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martes, 16 de junio de 2026

"Bitácora poética" y "Doce islas del Egeo"

El blog poético "La palabra es mágica" recupera su significado original de "Cuaderno de bitácora" al navegar por las islas de Grecia. En esos días resumo las singladuras y añado algunos poemas sobre "lo que veo y lo que siento". Este año he partido de Paros, en el centro de las Cícladas, y he navegado hasta Rodas, en el oriente del Dodecaneso. Aquí tenéis el resumen de este viaje y unos cuantos poemas. Como introducción os dejo el poema "Bitácora poética".

En Eghialis, al norte de Amorgós

BITÁCORA POÉTICA

Cuando navego por las islas de Grecia,
el blog resume singladuras    (*)
y añade unos poemas sobre el viaje.
Así consigo aunar pasiones,
uniendo las cuentas del islario
con palabras poéticas sencillas.

Navegar y escribir
es “disfrutar y luego recordar”,
y si llega el momento en que “el destino
por fin vence al camino”,
al menos quedará para el recuerdo
lo que fueron gradientes de colores
(todos los azules que nos ofrece el mar),
los múltiples perfiles rompiendo el horizonte
(hay islas a la vista en todos los cuadrantes),
y quizá un rayo verde en el atardecer
(si el poniente está limpio y la suerte acompaña).

Cuando llegue ese tiempo del retiro forzado,
dejaré que se abra el odre de los vientos
para que huyan aquellos que no me han de portar,

y buscaré que el sol entibie el rigor del invierno
que vive el navegante anclado en tierra.
Pero, al menos, espero que al releer el blog
pueda soñar el viaje 
y rehacer caminos en la mar
cuando solo me impulsen las velas del recuerdo.

Ricardo Fernández Esteban © (junio de 2026)

(*) La palabra "blog" proviene de la inglesa del mismo nombre y su significado original es el de "cuaderno de bitácora" donde el navegante resume sus singladuras. 

Rodas, lejos de los ríos turísticos

Como os he dicho, este es la bitácora y los poemas que me ha sugerido este viaje. Como adelanto os dejo un poema que resume con una pincelada cada una de las doce islas en las que he fondeado.


DOCE ISLAS DEL EGEO

En doce islas he levado el ancla
y muchas más han roto el horizonte,
en esta travesía en un velero
que desde el centro de las Cícladas
encadenó sus singladuras hacia oriente
hasta el fin del Egeo en el Dodecaneso.

Doce islas muy distintas:
Rodas, que es muy turística, me asusta
por sus calles repletas de aluvión
cual una “Rodaslandia” en cartón piedra.
Paros también atrae a bastantes turistas,
pero combina bien ambientes
y le tengo cariño
porque fue en la primera en que escribí.
A Sjinousa le tengo un especial afecto,
porque la visité muy virgen
y, tras más de dos décadas, mantiene sus encantos.

También las hay sin habitantes
(paraísos vividos no perdidos),
como Nikuria, isla de una isla,
donde solo pernocta un rebaño de cabras,
o Kato Kufonisi, que cuenta con los dedos residentes.
En cambio, su vecina que es Pano Kufonisi,
está muy habitada,
pero me sigue gustando repetir
sus escasos kilómetros cuadrados
porque es esencia concentrada.

Astypálea es la mezcla de mucho de lo bueno,
os destaco la Jora, pirámide castillo,
sus pocos visitantes y no olvido Panormos
que es mucho más que un puerto, que es global.
Nísyros, un volcán que rebosa de verde
por su calor interno y su rocío,
en que las vacas pastan entre árboles.
Symi, la de las calas increíbles
con bosques enrocados,
donde solo se llega navegando;
y su apéndice Seskli
reducto agropecuario, también deshabitado
salvo la barbacoa de alguna barca de turistas.

Como en toda familia numerosa
hay algún hijo descarriado,
y he suspendido a Tilos por no encontrarle “el qué”.
Y por fin Amorgós, mi isla preferida,
en especial su Jora, la de los mil rincones y capillas;
ruego que los peligros que penden sobre ella
nunca lleguen a ser realidad
y pueda retirarme allí, cuando decida
que ha llegado el momento
de cambiar el camino por destino.

