sábado, 29 de noviembre de 2014

Claudio Rodríguez


Claudio Rodríguez (Zamora 1934, Madrid 1999) es uno de los grandes poetas de la segunda mitad del pasado siglo. Es autor de una obra muy personal que se aleja en sus inicios de la orientación generalizada hacia la poesía social.

Os dejo dos poemas, uno de su último libro, Casi una leyenda, y otro del primero El don de la ebriedad,  con el que ganó el premio Adonais, sorprendiendo por su madurez a los 19 años de edad.


LAMENTO A MARI

Casi es mejor que así llegue esta escena
porque no eres figura sino aliento.
La primavera vuelve mas no vuelve
el amor, Mari. Y menos mal que ahora
todo aparece y desaparece.
Y menos mal que voy tan de mañana
que el cuerpo no se entrega, está perdido.
¿Es lo que fue, lo que es, lo que aún espera
remordimiento, reconciliación
o desprecio o piedad? Y ya no hay celos
que den savia al amor, ni ingenuidad
que dé más libertad a la belleza.
¿Quién nos lo iba a decir? ¿Y quién sabía,
tras la delicadeza envejecida,
cuando ya sin dolor no hay ilusión,
cuando la luz herida se va a ciegas
en esta plaza nunca fugitiva
que la pureza era la pureza,
que la verdad no fue nuestra verdad?
¿Quién buscó duración? ¿Quién despedida?
Ya no hay amor y no hay desconfianza,
salvación mentirosa. Es la miseria
serena, alegre, cuando aún hace frío
de alto páramo, Mari, y luce el día
con la ceniza en lluvia, con destello
de vergüenza en tu cara y en la mía,
con sombra que maldice la desgracia.
¡Qué temprano, qué tarde, cuánto duran
esta escena, este viento, esta mañana!

Casi una leyenda, 1991. Claudio Rodríguez


ADIÓS

Cualquier cosa valiera por mi vida
esta tarde. Cualquier cosa pequeña
si alguna hay. Martirio me es el ruido
sereno, sin escrúpulos, sin vuelta
de tu zapato bajo. ¿Qué victorias
busca el que ama? ¿Por qué son tan derechas
estas calles? Ni miro atrás ni puedo
perderte ya de vista. Esta es la tierra
del escarmiento: hasta los amigos
dan mala información. Mi boca besa
lo que muere, y lo acepta. Y la piel misma
del labio es la del viento. Adiós. Es útil
norma este suceso, dicen. Queda
tú con las cosas nuestras, tú, que puedes,
que yo me iré donde la noche quiera.

Don de la ebriedad, 1953. Libro Tercero. Claudio Rodríguez



Esta es su web, donde encontraréis amplia información sobre su bio, bibliografía, estudios y seminarios sobre su obra. Además, surfeando por las redes, he encontrado una anónima Selección de sus poemas  que investigando he descubierto pertenece a un número que le dedicó la revista poética Zurgai en Junio de 2006 con artículos y poemas que le dedicaron otros autores. Si queréis profundizar en su obra os recomiendo el magnífico ensayo que le dedicó Antonio Machín Romero, Claudio Rodríguez: La época, la poesía y sus problemas (que espero aún esté disponible es existencias)

Por último, os dejo una amplia entrevista que le dedicaron en el programa Rincón literario.


sábado, 22 de noviembre de 2014

Examen de conciencia

La falta de tiempo y los agobios no dependen del tiempo que se tiene, todos tenemos el mismo, sino de las obligaciones y de las devociones que se buscan.

No creo que sirva de mucho hacer "exámenes de conciencia" en busca de soluciones, pero por si acaso me autoexamino y os lo escribo en verso. Ya veremos si iba en serio o solo era por hacer mano.


EXAMEN DE CONCIENCIA

Escribo a vuelapluma en un plis-plas
ante la obligación —que no la devoción—
de hacer público un verso a la semana,
De pronto, me reboto y me pregunto:
¿por qué esa prontitud?;
y es que un poema no debería escribirse
como un artículo de prensa a fecha fija.

