Esta página recoge los poemas y las bitácoras de un viaje de 12 días en velero de Paros (en el centro de las Cícladas) a Rodas (al este del Dodecaneso) en junio de 2026. Quiero compartir con vosotros el azul egeo y la multitud de islas cuyos perfiles han roto el horizonte. Además, en este enlace encontraréis dos poemas relacionados con este viaje, uno "Bitacora poética" a modo de declaración de intenciones y el otro "Doce islas" como resumen de los que os cuento a continuación sobre el viaje. También al final de esta entrada encontraréis enlaces a otros viajes anteriores por los mares griegos.
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Se oculta el sol, dorando el mar, entre perfiles de islas navegadas
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De Paros a Rodas 150 millas en el mapa que serán muchas más, porque las islas invitan a muchos rodeos. |
EL BLOG VUELVE A LA MAR (2026)
El blog vuelve a la mar,
partiendo desde Paros, el centro de las Cícladas,
nuestro rumbo prevé un rosario de islas
hasta llegar a Rodas, el lugar
por donde surge el sol en el Dodecaneso.
Hay islas más recónditas y en otras el turismo
ya nos muestra sus fauces que devoran lo auténtico:
es la ley de la vida, recordar paraísos
y gozar del recuerdo de lo que disfrutamos,
porque “solo se pierde lo que antes se ha vivido”.
Por suerte, quedan islas que siguen resistiendo
con puertos sin marinas ni cruceros de lujo,
con tabernas que sirven lo que pescan sus barcas
o frutos de sus huertos y corrales.
Islas con Joras intrincadas, (*)
repletas de revueltas y escalones
entre paredes blancas y ventanas azules,
en que conviven tiendas con antiguos negocios,
y el turista no invade, sino se mimetiza.
Si Neptuno y Eolo se nos muestran benévolos,
en la ruta entre islas disfrutaré del mar
cuando icemos las velas con un viento portante,
rumbo a un nuevo perfil que rompe el horizonte
—es tupido el islario y transparente el aire—
donde espera el fondeo que cierra singladura.
Os lo voy a ir contando y este blog volverá
a ser una bitácora mezclada con poemas
que comparta experiencias con todos sus lectores.
Ricardo Fernández Esteban ©
(*) Las "Joras" son las antiguas capitales de las islas. De intricadas calles y encaramadas en las colinas, se distinguen a lo lejos como manchas blancas sobre el ocre. Os recomiendo las de Sérifos, Síkinos, Folégandros, Kitznos, Astipálea, Lefkes (Paros), Amorgós o Patmos.
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Fondeados en un viaje por las Cícladas
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PROLOGO A LA TRAVESÍA (30 y 31 de mayo)
Como prólogo a la travesía, visitamos en coche Paros y su vecina Andíparos separadas por un canal de solo una milla de ancho.
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| Paros, Andíparos y Despotikó |
Andíparos, “la perla de las Cícladas”, sigue su derrotero fashión. La calle principal de su Jora está repleta de tiendas de lujo que han substituido a las tradicionales de pueblo, que me encantaron hace 25 años cuando recorrí por primera vez esa “calle que cruzaba la isla uniendo dos mares”. Sigue siendo un pueblo bonito, pero ha perdido aquel sabor tradicional que recibía a sus visitantes. Por suerte, nos queda en el sur de la isla la bahía-canal que la separa de Despotikó (deshabitada, pero con un templo helénico). Tardé 18 años desde que divisé Despotikó hasta que la pisé, porque pensé que hay que dejar algún destino pendiente que permita seguir en el camino. En ese sur de Andíparos, en la parte más estrecha del canal, se alza la capilla de Aghios Georgios (San Jorge) con su mini cementerio que solo alberga una tumba (aquí no podré ser enterrado, pero tengo escogido otro aún más deseable). Junto a la capilla hay una playita, dos botes de madera y unos tamariscos que dan sombra a la arena y la orilla del mar. Un paraíso aún no perdido en este día final de mayo. El resto del continente (el paisaje) sigue igual, un bellísimo canal, algunas playas de arena dorada y las aguas turquesas, pero el contenido (lo que el hombre coloca) no; la construcción ha llegado a las laderas, los pocos transeúntes han sido sustituidos por abundantes turistas (excepto en la zona de la capilla), hay varios restaurantes donde antes había una taberna, sombrillas en las playas y solo resiste la deshabitada Despotikó.