Ricardo Fernández Esteban © (junio de 2026)


Las palabras necesitan imágenes y os dejo algunas más de estas islas:

Lefkes, en el centro de Paros

Sjinusa: Psili ammos

El canal entre Amorgós y Nikuria

Pano Kufonisi, al fondo Kato

La jora de Astypálea al atardecer

Mandraki en Nísyros

Eristos en la costa sur de Tilos

Gialós en Symi

Aquí tenéis resumidas algunas de mis otras travesías por las islas: Cuatroen velero por las Cícladas y aquí otras cuatro por el Dodecaneso con algunos poemas de viaje. Y si solo buscáis una bitácora, esta es de un antiguo viaje de un mes desde Valencia al final del Egeo.

Si queréis saber más de estas islas, mis más de 25 años recorriéndolas están recogidos en mi libro "Por las islas griegas" que contiene poemas y anotaciones de los lugares (playas, bares, tiendas y otros sitios de mi interés) que he recorrido en esos viajes, libro que voy renovando periódicamente. La última edición incluye viajes hasta junio de 2025 y más 75 islas visitadas.



lunes, 8 de septiembre de 2025

Patmos: "Bahía de Skala" y "La Jora"

Este poema, "Bahía de Skala (Patmos)", pertenece a mi libro "Por las islas griegas", una guía poética que transita por unas 75 islas griegas que he recorrido en los últimos 25 años, actualizada con viajes hasta junio de 2025. El libro se completa con mis notas personales sobre islas, restaurantes, hoteles, pueblos, playas, tiendas, etc. Así cumple esas dos funciones: la de expresión poética de lo visto y sentido, y la de guía de mis preferencias. Espero que os sirva para vuestros viajes reales o virtuales.

Entrada de la bahía desde "Las 9 Musas"

BAHÍA DE SKALA (PATMOS) 

Olas en suaves ondas que cruzan la bahía
cuando cae la tarde, cuando calma el “meltemi”
en la hora en que los últimos destellos
aún iluminan las colinas,
los veleros acaban singladuras,
y se funden azules de mares y de cielos.
Patmos descansa contemplando otras islas.

De repente, se agitan los cipreses,
vuelve el "meltemi" a blanquear el mar,
se refresca el ambiente del crepúsculo
y la primera estrella abre la noche.
Patmos se intranquiliza, se revuelve en su lecho.

Ya está completamente anochecido
lo que antes era azul con motas blancas,
ya no se ve el perfil de la bahía
solo la débil luz de algún navío
interrumpe la negra oscuridad,
pero pronto, detrás de la colina
aparece la luna, luna llena,
que otra vez ilumina mar e isla.
Patmos se duerme acompañado.

Cierro el cuaderno y dejo de escribir
en la terraza de una de las “Musas” 
—concretamente, es la de “Talía”—,
y escucho a Ana Belén que canta “Lía”.
En la noche de Patmos, armonía.

Ricardo Fernández Esteban ©
“Las nueve musas”, estudio de Talía.
Sápsila. Patmos. Islas del Dodecaneso (Grecia)


Al fondo de la bahía, Skala al anochecer


Este poema lo escribí un anochecer contemplando la bahía de Skala que da acceso al puerto de la isla de Patmos en el Dodecaneso griego. Estaba en el apartamento "Talía" del hotel "9 Musas" y, mientras escribía el borrador en un cuaderno, oía la canción "Lía" interpretada por Ana Belén. De ahí los últimos versos que rimaron sin proponérmelo. 

Los mares griegos están batidos a menudo por un fuerte viento del norte que los blanquea, el "meltemi", que suele apaciguarse al atardecer, pero ese día rebrotó con fuerza durante unos minutos. Para poneros en situación os enlazo la canción "Lía" cantada por Ana Belén




Patmos es conocida por su monasterio medieval de San Juan Evangelista que corona su "Jora" (antigua capital de la isla sobre una colina) y se dice que allí (en una cueva) escribió el "Apocalipsis". Esta Jora tiene bastantes casas nobles, unas 40 iglesias por su pasado religioso y comercial, y es una delicia perderse por sus callejuelas. El inconveniente es que esa fama suele atraer a bastantes turistas que llegan en cruceros, la ventaja es que suelen estar solo unas horas y lo que se trata es de no coincidir con ellos en las visitas a la Jora y al monasterio. Por otra parte, si se sabe buscar, quedan en la isla buenas playas y lugares que os recomiendo en mi libro.


