martes, 21 de noviembre de 2017

Lefkes, en mitad del Egeo

Éste es el primer poema que escribí en Grecia, fue en Lefkes en la isla de Paros en el centro del Egeo. Hace ya muchos años, pero mi pasión por esas islas no ha mermado, sino todo lo contrario. He publicado tres poemarios de viaje y otro "Islario de pasiones" inspirado en estos mares donde vuelvo cada año. Tengo un cariño especial a este poema, porque fue el inicio de una apasionante relación.

Lefkes en Paros, tras el canal la isla de Naxos

LEFKES, EN MITAD DEL EGEO

Desde la terraza me pongo a escribir,
las cosas que veo, las cosas que siento.

Abajo, hacia el valle, la torre de mármol,
blanco sobre verde, fondo de cipreses;
en lo alto la iglesia sobre la colina,
esa inmensa iglesia de mármol rosado,
junto al cementerio, que cae por el bosque
sembrando de rostros la paz de los muertos.
Paisajes de Lefkes, paisajes del mármol.

Completando el cuadro, un pueblo de blanco
con el arco iris que alumbran sus flores,
antiguos oficios viviendo en sus calles
y ese azul tan griego pintado en sus puertas.

Tañe la campana que anuncia la noche
y Naxos al fondo, detrás del canal,
enciende sus luces, perfila su costa;
ausente la luna, que esta noche libra,
no hay puentes de plata que crucen la mar.

Sin puentes ni luna me he puesto a escribir,
ojalá consiga con mi verso pobre
decir lo que siento, lo que ven mis ojos
al recorrer islas de mi mar Egeo.


Ricardo Fernández Esteban, 2001 ©

El mármol de Paros es considerado el mejor de Grecia, el más blanco y traslúcido, y se ha explotado desde la antigüedad. De este mármol se esculpió la Venus de Milos.

Desgraciadamente, Lefkes ha cambiado en estos años y los antiguos oficios han sido substituido por negocios más turísticos, pero sus callejuelas y plazas siguen manteniendo su atractivo.

En estos años he ido publicado en este blog bastantes poemas sobre las islas griegas. Los escribí para no olvidar lo que el paso inexorable del tiempo difumina, y al releerlos recuerdo dónde y por qué nacieron. Aquí tenéis unas fotos de Lefkes, pero el original siempre supera a la copia.







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