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| Aghios Georgios al sur de Andíparos |
En Aghios Georgios contemplando el canal
San Jorge resiste en su rincón,
con su mínima playa,
sombra de tamarisco sobre el azul Egeo,
su pequeña capilla y el microcementerio,
para el que nunca haré bastantes méritos
para ser enterrado, aunque fuera a su vera.
El continente, en este sur de Andíparos,
sigue siendo excelente,
pero este contenido (lo que han puesto los hombres)
ya no lo es, ya es un “resort turístico”.
Ahora ya no renunciaría a visitar Despotikó,
por seguir mi camino, mi odisea,
y guardar mi destino a la vejez.
Al menos lo puedo recordar
contemplando el magnífico canal,
donde el azul Egeo,
me hace olvidar los nuevos contenidos.
Ricardo Fernández Esteban ©. Mayo de 2026
Paros, la isla madre vecina, sigue siendo atractiva y su capital Parikia mantiene una aceptable mezcla entre turismo, restaurantes, tiendas y algún rincón encantador, donde se puede callejear sin demasiados agobios. Naoussa es el lugar más de moda de la isla con sus magníficos atardeceres, su pequeño puerto, sus callejas, tiendas y bares de diseño, que compensan sus aglomeraciones. En cambio, Lefkes, el pueblo del interior de la isla donde empecé a escribir para explicar lo que sentía viéndolo y recorriendo sus calles hace 25 años, ya no es “mi Lefkes”. Las calles ya no son casa, ni las casas calle; los oficios, tiendas tradicionales y vecinos han desaparecido y se ha convertido en un lugar de poco encanto. El éxito turístico inicial desplazó a tiendas y vecinos que fueron sustituidos por negocios turísticos. El pueblo perdió su alma y muchas casas quedaron abandonadas y se han deteriorado. Un ejemplo es aquella, en una esquina, sostenida por una columna jónica que glosé en un poema y que ahora es pura ruina. Una pena, pero hay lo que hay.
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| Panorámica de Lefkes. Naxos, tras el canal. |
LEFKES YA NO ES MI LEFKES
Con este Lefkes no se hubiese escrito el libro,
porque no hubiese visto ni sentido
lo que entonces viví.
Hoy las calles son solo calles,
y las casas turísticas o en ruinas,
sus vecinos y oficios han huido
y la columna jónica
-que sostenía la esquina de una casa-
malsostiene un interior repleto de cascotes.
¡Este ya no es “mi Lefkes”!
Tan solo la iglesia catedral
-la de mármol rosado-
preside el pueblo y contempla el canal
que me hizo desear viajar a Naxos.
Pero eso es cosa de Dios, no de los hombres.
Ricardo Fernández Esteban ©. Mayo de 2026
1ª SINGLADURA. (1 de junio) De Paros a Schoinoussa en las Pequeñas Cícladas
Tras aprovisionar el barco, zarpamos de Paros, cruzamos el canal de Andíparos y fondeamos en el islote de Panderonissi de increíbles azules turquesas, para mi primer baño egeo del año y la primera comida a bordo. Algunos paraísos aún persisten.
PANDERONISSI ("Blue lagoon")
La "blue lagoon", lucha de azules:
Mar entre islotes frente a dos islas,
donde el estrecho se hace más amplio.
Istmos de arena que forman lagos,
baño en la tarde viendo gaviotas.
Breve descanso para escoger;
por dónde sigue mi singladura.
Ricardo Fernández. Panderonissi entre Paros y Andíparos.
Por la tarde navegamos hacia Schoinoussa (Sjinusa) a vela con ligero viento por la aleta de estribor y fondeamos en la resguardada y bonita bahía de Almyra. Luego, a la caída de la tarde, subimos caminando hasta la pequeña Jora donde cenamos muy bien en “Kirá Poziní”, cocina griega de elaboración moderna acompañada de puré de fava, esa pequeña legumbre de la que se enorgullece la isla. Isla que sigue manteniendo su mundo agrícola y ganadero y a la que el turismo aún no ha invadido. Por eso, os copio un poema que escribí hace más de 20 años, y podría escribir hoy, con el riesgo de que si muchos me leéis pueda perder este paraíso.
