sábado, 31 de agosto de 2013

Cuando el día ya sea casi noche...

Mis versos no suelen tratar temas tristes, pero éste salió así con la dura pregunta de si tenemos que tomar las decisiones difíciles cuando aún podemos, no sea que luego ya no podamos. 

Este poema es un soneto polimétrico con versos de 7, 11 y 14 sílabas de estructura inglesa, o sea tres cuartetos de rima independiente y un pareado final. Pero aquí lo importante no es la forma, sino si consigue transmitir el fondo.


CUANDO EL DÍA YA SEA CASI NOCHE…

Cuando ya no recuerde ni el sabor de tus besos
ni el tacto de tu piel, amada mía,
cuando llegue ese día
de pensamiento fútil  y quebradizos huesos,

en que ya casi es noche y el futuro es presente,
si observas que te miro y mi mirada
se pierde por la nada
y mi rostro denota una expresión ausente,
 
te pido que te vayas, no quiero preguntarme
cómo se llama el ángel que me cuida
en lo que ya no es vida.
No me digas que no, déjame que me alarme

cuando puedo sufrir pensando lo que quiero,
que luego no sabré ni ser sincero.

Ricardo Fernández Esteban ©



sábado, 24 de agosto de 2013

Justo Navarro. Septiembre y Rectificación...


Justo Navarro (Granada, 1953) publicó dos libros de poemas en los 80's y después mantuvo un silencio poético de más de 20 años hasta 2010 en que publicó otro poemario.

Este intervalo nos servirá para comparar una obra de cada época. Mientras tanto ha seguido vinculado a la literatura como novelista, traductor, articulista y crítico literario.


SEPTIEMBRE

Una linterna en alto: la rosa claridad
de la lona encendida
de los toldos. Llegabas. Dibujaba una herida
tu lengua en mi costado. Nos daba su piedad
el tiempo: era una nieve, casi paladeable,
de película muda.
¿Recuerdas el frufrú de la carne desnuda
en el jardín? Calmaba como la confortable
dulzura de saber que la vida es en vano,
y los placeres, lábiles.
Disfrutaban los cuerpos -desentendidos, hábiles-
de la indolencia leve del final del verano.

Justo Navarro. Un aviador prevé su muerte (1986)


RECTIFICACIÓN, REENCUENTRO, INFALIBILIDAD

No volveremos
a vernos. Bueno, si volviéramos
a vernos, es probable que no fuéramos
nosotros, dijo. Entonces

murió y resucitó,
pero imperfectamente.
Te diré -me decía y con un dedo
quitaba el polvo de la lámpara, una

mosca miraba con
ojos de comisario- por qué olvido
a las personas: para
olvidar los errores que cometí con ellas.

No existen las personas,
los errores no existen.

Justo Navarro. Mi vida social (2010)



Aquí os dejo un enlace a 4 poemas de su primera época y a un artículo que se publicó en el suplemento literario de El País, Babelia, cuando apareció su último poemario Mi vida social 


Adenda de julio del 2017: El pasado año Justo Navarro ganó el premio Andalucía de la Crítica con su novela Gran Granada 

sábado, 17 de agosto de 2013

Juan Meléndez Valdés. El gabinete.

Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, Badajoz, 1754; Montpellier, 1817). Un buen representante de la poesía del XVIII muy famoso en su época, pero olvidado como casi toda la poesía de ese siglo.

Para recordarlo he escogido estos heptasílabos arromanzados, que Luis Alberto de Cuenca denomina "joyita del fetichismo militante" (¿por su suave erotismo?) y en su edición de Las cien mejores poesías de la lengua castellana (Austral, 1998)


EL GABINETE

¡Qué llama por mis venas

discurre!¡En qué delicias,
en qué fragante aroma
se inunda el alma mía!
Éste es de Amor el templo.
Doquiera que la vista
vuelvo, mil muestras hallo
del numen que lo habita.
Del tocado las plumas
de un lado... Allí la cinta
que en torno del gracioso
rizado en arco gira.
Del cuello allá las perlas
enhiesto... la cotilla...
y en ella de sus pechos
la huella peregrina.
Besadla, oh venturosos
labios... Mas extendida
la gasa que importuna
lo cubre, allí se mira...
¡Oh, gasa!... ¡qué de veces!...
El lecho... Ven, querida,
ven, llega, corre, vuela
y mi impaciencia alivia.
En todo, en todo te halla
mi ardor... Tu voz divina
oigo feliz... Mi boca
tu dulce aliento aspira.
¡Oh, cuánto, Galatea,
padezco!... ¡Cuál palpita
mi pecho!... ¡En qué zozobras
mi espíritu vacila!...
Si en sólo imaginarlas
me matan tus caricias,
¿qué será...? No, no puedo
bastar a tanta dicha...
Mas ya sus pasos suenan...
Ya llega... ya... y rendida
en mis ardientes brazos
de amor se precipita.
 Sostenme, oh blanda Venus,
sostenme, que mi vida
entre placeres tantos
débil sin ti peligra.

Galatea o la ilusión del canto. VII. Juan Meléndez Valdés

Esta versión procede de un borrador y difiere de la edición impresa recogida en el enlace inferior a su obra poética.