Entonces hago examen de conciencia,
por ver si en todas mis actividades
voy igual de agobiado, cosa mala
cuando ya liberado —más por mayor que rico—
trabajas por placer, no por cobrar.
Y caigo en cuenta que es verdad, y es grave
el saltar de oca en oca sin disfrutar del juego,
sin el "dolce far niente" en que asimiles
los nuevos inputs, que desbordan mi mente.

Ante tal maremagnum, y temiendo al naufragio,
decido priorizar y autodoctrino:
"Distingue entre lo urgente y lo importante,
no es elástico el tiempo
y si te obstinas en cubrirlo con urgencias
no vas a acabar nunca lo que importa de veras".


Pero es sólo un instante, porque al pronto
vuelve el desequilibrio y soy feliz.
Bendito es el desorden y las prisas,
que para orden y calma tendré la eternidad.

Ricardo Fernández Esteban ©



Estas vuelaplumas presumen de escribirse rápidas e inspirarse en lo que me rodea, aunque no os fiéis demasiado porque el poeta tiene muchas licencias, entre ellas decía Pessoa la de gran fingidor. Aquí tenéis las que he ido colgando últimamente . Os dejo con unas imágenes de felices agobios.





sábado, 15 de noviembre de 2014

Ángel de Saavedra. Duque de Rivas

El Duque de Rivas, Angel de Saavedra (Córdoba, 1791 - Madrid, 1865), fue uno de los grandes representantes del romanticismo en España además de influyente político. Aquí trataremos de su obra poética y en especial de sus romances; aunque son más conocidos sus los históricos, he escogido éste Con once heridas mortales, porque creo que refleja bien ese espíritu romántico y lo escribió después de ser gravemente herido en 1808 en la batalla de Ontígola. Lo que haya de real en la historia habría que preguntárselo al autor o a sus biógrafos.


CON ONCE HERIDAS MORTALES

Con once heridas mortales,
hecha pedazos la espada,
el caballo sin aliento
y perdida la batalla,
manchado de sangre y polvo,
en noche oscura y nublada,
en Ontígola vencido
y deshecha mi esperanza,
casi en brazos de la muerte
el laso potro aguijaba
sobre cadáveres yertos
y armaduras destrozadas.
Y por una oculta senda
que el Cielo me deparara,
entre sustos y congojas
llegar logré a Villacañas.

La hermosísima Filena,
de mi desastre apiadada,
me ofreció su hogar, su lecho
y consuelo a mis desgracias.
Registróme las heridas,
y con manos delicadas
me limpió el polvo y la sangre
que en negro raudal manaban.
Curábame las heridas,
y mayores me las daba;
curábame las del cuerpo,
me las causaba en el alma.

Yo, no pudiendo sufrir
el fuego en que me abrasaba,
díjele; "Hermosa Filena,
basta de curarme, basta.
Más crueles son tus ojos
que las polonesas lanzas:
ellas hirieron mi cuerpo
y ellos el alma me abrasan.
Tuve contra Marte aliento
en las sangrientas batallas,
y contra el rapaz Cupido
el aliento ahora me falta.
Deja esa cura, Filena;
déjala, que más me agravas;
deja la cura del cuerpo,
atiende a curarme el alma".


Ángel de Saavedra. Duque de Rivas.


En este enlace a Cervantes virtual podréis acceder a sus romances históricos comentados y si los queréis ver en versión original aquí tenéis el facsímil de una edición de 1834 de El moro expósito... . Esta es una biografía y cronología del autor y en la web de Poetas Andaluces se puede leer una antología más general de su obra poética. Por si queréis profundizar, un ensayo de Javier Serrano sobre su La poesía narrativa del Duque de Rivas.

Para acabar, un vídede la primera parte de su más conocido romance histórico Un castellano leal   


sábado, 8 de noviembre de 2014

Carlos Clementson. Las olas y los años

Ya he dedicado otra entrada en este blog a Carlos Clementson (Córdoba, 1944) con ocasión de la lectura de su poemario Archipiélagos. En aquella entrada os hablaba de otro libro suyo, Las olas y los años, que sólo conocía por referencias. Por fin lo he conseguido y os dejo para comenzar ese magnífico poema, del capítulo que titula, Llega el amor cantando. 