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| El pequeño puerto de Sjinusa |
SJINUSA
Dicen que en Sjinusa hay más de quince playas
pero no hay ni quince tabernas,
ni quince hoteles,
ni quince iglesias,
por no haber, no hay siquiera
quince kilómetros cuadrados.
Basta y sobra con la mitad
para que ofrezca
tesoros que otras islas perdieron hace tiempo,
lo que tanto busqué en busca de retiro:
encontrar un lugar donde atraparme,
donde acabar contigo esta Odisea:
Una casa con porche y buganvillas,
una cala de arena y tamariscos,
un horizonte abierto al archipiélago,
el mar azul, el sol y las estrellas.
Ricardo Fernández © Schoinoussa (Sjinusa), VIII-2004
2ª SINGLADURA (2 de junio). Por las Pequeñas Cícladas de Schoinoussa a Koufonisia
Partimos de Almyra hacia Daskalió, un islote junto a la deshabitada Keros donde Pedro Olalla dice que comenzó la civilización cicládica hace 6 mil años, que fue anterior y más avanzada que la minoica de Creta, la faraónica o la fenicia. Daskalió estaba recubierta por una pirámide de bloques de mármol traídos desde Naxos a más de 20 km de navegación. Pretendíamos fondear y visitar las excavaciones, pero un amplio equipo de arqueólogos en campaña nos indicaron que estaba prohibido.
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Daskalió hoy en día. Cuesta imaginar que fuese una pirámide de bloques de mármol |
DASKALIÓ
Daskalió la pirámide perdida,
-según Olalla-
aquí empezó la civilización,
y nos cuesta entenderlo cuando vemos
los leves restos de templos y talleres.
Solo las esculturas,
estilizadas y tan modernamente antiguas,
que hoy aprisionan los museos,
permiten vislumbrar la importancia que tuvo
esa pequeña isla hoy olvidada.
Ricardo Fernández © Daskalió, VI-2026
Nos dirigimos luego a la cercana Kato Koufonisi, casi deshabitada y con excelentes playas de arena y aguas cristalinas, para el baño y comida. Estuvimos bastante tranquilos a pesar de las breves visitas de algunas barcas de turistas y un megayate fondeado junto al acantilado.
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| Pezulia en el sur de Kato Koufonisi |
Por la tarde tomamos rumbo a la más turística Pano Koufonisi. Atracamos en la tranquila bahía de Pori, mejor protegida del poniente, y cogimos el único taxi de la isla que en 2 km. de recorrido nos llevó a la capital, al otro extremo de la costa (la isla tiene 4 km2). La Jora es pequeña, pero bonita con tiendas, restaurantes y bares de copas interesantes, y como otras veces cenamos en Capitán Nikolaos con buen pescado y precios moderados.
Las Koufonisia (Pano y Kato) forman una buena pareja, Pano más turística y Kato casi deshabitada, la una complementa a la otra según tus gustos y días. Aquí tenéis unos extractos de los poemas que encontraréis enteros en el enlace anterior.  |
| La bahìa de Pori en Pano Kufonisi |
LAS KUFONISIA
Pano preciosa, pequeña Jora
junto al canal,
puerto en la cala, casas pintadas
de azul y cal.
Pero las joyas si son preciosas
tienen adictos
y al poco tiempo muere la calma,
nacen conflictos.
Isla minúscula, isla magnífica.
Quizá invadida,
quizá turística, pero aún no eres
isla perdida.
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Kato, poco que ver con Pano,
doscientos metros de canal,
doscientos metros de agua azul,
aíslan Kato de su hermana.