Ya que os he hablado de la "Jora" y su Monasterio, os copio otro poema que escribí en mi última visita hace un año. Llegué navegando en velero, pero me equivoqué en mi hora de visita, ya que coincidí con los autocares de un crucero. ¡Tanto predicar y no me escucho!


JORA DE PATMOS

Laberínticas calles
que cercan las murallas monacales.
En otros tiempos,
mercaderes en busca de refugio.
En nuestros tiempos,
turistas de crucero en autobús,
que solo ven
lo que quieren los guías del rebaño.

Mientras, la “jora señorial” dormita
recordando sus tiempos de esplendor.

Ricardo Fernández Esteban © (Jora de Patmos, VI-2024)








Patmos es una buena isla griega para visitar, sin los agobios de las más turísticas como Mýkonos, Santorini o Rodas, y para tomar contacto antes de acceder a otras islas menos visitadas y que conservan mejor las esencias antiguas. De todo ello hay mucho en mi libro "Por las islas griegas", que como os he dicho recorre unas 75 islas y sus mares.




martes, 17 de junio de 2025

Bitácora poética

Este blog poético, "La palabra es mágica", recupera su significado original de "Cuaderno de bitácora" cuando puedo navegar por las islas de Grecia. En esos días resumo singladuras y añado algunos sencillos poemas sobre lo que veo y lo que siento. Este año he vuelto a recorrer las Cícladas, aquí tenéis ese resumen y los poemas y, además, otros viajes anteriores por las Cícladas. Como introducción os dejo el poema "Bitácora poética".

La iglesia del muelle de Vazí (Sifnos)


BITÁCORA POÉTICA

Cuando navego por las islas de Grecia,
el blog resume singladuras  (*)
y añade unos poemas sobre el viaje.
Así consigo aunar pasiones,
uniendo las cuentas del islario
con palabras poéticas sencillas.

Navegar y escribir
es “disfrutar y luego recordar”,
y si llega el momento en que “el destino,
por fin, vence al camino”,
al menos quedará en negro sobre blanco
(o blanco sobre negro en este caso)  (*)
lo que fueron gradientes de colores
(todos los azules que nos ofrece el mar),
los múltiples perfiles rompiendo el horizonte
(hay islas a la vista en todos los cuadrantes),
y quizá un rayo verde en el atardecer
(si el poniente está limpio y la suerte acompaña).

Cuando llegue ese tiempo del retiro forzado,
dejaré que se abra la caja de Pandora
para que huyan los vientos que no me han de portar
y buscaré que el sol entibie el rigor del invierno
que vive el navegante anclado en tierra.
Pero, al menos, espero que al releer el blog
pueda soñar el viaje y rehacer caminos en la mar
cuando solo me impulsen las velas del recuerdo.

Ricardo Fernández Esteban © (junio de 2025)

(*) La palabra "blog" proviene de la inglesa del mismo nombre y su significado original es el de "cuaderno de bitácora" donde el navegante resume sus singladuras. Mi blog se escribe en blanco sobre fondo negro, al revés que los libros.


Aquí tenéis resumidas algunas de mis travesías por las islas: Cuatro en velero por las Cícladas y aquí otras cuatro por el Dodecaneso con algunos poemas de viaje. Y si solo buscáis una bitácora una de un antiguo viaje de un mes desde Valencia al final del Egeo.

Desde Porto Rafti,
rumbo a las Cícladas

Un descanso en el sur de Kihnos


Contemplando la Jora de Folégandros


Plisi Ammos en Sérifos


Alimias en Irakliá


El sur de Schoinoussa


Frente a Pano Koufonisi


Lefkes, en el centro de Paros,
final de la travesía

Mis más de 25 años por estas islas están resumidos en mi libro "Por las islas griegas" que contiene poemas y anotaciones de los lugares que he recorrido en esos viajes, libro que voy renovando periódicamente. La última edición incluye viajes hasta junio de 2025





sábado, 31 de mayo de 2025

El blog vuelve a la mar

El blog vuelve a navegar y recupera su alma de bitácora narrando mi próxima travesía a vela por las islas griegas. Lo leeréis en este enlace "De las Cícladas al Dodecaneso" que relatará esta singladura en junio de 2026 desde Paros hasta Rodas. Esta otra página del blog, "Navegando por las Cícladas", recoge otras tres singladuras anteriores por ese archipiélago y en esta otra están los diarios poéticos de tres viajes más por las islas del Dodecaneso. Ojalá que los vientos y los mares nos sean propicios. Ya os lo contaré.

