2019: Navegando por las Cícladas

Otra vez volvemos a navegar por el Egeo y esta vez por las Cícladas. El núcleo del viaje serán las "pequeñas cícladas" situadas al sur de Naxos y las otras algo más grandes que las rodean. Desde Naxos a Paros recorreremos islas, unas más salvajes, otras más agrestes, otras más habitadas y alguna casi desierta, que todo hay en los mares griegos. Aquí os lo iré explicado:



31.5.19 - 1ª singladura El viaje comienza en Naxos, la más grande de las Cícladas con el aeropuerto más pequeño. Dormimos en el "Graal" el "Beneteau 50,5" que nos acogerá los próximos 12 días. Por la mañana zarpamos por la costa norte, ya que hoy el "meltemi" es suave, divisando el portal de mármol del templo de Apolo. El primer fondeo y baño es frente al pueblo de Apolo en el noreste de la isla. Luego se anima el meltemi, subimos las velas y navegamos al través hasta un pequeño golfo en el noreste de Donussa, un rincón perdido de esta recóndita isla: Una taberna, dos playas y sólo otro barco fondeado en Kalotarítissa. 


Naxos desde el portal de Apolo
El golfo de Kalotarititza desde la taberna

Portal de mármol
por donde cruza el sol
orto y ocaso.
Comienzo singladura

de aquí hasta Paros.

La costa norte
tiene pequeñas playas
hoy habitables,
quizá se exilió en ellas,

sin hilo, Ariadna.

Soltamos ancla,
el primer baño Egeo
es con Apolo.
¿Por qué tiene este mar

cientos de azules?

Surge Donusa,
de las pequeñas cícladas
la más oculta.
Después de muchos años

sigue tan pura.

Una taberna,
dos playas y este golfo
de buen fondeo.
Su nombre es complicado:
Kalotarítissa.

Kalotarítissa. 31.4.19


1.6.19 - 2ª singladura: Zarpamos y nos bañamos en una playa de la costa sur de Donussa bajo el pequeño caserío de Mersini, que recuerdo tenía una magnífica fuente. Luego rumbo a Keros, y otro baño en esa isla deshabitada desde hace muchos siglos. Completamos la singladura en Irakliá, isla que nunca había pisado y que se mantiene a salvo del turismo.



Playa de arena
en el sur de Donusa
bajo la fuente.

Isla desierta
donde vive la historia 
de sus estatuas.

Irakliá,
la que nunca pisé,
suma en la cuenta.

Irakliá. 1.6.19


2.6.19 - 3ª singladura: Zarpamos hacia Sjinusa (Schoinoussa), la isla que tiene 15 playas con sólo la mitad de km. y nos bañamos en una de ellas. Luego proseguimos hacia las islas Kufonisia, rodeamos Kato y desembarcamos en Pano. Damos una vuelta por el pequeño pueblo y caminamos por la costa rodeándola hasta llegar a la bahía de Podi, un buen fondeo en el este de la isla, donde nos espera el Graal y pasamos la noche.

Almyrós en Sjinusa

En Sjinusa hay más de 15 playas
cuando no hay, ni siquiera,
la mitad de kilómetros cuadrados. 
Y Pano Kufonissi, la minúscula, 
con la mitad de la mitad, 
compite en cuanto a azul y transparencias. 

Bahía de Podi. Pano Koufoniisi. 2.6.19



3.6.19 - 4ª singladura: De Pano a Kato Kufonisi, con baño en su costa norte y fondeo en Almyrós de Sjinusa. Vamos a cenar a la pequeña Jora y comprobamos la calidad de la agricultura, ganadería y pesca de la isla. Después de un zigzag por las Pequeñas Cycladas en busca de refugios para el fuerte poniente, mañana Amorgós nos espera.

Bahía de Almyrós (Sjinusa). Amanece sobre Amorgós
De Pano a Kato,
del turismo al desierto
hay un canal.

Doscientos metros
separan las dos islas,
las Koufonisia.

En Almyrós
espero se alce el sol
para zarpar,
Amorgós va a acogernos
por tierra y mar.

