aunque lleven la luz y el mar en su cintura
y en su sexo escondido lleven tantos deseos.
Pero no son tu cuerpo.
Estas tardes sin límite
sin el frescor alado del invierno
pensar tu cuerpo adormece las horas
y acompaña el silencio del tiempo como fiebre.
Los cuerpos incendiados
que llevan tras de sí pendientes tantos ojos
nunca serán
y antes nunca han sido.
que no brilla la luz en las mesillas
y que el agua se apresta a ser bebida
cuando llegue el insomnio.
Sabed que el aire se hace denso
y que pesa en los hombros
y en la lengua
un millar de alfileres horadan la saliva
mientras riegan las calles
dos mil gotas de lluvia destilada.
Ya no hay noche.
En la desolación de los espejos
brilla un fuego concreto de metales
que aviva el desamparo de los números.
POEMA XVIII
Habría que saber cuáles son las palabras
para nombrar aquello
que entero cabe siempre
en el instante mismo
de su abandono
o de su pérdida
Sin tiempo (2014). Mª Cinta Montagut
hasta encontrar el cabo
anudarlo con otro y otro más
hasta formar un círculo perfecto
o una nave que surque los silencios
para abrir los caminos helados de los días.
Hace frío en el mundo
y hay que tejer tapices que contengan
la voluntad y el aire del mañana.
Cenizas (2015). Mª Cinta Montagut
