Una bahía de las Cícladas. 
Fondeo, banco y sombra de tamarisco

EL BLOG VUELVE A LA MAR

El blog vuelve a la mar:
Partiendo desde Paros, el centro de las Cícladas, 
nuestro rumbo prevé un rosario de islas
hasta llegar a Rodas, el lugar 
por donde surge el sol en el Dodecaneso.

Unas son más recónditas y en otras el turismo
ya nos muestra sus fauces que devoran lo auténtico:
es la ley de la vida, los paraísos se pierden
y nos queda el recuerdo de lo que disfrutamos,
porque “solo se pierde lo que antes se ha vivido”.
Por suerte, quedan islas que siguen resistiendo
con puertos sin marinas ni cruceros de lujo,
con tabernas que sirven 
lo que pescan sus barcas
o frutos de sus huertos y corrales.
Islas con Joras intrincadas,    (*)
repletas de revueltas y escalones
entre paredes blancas y ventanas azules,
en que conviven tiendas con antiguos negocios,
y el turista no invade, sino se mimetiza.

Si Neptuno y Eolo se nos muestran benévolos,
en la ruta entre islas disfrutaré del mar
cuando icemos las velas con un viento portante,
rumbo a un nuevo perfil que rompe el horizonte
—es tupido el islario y transparente el aire—
donde espera el fondeo que cierra singladura.

Os lo voy a ir contando y este blog volverá
a ser una bitácora mezclada con poemas
que comparta experiencias con todos sus lectores.

Ricardo Fernández Esteban ©

(*) Las "Joras" son las antiguas capitales de las islas. De intricadas calles y encaramadas en las colinas, se distinguen a lo lejos como manchas blancas sobre el ocre. Os recomiendo las de Sérifos, Síkinos, Folégandros, Kitznos, Astipálea, Lefkes (Paros), Amorgós o Patmos.

Como os he dicho, en este enlace, "De las Cícladas al Dodecaneso", iré recogiendo una bitácora del viaje y algunos poemas que me inspire. Si queréis una visión general de mis viajes por más de 70 islas griegas en los últimos 25 años, tenéis mi libro Por las islas griegas con anotaciones de mis preferencias de cada isla. La última edición incluye viajes hasta junio de 2025.

Y en Islario de pasiones (del que existe una versión bilingüe griego español) encontraréis las vivencias del navegante. Las islas y los mares que las circundan son griegos, aunque a diferencia de en Por las islas griegas, no suele haber referencias geográficas concretas. La pasión es de quien escribe, de quien navega y de quien habita, que se intercambian las voces dudando "entre el camino (navegarlas) y el destino (habitarlas)". Unos haikus del capítulo "Chispas de mar en la bitácora" sobre la disyuntiva de navegar o residir las islas:


Mares e islas,
son la misma moneda
que guía el viaje.

Cuando la lanzas
caiga por donde caiga
siempre se gana.

Si sale cara
navegas por el mar
buscando islarios.

Si sale cruz
recorres los islarios
viendo la mar.

Chispas de mar en la bitácora. Islario de pasiones
Ricardo Fernández Esteban ©

Y a través de este enlace podréis leer otro de los poemas del libro Islario de pasiones: "El navegante de islas"

lunes, 17 de junio de 2024

2024: Navegando por el Dodecaneso griego

Estos son los poemas que he escrito en mi travesía de junio de 2024 por el Dodecaneso griego en un velero, el "Graal", hemos ido durante 12 días de norte a sur desde Samos a Kárpazos. Si queréis conocer el contexto en que fueron escritos los poemas, lo encontraréis en la bitácora de este viaje, donde pequeños textos os relatarán las travesías y las llegadas a las islas.


Marazos, destino de la primera singladura 


Las aguas de la "laguna azul" de Arkí

(Comienza el viaje por el islario...)

Los vientos y las olas se han dormido
y cruzamos el mar -que es una balsa-
al run run del motor,
esperando cambiarlo
por el son de las jarcias y las velas
cuando sople el "meltemi". (*)
Rumbo a las islas del recuerdo
fondeamos en la "Laguna azul"
reencontrando
los azules turquesas del Egeo.

(*) El meltemi es el viento del norte dominante en el Egeo


La jora y el monasterio de Patmos

(por la jora señorial de Patmos...)