Un simple embarcadero de hormigón,
la taberna, la iglesia,
y unos restos de casas en el campo
reciben a pocos visitantes;
lo demás es la isla, la isla en bruto,
lo de menos nosotros,
que tomamos la senda de las playas.Ricardo Fernández Esteban © Koufonisia
3ª SINGLADURA (3 de junio) de Kato Koufonisi a Amorgós
Zarpamos de Pori con un buen viento de través que nos lleva directamente hasta Amorgós. Como hoy hay poniente aprovechamos para fondear en la cala de Saranta que hoy no está sometida al oleaje del norteño “meltemi”, y con mar en calma podemos nadar por sus aguas turquesas hasta la solitaria playa. Saranta, está situada en una zona muy poco frecuentada de la isla.
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| Aghios Pandelimonas, en la entrada de Katápola |
Después de comer fondeamos en Katápola y con coche recorremos unos lugares cercanos: Primero el monasterio colgado del acantilado (Jotsoviótisa) dedicado a la imagen de una virgen que se escapaba cada noche a una cueva de esos riscos; luego mi Jora preferida de Grecia la de las 25 capillas de la que nunca me canso, por mucho que la visite casi cada año, con sus molinos en lo alto para ver una buena puesta de sol. Por último, vamos a cenar muy bien al borde del mar en “Fata Morgana” en el barrio de Xilokeraditis al otro lado de la bahía de Katápola, uno de los mejores puertos de las Cícladas.
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| Ano Plateaki, la placita de arriba de la Jora |
LA JORA DE AMORGÓS
Cada Jora nos muestra sus encantos
y un día renuncié a escoger preferida,
pero de sabios, o quizá de viejos,
es el rectificar y rectifico:
La Jora de Amorgós me roba el corazón,
solo quiero deciros
que tiene mil rincones donde se para el tiempo,
o donde yo lo paro para seguir en ella.
Ricardo Fernández Esteban © Jora de Amorgós (2017)
Amorgós es una de mis islas preferidas y su Jora un lugar precioso para perderse una larga temporada, pero penden sobre ella algunas amenazas, la principal es que conviertan la bahía de Katápola en un puerto de cruceros. La población está en contra, ya que prefieren el actual modelo de visitantes habituales que respetan el entorno a turistas de aluvión y visita apresurada, pero hay intereses económicos importantes que espero no triunfen.
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La bahía de Aighiálys
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4ª SINGLADURA (4 de junio) de Katápola a Aigiálys en Amorgós
Zarpamos de Katápola, después del baño matinal, dirigiéndonos a Nikuria la isla deshabitada de su costa norte, separada por una bahía - canal de aguas reposadas con puentes de plata al atardecer. Después de tantos años visitando esta isla es la primera vez que voy a llegar en velero y fondear frente a la playa que “está en el norte y mira al sur”. El pequeño chiringuito aún no ha empezado la temporada y somos los únicos en la isla. Después de aprovechar unas cuantas (no muchas) tumbonas y sombrillas que esperan a los visitantes veraniegos, subimos a la capilla, con su campana exterior, y al bajar, y volverme a bañar, aparece la barca que transporta los transeúntes desde la cercana Amorgós. Veo al barquero a popa dirigiendo la caña con la pierna y recuerdo cuando era un niño que acompañaba a su padre, hoy jubilado. Pasan los años y Nikuria permanece, solo unos cuantos visitantes y bastantes cabras, que al atardecer bajan a la playa.
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| El canal de Nikuria a la caída de la tarde |
INAUGURAR NIKURIA
Inaugurar Nikuria,
fondear, nadar hasta la playa
-en la que no hay ni cabras-,
coger una tumbona, escoger parasol
-sin tener hamaquero-,
subir hasta la ermita,
tañer tres golpes de campana
volverse a bañar al regresary, en la tarde, contemplar
como el azul se torna plata.
¡Hay tanto en esta isla!,
y hoy, además, hay “bonus” de principios de junio:
Haber llegado navegando
y que aún está cerrado el chiringuito.
Ricardo Fernández Esteban. (VI-2026).
A la caída de la tarde fondeamos em Aigiálys (Eyialis) atravesando el estrecho canal (de unos 100 metros) que separa Nikuria de Amorgós. Eyialis es el lugar más turístico de Amorgós y hoy no subimos a los tres pequeños pueblos blancos que lo rodean y coronan, porque se nos ha hecho un poco tarde. Me pierdo los magníficos garbanzos de Tholaria, pero cenamos muy bien en "Kirá Katinás", y lo rematamos con unas copas en los bares frente al mar. Amorgós sigue siendo Amorgós y tengo que volver sin prisas a su Jora.