CEDRO DE LA AUDIENCIA

Ha venido de lejos, caminando

historias, leguas, siglos, desde antiguos
poemas de la Biblia entre jardines
y desiertos por donde el camellero
sueña en frescos oasis a la tarde
y, tranquilo, el león se acerca al agua.
Sabe de amor, de guerras, de rebaños,
de hermosas siervas que hasta el río llegan,
igual que ánforas vivas, a por linfas
con que aplacar la sed del caminante.
Fue amado por los reyes y los sabios,
creció en los montes valles y retiros,
y lo bendijo Dios con su perfume
y su agreste hermosura entre los otros.
Y ahora míralo aquí, junto al semáforo
y ese tráfico atroz de la avenida
—el gas-oil asediándolo y el ruido—
con su noble apostura de otros siglos
y un sol de eternidad sobre los hombros
tan cerca de tu casa y bendiciéndote
con sus ramas solemnes como brazos,
erguido en la ciudad, como un patriarca.

Las olas y los años. Carlos Clementson


Os recomiendo la lectura de este libro para descubrir a un gran poeta, no lo suficientemente conocido. Para introduciros os dejo una reseña que publicó Francisco Basallote en su blog, y aquí tenéis al autor recitando cuatro poemas del libro, el último de ellos el que os he trascrito. El poemario ha sido reeditado por Ediciones La Palma en 2008 y su primera edición era de 1986, aunque creo que el poeta ha introducido algunos poemas nuevos.

En este vídeo el tenor Pablo García-López canta el poema Como la adelfa con música de Ramón Medina Hidalgo.



Aquí os dejo alguna información sobre la bio y bibliografía Carlos Clementson, que os completo con su último título Córdoba, ciudad de destino, publicado en 2014 que aún no consta en esa información.

Para acabar, recuerdo que una de las primeras entradas de mi blog la dediqué al poema de Ramón Bascuñana, Apolo persiguiendo a Dafne; más tarde completé esa entrada con otro poema que descubrí de Clemetson, Dafne, porque creo que dialogan muy bien.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Cuando el azul del mar deja de ser camino

(entrada actualizada en VI-20) Este poema, sobre el retiro del navegante, forma parte de un libro sobre el ansia de navegar y la atracción por las islas, dudando entre "el camino y el destino" que acabo de publicar. Su  título es Islario de Pasiones, y aquí tenéis algunos datos más.




CUANDO EL AZUL DEL MAR DEJA DE SER CAMINO

La nave está varada en el recuerdo
del viejo navegante, jubilado en su Ítaca.
Llegó tarde al refugio, como mandan los cánones,
después de enriquecerse con mil islas holladas
burlando los embates del fiero Poseidón.


Pero, ¿de qué le vale esa riqueza
si no puede gastarla navegando?
¿De qué sirve el recuerdo para un hombre de mar,
si los vientos no silban en las jarcias
y no hay camino azul que rompa el horizonte?

Su vida es la taberna, y la memoria
pura melancolía que no tensa las velas.
Su futuro no existe, el pasado murió,
y hoy maldice al poeta que orientó su camino,
porque se ha dado cuenta que, por mucho que viajes,
es mala singladura el llegar al destino.

Islario de pasiones. Ricardo Fernández Esteban ©



Permitidme este guiño a la Ítaca de Kavafis y la contraposición entre camino y destino. En ese famoso poema la navegación a la isla mítica es una excusa cuya consecución hay que retrasar lo máximo posible, ya que Ítaca no es un destino enriquecedor por sí mismo, sino por la experiencia acumulada en el camino. Yo, dando una vuelta de tuerca, sugiero que esas experiencias se practiquen y disfruten durante el viaje, en vez de esperar a ese retiro final en el que quizá ya sea demasiado tarde para sacarles provecho.