Laberinto de calles
que cercan las murallas monacales.
En otros tiempos,
mercaderes en busca de refugio.
En nuestros tiempos,
turistas de crucero en autobús
que solo ven
lo que quieren los guías del rebaño.
Mientras, la “jora señorial” dormita
recordando sus tiempos de esplendor.

(*) Las joras son las antiguas capitales de las islas, de casas blancas y calles intrincadas y escalonadas.


El fondeadero de Léviza

(la isla donde solo vive una familia...)

Léviza sigue siendo algo especial:
una cala sin edificaciones,
un camino entre cabras y ovejas,
los campos de cultivo, el huerto, el gallinero,
una taberna con capilla,
una familia que resiste,
y cenas compartidas
por quienes llegamos en velero.
¿Se puede pedir más en estos tiempos?
Aquí el Mediterráneo muestra
ese aspecto ancestral
que hemos perdido en otras islas.
Sin redes ni teléfonos, 
la comunicación es otra vez diálogo.

(*) Léviza es una pequeña isla en la que solo vive una familia que regenta la taberna y cuida de animales y cultivos


El castillo y la jora de Astipálea al atardecer

(la jora que es península y pirámide...)

Península y pirámide
con corona de “kastro veneciano”,
la jora inmaculada de Astipálea
se resiste a las tiendas y los bares.
Entre intricadas calles y escaleras,
sabor de tiempo antiguo, de piratas,
en que la población se refugiaba
tras las altas murallas del castillo,
que hoy refulge dorado sobre el blanco.
En este mes de junio, con escaso turismo,
es un gozo perderse en la ascensión
y dejarse llevar en el descenso.

(*) La piramidal jora de Astipálea está en una península y la corona un antiguo castillo de defensa


Mandrakia en Nysiros, al fondo Kos

(en la isla que es verde de volcán)

Duerme el volcán,
pero en su duermevela
crea calor.
Montañas verdes,
donde casi no llueve
hay humedad.
Es un oxímoron
que del infierno ardiente
surja el rocío.
Extraña isla,
donde el fuego y el agua
conviven bien.

(*) La isla de Nysiros la formó un volcán. La energía geotérmica que aún desprende crea un rocío  que  da humedad a la isla cubierta de bosque.


Livadia, el puerto de Tilos

(la isla que suspendí hace años...)

Alguna vez suspendo islas
como hice con Tilos hace años.
Hoy le subo la nota por Skafi,
pero su capital Livadia
me sigue pareciendo de muy poco interés:
mala playa, mal puerto y pueblo mal cuidado.
No todo pueden ser sobresalientes
y o bueno precisa "menos bueno"
para saber saborearlo.

(*) Tilos es una isla que nunca me ha acabado de convencer, quizá sea cosa de gustos.


La bahía de Alimiá y el solitario "Graal"

La iglesia de Alimiá y el pueblo abandonado

(la isla que es bahía...)

Érase una bahía rodeada de isla
con aguas transparentes, castillo roquero,
iglesia restaurada y pueblo abandonado.
Donde hubo submarinos e hidroaviones,
volvió la paz, ¿por cuánto tiempo? 
Peligran los escasos paraísos,
los perdidos son muchos;
los viejos visitantes camuflaban su estancia,
pero las nuevas hordas
replican los horrores de las zonas turísticas;
lo peor que piensan que descubren
y solo saben enterrar.
Por suerte, hoy he podido disfrutar
de un paraíso no perdido.

(*) Alimía es una isla cercana a Halki con una inmensa bahía que fue base de submarinos y escala de hidroaviones. Durante la 2ª guerra mundial se expulsó a sus escasos habitantes y así sigue.

Diafani al amanecer

Amanece en Diafani

(volver a un paraíso no perdido...)

y comprobar que todo sigue igual, 
excepto el “Para thin alos” de Zula
porque se ha jubilado y hay un bar
donde antes se servían excelsos “kalamari”;
nos hacemos mayores,
lo que fue referencia ahora es recuerdo,
es la ley de la vida y ¡qué nos dure!

donde empiezan las sendas
que por mar o por tierra nos llevan a las playas
en que solo compartes tu propia compañía
Un pueblo acogedor
que tiene visitantes, no turistas,
aquí somos repetidores casi todos
y pronto nos conocen por el nombre.
Un pueblo en no hay tiendas
y en que a nadie foráneo le venderán su casa,
o tierra en donde construirla;
es una ley no escrita
que defiende de excesos urbanísticos.
Un pueblo que me ofrece 
una mutua amistad y ¡qué me dure!