5ª SINGLADURA (5 de junio). De Amorgós a Astypálea en el Dodecaneso
Zarpamos de Eyialis, tras el habitual baño matinal. El mar está en calma lo que nos permite recorrer cerca de la costa con los impresionantes farallones de su noreste. Distingo arriba la capilla de Stravós (la Cruz) en la que solo se oficia un día al año y a la que se llega a través de un estrecho y peligroso camino por el acantilado. A lo largo de este camino, con una parada intermedia en el antiguo monasterio de “San Juan el Teólogo” de refulgente blanco, se divisan “tres mares que son uno”, el Egeo.
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| La costa noreste de Amorgós |
Dejamos la costa de Amorgós con poco viento hacia el norte de Astypálea, la isla con forma de mariposa que solo está habitada en su parte sur. La falta de viento tiene una ventaja, nos permite fondear en la bahía de Panormos (en griego “puerto natural global”), un lugar en completa soledad (solo cabras y ovejas), una buena playa con tamariscos, un campo de adelfas y las aguas aún más transparentes que en otros lugares. Fondear en solitario en una bahía múltiple, como esta, es algo que solo se puede seguir haciendo en estas islas.
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| Una de las playas de Panormos al norte de Astypálea |
PANORMOS (Puerto Global)
En la punta de un ala de la isla mariposa
Se aloja la bahía de Panormos:
“Pan” de global y “Ormos” de puerto natural,
con eso ya podéis imaginar lo que os espera.
Cruzar desde las Cícladas hasta el Dodecaneso tiene premio.
Años atrás lo gané en Léviza,
esa taberna mítica rodeada de isla,
y hoy lo gano en Panormos,
porque la parte norte de Astypálea
es poco frecuentada,
pero es quien te recibe si llegas de Amorgós.
Además, sin “meltemi” las costas nortes del Egeo
refulgen en todo su esplendor,
como pasó en Anafi,
donde si hay suerte repetiré este año.
Resumiendo en Panormos:
un trébol de bahías (pero de cuatro calas);
una ermita que espera a su patrón;
los rebaños de cabras y de ovejas;
el mosaico de adelfas;
sombra de tamariscos junto a arenas doradas;
las aguas más transparentes de este viaje;
y nadie más con quién compartir paraíso.
Ricardo Fernández. Panormos. Astypálea. VI-2026
Por la tarde rodeamos Astypálea hasta Limani, donde fondeamos en la bahía de Livadia bajo su Jora piramidal coronada por un castillo, que visitaremos mañana, porque hoy se nos ha hecho tarde. Por eso, vamos directamente a cenar al ”Gerani” (Geranio), donde comemos muy bien como en los últimos días.
6ª SINGLADURA (6 de junio). En Astypálea
Hoy repetimos Astypálea, porque la isla lo vale. Pensábamos ir a bañarnos a las bonitas islitas al este de la Jora (Kutsomiti y Kunupi), pero aparece el “meltemi” lo que nos lleva a un fondeo más seguro en la cala de Vrisi, solitaria y con el pequeño chiringuito aún cerrado.
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| Los islotes de Kusomiti, que hoy no podemos visitar |
Por la tarde volvemos al seguro fondeo de Limani y visitamos la capital de la isla. Un castillo en lo alto con unas vistas impresionantes y una Jora piramidal que siempre nos descubre algún secreto nuevo. Esta isla, por sus malas comunicaciones, se mantiene bastante a salvo del turismo. Luego cenamos con otros amigos, con los que hemos coincidido en la isla y, como ayer quedamos contentos, repetimos el “Gerani”
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| La Jora de Astypálea |
ASTYPÁLEA
Una pirámide de casas blancas
con un castillo de tonos ocres,
que la remata, que la corona.
Casas e iglesias entre escalones,
calles estrechas, recodos, ruinas,
el laberinto de mis deseos
en esta isla poco nombrada
donde me encuentro lo que no espero.
