitario,
miedo de que me ignores
como al náufrago ignoran los vientos que le baten,
las nebulosas últimas, que, sin ver, le contemplan.


Dámaso Alonso ©


Dámaso, fue también un buen sonetista y aquí tenéis una muestra:

ORACIÓN POR LA BELLEZA DE UNA MUCHACHA

Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;


esos bultos de nieve, que bullía
al soliviar del lino la tersura,
y, prodigios de exacta arquitectura,
dos columnas que cantan tu armonía.


Ay, tú, Señor, le diste esa ladera
que en un álabe dulce se derrama,
miel secreta en el humo entredorado.


¿A qué tu poderosa mano espera?
Mortal belleza eternidad reclama.
¡Dale la eternidad que le has negado!


Dámaso Alonso ©

En esta entrada de Cervantes Virtual encontraréis su biografía y bibliografía, y en A media voz una selección de sus poemas. 

miércoles, 1 de enero de 2014

Felipe Sérvulo y sus libros "La niña de la colina" y "Ahora que amaneces"

Empezamos el año 2014 recordando a un buen amigo, Felipe Sérvulo, alma de la tertulia de El Laberinto de Ariadna, que lleva dos años presentado nuevos poemarios y esperemos que no haya dos sin tres. En 2012 publicó La niña de la colina, que inauguró el sello in - Verso de la editora y poeta Amalia Sanchís, y En 2013 fue Ahora que amaneces editado por Playa de Ákaba, una nueva editorial promovida por Noemí Trujillo y Lorenzo Silva.



TANTA SED DE TI

En nuestra alcoba clandestina,
entre tus poemarios, dejaré mi última carta.

En nuestra alcoba sin puertas,
ni ventanas. Sin paredes. Sólo tú y yo
y la vida resplandeciendo.

Resplandeciendo y tanta sed de ti.

Ahora que amaneces. Felipe Sérvulo



 
NO HAY VOCALES

Al despertar esta mañana,
perdí las vocales de tu nombre.

Intenté pronunciarte
con otros objetos
personales e íntimos,
pero los labios se deprimían
en clamorosa derrota.

Más tarde lo intenté
con tus autores favoritos:
Federico, Antonio, Claudio...

Y realicé preces en latín,
sin nada que perder,
al fin y al cabo.

Qué hacer, sino dar tiempo
a que la tarde vuelva
y reconocerte en ella.

La niña de la colina. Felipe Sérvulo.

                                                               

Adenda de agosto de 2019: En esta entrada tenéis los poemarios que ha pubicado Felipe Sérvulo en 2017 y 2019, "Sit terra levis" y "Pronto el viento de bolina"

Para acabar, vamos a recordar unos versos de este buen amigo, poeta y pintor, contemplando una de sus acuarelas. Si queréis más, al final os pongo unos enlaces.

TÚ HABITAS
el perfume del olvido,
las escarchas de mis ojos
y tantas madrugadas
a corazón abierto
que me dicen de ti
y me desnudan.

Tú sabes de ese dios
de silencio, entre almíbar
y las tardes que se fueron.
El opaco de las nubes
y el levante que nos hiela.

Materia. Felipe Sérvulo


DE PÚRPURA DIBUJAS
tus adioses.
El último me supo a nostalgias,
a óxido en la lengua.
A resaca de tus ojos:
que me besas si me miras.
Tenaz la tarde pasa.
Y yo te busco.
Y no te encuentro.
Y te espero.

Felipe Sérvulo

En su blog podréis encontrar sus obras literarias o las antologías en que ha participado y los poemas suyos que va colgando. Y en esta web podréis ver sus acuarelas.




martes, 31 de diciembre de 2013

Vuelapluma en Nochevieja

Reflexiones, hechas a vuelapluma, en las que el narrador aprovechando la excusa del próximo fin de año bucea entre los recuerdos, y acaba por no distinguir lo que fue de lo que pudo haber sido. Por mi parte, os deseo que el cambio de año sea os feliz y si tenéis dudas existenciales que sean positivas.



A VUELAPLUMA EN NOCHEVIEJA

Un año más, si pienso en positivo,
y uno menos, en vena negativa.
Prefiero ser escéptico y me callo,
que me quedan tres uvas por comer,
la copa de champán para brindar
y tú que te has colgado de mi cuello
dándome el primer beso de este año.
Intento terminar con lo pendiente,
lo comienzo en tus labios y contigo
se despierta el baúl de otros recuerdos,
de tantos revellones que resurgen
y me llevan a cuando la ilusión
se conjugaba siempre en el futuro.

Encuentro a una pareja, son muy jóvenes
y les brillan los ojos de hacer planes.
Me pregunto a mí mismo si soy yo
y ella responde a alguna de las tús
que tanto me quisieron o tan poco,
porque al final aquí me ves pensando
en lo que pudo haber sido y que no fue.
Será por lo que fue, o me lo invento,
que imaginamos mucho en nochevieja,
si se buscan respuestas a preguntas
que son pura invención. ¡Basta de lío,
no hay que filosofar con tanto alcohol!

Estoy de revellón con los amigos,
confetis, buena música, gintonics
y tú me miras bien un año más...;
olvido el año menos ¡y a bailar!

Ricardo Fernández Esteban ©

En este enlace encontraréis otros poemas míos dedicados al "Fin de año" , y lo dicho: ¡Qué disfrutéis de los cambios de año!