sábado, 10 de octubre de 2015

Ana Montojo

Ana Montojo (Madrid, 1949) dice que llegó tarde a la poesía, pero llegó bien, con la experiencia y el buen hacer que dan los años, sabiendo combinar perfectamente texto y ritmo. Yo también he llegado tarde a ella, pero me he convertido en uno de sus admiradores.


PERFECCIONISMO

 Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
(Joaquín Sabina)
Es enternecedor
ese esmero tan tuyo
en lograr la excelencia del destrozo
sin una concesión a la chapuza;
ese don especial
de llamar a las cosas por su nombre.

Se trata
de no dejar resquicio a la esperanza
ni piedra sobre piedra;
de matar los recuerdos,
no vaya a ser que alguno fuera hermoso
y nos traiga de pronto
un instante de duda inoportuno.

Me lo dijiste
con esa forma tuya de mirarme
y esa necesidad de hacerme daño.

Con ese virtuosismo que despliegas
solo para alcanzar
la máxima expresión de la derrota.

Ana Montojo


No hay mucha información de Ana Montojo en las redes. Ha publicado tres libros de poemas: La niebla del tiempo (2010), Plantas de Interior (2012) y Vivir con lo puesto (2015). Aquí tenéis una bio y bibliografía y este es su blog El humo ciega mis ojos , del que he rescatado este otro poema, en el que es muy activa.


MÍRAME

Deja ya de mirar hacia la calle
mientras la camarera nos pregunta
si queremos la leche bien caliente
o si la preferimos más bien tibia.
No me hables más del tiempo, que ya sé
que hace un calor impropio de estas fechas,
ni repitas de nuevo
las sandeces que dicen los políticos,
que ya me tienen harta.
No muevas más las manos en el aire
ni te subas las mangas ni te abroches
por enésima vez
el último botón de la camisa;
déjala un poco abierta, que me ponen
esos vellos rebeldes que se asoman
como pidiendo guerra.
No me cuentes la última película
ni ese libro tan gordo que has leído.
Cállate, por favor, calla un momento,
deja las manos quietas y, de una puta vez,
mírame tres segundos a los ojos.


Ana Montojo


Aquí la tenéis recitando su poema Frivolidades 




Y en este otro vídeo recita un poema de muy distinto tono dedicado a la memoria de su hijo que murió siendo un niño: Felicitación a un hombre que no conozco







Adenda de julio de 2018: Ana Montojo presentó el pasado año un nuevo poemario, Las horas contadas, acabo de enterarme y tengo poca inforamación. He encontrado un poema que os cuelgo y habrá que buscar este libro, porque promete mucho.



LOS VAQUEROS
                 
                 Solo me juzgo por lo que siento,
                     no por lo que razono.
                                        (Montaigne)

Recuerdo aquel verano -el del sesenta y cinco-
cuando eras aquel chico tan guapo que cantaba,
al que mejor sentaban los vaqueros.
Tú eras el capricho de las nenas,
el terror de los novios,
el sueño húmedo de suegras potenciales,
y yo apenas entraba en una adolescencia
boba y muerta de miedo, sin conciencia de mí
ni de que yo pudiera valer algo.

No sé por qué demonios te fijaste
en esa chica tímida
de la pandilla de los más pequeños,
el caso es que cualquier posible contrincante
regresó a sus cuarteles y replegó sus fuerzas
ante un rival con semejante historia.
Me dejaron inerme, teniendo que lidiar
contra todas tus armas.
Dieciséis años contaba por entonces.

No hace falta que cuente lo que vino después
-largo noviazgo de pecados tristes,
muchas visitas al confesonario,
lunas llenas de cuernos,
propósito de enmienda,
dolor de corazón y al fin la boda
con el tul ilusión hecho jirones.

Cuatro hijos contando al que se fue
-revisando las fotos me preguntas
qué niño es cada uno de esos niños
que nos sonríen desde la memoria-,
el oscuro enemigo que se instaló en tu mente
hasta echarme de casa. Y los papeles rotos.

Muchos años perdida en espejismos
queriéndome morir más de mil veces,
pasiones desbordadas y un futuro imperfecto
por no saber cortar el hilo de la culpa
porque estabas ahí, tú siempre estabas,
tú y tu inmisericorde soledad,
la que todas las noches dormía a mi costado.

Pero ya no es cuestión
de andar pidiendo cuentas a la vida.
Ahora que ya no eres
ese chico tan guapo y los vaqueros
no te sientan tan bien, sabrás que existe
otra forma de amar
que no entiende de orgasmos,
que no va a derretirse entre gemidos,
pero que hoy, precisamente ahora
no va a dejarte solo.


Ana Montojo

4 comentarios:

Ana Montojo dijo...

Muchísimas gracias, Ricardo, por fijarte en mi poesía y por tu generosa reseña.

Ricardo Fernández dijo...

Ana, es un placer publicar buena poesía como la tuya. Un abrazo

Angel de San Martin dijo...

¡Magnífica! ¿Dónde la has encontrado? He oído los dos poemas que recita. Se emociona. Un rapsoda no puede emocionarse sino emocionar al auditorio. Pero los poemas que he leído son espléndidos. Erizan la piel y eso es algo que no siempre se consigue. ¿La vas a traer al "Laberinto" ? Dado que no suelo estar en Barcelona, me gustaría conocerla. Dime si vas a traerla y cuándo.
Un poema a un hijo muerto es un reto difícil. Pero me ha gustado mucho. Es hija de los movimientos de vanguardia. Es magnífica!!!

Amando CARABIAS MARÍA dijo...

Ana Montojo es, en efecto, una gran poeta. Tengo el gusto de conocerla, de haberla leido y de haber compartido algunos momentos con ella, y puedo asegurar que nada de lo que dices es exagerado o carente de sentido.