Almyrós. Sjinusa (Schoinoussa) 3.6.19 



4.6.19 - 5ª singladura: Amanecemos en Almyrós. Zarpamos rumbo a Amorgós, mientras sube el poniente y ceñimos bordos hasta Gramvousa, una pequeña isla en su extremo occidental, otra marca nueva en mi lista. Después del baño y la comida, navegamos hasta el puerto de Katápola. En una singladura por tierra, visitamos el impresionante monasterio de la Jozoviótissa, una mancha blanca colgada en el acantilado, y la Jora que me sigue seduciendo después de tantas visitas a esta isla.


Una capilla en la Jora de Amorgós

La Jozoviótissa en la costa sur de Amorgós

Bordo a bordo
remontamos al viento
hacia Gramvousa,
la de arenas doradas
bajo la ermita.

La Jozoviótissa,
mancha blanca en la roca
acantilada,
frente al inmenso azul 
y un par de islotes.

Siempre seduce
la Jora de Amorgós.

Pasan los años
y no se turistiza,
¡suerte que tengo!

Katápola. Amorgós. 4.6.19



5.6.19 - 6ª singladura: Ciñendo desde Katápola, en un apurado bordo rozando Keros, fondeamos para comer y bañarnos en la desierta cala de Turkopígado en el sur de Irakliá. Luego un bordo largo hasta la costa norte de Ios, Ayios Zeodotis, una bahía con una amplia playa hoy tranquila por la ausencia de meltemi. Para acabar, singladura de tierra hasta la turística Jora en la que por primera vez en este viaje vemos la luna. 

Turkopígado en el sur de Irakliá


La Jora de Ios

Forzando el bordo
junto al acantilado al sur de Keros,
apenas 30 metros entre el casco y las rocas,
recuerdo la semántica del riesgo. (*)
El premio es la profunda cala
donde Irakliá se hunde en el mar
y el barco queda a salvo del poniente.
Luego la singladura continúa
hasta arribar a Ios, a su norte,
tranquilo hoy en que el meltemi duerme
y la luna aparece, luna mora. 

Aghios Zeodotis. Ios. 5.6.19

(*) Riesgo viene del latín "resecare", navegar cerca del arrecife, se supone que para tomar un riesgo que reporte beneficio



6.6.19 - 7ª singladura: Zarpamos de Ios rumbo a Folégandros y costeamos Síkinos, la menos turística de las Cícladas. Hoy el viento no nos acompaña y llegamos a motor hasta una cala en el acantilado de Folégandros donde nos bañamos en unas aguas, como siempre, de transparente azul. Después continuamos para fondear en Karavostasis. Hoy la singladura de tierra es especial, la Jora se lo merece y sigue conquistándome con sus plazas, sus iglesias, sus flores y sus gentes.

Una de las plazas de la Jora de Folégandros

Amanecer en Karavostasis

La Jora de Folégandros
bulle en la noche
y en las plazas se cena,
contando estrellas.
De recorrer tus calles
nunca me canso,
y entre flores e iglesias
contemplo el mundo.

Karavostasis:
cuando despunta el sol,
balsa de mar.
Siempre se leva el ancla
con añoranza.

Folégandros 7.6.19



7.6.19 - 8ª singladura: Como siempre, se zarpa de Folégandros con el deseo de volver. Poco viento y a motor hacia Sifnos. Anclamos para bañarnos y comer en Fikiadas, la magnífica cala en la que sólo habita la ermita de San Jorge, el último reducto salvaje de esta isla. Luego fondeamos en Vazý, la mejor bahía de Sifnos, y quizás de las Cícladas, donde la tranquilidad convive con la naturaleza y unas cuantas tabernas.

Fikiadas, en el sur de Sifnos

Vazý a la caída de la tarde

Abandonar Folégandros
siempre es querer volver
a vivir en sus plazas.

Fikiadas, la mejor cala de Sifnos,
donde San Jorge habita y los demás
somos aves de paso.

Vazý, magnífico fondeo
donde el tiempo da marcha atrás
y Sifnos nos enseña lo que fue.

Vazý. Sifnos. 9.6.19


8.6.19 - 9ª singladura: Zarpamos de Vazý, radiante por la mañana. Por fin se ha levantado el "meltemi" para despedir nuestras singladuras y navegamos escorados al través hasta Despotikó con vientos de entre 20 y 30 nudos. Al llegar nos bañamos y comemos en una preciosa cala del sur de la isla, luego continuamos para fondear en el canal que la separa de Andíparos. Hoy por fin he pisado Despotikó, mí Ítaca, 18 años después de verla al otro lado del canal; debe ser que este era el momento adecuado, ya pleno de experiencia.