Estoy en Jora, la de Astipálea:
abajo el puerto, arriba el cielo.
Ricardo Fernández. Jora de Astypálea.
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Los últimos rayos de sol iluminan el castillo que corona la Jora de Astypálea
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7ª SINGLADURA (7 de junio) de Astypálea a Nísyros
Esta singladura es un poco más larga de lo habitual y el viento (este año en general calmado) ayuda poco. Por eso, salimos pronto navegado hasta Nísyros donde nos bañamos en una playa junto al puerto de Pali, después de amarrar. Nos hemos dado prisa ya que el puerto es pequeño; hoy queríamos atracar y hemos conseguido el último amarre disponible. Tened cuidado con este puerto porque la entrada tiene escasa profundidad a causa de la arena que arrastra la corriente. Nísyros es una isla muy verde con abundante bosque y vacas pastando libremente, ya que al ser un volcán en estado de semiactividad el calor interno de la tierra junto con la humedad del mar produce un rocío matinal que permite ese verdor.
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| Nisiá, a un lado el mar al otro el cráter |
NÍSYROS
Entre el fuego y el agua,
del azufre al rocío,
de los bosques al cráter,
del verde al amarillo,
de la playa a las termas,
de todo encuentro en Nísyros
En la cresta del cráter
las casas de Nikiá:
ocre, blanco y azul.
En la pequeña jora
hay dos balcones
al norte hacia los fuegos
al sur hacia los mares.
Ricardo Fernández. En Nikiá al sur de Nísyros
Alquilamos un coche y vamos al bonito pueblo de Nikiá, encaramado en su costa sur, que nos permite unas magníficas vistas del mar por un lado y por el otro de la caldera volcánica. Luego, para rematar, subimos hasta la capilla del “Profeta Elías”, como siempre en Grecia situada en una de las cumbres más altas de cada isla, con unas vistas inmejorables. Acabamos el día visitando el “Paleokastro”, el antiguo asentamiento del que solo quedan las impresionantes murallas de grandes bloques de piedra, situado sobre la capital Mandraki, adonde bajamos para contemplar la mejor puesta de sol del viaje. Allí cenamos bien y barato a base de pescado, en el “Keanthis” frente al enrojecido horizonte del mar.
8ª SINGLADURA (8 de junio) de Nísyros a Tilos
Esta singladura es bastante más corta. Primero fondeamos para bañarnos y comer en una cala al norte de Tilos, “Skafi”, hoy asequible porque sigue sin soplar el “meltemi” y luego vamos a Livadia. Tilos es una isla que suspendí en mi primera visita en 2006 y a la que luego le he dado un aprobado justo, porque sigo sin encontrarle el “qué”. La costa sur es más atractiva, con alguna buena playa y calas, pero queda apartada. La mejor visita es el Monasterio de Pandelimonas (San Pantaleón), sobre el acantilado occidental, pero cierra a las 5 pm y hoy no llegamos a tiempo. La capital, y prácticamente el único pueblo. es Livadia con una playa mala, una bahía poco protegida con “meltemi”, un puerto muy pequeño con mala entrada y bastante turismo nórdico. Por suerte, cenamos bien en “Armenion”, frente al mar, hoy calmado (aunque recuerdo vientos que impedían atracar a los ferrys).
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| Livadia en Tilos |
TILOS
Alguna vez suspendo islas
como hice con Tilos hace años.
Hoy le subo la nota por Skafi,
pero su capital Livadia
me sigue pareciendo de muy poco interés:
mala playa, mal puerto y pueblo mal cuidado.
No todo pueden ser sobresalientes
y lo bueno precisa "menos bueno"
para saborear la diferencia.
En un islario de pasiones
ni se cuentan ni caben medias tintas.
Ricardo Fernández. Tilos. VI-2026
Resumen: isla prescindible si tenéis otras alternativas.
9ª SINGLADURA (9 de junio) de Tilos a Symi
Después
del habitual baño matinal, zarpamos hacia Symi. El viento sigue sin acompañarnos y hemos
de hacer la travesía a motor, lo que siempre es más lento y ruidoso. Por fin,
llegamos a Symi que nos compensa con un buen fondeo y baño junto al Monasterio
de Aghios Aimilianoú (San Emiliano) en una islita en medio de una gran bahía
unida a tierra por un pequeño espigón. Esta es una zona tranquila sin acceso
por tierra y con pocos barcos, que suelen preferir la costa este más cercana a
la capital.
