En estas fechas cercanas al fin del año somos dados a recapitulaciones, felicitaciones y un sinfín de actos, como si el cambio de año significara una nueva etapa, cuando la vida es un continuo, un río que no se detiene. Ya lo dijo Manrique en sus coplas: Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, qu'es el morir...
UN AÑO MÁS O UN AÑO MENOS
Cuando se muere un año y nace otro
no cambia nada más que el calendario.
Eso de que la vida fluye como los ríos
es mucho más que una metáfora,
nunca es la misma el agua que contemplas
ni podrás alterar lo ya vivido cauce arriba.
Preocúpate, barquero, por el tramo restante
y navega caudales con tu brazo al timón.
No está lejos el mar que todo iguala,
del que nada conoces, porque nadie retorna
por mucho que te vendan paraísos
e intenten corregirte con infiernos.
Por eso, no te importe una fecha concreta,
qué más nos da que acabe en cinco en vez de en cuatro,
lo que sí cuenta es que disfrutes,
ojalá, de las muchas singladuras
que aún ruedan en el bombo donde mora el destino.
Un año más o un año menos es sólo una medida
y la felicidad, por suerte, nunca supo de métricas.
Ricardo Fernández Esteban ©
Aunque este poema se escribió hace bastantes años, mi deseo sigue siendo, a pesar del poema, que el próximo año sea mejor que el pasado. Os dejo un enlace donde podréis leer otros poemas que he dedicado a los cambios de año.