El "Graal" frente a Despotikó
Devuelvo piedra y concha al mar,
ya que por fin visitaré Despotikó.
Dieciocho años después cruzo el canal
y pongo pie en mi Ítaca,
que como todas las islas deseadas
solo ha sido una excusa, que el camino
siempre es más importante que el destino.
Cumplida la promesa, ya es momento
de buscar buen amarre
olvidando el rosario de fondeos,
la rosa de los vientos
y los puentes de plata en el azul.

Despotikó. Al sur de Andíparos. 8.6.18


9.6.19 - 10º singladura: Salimos temprano de Ayios Georgios, el canal bahía que separa Andíparos de Despotikó y tras rodear el cabo remontamos el canal de Paros ciñendo a rabiar en una serie de bordos. Después nos dirigimos a Kriós, al norte de la bahía de Parikia para el baño y comida. La travesía se acaba y aunque no dejaremos el barco hasta mañana dedicaremos este tiempo a una singladura de tierra por Paros, la isla donde empecé en Lefkes mis Cuadernos de las islas griegas hace ya 18 años.



Paros es una isla turística que intenta resistir los embates de sus visitantes, pero no siempre lo consigue. El centro antiguo de la capital, Parikia, se defiende bastante bien a pesar de la invasión comercial. En cambio Lefkes, que antes era una Jora encantadora se está convirtiendo en una visita turística desnaturalizada. El puertecillo de Piso Livadi, tiene un turismo más sostenible y un pescado exquisito y bien preparado, lo que no es frecuente en las islas. Naussa es el pueblo fashion de Paros, las tiendas más "in", tabernas repletas junto al mar y bares de copas con música de moda. Bien, pero de esto ya tenemos en otras zonas del Mediterráneo y a las islas griegas venimos en busca de algo más o de algo menos.


La muralla construida con los restos de un templo


A primera hora, la placita de Lefkes libre de turistas

Piso Livadi, recomendable para cenas de pescado

Naussa:Tabernas y bares de copas junto al mar.



Pared de mármol,
lo que antaño fue templo
hoy es muralla.
La Jora de Parikia
resiste aún.

Antiguos versos
escritos con pasión,
era otra época,
lo que contemplo ahora
ya no es mi Lefkes.


Piso Livadi,
tabernas en el muelle.
¿Quien lo diría?,
el pescado es aquí
una delicia.


Naussa fashion
de cenas junto al mar
y tiendas pijas
entre copas y música,
¿busco esa Grecia?


En resumen, Paros es una isla bonita, pero el turismo la ha desnaturalizado. Por suerte, a una milla de canal aún nos queda Antíparos que resiste mejor.

Ayios Giorgios, al sur de Antíparos



Paros turística
el exceso de encantos
te pervirtió,
pero a veces los vicios
no son pecado.
Si hay penitencia,
me la pido en Andíparos.
Sólo a una milla
encantos y deseos
conviven juntos.

Paros y Andíparos. 9.6.19



Andíparos visto desde el norte


Singladura de agradecimientos

Todas las travesías acaban, pero nos dejan recuerdos y vivencias y el deseo de repetir singladuras por el Egeo, saltando isla en isla y contemplando en el horizonte los perfiles de otras islas a las que dirigir el rumbo.

Gracias a Josep, Miquel y Lluís por acompañarme, y a Federica y Luigi por patronearnos y cuidarnos tan bien en su Graal.






En este blog hay algunos poemas dedicados a estas islas Schinoussa (Sjinusa), las Kufonisia, NikuriaAmorgósFolégandros (y otro a Folégandros unos años después), Sifnos, Andíparos y Paros y otro dedicado a Lefkes, en el centro de Paros, que fue el primero que escribí sobre las islas griegas cuando hace muchos años inicié allí mis "Cuadernos de las islas griegas".



De algunos de esos poemas ha pasado demasiado tiempo y los entornos ya no son lo que eran, en cambio otros se mantienen casi intactos. Al menos siempre me queda el recuerdo al releerlos, como los de las travesías por el Dodecaneso de los pasados dos años.

La pequeñas Cícladas, centro de este viaje




1 comentario:

Mikel dijo...

Molt bé Ricardo. Llegint el detall de la singladura, fa que al meu cap brollin els bons moments.
No serà l'última.