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| El Monasterio de San Emiliano |
Por la tarde navegamos hacia Gialós, el puerto de Symi, pero
preferimos fondear en la cercana bahía de Pedi mucho más tranquila. Acabamos el
día cogiendo el bus para pasear y visitar Gialós, uno de los puertos más bonitos
de las islas, que refleja en sus casas la riqueza de la última época otomana, cuando esta isla se especializó en la construcción de barcos y la pesca de
esponjas (hoy totalmente agotadas).
Symi duda acerca
de su modelo turístico, que antes era más fashión y ahora me parece algo más de
masas y perdiendo su esencia original. Cenamos en la taberna Meraklis buenos
guisos y pescaditos griegos, pero la presencia turística queda clara en el menú
donde traducen "katsika" (cabra) por “local lamb”, todo sea por disimular la
cabra a los turistas británicos. Cuando se lo comento a la camarera me dedica
una sonrisa cómplice.
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| El puerto de Gialós, encima el Kastro |
SYMI
Symi, distintas sensaciones:
Paisajes muy agrestes,
calas impresionantes con bosques enrocados,
un puerto encantador, bajo una Jora y Kastro
unidos por "skalas",
iglesias y edificios señoriales
que rememoran esplendores
del final de la época otomana
cuando esta isla era la más rica de Grecia.
Todo perfecto, pero la perfección
es una miel que atrae turismo
y la aglomeración hace perder la esencia.
Esa es la eterna disyuntiva,
cuando más bello y accesible es un lugar,
menos tarde en perderse
y, por lo que estoy viendo,
estoy perdiendo Symi.
Ricardo Fernández. Symi. VI-2026
10ª SINGLADURA (10 de junio) Por la costa
este de Symi.
El despertar en
Pedi es espectacular. La bahía es una balsa de aceite, un espejo en el que se
reflejan barcos, casas y montañas. Salimos a navegar hacia la espectacular
cala de Aghios Georgios Dissalona cuyos acantilados aparecieron en la película
“Los cañones de Navarone”. Bañarse en esas aguas y alcanzar la playa y la
capilla es impresionante, bajo las paredes de roca cortadas a pico y las
empinadas rocas entre las que surgen los cipreses salvajes que parecen abetos.
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Pedi reflejada en el mar, al fondo la Jora de Symi |
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| Aghios Georgios Disalona |
Luego visitamos Nanoú otra cala espectacular, con más bosque y una pequeña taberna, a la que también solo se accede por mar. Por la profundidad el fondeo aquí es complicado, por lo que acabamos con otro baño y comida en Marazunta, una cala más tranquila y menos visitada por los barcos. Os copio lo que escribí sobre Nanoú (Nanú) en mi primera visita en 2006, porque hoy diría lo mismo:
NANÚ
Hace tiempo que a mí se me acabaron
las gamas de colores y sonidos,
por eso, hoy en Nanú, no sé explicar
como es este maravilloso entorno
sin repetir palabras dichas.
Las aguas transparentes
—mezcla de azules, verdes y turquesas—
levemente rizadas por el viento
componen música tañendo los guijarros.
Manchas de verde sobre fondo gris,
de árboles que crecen en la piedra,
—lo oscuro es el ciprés, lo claro el pino—
un bosque vertical.
Las agrestes paredes
obligan a acceder sólo por barca;
mejor, los barcos son escasos,
y no llegan turistas de autobús
a este paisaje alpino junto al mar.
Nanú, montaña y mar en comunión.