Aquí tenéis el libro en papel a un clic en Amazon.

sábado, 25 de octubre de 2014

Las fábulas de Samaniego


Félix María de Samaniego (Laguardia, Álava 1745-1801) es conocido sobre todo por sus fábulas poéticas en las que suele ridiculizar los defectos humanos a través de historias de animales. Lo normal es que los temas provengan de antiguos cuentos tradicionales, lo que no debe considerarse como un plagio sino como las usuales reinterpretaciones literarias. 

Dos ejemplos de sus fábulas:


EL LEÓN ENAMORADO

Amaba un León a una Zagala hermosa;               
pidiola por esposa                         
a su padre, pastor, urbanamente.                         
El hombre, temeroso, mas prudente,                  
le respondió: -Señor, en mi conciencia,                               
que la Muchacha logra conveniencia;                   
pero la pobrecita, acostumbrada                           
a no salir del prado y la majada,                              
entre la mansa oveja y el cordero,                        
recelará tal vez que seas fiero.                
No obstante, bien podremos, si consientes,                    
cortar tus uñas y limar tus dientes,                        
y así verá que tiene tu grandeza                             
cosas de majestad, no de fiereza.                         
Consiente el manso León enamorado,                
y el buen hombre lo deja desarmado.                 
Da luego su silbido,                       
llegan el Matalobos y Atrevido,                              
perros de su cabaña; de esta suerte                     
al indefenso León dieron la muerte.                     
Un cuarto apostaré a que en este instante                       
dice, hablando del León, algún amante,                             
que de la misma muerte haría gala,                      
con tal que se la diese la Zagala.                             
Deja, Fabio, al amor, déjalo luego;                         
mas hablo en vano, porque, siempre ciego,                     
no ves el desengaño,                   
y así te entregas a tu propio daño.

Félix María de Samaniego 


LA ZORRA Y LAS UVAS

Es voz común que, a más del mediodía,                              
en ayunas la Zorra iba cazando.                              
Halla una parra, quédase mirando                         
de la alta vid el fruto que pendía.                           
Causábale mil ansias y congojas                              
no alcanzar a las Uvas con la garra,                        
al mostrar a sus dientes la alta parra                     
negros racimos entre verdes hojas.                      
Miró, saltó y anduvo en probaduras;                    
pero vio el imposible ya de fijo.                              
Entonces fue cuando la Zorra dijo:                        
-No las quiero comer: «No están maduras».                    
No por eso te muestres impaciente,                    
si te se frustra, Fabio, algún intento.                    
Aplica bien el cuento,                   
y di: No están maduras, frescamente.  

Félix María de Samaniego 

En este enlace a Cervantes virtual tenéis amplia información sobre la vida y obra de Samaniego y sus libros de fábulas poéticas . No es tan conocido como sus fábulas, pero también escribió un libro de poemas eróticos El Jardín de Venus , donde podéis comprobar su versatilidad en cuanto a géneros literarios. 


sábado, 18 de octubre de 2014

Marina Oroza

Marina Oroza, una artista poliédrica: poeta, escritora, actriz, performer... Se dice que poesía es un arte que no puede desligarse de la expresión oral, pero más aún la suya que se manifiesta plenamente en sus interpretaciones y performances poéticas en las que los textos adquieren otra dimensión a través de su voz, sus silencios y sus gestos.



MUERO

El amor no se acaba

aunque me mates.
Me libro del cuerpo
de ti de la cabeza,
la tierra estalla
en realidad profunda,
soñar que muero dormida
mientras bebes, el cauce de mi sangre.
Abrir la cicatriz de la infancia,
la flor de pétalos calientes,
abrir las puertas de espejo.
Soñar que muero dormida
aunque ahora me estés matando
no sepa tu nombre,
no quieras beber mi sangre.
Ríos de leche, la niebla, tu boca
el blanco de la noche.
Soñar que muero eterna,
dormir la realidad profunda.