Os adjunto más información sobre el autor y su obra poética: Biografía y bibliografíaObra poética (1820). Tomo I y Tomo II

sábado, 10 de agosto de 2013

Santorini: Sombras y luces


Este poema está dedicado a Santorini, isla griega que sufrió una explosión volcánica en el siglo XVII a.C. que se llevó parte por los aires dejándola con  forma de cruasán. Hoy la isla está sometida a otros ataques: el turismo de masas o los cruceros que fondean en su caldera (el cráter que parece de plata en las noches de luna llena) y descargan toneladas de pasajeros que ascienden caminando, por teleférico o en taxi-burro hasta Firá a 200 metros de altura en el borde del precipicio. El resto os lo podréis imaginar, souvenirs, aglomeraciones, comederos turísticos, bares de copas, etc.

Vista general. En lo alto la isla de Ios, y a la derecha asoma Anafi

SANTORINI: Sombras y luces

Ya brilla la luna sobre la caldera,
y en agua de plata
fondean cruceros que al nacer el día
soltarán su carga con más de lo mismo:
Miles de turistas, meros transeúntes.
Unas pocas horas para recorrer
las tiendas, los bares y los callejones
que muestran lo falso,
lo que llaman típico que sale en las guías,
lo que quieren ver esos cruceristas
que bajan en barca,
que suben en burro por las escaleras
del muelle a Firá,
y dan una vuelta, y vuelven al barco
diciendo “bonito”, y guardan en fotos
sus falsas imágenes de pura postal.

¡Qué pena, qué lástima, si es ésta su Grecia!
No viven lo auténtico:
Recorrer sus montes, sus playas, sus pueblos,
comiendo de huerto, de corral o barca
en una taberna… a un palmo del mar.
Gozar de su azul, su fucsia y su blanco,
y ponerle nombre a una de sus luces,
a una de las miles que alumbran su cielo.

Ya se van los barcos y llegarán otros,
hoy en Santorini y mañana en Mýkonos.
¿Y qué es lo que han visto?,
nada más ni menos que lo que han buscado.
Pero, qué me importa
si no hacen, por suerte, escala en Folégandros.
¿Fole qué? —preguntan—
y yo les respondo: Nada cosas mías.
¡Qué lujo de barco!, ¡qué suerte tenéis
que veis tantas cosas sin mover maletas,
qué envidia me dais!


“I love Santorini”,
pero por la noche, cuando es madrugada,
sin hordas turísticas en Firostefani,
con suave "meltemi",
con calles vacías,
con todo el silencio,
con la luna llena sobre la caldera,
con su mar de plata, que aquí sí es de plata,
con sus mil terrazas con blanco de cal,
con verde y con fucsia de sus buganvillas.

Hay dos Santorinis,
el de los turistas y el que un día fue nuestro.


Cuadernos de las islas griegas.
Ricardo Fernández Esteban ©

A pesar de todo, por la noche cuando desaparece el turismo de paso y alejándose del núcleo de Firá, en Firostefani todavía se puede disfrutar de la vista de la caldera desde el camino de ronda del acantilado; os dejo dos muestras. También son recomendables sus maravillosas puestas de sol, aunque la soledad es más problemática.



Ya que os he comentado sus puestas de sol, aquí tenéis una desde Firostefani. La primera isla que se ve es Zirasia (parte de la antigua Santorini). El perfil sobre el que se pone el sol es Folégandros, la isla que menciono en el poema y que desgraciadamente también está siendo invadida por el turismo, aunque más fashion; aquí tenéis una entrada que le dediqué. Por fin, el perfil de la derecha es Síkinos, aún pura Grecia.


sábado, 3 de agosto de 2013

Eloy Sánchez Rosillo


De la poesía de Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) se dice que tiene tono elegíaco, que trata de su mutación en el tiempo (yo soy el tema de mi libro) y también de revivir el momento feliz que se escapa por lo inexorable del tiempo

Juzgad, pero lo principal es que la disfrutéis.


EL VERANO
Mejor tal vez sería no recordar de nuevo
los días que pasaron como caricias crueles
por tu piel y mis manos.
En la luz del deseo brillaron nuestros cuerpos
y juntos escuchamos la voz ancha del mar.
Las heridas fragantes de aquel tiempo persisten
como antiguos dolores recientes en mi carne.
Yo no quiero escuchar el lenguaje marchito
de las cosas que ardieron.
Pero sé que es inútil. No es posible
recurrir a un presente hecho de soledad
para olvidar el canto de un verano, unos brazos,
para dejar temblando en el camino
el fuego que aún enciende sin querer mis palabras.

7 de julio de 1974. Páginas de un diario. Eloy Sánchez Rosillo

EPITAFIO

Detened, caminantes, vuestros pasos.
Sabed que aquí reposa alguien que amara mucho
la hermosura del mundo: los árboles, los libros,
la música, el verano, las muchachas.
No preguntéis quién fue, ni desde cuando
es ya silencio, olvido de las cosas.
En la tierra que cubre sus despojos
plácidamente descasad un rato.
Y proseguid después vuestro camino
bajo el propicio sol que en su noche os desea.

Elegías. Eloy Sánchez Rosillo

Adjunto un enlace a la web A media voz con una antología de sus poemas; otro a un monográfico dedicado a él de la revista Poesía en el campus ; y un vídeo con el poeta recitandoPero como siempre, recordad que lo mejor es leer sus poemarios, por eso aquí os dejo los tres últimos y cómo conseguirlos