Ricardo Fernández. Nanú, IX-2006
Por la tarde
visitamos la Jora y el Kastro que se mantienen bien y con vida propia, como lo
atestiguan las casas habitadas y los colegios infantiles. Las fotos del puerto
de Gialós desde la cumbre son magníficas. Después de reconfortarnos en el
Kafenío de la plaza de la Jora, con un buen ambiente, vamos a cenar al
“Kali Strata”, un restaurante que me gustó hace años por su buena vista y
comida. La vista sigue siendo buena, pero la comida ha perdido su sabor y es
bastante “pasto de turistas”, por ejemplo una “Jorta” con crema de leche algo
impensable en esa típica verdura griega que se sirve fría y con limón, o unos
“kalamari” la parrilla que no están al acostumbrado nivel de otros lugares griegos.
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Gialós desde el Kastro de Symi
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Bajamos a Gialós por la “Kali Strata” (la buena escalera), con sus escalones de
mármol entre casas señoriales, para acabar tomando una copa en una calurosa
noche por la ausencia de “meltemi"
11ª SINGLADURA (11 de junio) de Symi a Rodas
Zarpamos de Pedi,
otra ver un espejo matinal, para una última singladura hacia Rodas. Bordeamos
las espectaculares calas que recorrimos ayer y fondeamos en la pequeña isla de
Seskli, al sur de Symi, solo con una explotación agrícola y una capilla
dedicada a San Pablo. En esta bahía suelen parar a comer las barcas de turistas
que dan la vuelta a Symi, pero hoy aún no ha llegado ninguna y nos bañamos y
damos un paseo hasta la capilla y los campos recientemente segados, en soledad
y con las habituales aguas transparentes. Después de la comida y un último baño
de la travesía tomamos rumbo a Rodas y Eolo se despide de nosotros con un buen
viento por la aleta que nos permite, a todo trapo, acelerar el viaje.
Atracamos en la
Marina de Rodas y vamos a dar una vuelta por la ciudad antigua. Sus calles principales
son ríos turísticos repletos de tiendas, restaurantes y bares, réplica de otros
similares en lugares similares sin ningún encanto, al menos para mí. Por
suerte, las calles laterales conservan el aspecto de la ciudad medieval y nos
hacen olvidar las calles principales.
%20(1).jpg) |
La parte antigua de Rodas, lejos de los ríos turísticos |
RODAS
Cauces turísticos en el centro de Rodas;
ya han cerrado las playas
y asaltan la ciudad las tropas bárbaras.
La calle principal de cartón piedra
es una “Rodaslandia”
donde comprar, cenar y tomar copas,
mucho peor que mi “Barcelonandia”.
Una aglomeración de la que huyo
por calles laterales de piedra verdadera,
para intentar imaginar cómo sería
la ciudad medieval;
y sueño que al doblar cualquier esquina
aparece un “caballero de San Juan”
en traje de faena o de bonito.
Es solo un sueño, pero en este escenario
me olvido de los ríos de turistas.
Ricardo Fernández. Rodas. VI-2026
EPÍLOGO
Se acaba otro
viaje. En este, de Paros a Rodas, hemos recalado en una docena de islas cícladas
y dodecanésicas. Ha habido de un poco de todo: calmas y vientos; islas
abigarradas, solitarias y “mediopensionistas”; lugares aún a salvo del turismo
a las que solo acuden algunos visitantes en busca de lo que aún no se ha
perdido, y otros masificados o que van hacia ello; pero en todo el camino nos
ha acompañado un increíble mar Egeo de transparentes aguas que oscilan entre el
verde y el azul.
Hablando de las islas dije un día que “no sería por islas, sino por años el
llegar a visitarlas todas”. Además, hace un tiempo que repito mucho más que
descubro (por ejemplo, en este viaje he repetido todas las asignaturas) y sigo
con alrededor de 75 visitadas. No obstante, me estoy planteando un nuevo viaje
por algún archipiélago de los que no conozco, pero eso sí, sin salir de mi “islario de
pasiones”. De momento es solo un plan para el próximo año, que voy a madurar en
los próximos días repitiendo dos islas de las que más me gustan, ya sin barco: Kárpazos y Anafi.
POR SI QUIERES MÁS
Podéis ampliar estas perspectivas del islario griego consultando mi libro
"Por las islas Griegas", actualizado en 2025, que recoge más de 25 años de viajes por más de 75 islas griegas y sus mares, con anotaciones sobre playas, hoteles, tabernas, tiendas, capillas y otros lugares o costumbres que me han interesado.
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