Marina Oroza. Así quiero morir un día (2005)

En este vídeo tenéis este poema Muero interpretado por ella:



AURA

En realidad esta esquina
Es un lodazal de reencarnaciones
Convertidas en fundas de luto.
En realidad la forma de las cosas
Es un aura palpable,


Un alma, un eclipse hueco,
Una cascada de horizonte helado
Sin nada que ocultar.
En realidad la piel de la mañana
Es la misma que la piel de la noche,
físicamente isla vaciada.
Somos fósil de aire
Y estamos ahí, sin mas,
Como la forma de las cosas,
Como nobles sin esclavos
Y entonces inventamos símbolos
Que son cuerpos para poder
Nombrar de una vez lo que no existe.

Marina Oroza. Pulso de vientos (1997)

Os recomiendo ir a su web donde podréis verla y escucharla en videos y audios, y saber más de su producción literaria. Aquí tenéis un enlace a una reseña de la presentación de su libro poético La chimenea de Duchamp . Y aquí su bio y bibliografía.

Por último, aquí la tenéis recitando 12 de sus poemas en El archivo Audiovisual de poetas de la ACEC, web que os recomiendo y que contiene poemas recitados por más de 100 de los mejores poetas españoles contemporáneos.




sábado, 11 de octubre de 2014

Quise que fueras mi mejor amante (en homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz)

Este poema se debe a un homenaje que un grupo de poetas hicimos a uno de nuestros sonetistas preferidos, en que mantuvimos las palabras finales de los versos de uno de sus sonetos y cambiamos el resto del texto, pero de forma que guardase relación con el tema original.

Yo escogí a Sor Juana Inés de la Cruz y su soneto Al que ingrato me deja. Mi deseo es que a la mejor literata de lengua española del barroco, que se denominaba así misma monja tibia y que fue una feminista avant la lettre, no le hubiera desagradado este "remiendo poético" en forma de contrapunto.


QUISE QUE FUERAS MI MEJOR AMANTE

Quise que fueras mi mejor amante; 
mas sólo has sido la mujer ingrata,
aquella que disfruta si maltrata
a quien por ella siente amor constante.

Por qué tu corazón, duro diamante,
de forma tan cruel a mí me trata;
no te das cuenta, amor, de lo que mata
tu desprecio de altiva triunfante.

Abandónate y cede a mi deseo,
destierra todo resto del enojo,
piensa que por mis ojos aún te veo

como una excelsa diosa a la que escojo.
Pero decide pronto, que este empleo
caduca cuando tiendas a despojo.


Ricardo Fernández Esteban, tomando las palabras finales de los versos de un soneto de Sor Juana Inés de la Cruz


Este es el soneto original de Sor Juana:

AL QUE INGRATO ME DEJA, BUSCO AMANTE

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Juana Inés de Abaje "Sor Juana Inés de la Cruz" (1648-95)

Si queréis leer más sobre la vida y obra de Sor Juana Inés de la Cruz, os dirijo a una entrada que le dediqué en este blog

sábado, 4 de octubre de 2014

Gonzalo Rojas


Gonzalo Rojas (Lebu 1916, Santiago de Chile 2011), uno de los grandes poetas latinoamericanos del siglo XX que cosechó numerosos premios literarios ,entre ellos el Reina Sofía de 1992 y el Cervantes de 2003. Dejemos que hable su poesía:


CARTA DEL SUICIDA

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi citara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura porque ella sale y entra
como una bala loca,
me sigue a donde voy y me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte,
y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
empollado en la muerte.


Gonzalo Rojas


AL SILENCIO

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.

Gonzalo Rojas



En estos dos portales, uno realizado por la Universidad de Chile y otro por el Centro virtual Cervantes, encontraréis una amplia información sobre el autor y su obra, y una antología de sus poemas, aquí lo podréis escuchar recitando algunos de sus poemas y aquí, recopilados por el Archivo Chile, 48 de sus poemas. Por último, en este vídeo lo escucharéis recitando "80 veces nadie"


Os copio aquí un enlace a una pequeña antología de Gonzalo Rojas que Coque nos ha dejado como comentario; así es más visible el enlace. Gracias, Coque.