domingo, 9 de agosto de 2015

Recordando Andíparos (actualizado: I-26)

Andíparos es una pequeña isla griega separada de su isla madre, Paros, por un canal de sólo una milla de amplitud. Pero, más que una milla, es (o era, porque todo se va perdiendo) la diferencia entre un lugar turístico y otro que recuerda lo que en nuestras costas perdimos hace mucho. Os dejo unos cuantos poemas escritos en los últimos 25 años en mis visitas a la isla, si queréis encontrar más los tenéis en mi libro "Por las islas griegas" que recoge 25 años de viajes por más de 75 islas con mis anotaciones personales sobre mis lugares preferidos

Despotikó, Andíparos y Paros

CRUZANDO EL CANAL

El nervio de este pueblo es una calle,
nace en el puerto y va a morir al Kastro,
del mar que daba vida y daba muerte
a un refugio precario ante el peligro.

Extiende sobre el muelle un pescador
las capturas del día que se agitan
al lado de los frutos de una huerta.
Recorriendo la calle vas viviendo
tabernas, artesanos, un joyero,
esa ferretería en que hay de todo,
un librero de viejo y hasta un banco.
Y acabas en su iglesia
en el centro del patio del castillo,
murallas habitadas, esas casas
con ventanas que miran hacia adentro,
recuerdos de piratas, de su historia.

Un canal de una milla es suficiente
para que aísle —nunca mejor dicho—
Andíparos de su vecina Paros,
para encontrar las playas de otra época
para sentir deseos de quedarse,
cambiando transitar por residir

y enraizar la vida contemplando
atardeceres en Despotikó.

Por algo a Andíparos la llaman
"la perla de las Cícladas"

Ricardo Fernández Esteban (2001)©

Han pasado 25 años, y Andíparos ha cambiado mucho, esa calle que une el puerto con el Kastro (el castillo medieval) ya no es una calle de artesanos y tabernas (que han sido sustituidas por tiendas y bares de diseño) pero el lugar sigue manteniendo un encanto especial.

Al sur de Andíparos, a unos 10 km. de su Jora (su pueblo capital) hay otra isla, Despotikó, también separada por un canal de poco más de cien metros, que era cuando lo conocí un paso más hacia el paraíso. Tanto que en su día no la quise pisar esa isla, por aquello de ser demasiado pronto para las Ítacas. 

Despotikó al fondo, tras la capilla de Aghios Georgios



PIEDRA Y CONCHA

En el canal de Despotikó
se mecen dos barcos.

Hago saltar piedras sobre el mar
y me guardo una.

Han plantado un par de tamariscos,
la taberna es nueva
y un cartel anuncia travesías.
Recorro la playa
y cojo una concha de la orilla.

Piedra y concha para recordar
que nunca pisé Despotikó.

Ricardo Fernández Esteban (2004) ©



Entre esos dos poemas median pocos años de distancia por los alrededores del cambio de siglo, pero los cambios son rápidos y las oportunidades hay que cogerlas al vuelo. Volví a Andíparos en 2009 y tampoco pisé Despotikó, esperé hasta 2019 para llegar al momento de hollar mi "Ítaca", aprovechando un fondeo en en canal que separa las dos islas.


PONGO PIE EN DESPOTIKÓ

Devuelvo piedra y concha al mar
en el embarcadero de mi Despotikó.
Dieciocho años después cruzo el canal
y pongo pie en mi Ítaca,
que como todas las islas deseadas
solo ha sido una excusa, que el camino
siempre es más importante que el destino.
Cumplida la promesa, ya es momento
de buscar buen amarre
olvidando el rosario de fondeos,
la rosa de los vientos
y los puentes de plata en el azul.

Ricardo Fernández Esteban (2019) ©


He seguido visitando Andíparos, sea en escalas navegando por esas islas o aprovechando estancias en su vecina Paros y he escrito nuevos poemas. La isla mantiene su encanto, pero con bastante más turismo y tiendas de moda. Aquí tenéis un poema de junio de 2025, cuando volví a la pequeña capilla de Aghios Georgios situada frente a mi mítica Despotikó. Había estado en esa zona bastantes veces (fondeando en el canal o comiendo en la taberna del "Kapitán Pipinos"), pero hacía 20 años que no me acercaba a esa capilla con su mini cementerio y una pequeña playa con tamariscos, una delicia ese día que la pudimos disfrutar solos.



La capilla de Aghios Georgios

VOLVER AL CANAL

No había vuelto a pisar
la pequeña capilla de Ayios Yeoryios,
donde junto al pequeño cementerio
—con una tumba dentro y varias fuera—
podría reposar mi alma sin fe.
Lo tiene todo,
los azules turquesas del canal,
el verde de los tamariscos que dan sombra hasta el mar
y una barquita por si quiero llegarme hasta Despotikó.

Si al fin fuera verdad que hay otra vida,
y despertase hambriento aquí 
absuelto de los juicios celestiales,
tras un corto paseo, el “Kapitán Pipinos”
reharía mi cuerpo terrenal
con los frutos de un mar que siempre adoraré.

Ricardo Fernández Esteban (2025) © 




En 2025 he revisado y actualizado "Por las islas griegas", una guía por más de 75 islas y sus mares de 340 páginas (con mis recomendaciones de los lugares que prefiero), fruto de mis 25 años viajando por ese islario. Aquí la tenéis disponible a un clic en varios formatos en Amazon.

Una playa de Andíparos


Andíparos desde el norte





7 comentarios:

ÁNgel dijo...

Creo que tienes un ¿problema? con las islas griegas. Yo que tú me iba a pasar el resto de mi vida a ese islote, hijo de Paros. Pero no me hagas caso, estás, y muy bien, en Barcelona.