(*) Diafani es el puerto del norte de Kárpazos. Un pueblo especial en que no hay casi nada turístico, pero que engancha a muchos de sus visitantes, como ha sido mi caso desde que lo descubrí hace 15 años.

Gradiente de colores 

(gradiente de colores: mar y cielo...)

Alzando la mirada veo
junto a la playa los turquesas,
después azul marino intenso,
cerca del horizonte blanco
de crestas rotas por el viento.
Ah, olvidaba otros azules,
esos que vuelan por el cielo.

(*) El meltemi fuerte crea distintos azules sobre el mar hasta blanquearlo cuando rompe sus olas.

Amopí, un enclave turístico al sur de Kárpazos 


(lo que fue un paraíso se resiste...)

Amopí es turístico,
pero si sabes prescindir de construcciones
aparece la imagen de otros tiempos;
además no ha perdido 
ni el color de sus aguas, auténticas turquesas,
ni oro de la arena,
rara avis en esta agreste Kárpazos.
Esta noche el melteni ha demostrado 
que la naturaleza siempre tiene
la palabra final, la que decide
lo que un barco puede hacer y lo que no,
y obedientes nos hemos resguardado:
“donde mandan los vientos no mandan marineros".

(*) Amopí al sur de Kárpazos es un enclave turístico, pero mantiene unas aguas azules muy limpias y unas buenas playas


Os recuerdo que en la bitácora de este viaje (y otros anteriores por el Dodecaneso) encontraréis una breves explicaciones de las singladuras que os permitirán conocer el contexto en que se escribieron estos poemas.


Si queréis saber más de las islas griegas, mi libro "Por las islas griegas", revisado y ampliado en 2025, recoge más de 25 años y más de 70 islas visitadas, con mis anotaciones sobre mis playas, restaurantes, hoteles y otros lugares preferidos. Aquí lo podéis conseguir en Amazon; si preferís las librerías físicas, hay ejemplares en Altaïr (Gran Vía 616, Barcelona).




domingo, 2 de junio de 2024

Volver a navegar por el Dodecaneso

Vuelvo al Egeo en junio de 2024 para cruzar el Dodecaneso de norte a sur de Samos a Kárpazos en el "Graal", un velero de 50 pies. Tenemos pensada una ruta y unas islas, pero al final los vientos tendrán la última palabra.

En este viaje el blog recuperará la semántica de su nombre, "Cuaderno de bitácora" y en 2024, 2021, 2018 y 2017: En velero por el Dodecaneso, añadirá un resumen y algunos poemas a los de dos anteriores travesías por el Dodecaneso, como lo hice en 2023 y 2019: Navegando por las Cícladas, o en 2012: de Valencia al Dodecaneso.


La primera escala puede ser en Furni


o en Maratzos, depende de los vientos


VOLVER A NAVEGAR POR EL DODECANESO (al este del Egeo)

Volver a navegar el mar Egeo,
hogaño en el Dodecaneso
que ofrece mucho más
de lo que indica el nombre, 
pues se acercan a treinta
sus islas que he pisado.
Abrir de nuevo la bitácora
que fija singladuras.
Vislumbrar los perfiles conocidos
donde se funden tierra y mar.
Buscar alguno nuevo
por añadirle cuentas al islario.
Seguir dudando sobre si
ya es hora de reposo
o no hay mejor destino que el camino.
Dejar disquisiciones
y concentrarme en disfrutar la ruta,
muchas islas e infinidad de azules
nos esperan en el Dodecaneso.

Ricardo Fernández Esteban © 2024

Nota: Dodecaneso viene de Dodekànisa, que en griego significa "doce islas", pero son muchas más las de este archipiélago, yo cuento unas 25 habitadas.


Hasta pronto. El próximo martes día 4 comenzamos las singladuras.




Mi libro "Por las islas griegas", revisado y ampliado en julio de 2025, recoge más de 25 años y más de 70 islas visitadas, con mis anotaciones sobre mis playas, restaurantes, hoteles y otros lugares preferidos. Aquí lo podéis conseguir en Amazon; si preferís las librerías físicas, hay ejemplares en Altaïr (Gran Vía 616, Barcelona).