Además de la lírica, hay muchos géneros poéticos y un poema también puede trasladar conocimiento sobre algo, lo que estaría en el ámbito de la poesía gnómica o sapiencial (que quiere expresar verdades u opiniones). Este poema trata de la "inteligencia artificial", de si es veraz o no, de si respeta las fuentes de las que se nutre y de si acabará decidiendo sola y prescindiendo de nosotros.
Por mucho que nos digan “imposible”,
hay que intentar poner puertas al campo.
En modo metafórico diría
que al trigo del conocimiento
le acecha la cizaña:
un monstruo inteligente, dicen que artificial:
el “Frankenstein” de siempre, de quien busca
optimizar su beneficio y no le importa
ni arte ni ciencia ni verdad
ni derechos de autor.
Nunca fue la tecnología el enemigo,
sino el mal uso de la máquina.
Es fácil distinguir lo que es burda mentira
— dejando aparte a los terraplanistas—,
pero lo verosímil no siempre es lo veraz,
hay fuentes no fiables e intereses
que confunden a quien no es un experto.
Además, lo veraz no debe saquearse,
también hay hurtos de conocimiento
ya que hay que respetar
los derechos que tenga el creador de contenidos.
Difícil lo tenemos los autores
enfrentados a empresas gigantescas
que superan el músculo económico
de casi todas las naciones
y a usuarios que apuestan, inconscientes,
por lo aparentemente gratis.
Difícil lo tenemos,
pero peor aún será que abandonemos.
El campo no ha ser ser un campo de batalla,
erradiquemos la cizaña y cuidemos el trigo,
y eso ha de ser cosa de todos:
concienciar, proteger y dar ejemplo.
No es mala en sí la inteligencia artificial,
si el fin es coherente y se respetan medios;
por desgracia, lo malo suele ser
que este género humano es poco humano
cuando en su mano está el poder de decidir.
Vayamos con cuidado compañeros,
no sea que este monstruo
—si llega a ser inteligente—
considere que somos prescindibles
y decida borrarnos de la faz de la tierra.
Al fin y al cabo, eso podría ser
—tal como van las cosas—
una mejora evolutiva del planeta.
Ricardo Fernández Esteban ©
Pues esta es mi opinión, aunque podría ser la del narrador y no la del autor, ya que un poema también puede ser ficción, y al respecto os recuerdo mi poema "¿Ha de ser veraz la poesía?". Pero sí, esta es mi opinión y me gustaría saber qué pensáis vosotros de esta IA a la que algunos llaman monstruo, otros creen que será la panacea y muchos creemos que debe ser regulada para potenciar lo bueno y disminuir lo malo.
Como he dicho al inicio, creo que el formato poético puede servir también para esto, para expresar opiniones. Ahora bien, si lo cortamos en versos (en vez de expresarlo en prosa) debe de ser por algo y esos versos deben tener un cierto ritmo que los distinga del texto continuo. En este género poético no cabe el verso libre cuya existencia (que algunos cuestionan) debe refugiarse en los géneros líricos, aquí debe haber un sustrato métrico basado en longitudes versales y tonicidades silábicas.
En este caso el poema es lo que denomino silva blanca de impares, ya que los versos o hemistiquios son de longitud impar (heptasílabos, eneasílabos, endecasílabos, tridecasílabos y alejandrinos), todos los de arte mayor son del mismo ritmo binario y no hay rimas, aparte de alguna asonancia que a mí (no sé a vosotros) no me molesta. Como siempre os repito en estos breves comentarios métricos, si queréis profundizar podéis consultar algún manual de métrica y yo como autor me permito recomendaros el mío "Métrica poética del idioma español".


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