Mayte Llera (Dalianegra) dijo...

Preciosos poemas, Ricardo, me han encantado, transparentes como esas aguas mediterráneas que bañan Andíparos y Despotikó. Yo sí que no pisé Despotikó, jajaja, ni ninguna otra isla griega, aunque sí estuve en Atenas, y ya es casualidad, porque justamente hoy preparé “salsiki” para acompañar la comida, y recordé aquel breve viaje de una semana invernal en el 2010 que me dejó con tantas ganas de volver y de visitar todo lo que pudiese del resto de Grecia. Al final, el verano de aquel año acabé recorriendo Marruecos de sur a norte (el destino, que siempre va “a su bola”), y las islas griegas se quedaron en stand by, pero deseo no tardar mucho en visitar alguna, de hecho, me muero de ganas. Pensaba en Santorini, porque mi nombre, Teresa, significa “habitante de la isla de Tera”, y esa tontería parece que me “tiraba”, jeje, pero quizás comience por alguna menos conocida, en cuyo caso te consultaré, sin duda.

Te va a parecer raro, pero esta temporada apenas dispongo de tiempo por motivos laborales, y ya no leo los blogs que antes leía (ninguno), incluso avisé de ello para evitar “mosqueos”, pero cuando veo tus entradas (y eso que ahora entro muy poco en internet), me apetece leerlas, y lo cierto es que no defraudan para nada. Con ésta me quedo aún más contenta, porque si algo me gusta, aparte de la poesía y del arte, es viajar, y aquí poesía y viaje son maridaje perfecto.

Tengo poemas dedicados a lugares que visité, pero ninguno dedicado siquiera a Atenas, por eso te voy a pasar uno que creo te gustará y servirá como colofón a este comentario. Por supuesto, no es de mi humilde persona, sino de una gran poeta andaluza que quizás conozcas, Aurora Luque. Con él me despido deseándote una buena e inspiradora semana (perdona que duplique el comentario, es que sé, por experiencia, de cuando tenía habilitados los comentarios en mis blogs, que a veces no se quedan fijados cuando hay moderación de comentarios. Espero que no te importe, puesto que al ver dos desecharás uno de ellos).


GEL

Preparo la toalla. Me descalzo. Esa esponja
porosa y amarilla que compré en un mercado
obsceno de turistas en la isla de Hydra
qué dócil bajo el agua cotidiana
tantos meses después, en el exilio.
De pronto el gel recuerda -su claridad lechosa,
su consistencia exacta- el esperma del mito,
el cuerpo primitivo y trastornado de Urano,
un susurro de olas mar adentro
y una diosa que aparta
los restos de otra espuma de sus hombros.
Me punza una emoción tan anacrónica,
un penoso latir, hondo y absurdo,
por ese mar. Por ese sólo mar. Busco una dosis
de mares sucedáneos.
Cómo podría desintoxicarme.
Dependo de por vida
de una droga. De Grecia.


Carpe noctem (1994). Aurora Luque

Unknown dijo...

Tu amor por esas islas brota en forma de hermosas letras, se palpa la nostagia. Gracias Ricardo, por hacernos vivir tan bellos sentimientos!!!

Ricardo Fernández dijo...

Gracias por tu comentario, Mayte, y por el magnífico poema de Aurora Luque. Ese es uno de mis poemas preferidos y ya le dediqué una entrada en mi blog: http://lapalabraesmagica.blogspot.com.es/2011/03/aurora-luque-gel.html
Además, el final de ese poema inspiró uno mío.

Cuando viajes a las islas dímelo y te daré alguna pista de lugares interesantes.

Un abrazo

Ricardo Fernández dijo...

Como no se puede acceder por hipertexto, si te interesa la entrada de Aurora Luque la puedes encontrar por su nombre en el "Índice de poesía ajena". Mi poema inspirado en el final del suyo esta en "Índice de poesía propia" > "Adendas del Dodecaneso" > "Cuando se llevan tantas playas..."

Un abrazo

José Elgarresta dijo...

El mejor comentario un poema de Cazzoas, titulado "Las islas griegas":
Dicen que,
tras un festín de los dioses,
Hera extendió el mantel
para tirar las migas
y éstas fueron las islas de Grecia.
¡Ah, mis amadas islas!
Cícladas, Creta, Dodecaneso...
Cuando muera, he dispuesto
que mis cenizas os sean entregadas
para manjar del viento
Cícladas, Creta, Dodecaneso...
Cielo y mar unidos,
un espejo y otro espejo.
Enhorabuena por el blog.
José Elgarresta

Mayte Llera (Dalianegra) dijo...

Pues ya es casualidad lo del poema de Aurora Luque, porque no había visto tu entrada ni sabía que te había inspirado un poema, y además todavía no tengo nada suyo en el blog donde publico poemas y biografías de otros poetas. Sólo recordé ese poema al leer los tuyos porque coincidía en temática y en esa fascinación que ambos sentís por Grecia (a la que me sumo aunque sólo conozca su capital). Tuve que buscar el poema por internet, porque el poemario que lo contiene, "Carpe noctem", lo había sacado en su día de la biblioteca pública (de donde obtengo gran parte de mis lecturas) junto con otro, "Carpe mare", que también incluye poemas memorables.

Este verano me he quedado sin vacaciones porque no pude decirle que no a un trabajo extra, pero por supuesto que cuando pueda visitar alguna isla griega te consultaré, ya que te veo muy experto en el tema.

Sobre la isla de Paros recuerdo haber visto hace años un documental, si mal no recuerdo de los que presentaba Juan Goytisolo (incluso creo que debo de tener grabada aquella serie, he de buscarla).

Muchas gracias y espero que ese poemario, "Islario de pasiones", vea pronto la luz y sea todo un éxito. ¡Saludos!