miércoles, 29 de junio de 2022

2022: Navegando por las Cícladas

Estos poemas son algunos de los escritos en una travesía en velero por las Cícladas en junio de 2022. Son apuntes a vuelapluma, impresiones directas de un entorno en el que hay luces y sombras, y lugares que resisten mejor que otros la presión turística. Llevo mucho tiempo viajando por estas islas y, aunque han perdido algo de su virginidad, si sabes buscar todavía son un entorno muy agradable. En este otro enlace describo las singladuras de esta travesía. Si esto os sabe a poco, en mi libro "Por las islas griegas" resumo más de 25 años y 70 islas visitadas.

Síkinos desde Ios

En Mýkonos, antes de zarpar hacia islas auténticas

En calles estrechas
repletas de tiendas,
restaurantes, bares...
una multitud
en la que destacan
las rubias teñidas
de ropa muy prieta
con tacones altos,
y hombres musculosos
que miran con ansia.
La "jora " de Mýkonos,
para unos Sodoma,
para otros Gomorra,
para mí una etapa
hacia islas recónditas.

Busco colores
en mi deambular
por el islario.
¿Cuántos azules
en sus mares y cielos
tienen las Cícladas?

La Jora de Mýkonos


Descubriendo algo de Syros

Evito en Syros
la parte más poblada,
su capital.
Fondeo en Fínikas
en un pequeño puerto.
turismo antiguo.
Voy acercándome
y espero que mañana
esté en mi Grecia


Φοίνικας (Fínikas) en Syros


Kitnos: Grecia sin maquillaje

Cala recóndita,
fila de tamariscos
frente al azul,
donde mi Grecia
se quita el maquillaje
de lo turístico.
En el atardecer,
guisos de la taberna 
junto a la mar;
y como postre
-cuando surge la luna-
pastel de plata.

Aghios Stéfanos. Kithnos


¿Es demasiado bella Sifnos?

En Sifnos hay tantas iglesias
como días del año, o eso dicen;
también hay arboledas, buenas playas,
pueblos encantadores y artesanos.
Hace ya mucho, me quejé
y pedí que tuviera 
un poco más de pérfida locura;
los años curan los excesos
y, en estos tiempos, agradezco
la tranquila belleza de esta isla.

Vazý. Sifnos


Unas horas en Kímolos que querría prolongar

Baños -frente a la nieve- en Prassa,
fondeo en soledad en Rema –entre casas de barcas-,
ascenso hacia el Jorió –con Kastro medieval-,
cena en la plaza de la iglesia –sin turistas-,
copas en callejones –buena música-,
delicias de otros tiempos y de este,
fusión de épocas que suma.
Unas horas en Kímolos
que quiero prolongar en otro viaje.

En el Jorió de Kímolos



Sirmatas en Rema (Kímolos)


Poliegos, la isla que nunca fue morada

La isla que nunca fue habitada,
a pesar de sus dos níveas bahías
- aguas preciosas de turquesa azul -,
mantiene su cartel de paraíso,
si eres un navegante mañanero;
porque hacia el medio día
llegan los barcos de turistas
buscando lo perdido y no lo encuentran:
los edenes requieren madrugar.

Poliegos al mediodía


Con San Jorge en Síkinos

Hay un San Jorge en cada isla
donde puedes bañarte,
los hay recónditos, turísticos o mixtos.
No conocía el de Síkinos, que es mixto,
con siete tamariscos y otras siete sombrillas,
una taberna con poca actividad
y, por supuesto, una capilla.
Fondeado cerca de la arena,
recuerdo que intenté venir aquí hace años,
pero entonces no había carretera
y el caico no salía el mes de junio.


Aghios Giorgios en Síkinos


Manganari resiste al sur de Ios

Depende lo que cuentes,
una docena es mucho o poco,
en este caso cuento años y es bastante,
por eso no sé yo
lo que voy a encontrar en Manganari.
De momento, lo encuentro todo igual,
la misma arena blanca
y el mismo mar azul
y, más o menos, los mismos bungalows:
en resumen, es una suerte
que algunos paraísos aún resistan.

Manganari en Ios


La masificación de Santorini

La masificación turística,
la cutrez del entorno de Kamari,
Firá con sus bazares que ignoran lo local,
Ía que juega a pija
y tienes que luchar por un espacio
si quieres observar el ocaso del sol...
cuando de noche bajo por la ronda
desde Firostefani hasta Firá,
contemplando la plata en la caldera
y los miles de luces colgadas de sus bordes.

Ricardo Fernández Esteban ©

Oía se pronuncia Ía y es el pueblo más chic. Firá es la capital de Santorini, cuyo nombre griego es θηρά (Cirá). Firostefani está al borde la caldera sobre Firá. 

Frá desde Firostefani. Santorini



Otro viaje en velero por las islas griegas y ya van ocho, además de muchos más utilizando otros medios de trasporte. Este poema Pido la guardia del amanecer lo escribí la primera vez de divisé las islas griegas desde un velero en el Jónico. Aquí tenéis la bitácora de una travesía desde España hasta el confín de Dodecaneso griego, aquí otras bitácoras y poemas de singladuras por el Dodecaneso y por fin la bitacora de estas últimas singladuras por las Cícladas y otras de hace tres años.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy Mercedes Sophía Ramos.Enhorabuena!! Yo he regalado mi tiempo ojeando tu blogs, he aprendido, gracias!
Las islas griegas son tan divinas que lo mejor es no visitarla
Saludos desde la Costa del Sol

J.R.Infante dijo...

Una maravilla, Ricardo. Ya veo que es un mundo aparte el que nos retratas en tus correrías por esas islas. Felicidades. Un abrazo